Beth Ditto se ha convertido en la nueva niña mimada de los fashionistas. Tanto, como ser elegida portada de Love, la que se supone ha de ser la nueva revista de mega tendencias, ultra super mega cool e ideal, ideal, ideal, el proyecto mimado de Condé Nast y de Katie Grand, considerada la estilista más influyente de la actualidad.
No hace falta más que echar un vistazo a la cantante de The Gossip para ver que no entra dentro de los cánones normales de belleza. Por sus kilos, repartidos en pocos centÃmetros, su renuncia expresa al desodorante y su negativa a depilarse las axilas. Y tops como Kate Moss o gurús como Karl Lagerfeld ya han declarado su pasión por Beth. Dicen que es bellÃsima, estupenda, y la cubren de halagos.

Vale.
Eso lo dice el señor Lagerfeld, el mismo que decÃa hace poco que Heidi Klum estaba gorda para la pasarela.
Vale.
Y ninguno de esos grandes creadores que dice admirarle tanto le hace la ropa ni le ha ofrecido diseñar algo, como hace Kate Moss para Top Shop.
Quitando a Beth Ditto, que muy combativamente ha convertido sus kilos, su celulitis (convenientemente photoshopeada en la portada de Love), su vello corporal y su homosexualidad en su bandera, a los gurús de la moda no les gustan ni los kilos, ni la
celulitis, ni el vello corporal. Me suena a que la pasión de los gurús de la moda por Beth tiene más de boutade que de respeto hacia el cuerpo ajeno, ¡qué queréis que os diga!





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