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abril, 2012


30
abril 12

Un sueño desde Honduras

Me llamo Gladys.

Vine de mi país con el propósito de poder hacer algo aquí. Una vez en España, me enteré de que estaba embarazada. En el primer momento quería irme, ahora quiero sacar adelante a mi hija Claudia que tiene 18 meses. Es tan pequeñina!

En Honduras trabajaba en UNIMER, una empresa que se dedica a fabricar, envasar y exportar productos comestibles: harina, kétchup, tomate frito. Yo empacaba los productos y les ponía las etiquetas. Entraba a trabajar a las 6.30 de la mañana y salía alas 18.30 de la tarde. Había turnos diferentes y en cada turno trabajaban unas doscientas personas. Tenía una hora para comer. Cada empleado llevaba su comida o la compraba en cafetería. La comida era variada: pollo asado, arroz, carne a la plancha…en Honduras se come mucho pescado pero también comemos tortillas: se pone un poquito de masa en la maquinita y te sale la tortilla hecha!

Normalmente comía con una compañera: Miriam. Justamente ahora,  me acaba de llamar desde Honduras para ver que tal estaba. En Honduras eran las cinco de la mañana y aquí era la una pero continuamos manteniendo el contacto.

Renuncié a mi trabajo. Quería probar a ver cómo era España. Quería salir adelante con mi niña Chabeli, que ahora tiene siete años y está en Honduras con mi madre.

Venia encantada de la vida por venir en avión. Aterricé en Madrid, en Barajas. Llegaba a un país muy diferente al mío,  este más avanzado y mucho más grande.

Ahora ya no me llama la atención nada.

Empecé a trabajar en una casa seis meses. Se me empezó a notar el embarazo  y tuve  que dejar el trabajo. Me encontraba prácticamente en la calle y conocí a Fundación Madrina. Allí me sentía un poco más bien, más segura. Sentía que me daban atenciones y  un techo donde iba a estar durante mi embarazo.

Ahora veo que con apoyo, se sale adelante con un niño. Por ello, quiero dar las gracias a la Fundación y a todas las personas que estuvieron y están a mi lado.

Tuve a mi niña, Claudia.

Vivo en uno de los pisos de Madrina con Milka que tiene un niño de 14 meses. Nos dividimos las tareas de la casa: limpieza, cocina, baños… y cada una compra lo que necesita para ella y para su hijo. Tenemos un plan de Fundación Madrina de que tenemos que defendernos solas. Nos apoyan y nos enseñan a sacar adelante a nuestros hijos por nosotras mismas. Hay otras chicas que están esperando y que también necesitan ayuda.

Encontré trabajo con ayuda de las Madrinas de la Fundación, sobre todo de Blanca y María.  ¿Que qué es una Madrina? Una Madrina es una mujer que te ayuda y te acompaña. Te dan consejos sanos. Recomiendo que siempre haya una Madrina ya que a veces te enfermas tu o tu niño y la Madrina te ayuda y te acompaña.

Ellas me ayudaron a hacer el Curriculum y empecé a trabajar en diversos sitios de empleada doméstica. Trabajaba de 9.00h a 17.00h y  dejaba a mi niña en una guardería. Cuando la recogía por la tarde,  la llevaba a casa.

Ahora mismo me he quedado de nuevo sin empleo. Vuelvo a mandar Currículum y desde la Fundación vuelven a ayudarme.

Quiero encontrar trabajo, quiero que las cosas me salgan bien, quiero poder traer de Honduras a mi hija Chabeli, quiero que Claudia y ella se conozcan.

Gladys

 

 


18
abril 12

Un voluntariado especial: Ser Madrina

El pasado viernes 13 de abril se celebró nuestra reunión mensual de Madrinas. El objetivo de estas reuniones es que se mantengan en contacto entre sí para compartir sus experiencias  y  conversar con el equipo social de Fundación Madrina, además de complementar su formación para que día a día mejore su intervención con las madres. En esta ocasión en concreto se trató el tema del compromiso que este voluntariado requiere: continuidad, conocimiento de la maternidad, paciencia, cariño… y se les acercó a los diferentes perfiles de nuestras madres, para que puedan entenderlas mejor y comprender las diferencias culturales que pueden encontrarse en relación al parto, la lactancia, la organización familiar, la sexualidad, etc.

La figura de la Madrina es fundamental, ya que nos ayuda a mantener un seguimiento de las jóvenes que acceden a la Fundación. Proporcionan seguridad y acompañamiento a las madres y resuelven sus dudas acerca de su embarazo o maternidad.

Muchas de las madres que acuden a la Fundación son jóvenes, inexpertas y no cuentan con recursos o apoyo familiar. Algunas, incluso contando con el apoyo de su pareja, pueden necesitar una figura materna a la que acudir. Establecer contacto con una Madrina ayuda a la joven madre a sentirse apoyada y salir de la situación de dificultad inicial, fomentando su autonomía.

Existen dos tipos de Madrinas: de acompañamiento y económica. Por supuesto estas dos labores pueden complementarse y realizarse simultáneamente.

La labor principal de la Madrina de acompañamiento es apoyar a la futura madre en el día a día de su embarazo: escuchándola, acompañándola a sus revisiones médicas, aconsejándola y calmando sus miedos y posibles dudas sobre su gestación, parto y cuidados del bebé, etc.

La Madrina económica, no tiene tiempo pero está sensibilizada con la maternidad y las dificultades que para algunas mujeres puede conllevar, por ello apoya a las madres a través de sus donaciones, aportando una cantidad determinada al mes para cubrir las necesidades básicas de la madre y su bebé o comprando, durante un determinado periodo,  ropa, pañales, carritos o cualquier otro material , e incluso servicios (por ejemplo, guarderías, que la madre necesite, siempre bajo la supervisión y la valoración del equipo técnico de la Fundación.

Por su impagable labor, damos las gracias a todas las Madrinas que colaboran o han colaborado en algún momento con nosotros. Sin ellas sería muy difícil llevar a cabo nuestro trabajo y ofrecer toda la ayuda y el apoyo físico y moral que las madres necesitan. Animamos a todas aquellas mujeres que quieran vivir esta experiencia  de apoyo a futuras madres a que se pongan en contacto con nosotros en voluntariado@madrina.org.


2
abril 12

Aprendiendo a ser mamá

Karol y su hijoMe llamo Karol, soy de la República Dominicana y acabo de tener un niño.

Mi hijo se llama Ángel Roberto, nació el día 5 de marzo de 2012 a las 11.25  de la mañana y pesó 2790 gramos. Cuando nació se parecía mucho a su padre, con las manos grandotas. Ahora se parece mucho más a mí.

Al  verle sentí una emoción muy grande, y aunque el parto duele, se te olvida en seguida.

Mientras esperas al niño, parece que la vida te va resultar un poco más complicada, piensas que se te van a cerrar puertas y que te va a costar conseguir cumplir tus metas. Ahora que lo tengo en brazos, sé que esto no va a ser así y conseguiré lo que me proponga.  Mi propósito es verlo crecer, que sea un niño bueno, educado y feliz y lucharé por todo ello. Cuando te quedas embarazada nunca vas a estar sola. Siempre estás acompañada. Te cambian los valores, vives en un globo en el que lo único que te preocupa es tu hijo.

Los primeros meses no se duerme nada, te sientes muy cansada, te atacan los nervios cuando llora sin parar, no sabes donde le duele, si tiene hambre, si quiere que le coja… pero es muy bonita la sensación de verle reír por primera vez, llorar, observarle mientras duerme, en definitiva, es la mejor experiencia que he tenido a día de hoy en mi vida.

Mi única necesidad ahora mismo es encontrar un trabajo para poder sacarle adelante, estoy abierta a cualquier oportunidad profesional que se me presente; ahora que tengo a mi hijo me siento una mujer más fuerte y capaz de enfrentarme a cualquier reto.

Espero que mi testimonio sirva para animar a otras mujeres que se sienten asustadas ante la maternidad.  Aunque es normal tener ciertas dudas, tu hijo lo compensa todo.

Ángel Roberto

Me gustaría dar las gracias a toda la gente que me ha acompañado, en especial a Conrado y a mis compañeras del piso de Fundación Madrina.

Karol