Ayer, para regocijo de todos los que disfrutamos destripando a todo bicho viviente que sale por la tele, comenzó la sexta edición de Operación Triunfo.
La gala, infumable como ya se esperaba, duró más que la trashumancia de Moisés a través del desierto. Con deciros que me quedé dormida y a eso de las 2.15 abrí un ojo y aún estaban salvando a los nominados...
SÍNTOMAS DE LA MUERTE PROGRESIVA DE OPERACIÓN TRIUNFO:
-La edad de los concursantes. En un universo en el que Chenoa era una viejuna comparada con sus compañeros de la primera edición, pasados seis años la mayoría de concursantes no solo pasan de los 23 sino también de los 33... ¡la edad de Cristo! Jo, qué mal.
-La necesidad de que el careto de escoba de Risto Mejide esté presente cada segundo del programa para tener tirón. Que si, que es un malote, pero vale ya hombre, que le estáis quitando toda la gracia con esa expresión de circunspección permanente...
Y ahora, ¡pasemos a destripar a los concursantes! ¡Viva!
Tania G., la Edurne lesbiana
Esta muchacha de Santa Coloma ostenta el dudoso honor de haber protagonizado el momento más raro de la noche, cuando Tele5 decidió rotular a su novia desde hace cuatro años y medio como ‘su compañera’. Ay, cómo me gustaría saber lo que opina Jesús Vázquez de este eufemismo tan rancio. ¿Se rasgaría las vestiduras fuera de cámara? Sea como fuere, seguro que no vuelve a suceder en la próxima gala, y si no al tiempo.
Chipper, el yanqui
Es un viejales de cuidao, no habla ni papa de castellano y su nombre da para tantas coñas que lo van a tener más frito que a Andalla de Gran Hermano: chip fries, chips ahoy, chip y chop... Canta genial, eso sí. Se casó durante los castings con su novio, a quien conoció en Osaka, Japón. Cool is the word.
Patty, divorciada, mamá y joven
Ella es la prueba viviente del declive de OT: se presentó a los castings de todas y cada una de las ediciones anteriores, y no ha sido hasta este año que a la pobrecilla le han dejado pisar la Academia.
Reke, el askerosito con k
Desde su nombre hasta su lorza papadal, todo en él me da un repelús que no te quiero ni contar. Paradigma de flaquigordo por excelencia, es otro claro ejemplo de vejez prematura, ya que la criatura asegura haber cumplido los 23 hace una semana. Vamos, que te dice que tiene 35 y te lo crees. Su cara es un clon de la de Carlos Latre, y aunque él afirma vehementemente que su voz es diferente a la del resto de mortales que caminan sobre la faz de la Tierra, lo cierto es que sólo me lo imagino cantando la lotería de Navidad. Y gracias.
Manu Castellano, ¿?
Hace unas cosas raras con la voz que dan mucho miedito. Anodino donde los haya, entró en el concurso vía Interné. ¡Internéeeeeeee!
Virginia, la novia cadáver
Esta personita que parece tener 12 años tiene en realidad 25 y alberga a Satán en su interior. Al menos así lo afirman los miembros del jurado y el director de la Academia, Angel Llàcer, que no dudó en llamarla ‘la novia cadáver’ durante los castings. Me cae bien por que eligió ‘Creep’ de Radiohead en el casting final.
Sandra, la jamonaza
De cómo una persona que estudia Historia del Arte acaba siendo peluquera a domicilio es algo que me resulta un total misterio. Está un rato jamona, lo que le hará ganar muchos puntos con la audiencia o perderlos, aún no lo sé: los caminos de la telerrealidad son inescrutables.
Tania S., El Ser
‘El Ser’. Estás fueron las únicas palabras que me vinieron a la mente cuando vi que esta muchacha entraba en el concurso. ‘El Ser ha pasado el casting final’, me repetía una y otra vez. Al final no fue para tanto, y de hecho, hasta me hace gracia. Es un poco marimacho, todo hay que decirlo, pero al menos no tiene esa pose pretenciosa de ‘mira como se me deforma la cara mientras canto’. Nada que ver con aquella generación de Nurias Fergós y demás.
Noelia, el clon de Carolina Ferre
Es odiosa a más no poder y hace unos gestos de hamster con la nariz que son insufribles. Aburrió a toda España contándonos su periplo por el musical ‘Mamma Mía’ y los castings de OT. Su mayor fallo: cantar una canción de Luz Casal con una sonrisa que parecía que se la habían cosido a la cara.
Ros, tan friqui como Ross
Me cae muy bien por varias razones:
-Tiene 16 años pero canta como Rosendo
-No es que sea gordo, es que es ‘grande’
-Tiene una almohada que me recuerda a Linus, el amigo de Charlie Brown
-Parece bastante normal aunque nunca se sabe, los casos de bipolaridad en este concurso son abundantes
-¡Se parece a Curtis!
Rubén, el karate kid
Pssss, ni bien ni mal, canta reguleramente, y lleva un piercing de bakala que quita el sentío.
Iván Santos, el listillo
Ha participado en tropecientos musicales, es guaperas, tiene un pelo Pantene que para si ya quisieran muchas y se viste en plan lombriz moderna. Canta bastante bien, aunque no sé por qué me da que la va a armar. Además, da un poco de miedo porque cuando canta mira de lado en plan Horatio.
Anabel, la hiphopera coplera
La antítesis de Reke (en serio, ¿qué clase de nombre es ‘Reke’? ¿Rekeativo de Huelva? ¿qué?) es gogó y ha trabajado en el circo presentando al hombre bala. Tiene mucho arte y además es guapa a rabiar. Gracias a su estilismo en la gala, compuesto por un jersey de ganchillo enseñando el ombligo y unos pantalones cortos hechos de una extraña tela brillante, me declaré fan total perseculaseculorum.
Esther, la gallina clueca
Me da mucha pena porque su padre está totalmente enamorado de ella, pero es que mira que he intentado que me cayera bien, y nada, no puedo. Esta mini-yo de Sonia Arenas parece estar súper convencida de su talento, pero lo cierto es que ayer desafinó como una berraca nada más pisar el escenario. Jo, qué despropósito. A ver si mejora.
Pablo, el soseras
No puedo con la gente que van de músicos y se presentan a OT en plan ‘esto va a lanzar mi carrera a límites estratosféricos’. Primero, porque al tener formación musical suelen ir de sobraos y eso verlo en la tele es una pesadez. Bueno, hasta que se cruce con Risto Mejide, claro... Segundo, porque normalmente lo que un compositor busca hacer con su carrera no tiene nada que ver con los productos de la factoría OT, así que ¿para qué molestarse?
Mimi, la supermodelo cantante
Esta lumbrera afirma que su mayor hobbie es darle el biberón al bebé de una amiga, hacer spinning y darse baños de vapor. Todo súper interesante, seguro que tiene una gran vida interior. Además, fue segunda en el certamen de Miss Melilla en el año 2003. Durante la gala, sacó a relucir su cultivado gusto musical escogiendo una canción de la sin par Jennifer López, que además destrozó de mala manera. ¡Bravo! Por gente como ella merece la pena ver este programa.
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