hola.com

 

Entradas etiquetadas: Dieta Adelgazar


6
marzo 11

Grandes desayunos – ¿o no?

Reconozco que el desayuno es una de mis comidas favoritas del día. En un fin de semana, más. Y si encima hablamos del brunch, ya ni les cuento: paraíso completo.
Sin embargo, me contengo. Con algo de pena, sí, pero me contengo.
Y eso que hubo un tiempo en que, con el argumento de que el desayuno es una de las comidas más importantes del día y que hay que empezar bien el ídem, y asegurándome de que luego ya habría tiempo de quemar todas las calorías ingeridas a lo largo de la jornada, me regalaba desayunos sustanciosos. Sin embargo, me dí cuenta de que el desayuno generoso tenía trampa, al menos para mí: incluso si me permitía una colación consistente, a mediodía comía igual que si hubiera desayunado poco. Y pensé, que, al menos en mi caso, si me permitía un desayuno potente acababa tomando más calorías que con otro más básico. Y decidí, muy a mi pesar, ejercer cierta contención por la mañana. Dado que me levanto pronto y almuerzo tarde, suelo desayunar dos veces (a primera hora y luego a media mañana), pero… un poco. Y discreto: algo de fruta y yogur. (Desnatado, claro: creo que si volviera a probar un yogur entero algún día en mi vida me lo tendrían que volver a presentar porque no sería capaz de reconocerlo). Y, en ocasiones, sobre todo si salgo a caminar, algo de pan de centeno.
Ahora, la ciencia me ha dado una alegría de esas tontas que a veces me da cuando algún estudio confirma una de mis “teoríasâ€. (Que no son teorías ni nada, pero a mí me sirven para justificarme y darme tema de conversación a mi misma…) Según un estudio de la Universidad Técnica de Munich, hecho con 380 personas, de las que 280 sufrían sobrepeso y 100 estaban en normopeso, en ambos grupos, ingerir un gran desayuno sólo servía para añadir calorías al monto total diario. Independientemente de que tomaran un desayuno grande, pequeño, o que éste fuera inexistente, el consumo de calorías en el resto de las comidas se mantenía igual.
Este estudio se encuadra en cierta forma en lo que cada vez más médicos y especialistas en nutrición repiten, una y otra vez: la clave de la obesidad es, sobre todo, una fórmula matemática. Si ingerimos más calorías de las que consumimos, las almacenamos. Y lo hacemos en forma de grasa, da igual que esas calorías entren en nuestro cuerpo a las 10 de la mañana o a las 10 de la noche.
Por eso, con mucha pena, seguiré limitando mis desayunos y dejando ese pan tostado con mantequilla que tanto me gusta para ocasiones especiales. Y de los croissants, ni hablamos: esos sólo entran en el menú si – de verdad – los quemo. ¡Qué se le va a hacer!


Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer