No hay mejor época en el año que la Navidad para hacernos con una nueva joya. Así es y así fue a lo largo de toda la historia, tanto en las épocas de crisis como en los periodos de buena fortuna.
Para acompañar a la magia y a la ilusión de estas Fechas, hemos ideado una cesta de Navidad con mucho brillo. Elige una pieza e inclúyela en la calceta de Papá Noel o en el saquito de los Reyes Magos. Cualquiera de ellas complementará de forma soberbia tu Fondo de joyero.
-Unos pendientes largos de diamantes serían sencillamente el regalo perfecto. Me refiero a ESOS –con mayúscula- con las que todas soñamos y que tienen el don de transformar un sencillo vestido negro en una prenda de “alta costura”.
Los diamantes son la opción más espectacular y, también la más combinable, aunque existen alternativas maravillosas y no menos llamativas: pendientes con diamantes negros, marrones, zafiros azules, rosas, cuarzos citrinos, rubíes, etc.
Cualquiera de estas piezas representa un regalo magnífico, aunque debes tener en cuenta su movimiento armónico y especialmente, tus facciones.
Hablaré de este apartado con más detalle en otro post pero, de entrada, debes tener presente que, al igual que los trajes, no todas las joyas nos quedan bien.
Disfrutamos de una época de magia en la que podemos ser un poco princesas o “magas”. Digo lo de princesas porque las de verdad son todas unas expertas a la hora de usar “dos pendientes por uno”. Son los llamados “de quita y pon”.
Pendientes que, al haber sido diseñados en dos partes, puedes unir o separar, según el día y la agenda. Si te los pones completos tendrás un pendiente largo y muy llamativo; pero si lo desmontas, te encontrarás con un pendiente más pequeño y pegadito a la oreja que podrás llevar a diario. Ya lo ves, “magas” y por el mismo precio.
-Un básico Navideño, además de un clásico atemporal, es la riviere de diamantes. Se trata de una pulsera en la que se suceden, en fila, las gemas de un mismo tamaño a modo de solitarios engastados en garras, chatón o en carril. La puedes llevar a diario, tanto con vaqueros como con atuendo de oficina, pero también con un traje de noche.
-Las sortijas combinadas en blanco y negro me apasionan para todas las fiestas pero, especialmente, para las Navideñas. La unión de diamantes blancos y negros da muchísima fuerza a la joya e, incluso le otorga un aire misterioso. Una sortija en blanco y negro sería el complemento ideal para llevar en Nochebuena o Nochevieja.

El diamante negro está muy de moda –Carolina de Mónaco los llevaba la pasada semana- y cada día son las más las firmas de joyería que incluyen esta piedra preciosa en sus diseño. Además, el negro va con todo y, eso en “joyas”, también tiene miles de ventajas. Como siempre, si no quieres gastar mucho, hay opciones más asequible que combinan estos dos colores con un resultado casi igual de espectacular: prueba con el ónix y la ágata blanca y ¡verás!
-Los collares de oro blanco y diamantes blancos son otro clásico en joyería Navideña. Un collar de eslabones ajustado al cuello será el perfecto aliado para un vestido escotado. Te sentirás como una auténtica reina.
Pero si tu traje es cerrado, apúntate mejor al collar largo. Son perfectos y estilizan muchísimo.
¿Algo más especial? Por supuesto, el foulard. Al igual que un pañuelo, cubrirá tu cuello: piedras semipreciosas, en lugar de seda. El foulard es maravilloso; un verdadero “secreto de belleza”.
-El broche me parece también una pieza imprescindible para nuestra gran Cesta. Además, está muy, muy de moda. El antepasado del broche se llamaba fíbula y su función era la de unir o sujetar las prendas que componían el vestido. Como tales se usaron hasta que, en la Edad Media se inventaron los botones. A partir de entonces, el objetivo del broche ha sido fundamentalmente estético. Los broches, como todas las joyas, adornan y embellecen pero tienen la particularidad de acompañar a tu ropa más que ninguna otra joya. Tanto que podríamos llamarles “joyería de ropa”. Me encantan los de diamantes blancos, pero también los de coral o las orquídeas de ónix negro con el centro de diamantes. Dar con el broche adecuado es tarea ardua, pero cuando encuentras el perfecto éste aportará a tu estilismo una clase excepcional. Para sacarle más partido, no olvides que también podrás lucirlo como adorno de pelo o, incluso, en tu bolso de fiesta.

Broche de Chopard.
Bueno, pues ya está. Creo que hemos conseguido que nuestra cesta brille más que ninguna.
¡FELIZ ADVIENTO! Y ¡FELICES FIESTAS!






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