¡Hola de nuevo!
Como os prometí, aquí os traigo el primero de los post de mi viaje a Bali. Es imposible condensarlo todo en un sólo post y ahora veréis por qué.
Much@s de los que me seguís por Facebook, Twitter o Instagram, me preguntabais qué hotel era el de mis fotos, dónde me estaba alojando…; pues bien, no se trataba de ningún hotel, sino de la casa de un buen amigo que hace 8 años se enamoró de este lugar y decidió, junto a unos socios comprar www.rumahmatisse.com. Podéis ver más fotos aquí. Es un sueño para disfrutar con amigos y alquilar, para que podamos disfrutarla el resto de los mortales.
Y es que, viendo esta villa, lo primero que se nos viene a la cabeza es que much@s de nosotros no tendríamos acceso o no nos podríamos permitir unas vacaciones aquí, pero os sorprendería saber que en Rumah Matisse, por ejemplo el alquiler al día, teniendo en cuenta que tiene capacidad para 10 personas, puede salir por lo que nos costaría una habitación en un 4 estrellas en Bali.
Esta era mi habitación
El alquiler de la villa incluye servicio de limpieza, seguridad, jardinero, cocinera, etc. ¡Ella nos preparaba estas típicas comidas balinesas!
Ilu me enseñó a preparar algunos platos
Desayunando con Bali Boy, mi inseparable amigo desde que llegué a la casa. No me gustan los gatos
y le prohibí entrar en mi habitación, pero no debió entender mi español y hizo lo que le dió la gana…
Hasta el punto de que, al final, ya se metía en mi cama…
Frente a Rumah Matisse se encuentra la playa de Pantai Seseh, una oscura playa volcánica que a primera hora de la mañana es ideal para caminar.
Paseando a las 7 de la mañana (mi ‘jet lag’ hizo su aparicion) me encontré con varias producciones de moda
Después de dar un largo paseo por la playa, ya se había despertado mi amigo Ignacio (Igy), y nos fuímos a correr por los alrededores de Pantai Seseh.
La mayoría de las casas tienen templos donde cada mañana sus habitantes hacen ofrendas a los dioses
Paraba continuamente mi carrera porque me apetecía hacer fotos a todo, como a este niño tan mono
Llegando al pueblo de Canguu aparecen vastos campos de arroz en los que trabajan cientos de personas al día
El coche de policía no impone mucho, la verdad…
Una cosa a destacar de los balinesas es su carácter; incluso trabajando me saludaban cuando me acercaba a hacerles una foto
Y la hospitalidad… Igy y yo paramos nuestra carrera (íbamos a morir deshidratados) en casa de un amigo suyo (allí en el pueblo todos se conocen) y no dudó en ofrecernos agua y fruta
¡Ay!, estoy pensando que sólo os he contado medio día, de los 10 que he pasado aquí y que, por extensión ya tengo que finalizar el post. Tengo cientos de fotos de playas espectaculares, paisajes, templos etc, así que en un par días os traigo una nueva entrega de este maravilloso viaje.
Se me hace complicado resumir todo lo que he vivido aquí pero lo intentaré para que podáis descubrir a través de mis ojos este paraíso.
Un beso muy fuerte a tod@s y gracias por seguirme. ¡Se os quiere!
































































































































































































