30 de Diciembre. En El Salvador.  A esta hora deberÃa estar llegando a los Estados Unidos.  En lugar de ello, me encuentro en una sala de estética disfrutando de una pedicura mientras una chica seca también mi cabello recién lavado.  Respiro hondo y sigo reflexionando en lo que hasta hace unas cuantas horas me ha sucedido.
Creo que el universo ha querido que reciba el año 2011 en territorio salvadoreño. No estaba en mis planes. La verdad es que esta mañana y después de entregar nuestros pasaportes al oficial de la lÃnea áerea que nos llevarÃa de nuevo a nuestra casa, mi esposo, hija y yo fuimos informados que nuestra reservación de salida no era sino para el 30 de Enero. Sorpresa, confusión y enojo. ¿Qué hacer ante semejante error de nuestra parte? Ya lo sabes, llegan situaciones a nuestra vida que somos incapaces de controlar y muchas veces esto, nos lleva a tomar decisiones equivocadas, perder el control, llorar. Sin embargo, estoy orgullosa de nuestro comportamiento pues decidimos tomar la cosa con optimismo y buscar la oportunidad detrás del acontecimiento. Es decir, lo sucedido ha representado una verdadera oportunidad para practicar la inteligencia emocional y ejercer el señorÃo sobre las propias emociones. ¿Fácil? Nunca.
Este inconveniente vivido me obligó a dar un vistazo a mi corazón y a escuchar su voz. Una voz clara que me pedÃa reconciliarme con mi hermano, aprovechar la oportunidad de celebrar la llegada de un nuevo año en mi paÃs después de casi quince años de no hacerlo y lanzarme de una vez a  la apertura de mis oficinas en dicho paÃs, algo que he venido queriendo hacer desde hace algunos años. Plantarme y hacer que las cosas sucedan.  Es algo que quiero y puedo hacer con el consentimiento de mi familia, quienes al momento vuelan de regreso a casa.
SÃ, parada ante el umbral de un nuevo año, me doy cuenta que cada uno puede sentarse a escribir su plan “a” de propósitos y metas, plasmar los sueños en papel y ponerle fecha a cada uno de ellos para realizarlos.  Estar decidido a vivir un año más a tope. Proyectarse. Asà lo hacemos casi todos. Sin embargo, y esto lo he aprendido hoy, también es importante dejar un espacio para pensar en un plan “b”. ¿Qué pasa si por algún motivo todo esto que planeo no se puede cumplir? ¿Qué acciones se pueden tomar para no defraudarse y seguir adelante? ¿Cómo profundizarse a uno mismo ante estas situaciones inesperadas, no planeadas y no perder la armonÃa?
TodavÃa lo estoy pensado. No tengo la respuesta pero hay algo que doy por hecho, en el 2011 también dentro de mis propósitos estará  dejar que el rÃo de la vida siga fluyendo y que su corriente me sorprenda más de alguna vez  de manera inesperada como me ha pasado hoy,  sin que todo ello me haga perder la armonÃa. Creo es es un excelente propósito.  ¿Qué piensas tu?
¡Seguimos juntos hacia el éxito en el 2011!


Sheila Morataya, coach de vida, escritora y conferencista aplica su experiencia en temas femeninos y familiares para ayudar a mujeres a encontrar el amor, la felicidad y el éxito. Ha estudiado asuntos de la mujer y la familia y tiene un Máster en Matrimonio y Familia. En este blog Sheila explora la brújula interior de cada persona, los valores en la vida, el trabajo, el romance, el matrimonio y la familia. Sheila te invita a encontrar esa fuerza interior que transforma tu vida. Visita 


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