Quiero compartir con vosotros una noticia muy especial; Manuel Carrera Díaz junto a su hijo Manuel Carrera Cordón ha llevado a cabo una obra faraónica. Un proceso de elaboración y trabajo en el tiempo, prolongado durante muchos años, con el fin de exaltar el trabajo orfebre español, quedando para la posteridad como un tributo en forma de arte sacro de manera altruista en la catedral de la Almudena. Os cuento la historia…
En 1992 la Fundación Villa y Corte encarga a mi tío, Manuel Carrera, reconocido como el orfebre español más internacional de este país, fundador y propietario por entonces junto a mi padre de la firma internacional Carrera y Carrera, crear una obra excepcional en homenaje a la patrona de Madrid, santa María la Real de la Almudena, para su catedral.
Muchos años después y tras un gran esfuerzo, todo este trabajo ha obtenido su fruto, podemos contemplar La Estela de la Almudena, un conjunto escultórico en forma de estela o columna con el mejor arte orfebre.
La Estela recoge toda la simbología imaginable: los momento bíblicos más transcendentales, los patronos de nuestra ciudad, la propia ciudad, la construcción de la catedral desde sus orígenes hasta su consagración, la presencia en la catedral de dos papas y dos reyes e incluso la reina doña Mercedes que fue la verdadera promotora de la construcción de la catedral.
Os muestro las distintas partes de La Estela para que podáis admirar el impresionante trabajo realizado por estos orfebres españoles.
En la foto anterior podéis ver La Piedad, una bellísima escultura de plata que corona la obra y que tiene a sus pies una corona de espinas también de plata. La corona abraza la columna como un símbolo del dolor y el sufrimiento que nos ofrece la vida.
El Capitel, que representa la ciudad de Madrid y nos sitúa ante dos acontecimientos históricos: la colocación de la primera y la última piedra de la catedral de la Almudena.

El Fuste, la parte central de la columna, está realizada en sodalita, una bellísima gema azulada, con vetas blancas. A su superficie se abraza en espiral una franja de plata de casi cuatro metros de longitud, espectacularmente labrada y cincelada por los mejores orfebres del momento. En esa cinta están representadas veinte escenas bíblicas; las más representativas para la cristiandad.

La Base, la parte más baja de La Estela con cuatro frontones; el primero centrado en la figura de santa María la Real de la Almudena. En la segunda está el escudo del papa Benedicto XVI y los escudos de monseñor Suquía y de monseñor Rouco.

En el tercero aparecen san Isidro y santa María de la Cabeza. Y en el cuarto, simbólicamente, san Eloy, ilustre platero y patrón de los joyeros, trabaja su oficio en un rincón de las calles de Madrid.

Como reconocimiento al protagonismo de la juventud como motor esencial de la Iglesia, en la base de La Estela están representados esos jóvenes católicos del mundo, religiosos y seglares.
Manuel Carrera y su equipo han puesto la mejor orfebrería posible y todos con un espíritu altruista ¡¡que no es de esta época!! Como reconocimiento a su generosidad, oculto en un espacio del interior de La Estela de la Almudena, hay alojado un dispositivo que recoge los nombres de los profesionales que han participado en este proyecto de forma desinteresada.
Creo que se trata de una obra de arte única e irrepetible, ¡¡ha tardado casi 10 años en su elaboración!! Tal vez la última que pueda ser producida por la orfebrería madrileña y el máximo exponente de un arte que desgraciadamente desaparece por falta de una demanda que permita la supervivencia de estos maravillosos artesanos.
¿Estamos a tiempo de cambiarlo? A mí me da mucha pena que desaparezcan estos artistas, y a vosotros ¿qué os parece? ¡¡¡Espero impaciente vuestros comentarios!!!