Sé que la gran mayorÃa de personas que lean este post no sepan de
quién estoy hablando. Y no saben lo que se han perdido. Porque quiero dedicar
estas lÃneas a una de las mujeres más luminosas y generosas que he conocido:
Mayte, Mayte Valiño, la Gran Dama de Guerlain, a quien la enfermedad sólo la
hizo aún más grande.
Porque estuvo luchando más de cinco años contra el cáncer, y no se
rindió jamás. Como me dijo un dÃa, ya agotada tras mucho tiempo de quimio, de
radio, y de dolor (sobre todo de dolor, que fue su compañero tanto tiempo),
“Ayer me daba un rayito de sol, y mientras siga disfrutando ese rayito de sol,
mientras lo siga disfrutando, seguiré peleando”. Y lo hizo, ¡vaya si lo hizo! Y
ni siquiera quiso compartir la carga: sólo querÃa que la viéramos cuando estaba
bien. Programaba sus quimios para pasarlas el fin de semana y estar lista el
lunes, y hasta era capaz de reÃr cuando estaba atada a la cama de un hospital
para un tratamiento especialmente duro.
Pero no querrÃa que su luz se redujera a sus años de enfermedad: Mayte
era mucho más que una luchadora infatigable. Era esa mujer siempre cariñosa,
siempre detallista, que se acordaba de todos en todo momento. Nadie escribÃa
(ni decoraba) notas tan bonitas como ella, nadie era capaz de dar tanta calidez
y tanto cariño al trabajo. Y nadie fue nunca tan generosa ni supo amar tanto la
vida, aunque la vida se lo pusiera tan difÃcil.
Sólo me queda el consuelo de haber podido al menos despe
dirme de ella.
De nuevo, generosa como siempre, me permitió que lo último que le dijera fuera
que la querÃa mucho, y no imaginará nunca cuánto se lo agradezco.
Mayte, gracias por todo. Ya lo sabes: te quier
o mucho.




Reino Unido
Canada
Rusia
Grecia
México
Brasil
Argentina