
Que sin Mercedes Milá
no habría ya “Gran Hermano”
es toda una gran verdad
y una completa obviedad
porque Mercedes, no en vano,
separa paja de grano
y sabe añadir pimienta
y hasta cantar las cuarenta
si a alguien las hay que cantar,
y sabe poner mordiente
y una pizca de aliciente
si cunde el aburrimiento,
que este año sigue…en aumento.
Sin Mercedes el plató
sería una jaula de grillos
-y de auténtico membrillos-
y daría la sensación
de auténtico mercadillo.
Pero con Milá las cosas
son como tienen que ser
porque ella es muy correosa,
es también voluntariosa
y no da el brazo a torcer.
En lo que tal vez no acierte
creo que es en su vestimenta.
En esto, Milá …¡es muy fuerte
Y se pasa de la cuenta!
Mas, si no es así, revienta:
Le gusta tentar la suerte.
Otra cosa es cómo es:
y en su aspecto personal
está algo cortada al bies
y es más bien de armas tomar.
Aunque va de liberal,
Mercedes es “talibana”
de las que, por despistar,
echan al aire una cana
o hacen lo que les va en gana
mas son duras de pelar,
cosa que yo veo…genial.
Pero esa “talibanía”
(¿mejor su “talimanía”?)
se hace cosa visceral
en Mercedes Milá y Cía.
en la cuestión del fumar.
En esto ella es Torquemada
que no concede cuartel;
en esto es cabo furriel
ideando cabronadas.
Yo..¿qué quieren que les diga?
A mí antes me molestaba
puesto que antes yo fumaba
y ahora me importa una higa
porque dejé de fumar.
Pero…¡fumaría un “Cohíba”
sólo por verla rabiar!




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