La primavera aún no ha venido

Porque aunque se cante eso de que “la primavera ha venido, nadie sabe como ha sido”, que dice la canción antigua, lo cierto es que no hay más que asomarse a los termómetros y no digo los de la fiebre, sino los otros que miden en qué estación estamos para comprobar que no es, por lo menos rigurosamente cierto, aunque hayan florecido los almendros, aunque se sienta en la otra floración, que es la de las alergias, que tengo una telefonista amiga a la que doy mucho la lata que ya siente el ardor de la llegada de una forma feroz porque tiene alergia a los olivos, pobre, y donde vive hay muchos y, encima, a la puerta de la empresa en la que trabaja, hay uno. Y grande, y antiguo, por más señas. Yo tengo uno, solo uno, aunque he regalado algunos que, además han florecido, han crecido. Por eso ayer mismo me vi la película El Olivo, de Icíar Bollaín, que por cierto me gustó mucho, porque está llena de sentimiento. Porque yo lo tengo dicho, cuando me hagan ceniza, que es lo que quiero, que me echen al mar, en una cerámica prevista blanca y azul de una cofradía de Córdoba que en su día pregoné, o si no, al pie de un viejo olivo, de los antiguos, en cualquier lugar de mis queridas geografías que son pocas pero que no quiero enumerar.

almendros

Dará un mejor aceite, estoy seguro, incluso para que pueda usarlo en su día Sofia Loren, que es de mi año, de mi quinta, nacimos el mismo día, tenemos los mismos años y que, por cierto, al menos una vez al año usa para bañarse, con lo cual mantiene la lozanía de cuando era muchacha y vino a España para hacer El Cid, y servidor estaba allí, para contarlo.

De todas formas, y volviendo a los refranes, que casi siempre son verdad, decirles quiero que no hay que olvidar aquel otro que decía, que dice: “hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo.

Que no necesita explicación, si bien hay otro que avisa “marzo ventoso y abril lluvioso sacan a mayo florido y hermoso.”

Que siempre es de agradecer.

Primavera mortal se llamaba un libro de Lajos Zilahy que les recomiendo y que es una joya, aunque tenga tantos, tantos años. Está en mi biblioteca, que a ver si lo encuentro, porque me gustaría volver a leerlo por si he olvidado algo.

orca

Mientras tanto, la primavera nos trae de todo, ya saben, por lo pronto que a las ballenas, a las que tanto quiero, se les está acabando el krill, que es su comida diaria. O por lo menos la que necesitan. Dicen que se la estamos quitando de la boca los humanos para nuestro consumo particular. ¡Vaya por Dios! Terminará el mar por enfadarse, que ya está dando prueba de ello. Y aprovechando el buen tiempo, aunque a veces se equivoca, siguen huyendo cada vez más buscando la esperanza de una vida mejor y merecida, muchos, en esa especie de balsas suicidas que les ofrecen, las mafias criminales…

Pero no quiero decirles más. El diario de este viejo reportero que soy y que se ha convertido en semanario, qué le vamos a hacer, por causas ajenas a mi voluntad. La vejez no se presenta, se multiplica. Tiene sin embargo con los cinco sentidos de este lunes de viento, y un tanto de frío, cuidado con las esquinas que son traicioneras, hay cosas que han sido hechos este fin de semana.

Por ejemplo, ya lo han visto, torearon juntos por fin los dos hermanos, hijos de mi compadre Manuel Benítez ‘El Cordobés’, Manuel Díaz y su hermano Julio, del que como he dicho tantas veces -uno no tiene más que una vida que contar- ha contado, su nacimiento, su bautizo, y hasta el día de su primera comunión, además, de aquel otro en el que se vistió de luces por vez primera, y servidor estaba allí, en el pueblo de Almedinilla, y desde allí llamamos a su padrino a Miami, Julio Iglesias, para que le deseara suerte en su debut. Y la tuvo…

elcordobes

No fue el Califa, pero a ver si tengo la clave. El padre. El patriarca, que casi es mi quinta, lo que quiere, es que lo que tenga que ser del todo, sea en Córdoba, que es su tierra, en la plaza aquella en la que servidor hizo torear a un maestro como Don Matías Prat padre, que inventó un lance que se llamó La Matina, que solo él sabía dar…

¡Tantas cosas que recordar! Sí quiero decirles que si mi cuerpo aguanta el día, la tarde que esto ocurra, que allí estaré, y en la barrera como manda mi condición, de crítico y de compadre a la vez, del viejo patriarca de la dinastía.

Luego pues todo lo demás. Que si la tele, que si Sálvame, que si el Deluxe, que si Ortega Cano, pobrecito mío, al que quiero tanto, ha tenido otra llamada de su corazón tan herido, en la calle y en la plaza, en esta ocasión y sobre todo lo sé de buena tinta, por culpa del sendero difícil que sigue su hijo José Fernando, al que conozco, desde que Rocío Jurado lo pidió hasta esa Colombia a la que tanto quiero…

ortega-cano

Que si Lolita, tiene no uno, sino dos programas nuevos de televisión, que si mi paisana, Rosa López, ahora quiere cambiar de rumbo cuando yo siempre le he dicho más por viejo que por sabio, que lo que tenía que hacer era cantar copla, cosa que no decida a hacerlo aunque tenga un cuarto de sangre gitana, y haya nacido donde ha nacido…

Y luego pues todo lo demás que ustedes ya saben, mis blogueros de mi alma, que si dicen que Ronaldo espera dos gemelos y cuando a él se lo preguntan, dice que no pero sonríe, como diciendo…

Y los dejo por hoy, quizá mañana regrese a esta esquina para contarles más porque dejo mucho en el tintero. Y contarles también que, aunque hay veces que recuerdo aquel grafiti que gritaba  pintado sobre un  muro de cal blanca.

“¡Que pare el mundo que me  bajo!”

Aquí que continúo a pie de obra, tanto por lo que digo como por lo que callo, preparando ya el cuerpo para este Semana Santa, que en pocos días llega. Ya están sonando los tambores de la pasión,  cerca de mi casa del barrio de Chamberí, que es la suya, ya están entrenando los músicos para cuando llegue el gran día, cuando Cristo en una borrica entre palmas y olivos, llega a Jerusalén sonriendo, a pesar de que conoce su inexorable destino. ¡Cuánto que aprender de él! El perdedor vestido de ganador. O al contrario si quieren. Una lección para el mundo que vivimos. ¡He pregonado tantas Semanas Santas en tantos sitios, a lo largo, y a lo ancho de mi vida!

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