Hoy en día hay demasiadas cosas que nos alejan de la realidad, nos zambullimos en un mundo irreal y nos dejamos absorber por la pantalla del ordenador. Queremos mostrarle al mundo nuestras fotos más personales y contarlo todo sobre nosotros. Las exclusivas ya no son tan exclusivas porque hasta el panadero del barrio nos cuenta cada día si se ha separado o tiene novia nueva en su ‘perfil’… Convirtiendo así en lo más cool y exclusivo mantenerte al margen y no hacerlo.
Andy Warhol decía: ‘En el futuro todo el mundo será famoso durante quince minutos. Todo el mundo debería tener derecho a 15 minutos de gloria’. Y tenía razón… Hoy, no es que todos deban tener ese derecho, sino que cualquiera que se lo proponga puede ser famoso. Y parece ser que es algo que gran parte de la población desea. Entre los cientos y cientos que salen cada día en mil programas de TV de talentos especiales, o programas para concursantes sin ningún tipo de talento… el que cuelga toda su vida en la red sin percatarse del peligro q eso conlleva… o el/la que se arrima a un famoso y es capaz de tener un idilio con él a pesar de que su aspecto sea completamente desagradable a sus ojos, sólo por salir detrás de él/ella en la foto.
A veces me pregunto, por qué las personas que son ‘libres’ y anónimas sienten deseos por salir, mostrarse al mundo, enseñar sus vidas, su privacidad y la de su entorno… cuando hay personas que estaríamos dispuestas a pagar lo que fuese por pasar desapercibidos durante un sólo día.
Quiero que veáis este vídeo:

Poner información personal en Internet es perder el 70 por ciento de su control. Poca gente es capaz de perder la media hora que se necesita para leer las normas de privacidad que hay en cada red cuando se registra. Es más importante de lo que pensamos. No somos conscientes de que la información que queda en Internet sobre nuestra persona puede afectar a la vida laboral, al pedir un crédito, a la vida de nuestras parejas, hijos, familia…etc. Nadie sabe lo que pasará en el futuro y deberíamos protegernos más ya que crea una huella enorme muy difícil de borrar.
Hace poco leí en el periódico: ‘Ante el riesgo hay que tener sentido común: si en la vida diaria no hablas con toda la gente con la que te cruzas por la calle, no dejas abierta la puerta de casa y no dejas a la vista el diario personal, también en Internet se debe ser consciente de lo que se expone’. Si nos paramos a pensar unos minutos, nos daremos cuenta de muchas cosas sobre el tema.
Hay gente que piensa que si no pertenece a una red social no es nadie… cuando hemos sobrevivido años sin ellas. Y lo peor de todo, es que si decides no unirte al rebaño siempre hay quien te insta a ello, como el camello que quiere engancharte para que seas como él porque no soporta tu ‘libertad’ y mucho menos, que te diferencies del resto.
Por otra parte, cuando eres un personaje público, si no accedes a participar en este juego te suplantan la identidad, te roban el nombre y tu imagen y se hacen pasar por ti, como me ha pasado a mi cientos de veces y me sigue pasando. Cada dos semanas tengo que denunciar en Twitter y en Facebook los delitos de suplantación de identidad, y a algunos, lo único que se les ocurre decir es:
- ¡Pues únete mujer y así nadie se hará pasar por ti… tendrás miles de amigos y te seguirán!.. : /
-Ya pero… mira, no tengo nada en contra de todo esto, respeto a todos los que pertenecen a esta gran cadena, pero yo no quiero pertenecer a ella, ¿me podéis respetar a mí? No creo en ese tipo de amistad de la que hablas y ya tengo muchos amigos… ¿y lo de seguirme?¿para qué?…
Vuelvo a repetir, que no tengo Facebook ni Twitter ni LinkedIn ni nada parecido… no los necesito y os aseguro que si lo necesitara y fuera vital para mi, lo tendría, pero no es así. Y os recuerdo que la suplantación de identidad es delito. La próxima vez la denuncia no será sólo en la red social. Lo que hacen es muy peligroso. Uno de vosotros me ha escrito para comunicarme que han publicado en una revista la dirección de mi presunto ‘Twitter’. Con lo fácil que es preguntarme…
Repito, nunca he tenido Twitter y no me quiero ni imaginar las tonterías que han escrito haciéndose pasar por mí. Me dicen que tengo un montón de seguidores, que la foto del perfil es una bota y que la persona que se hace pasar por mí responde como si fuera yo, ¡es de locos! Se me pasan un montón de imágenes por la cabeza de fanáticos y psicópatas como los de pelis tipo ‘El silencio de los corderos’. Todo esto es muy siniestro. Me dan bastante miedo estas cosas, ¿hacerse pasar por otra persona? ¿para qué?… además de ser delito y estar penado es completamente absurdo. Y todavía me dicen; ‘mujer, será alguna fan entusiasmada…’
La frase del periódico ‘El Mundo’ del domingo pasado hablaba precisamente de esto: ‘Un paso más allá del entusiasmo, y se cae en el fanatismo; otro paso más, y se llega a la locura’ (Jean B.F. Descuret). Espero que os déis cuenta de lo poco fiables que son algunas de las cosas que nos rodean.
Así que insisto, NO TENGO TWITTER NI FACEBOOK y nunca lo he tenido. No me parece en absoluto que esté mal tenerlo, pero yo no quiero, es una decisión que tomé hace mucho. Sólo tengo este rincón al que llaman ‘blog’ que aunque en el futuro cambie de plataforma, seguirá siendo mi espacio para asomarme de vez en cuando. Pero al fin y al cabo, es un trabajo, mi rincón para escribir mis artículos, publicidad, moda y los vídeos que realizo con mi pequeña productora.
No es lo mismo el uso de Internet que el abuso. El tío que inventó Internet está claro que ha cambiado el mundo. Internet, es al mismo tiempo uno de nuestros mejores aliados y uno de nuestros peores enemigos. Fantástico y siniestro a partes iguales. Es un arma muy potente que, si no sabemos manejar bien puede destruirnos. Me aterroriza pensar en cosas como el ‘ciberbullying’… en la cantidad de menores que sufren estos acosos y lo que es peor, los que se quitan la vida por ello.
Los colegios e institutos se llenan de adolescentes con teléfonos de última generación y su diversión ya no es jugar con la comba, a la goma de saltar, al balón o al escondite… su distracción es intimidar e insultar a otros compañeros creando chats y cadenas llenas de palabras hirientes, crueldad desmedida y un odio estremecedor. Hablo, de eso a lo que llaman ‘ciberbullyning’. En un principio definía a todo acoso o intimidación ejercido a través de las formas de comunicación que ofrecía Internet. Sin embargo, en la actualidad existen tres términos para designar esa realidad: ‘cyberbullying’ (cuando se produce entre menores), ‘grooming’ (cuando la víctima es un menor y el acosador un mayor de edad) y ‘ciberacoso’ cuando la víctima es un adulto, siendo el instigador adulto o menor.
Mirad este resumen de noticias de la página web ‘El nuevo día’. Es horrible… y lo peor es que nadie toma medidas al respecto, parece que hacen y no hacen nada. Los menores están más desprotegidos que nunca y miedo me da mirar hacia el futuro porque mucho me temo que esto no acabará aquí. Es muy importante que protejamos a los menores ya que nuestras percepciones, nuestras ideas, nuestra moral y nuestras creencias dependen de nuestra niñez.
Una dirección de correo que puede servir a los menores de edad o si tenéis hijos o alumnos que estén sufriendo una situación de ciberbullying es: contacto@protegeles.com.
Internet y redes sociales están llenos de información, y en la mayoría de los casos, información que no necesitamos, cotilleos estúpidos, mentiras, noticias que se basan en rumores… noticias que no son noticias… e historias sin fundamento, que si no nos las contaran no pasaría absolutamente nada. Damos información sobre si estamos o no en nuestras casas a tiempo real, en restaurantes, o diferentes localizaciones, muchas veces, gracias a Internet (y a algunas revistas) sabemos dónde viven anónimos y famosos, regalando así información a auténticos desconocidos.
Las relaciones que se pueden hacer en una red social implican el riesgo de quien se comunica con quien no conoce. Fotos comprometidas, comentarios inapropiados o cualquier tipo de información pueden llegar a manos de personas inesperadas. Con tanta transparencia, el peligro está servido.
Otra cosa que ocurre con el ciberacoso es que todo el mundo tiene derecho a insultar a un actor, cantante o personaje público a través de Internet, los periodistas se jactan cuando no consiguen lo que quieren de ellos, pero los damnificados no tienen ningún derecho a opinar nunca sobre nada, ya que cualquier cosa que digan podrá ser utilizada en su contra.
Al igual que muchas personas sufren por estos acosos que les lleva a quitarse la vida… los del otro lado, vamos a llamarles, ‘los malos’… ¿no han pensado que las personas (indistintamente anónimas o públicas) a las que despellejan sin razón y sin piedad bajo una clara frustración e impotencia pueden llegar a leerlo y sufrir por ello? ¿Creen que no tienen sentimientos ni se sienten vulnerables?, ¿o que no late un corazón dentro de su pecho?… ¿se sienten bien después de hacer tan siniestro acto?…
Qué peligro tan grande el ‘ciberbullyning’, el ‘grooming’, el ‘ciberacoso’ y demás palabras que vienen a significar lo mismo y que no deberían existir.
*Esto simplemente es un artículo más para denunciar los acosos en la red como la suplantación de identidad o el ‘ciberbullyning’.
Internet y todo lo que se ha ido derivando desde sus comienzos como las redes sociales, no me parecen mal invento, sino todo lo contrario, sólo digo que deberíamos usarlo con responsabilidad y hacer que esa parte tan destructiva desaparezca.
Usar el sentido común y ser amables con los demás es un hechizo que podría hacer del mundo un lugar mejor.