Jennifer Cox era una periodista soltera, exitosa y con mucho mundo. Como presentadora de programas de viajes en la BBC y relaciones públicas de las guías Lonely Planet, estaba
acostumbrada a recorrer el mundo y conocer gente de todos los pelajes. Pero, harta de tanto trabajar, decidió que era hora de encontrar al hombre de su vida.
El problema es que en su ciudad, Londres, no lo encontraba. Según ella, esa ciudad de 11 millones de habitantes, repleta de bares y restaurantes, crisol de razas y culturas y abarrotada de solteros, es un lugar más propicio para el aquí te pillo, aquí te mato que para el romance. ¡Algo en lo que le doy toda la razón!
Así que Jennifer se inventó un plan: nada menos que recorrerse el mundo entero en 80 citas y contarlo en un libro. Uno de ellos, aunque fuera por lógica matemática, tenía que ser Su Hombre, dedujo ella. Puso en marcha su maquinaria de contactos para concertar las citas, cogió la maleta y empezó su periplo turísticoamoroso.
Sin desvelar detalles del libro, que es muy entretenido, solo contaré que, después de muchos fracasos, desencuentros, historias que no cuajaron y dudas sobre lo que estaba haciendo, lo encontró. Ese hombre maravilloso con el que toda soltera sueña existía. Y se enamoró de ella. El problema es que lo encontró a mitad del viaje, y no quiso abandonar el proyecto. Siguió viajando y él, tan maravilloso y comprensivo era que lo entendió y la dejó a su aire, sin atosigarla con chantajes emocionales o celos.
Lo curioso es que, enamorada y todo como estaba, varias citas después encontró a otro hombre ideal. Y entonces se le planteó un dilema. ¿Seguía adelante con el Segundo Hombre Perfecto o se mantenía fiel al primero? Jennifer decidió parar, consciente de que si completaba las 80 citas encontraría a un Tercer Hombre Perfecto. Y que si ampliaba el recorrido encontraría al Cuarto y hasta al Quinto.
Inteligente decisión. Hoy en día, en que las opciones parecen multiplicarse hasta el infinito, tentándonos desde la pantalla del ordenador que se ha convertido en un gran club sin fronteras, tal vez la decisión más sabia sea saber cuándo parar.


¡Hola! Soy Paloma Corredor y este es mi tercer blog en hola.com, después de 


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¡Chapó por la moraleja final! Tan difícil como encontrar es disfrutar de lo que un@ han encontrado.
Amén.
¡Besos!
Sí, es lo que más me gustó del libro, que tiene momentos que ella te desquicia porque va de cita en cita sin dar realmente una oportunidad a nadie, de lo rápido que se mueve. Claro que también te desquicia de la envidia que da su aventura!
Pues nada, esta es la prueba de que encontrar, se puede encontrar. Y tú nos lo corroboras. Ya me quedo más tranquila
Pues sí la moraleja es la mejor que se puede leer en tema relaciones. La verdad es que lo de la media naranja es un invento romántico, me gusta más creer la conclusión a la que llega esta periodista! Y qué envidia de aventura!!
Y que si ampliaba el recorrido encontraría al Cuarto y hasta al Quinto… y más allá hasta que el cuerpo aguante.
Un abrazo!
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