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agosto, 2012


23
agosto 12

Ser voluntaria del Proyecto Diamante

Tras conocer el testimonio de Karol Pimentel,  una de las madres del Proyecto Diamante, hoy os presentamos la experiencia de su mentora, Patricia Fernández-Cuesta :

Me llamo Patricia, soy madrileña y estoy formada en publicidad y comunicación corporativa. Comencé mi andadura profesional muy joven. Durante los últimos años he tenido la suerte de involucrarme con una red de mujeres profesionales (EPWN) cuyo principal objetivo es el de empoderar y ayudar a otras mujeres a desarrollar su carrera profesional. El sistema en el que se basan es la creación de grupos de mentoring y ha sido de probado éxito durante varias ediciones llevadas a cabo en Madrid.

El mentoring es una herramienta potentísima de aprendizaje con la que una persona que ha logrado éxito o es conocedora de un campo específico, enseña a otra lo que sabe para ayudarle a progresar, a potenciar sus habilidades y competencias, enseñarle a gestionar el cambio y a enfocar por ejemplo, desde una búsqueda de trabajo, un ascenso profesional, el liderazgo de equipos y la comunicación en público. No se trata de un ‘entrenamiento’ personal al estilo ‘coach’ sino de un programa donde la persona mentada marca sus objetivos de aprendizaje y junto a su mentor, lleva a cabo un programa en el que finalmente se evalúan los resultados y sobre todo, la incidencia de los cambios en la vida profesional de la mentada.  Lo más bonito de todo, es que se trata de un programa altruista, que no exige un coste a cambio, sólo la generosidad del mentor, y el compromiso del mentado.

Cuando Lara Morera, con quien coincidí en EPWN, me planteó el hecho real de crear un programa de formación y mentoring junto a Fundación Madrina para todas las madres fabulosas a las que presta apoyo, la idea me sedujo y me comprometió desde el principio. Es así como me incorporé al Proyecto Diamante.

Tras finalizar el programa inicial de formación con el que comenzó el proyecto y donde impartí el curso de Imagen personal y profesional junto a Blanca Gordon y Churra Pardavila de Shopin, todo el equipo de voluntarios liderados por Lara Morera, Begoña Zancada y Ana Rodríguez, nos pusimos manos a la obra para iniciar la segunda fase: las sesiones de mentoring ‘uno a uno’ destinadas a sacar a relucir ese ‘diamante en bruto’ y el espíritu emprendedor de las mujeres que han decidido liderar su vida trayendo al mundo a sus pequeños, pesé a todo tipo de dificultades.

Así es como conocí a Karol Lucía Pimentel, una mujer joven, inteligente y valiente, con gran espíritu y un hijo precioso. Karol, que se mueve como muchas madres, entre la necesidad de mantener a su hijo de cinco meses sin apenas recursos, y además, tiene la preocupación adicional de que Roberto tiene una salud frágil. Karol es una mujer diamante, con una vocación muy fuerte y con una formación desde los 15 años que la hace estar pre-destinada a ser una gran profesional de la estética y que además ¡¡habla chino!!

En nuestras sesiones de mentoring, nos marcamos como objetivo definir su perfil profesional de forma que tanto su currículum como ella, reflejaran esta imagen y se encaminara hacia la búsqueda de trabajo efectiva en este sector. Hemos separado claramente su experiencia en dos currículums, uno destinado a buscar trabajo profesional y otro para acceder a cursos y ayudas. Esta etapa está cubierta, habiendo creado esta carta de presentación que recoge toda su experiencia y competencias logradas de forma persistente en sus 10 años de joven carrera.

Los resultados del programa están siendo satisfactorios ya que hoy día Karol se siente fuerte y con fe en sus capacidades, lo que le hace valorarse cada vez más y mostrarse con seguridad en las distintas entrevistas que ha ido realizando, además de haber establecido un foco de atención que le orienta en su búsqueda de trabajo.

Ahora el reto es el de lograr una situación digna para ella, donde respeten los compromisos iniciales que le ofrecen y se sienta a gusto. Desde que comenzamos, le han surgido varias oportunidades donde ella está teniendo éxito pero estamos aún buscando ese lugar que no sólo aprecie el trabajo de Karol, sino que le ofrezca cierto progreso tanto profesional como personal, con la posibilidad de ocuparse de su pequeño, que tanto le necesita en estos momentos.

En esta segunda etapa, vamos a realizar un plan de búsqueda de empleo organizado y efectivo donde Karol tendrá que poner todo su foco y energías en ser lo más efectiva posible para realizar contactos de calidad con posibles empleadores. Así mismo, estamos en conversaciones con un salón de estética que ofrece cursos de formación avanzados para que Karol pueda acceder a ellos y complemementar así todo el esfuerzo de formación que está realizando acudiendo a varios cursos.

En cuanto a mi experiencia como mentora, estoy sorprendida y agradecida por la oportunidad que me ha brindado Fundación Madrina. Es impresionante lo mucho que podemos enseñar con lo poco que creemos que sabemos y el bien que podemos hacer por los demás con tan solo un granito de arena.  Además me he visto reflejada en ella y lo que es más genial, ella en mí porque ambas estamos buscando mejorar en todos los frentes.  Me he encontrado haciendo a la vez de mentora y de coach, pues es importantísimo que las mujeres como Karol, se den cuenta de la fortaleza inmensa que ya están demostrando al elegir traer al mundo a sus pequeños, pero también de su potencial para ser líderes de sus vidas en todos los sentidos, incluyendo el ámbito profesional que tantas veces se sacrifica.

Animo desde aquí a todos los que quieren aprovechar su experiencia y conocimientos en ayudar a otros a mejorar y a desarrollarse profesionalmente, para crear entre todos, un mundo más generoso y agradable.

Pronto, cuando haya novedades, Karol y yo las compartiremos con todos vosotros.

Muchas gracias por vuestra atención.

Patricia Fernández-Cuesta 

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