
Hace tiempo que vengo notando un comportamiento destructivo a la par que absurdo en algunas personas. Esas que intentan bloquear el paso a los demás. Esas personas que no sólo no cumplen sus sueños sino que además intentan dificultar el camino para que otros los cumplan.
¡Cuántas veces habré visto y oído a mi alrededor cosas que me desagradan en éste aspecto!
- Alguien contando que va a comprar algo que le hace muchísima ilusión y otro respondiendo que olvide la idea, que sería absurdo.
- O diciendo ilusionado que va a hacer el viaje de su vida a un determinado lugar y la respuesta que obtiene es que está sobrevalorado y que no merece la pena porque él ha estado y es una mierda.
- Una niña que quiere ser actriz y sus padres le dicen con frialdad y firmeza que vaya tontería, que se busque un trabajo de verdad.
- Un amigo motivado por su espíritu emprendedor que decide montar el negocio con el que tanto ha soñado y otro “amigo” que le dice que no lo haga, que con los tiempos que corren mejor se quede en casa.
- Te arreglas para ir a un concierto y la amiga de turno que te mira de arriba abajo y con gesto desagradable en su cara te dice que a donde vas tan arreglada, que por qué te has puesto esto o lo otro…
Y así un largo etcétera de ejemplos que valen para todos y que seguramente os habéis encontrado alguna vez. Un amigo mío les llama los “boca chancla”.
Hay una fábula que me encanta y trata sobre éste tema:
Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo.
Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo. Cuando vieron lo hondo que era, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas.
Pero las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas.
Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serian inútiles.
Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió, se desplomo y murió.
La otra rana continúo saltando tan fuerte como le era posible.
Una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no era lógico seguir luchando.
Pero la rana salto cada vez con más fuerza hasta que finalmente logro salir del hoyo.
Cuando salió, las otras ranas le dijeron: “Nos alegramos mucho de que hayas logrado salir, a pesar de lo que te gritábamos”.
La rana les explico que era sorda, y que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo.
Hay que tener mucho cuidado con lo que escuchamos. No me cansaré de decir que nunca hay que escuchar lo que nos dicen, a veces ni siquiera lo bueno nos hace bien. Sólo en algunas ocasiones en las que nos están dando consejos de los buenos y todos nuestros sentidos nos dicen que van de buena fe, porque vienen de alguien que nos quiere.
Pienso que hay que ser cautos a la hora de creernos todo lo que nos cuentan, ya que no vale la pena si no lo contrastamos con nuestra verdad.
Como decía en el post anterior sobre el libro del doctor Mario Alonso Puig. En el capítulo 10 “Las palabras crean realidades”, habla precisamente sobre ello, del poder de las palabras. Hay que usarlas con responsabilidad, ya que tienen mucho poder, sobre todo, con aquellos que queremos o aquellos que viven su vida sin hacer ningún mal a nadie.
Aunque también he de decir que hay muchos a los que no les afecta lo más mínimo. (Esto es posible; se consigue con la experiencia de los años y siendo pragmático).
En el mejor de los casos, ocurre algo inesperado para el “agresor”. Aunque te estén diciendo cosas que no te gusten, en lugar de hundirte y para sorpresa del agresor, eso consigue hacerte más fuerte y luchar todavía más por lo que quieres. Yo lo llamo “reciclar basura”.
Entonces surge algo muy bonito que a mi personalmente me encanta y que hace que brilles de una manera especial, viniéndote arriba ante la adversidad: “La seguridad en ti mismo”. Sólo la gente oscura, que suele tener una vida gris quiere destruir esta luz que les provoca tanto daño.
Personas que triunfan en el mundo y que están muy por encima de todo es porque se aplican esta frase que ya he comentado en algún post en el pasado: “Antes de criticarme, primero intenta superarme, tu envidia alimenta mi ego y me fortalece más”.
Seguramente es lo que se aplicaron en su día grandes genios de la humanidad que fueron calificados de locos y que a día de hoy siguen haciéndolo. Músicos, pintores, científicos, historiadores… o mujeres guapas con talento, independientes y triunfadoras que hace siglos fueron quemadas en la hoguera por “brujas” y han sido y son tratadas de ingenuas, frívolas o ignorantes.
Así que el mediocre se niega a ver la realidad porque causaría un daño irreparable en su anodino ego.
Así que, dicho esto, sólo me queda deciros que: “Vive y deja vivir”.
Un beso grande y feliz tarde de sábado.