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Oficios de joyería


4
abril 12

La orfebrería en la Semana Santa

Un año más, las calles del norte al sur de España y ¡muchas zonas al otro lado del Atlántico! Se impregnan de devoción y cantares envueltos en olor a vela e incienso.

Seas creyente o no, a nadie deja indiferente contemplar un paso de Semana Santa, el movimiento de unos tronos que pueden llegar a pesar ¡¡¡más de 5.000 kilos!!! ¡Y parecen deslizarse por las calles más estrechas mientras la gente contiene la emoción!

En esta tradición tan antigua la orfebrería cumple un papel fundamental para que su vistosidad y belleza alcancen su máximo exponente.

Desde este post quiero rendir un más que merecido homenaje a estos artesanos orfebres que en su mayoría permanece en el anonimato. ¿Sabéis que gracias a ellos en Viveiro, Galicia, hay un paso de hace más de 800 años?

Términos como achotes, custodias, faroles de guía, de trono, coronas, cruces, llamadores, guardabrisas o incensarios… ¡Todo un mundo detrás de cada Virgen y cada Cristo que hoy recorren nuestras calles!

¿Os habéis fijado en esos maravillosos bordados de oro de muchos mantos? ¡Y no olvidemos esos alfileres que sostienen las mantillas, las cruces, las imágenes o los rosarios que pasean en las manos!

Las procesiones aúnan pasión, arte  y tradición. Tienen un atractivo único y despiertan en mí ¡¡un cúmulo de sensaciones!! Os deseo a todos que las disfrutéis y ¡¡¡Feliz Semana Santa!!!

 

 

 

 


26
julio 11

El esculpidor de cera: el oficio desconocido de la joyería

Seguimos buceando en los oficios del mundo de la joyería y nos encontramos con el esculpidor en cera.
Así desarrolla su creativo trabajo.
A partir de un dibujo, el esculpidor o prototipista (joyero de formación) esboza una figura en plastilina y modela un prototipo de cera.
 

El esculpidor emplea las herramientas comunes a su labor: buriles, fresas, limas, pinzas, hierro de soldar… Se basa en la documentación, en diseños y fotos para reproducir la pieza de la manera más próxima a la realidad. El modelado de una joya necesita algunas veces más de una semana de labor.

Anthony esculpiendo “Animal World Collection”, colección de Alta Joyería de Chopard, creada para conmemorar en 2010 los 150 años de la empresa.

Todos los prototipos de cera son validados por el director creativo de cada firma. Después son moldeados en yeso y luego fundidos.

La etapa de la escultura en cera es fundamental pues la maqueta sirve de base a la fabricación final de la pieza. No se tolera ningún defecto. Tras verter el oro, el esculpidor “limpia” y hace salir el metal. Perfecciona y cincela la pieza de manera insistente para hacer aparecer los ínfimos detalles que la cera, demasiado frágil, no permitiría esculpir. La pieza está ya lista para las siguientes etapas de la creación.

Como veis, cada oficio es importantísimo y realizar un buen trabajo es fundamental para que el resultado final de la joya sea perfecto. Vuelvo a resaltar la importancia de la mano del hombre, que, en este caso, tiene que ser casi tan fina como la de un cirujano.


6
mayo 11

La fundición del oro. ¿Cómo se consigue oro amarillo, blanco o rosa?

Durante varios post (no consecutivos para no cansaros) voy a hacer un recorrido por los oficios de la joyería y la relojería. Empecemos por la fundición. ¿Os imagináis haciendo oro? Este es el proceso. 
 

Algunas importantes firmas de joyería o relojería (como Chopard, que me ha cedido este material) poseen su propia fundición de oro: cada casa realiza sus propias aleaciones a partir de lingotes de oro fino. El oro de 18 quilates o 750 milésimas (es decir 750 gramos de oro puro por un kilo de materia) es muy apreciado en joyería pues, a diferencia del oro de 24 quilates, demasiado maleable, representa el mejor equilibrio entre resistencia, destellos y contenido de oro puro. Ideal para el engaste de piedras preciosas, soporta igualmente el paso del tiempo y los pequeños golpes de la vida cotidiana. 

 

El oro se fabrica respetando al pie de la letra un proceso extremadamente preciso. En función de la aleación que se desea obtener (oro blanco, rosa o amarillo), el fundidor coloca los metales finos necesarios en un crisol de grafito y arcilla. Para producir oro rosa, por ejemplo, necesitará una cierta cantidad de oro fino de 24 quilates, plata y cobre, mientras que para el oro blanco añadirá paladio. 

Ahora entenderéis por qué con el paso del tiempo, conforme se va desgastando la pieza de oro blanco, aparece el tono amarillo del oro base. El blanco vuelve a ser el inicial al rodiar la pieza.

El proceso de fundición empieza cuando el recipiente está en el horno. El calor de éste varía en función del tipo de aleación. El oro rosa, por ejemplo, exige una temperatura de 1000°C. Los materiales entran en fusión. TODO UN ESPECTÁCULO!!! En menos de treinta minutos, un líquido rojo resplandeciente palpita en el corazón del crisol. Al final del horneado se vierte, como si fuese lava, en una masa de acero.

 

El lingote obtenido siempre está compuesto por 750 gramos de oro puro, el peso que indica la norma. Seguidamente el oro es laminado por los artesanos en una larga y gruesa banda de 12 mm. En este momento se recorta una muestra llamada “zanahoria”, que se pesa y numera para ser enviada al Control Metales Preciosos de cada país, a fin de que se analice la aleación. 

 

Sólo después de haber recibido el certificado de control de metales, se puede emplear la aleación. Pero para ello, el metal debe ser horneado varias veces a una temperatura promedio de 600° para devolverle al lingote su estructura inicial.

Entonces puede ser laminado por última vez, para darle el grosor exigido por los usos a que estará destinado.

Aparecen nuevas tecnologías en el oficio pero el savoir-faire humano sigue siendo fundamental. Estos alquimistas del siglo XXI hacen que podamos seguir soñando con oros de colores. ¿Cuál es tu favorito? ¿Crees que el amarillo favorece más que el rosa? ¿El oro blanco se ajusta más a tu estilo? Espero vuestros comentarios impaciente.

 

 

 
 

 

 


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