
Linda Evangelista, en Madrid en octubre 2007
Conocà a Linda Evangelista hace casi cuatro años, cuando la entrevisté para “Hola” durante su trabajo como imagen de la firma española Germaine de Capuccini.
Antes de entrar en la suite del hotel donde se realizaban las entrevistas, me avisaron: “Cuidado, es una diva”. “Bufff, vas a ver, está de muy mal humor”. A la vez, mientras esperaba, vi salir a dos periodistas echando sapos y culebras por lo que decÃan era su “actitud”. “¡Qué aires!” “¡Qué antipática!”.
Asà que, para qué negarlo, entré algo asustada. Y resulta que la top no sólo fue amable, sincera y educada, sino que fue cariñosa, cercana y muy divertida. Y, sobre todo, una madre absolutamente loca de amor por su hijo. Intercambiamos fotos de nuestros niños, y hasta quedamos en que salieran juntos cuando fueran mayores (ella tiene un niño, Augustin, y yo, una niña, de edades muy similares) y que nosotras nos quedarÃamos en el banco del parque cuidando a los nietos. Y reÃmos sabiendo que da igual los planes que se hagan sobre los hijos, que ellos harán lo que quieran cuando crezcan, ¡como toca, como hicimos nosotros!
La modelo me contaba, emocionada, cómo echaba de menos a su niño, y que aunque su madre le ponÃa delante del ordenador para hablar a través de la pantalla varias veces al dÃa, le echaba de menos y esos encuentros cibernéticos le dejaban el alma desgarrada.
En un momento dado, le pregunté por la colaboración del padre en la crianza y me dijo, sincera, “soy madre soltera”, una caracterÃstica que compartimos y que creo que nos unió aún más en esos cotorreos de madres que a veces se dan entre mujeres.
Ahora leo que la siguieron a los juzgados de familia de Nueva York para averiguar el nombre del padre, y aunque no tenga nada que ver conmigo, me ha sentado como un tiro. Porque si ella no lo quiere comunicar al mundo, ¿quién es el mundo para sacárselo sin su permiso? Más aún, cuando hay niños involucrados. Niños que no tienen arte ni parte y que no tendrÃan que verse involucrados en juicios públicos sobre sus padres.
Ya sé que esto no tiene nada que ver con belleza, ni nada similar, pero me he permitido la licencia…