Hace unas semanas, llego a nuestro consultorio de belleza de Hola.com una consulta original, sin duda. En ella, Damaris me pedía un concepto claro para la frase “ser bella es un estilo de vida”
Realmente, ¿lo es? Personalmente, espero que no lo sea para nadie. Convertir la belleza física en un estilo de vida es trabajo duro. Muy duro. Que puede consumir muchas horas y mucho dinero. ¿Vale la pena? No creo.
Tengo muy claro que sentirse guapa es importante. El físico es nuestra carta de presentación ante los demás, y excepto a posibles eremitas que vivan en una cueva apartados del mundo, somos animales sociales que interactuamos constantemente con los demás. Y el aspecto que presentemos influye en nuestro trato con ellos.
Pero no creo que nadie necesite parecer una aspirante a Miss Universo para ser reconocida en sociedad. Me refiero a estar limpia, aseada, sentirse segura de una misma y encontrarse a gusto con el propio cuerpo. Para ello no hace falta ni pasarse horas ante el espejo, ni ingresarse en centros de estética ni pasar por el quirófano.
Como le respondí a Damaris, creo que ser bella no es un estilo de vida. Serlo es un hecho genético más o menos afortunado, que se puede complementar más o menos eficazmente mediante cuidados, maquillaje, moda y hasta cirugía. Estar bella es un hecho circunstancial que se puede dar por esos mismos cuidados o tratamientos antes mencionados o por motivos que realmente embellecen como estar enamorada, sentirse a gusto dentro de la propia piel, estarse segura de una misma y transmitir sensualidad . . . Y, en ambos casos, es algo puramente temporal, pues, y hasta que no cambie nuestra percepción respecto a la belleza, asociamos ésta con la juventud.
La obsesión por estar bella es como cualquier otra obsesión, que en pequeñas dosis puede ser estimulante, y en caso de adicción, crear graves problemas. Al igual que beber una copa de vino al día mejora la salud, pero consumir una botella destroza la salud y puede llevar al alcoholismo, intentar estar guapa es un síntoma de querer verse bien ante uno mismo y los demás. Pero siempre que ese afán de la belleza nos permita llevar una vida equilibrada, que ni le robe tiempo excesivo a las cosas agradables de la existencia y que no se convierta en una narcisista obsesión.
Recuerdo una conocida mía que, cada vez que se reía, se llevaba los rasgos de la cara hacia abajo con las manos para evitar que le salieran arrugas. No sé si al final se habrá ahorrado una sola arruga, pero le aseguro que nadie se fijaba nunca en eso: tan sólo pensaban en que era una chica muy rara por hacer algo así . . . O una gloriosa escena de El Jovencito Frankenstein, en la que la novia del Dr. Frankenstein, al despedirse, no dejaba que la tocara para no estropear su maquillaje, ropa, peinado, ¡y acababa diciéndole adiós rozando un codo con el otro!
Creo que la necesidad de gustarse y gustar es parte de nuestra naturaleza humana, y que está bien recurrir a las armas a nuestro alcance para estar más guapa, pero de forma sana. Estar bella no pasa por no bañarse en la piscina por miedo a deshacer el peinado; perderse media hora con los amigos por estar dedicándola a maquillarse o tener miedo a que la vean a cara lavada y sin tacones. No hay belleza física sin belleza interior, y pulir, cuidar y mimar el alma y el corazón SI que es un estilo de vida.
octubre, 2006
30
octubre 06
Ser bella, ¿es un estilo de vida?
24
octubre 06
No existen los milagros. Desde luego, ¡no en lo que a cosmética se refiere!
Supongo que en estas primeras aportaciones al blog estoy intentando esbozar un poco las líneas maestras sobre las que quiero que discurra el mismo. Hablar de belleza, sí, pero de forma real, apegada a la tierra. Una belleza asequible, tanto en tiempo como en dinero, y que aporte pequeños trucos, secretillos para estar más guapa sin complicarnos demasiado la vida.
Por eso, creo que merece un capítulo aparte el tema de los “milagros cosméticos”. Muy a menudo me preguntan sobre si tal crema hace desaparecer por completo las estrías; si las fajas reductoras hacen desaparecer la barriguita; si hay modo de adelgazar sin hacer ni dieta ni ejercicio…
No. Sencillamente, no. La cosmética puede hacer muchas cosas, pero tiene unos límites muy claros. No hay crema adelgazante que compense una dieta disparatada. No hay producto antiarrugas que deshaga los daños de una vida de baños de sol. No existe gel capaz de borrar por completo la celulitis. Y, desde luego, llevar un plástico en la tripa y sudar como loca no hace perder peso…
Por eso, la próxima vez que alguien os hable de algún remedio milagroso, un producto cuasi mágico o un secreto infalible… más vale tomarlo con grandes dosis de escepticismo. Que si de verdad es tan bueno, tranquilas: seguro, seguro, ¡seguro! que acabará siendo de conocimiento general y siempre habrá tiempo de disfrutar de sus dones.
5
octubre 06
“Sombra aquí, sombra allá, maquíllate, maquíllate…”
Hace unas semanas, me llamaron aparte en la redacción de Hola. “A ver qué te parece”, me dijeron, “estamos pensando en hacer blogs en Hola.com, y uno de ellos sería el de cosmética. ¿Te apetece?”. ¿Qué si me apetece? ¡Me encanta!
Desde pequeñita, he sido una apasionada de la cosmética. Mi entretenimiento favorito fue El Juego de Maquillaje de la Señorita Pepis, un set que incluía una máscara de látex y todo tipo de sombras de ojos, colorete y lápices de labios. Y venga a poner y quitar pinturitas a la pobre máscara… Años más tarde, me pilló el final de la movida madrileña, que me dio oportunidad a ser algo punky, algo New Romantic y sobre todo, un ser humano muy, pero que ¡muy! maquillado. Parecía como si el “Sombra aquí, sombra allá, maquíllate, maquíllate” de Mecano lo hubieran escrito a la medida de chicas como yo, que aprovechamos los 80 para pasarnos las tardes convirtiendo nuestra cara en lienzos.
Así que aquí me tienen, veinte años más tarde (que la canción esa que dice que “veinte años no son nada” es una falacia, ¡vamos que si son!) y todavía entusiasmada con las pinturitas y las cremas. A pesar de llevar dos décadas trabajando como periodista, y al menos quince años escribiendo sobre cosmética, me sigue divirtiendo horrores. Ahora, espero poder seguir haciéndolo desde una perspectiva más libre y más abierta que la que dan los reportajes tradicionales, que a veces se quedan algo cortos. Si alguien me quiere acompañar en esta aventura, ¡bienvenido! Sólo espero que se lo pasen tan bien como yo en el proceso.




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