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septiembre 11

Viaje en el Tren de la Fresa

CAPÍTULO XI

“¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción;
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.”

Habla Segismundo en La vida es sueño de Calderón de la Barca

Aquella mañana Madame Bobarín se recuperaba del susto que le había propinado Pandoro. Llegó a pensar que había de adoptar una actitud algo más comedida y recatada, pero aquello quedó en pensamiento fugaz y en un café con mosca y churros.
- No puedo seguir así , ¿ Qué pensarían de mi los bigotes de mi padre? y ¿ sus ligueros?- Se decía Bobarín desazonada.
Por debajo de la puerta aparecía una carta, Bobarín corrió hacia ella pensando que por fin su amiga Gabina se habría dignado a escribirle unas letras pero la carta era del Banco Sabadell. Lo que faltaba, la cuenta estaba incandescente y aquél papel le quemaba entre los dedos ¿ O era la taza del café ?
- Aquí hay un error en el mutiplicando o en el multiplicador…tengo que hablar con mi contable-
- ¿ Pero tiene usted contable?- Se contestó a si misma.
- No señor, pero tengo un disfráz de contable, si hace usted el favor…-
- Otro día Bobarín, otro día que tengo un cliente-
- Si señor, porque me he vestido de cliente, ya me podía haber vestido de empleada de correos- Se contestaba Bobarín indignada.
El día parecía que no le sonreía, pero solo parecía porque Bobarín siempre tiene una carta en la manga y otra debajo de la puerta.
-Voy a hacer un viaje de huída y vuelta- le dijo la Bobarín cliente a la Bobarín cantinero.
A Bobarín le gustaba mucho viajar porque nunca había viajado pero sabe que se aprende mucho en los viajes sobre todo si uno hace el trayecto leyendo. Asió el libro de Tangas y tangos…y otros mangos de Ángel Guache, que es un libro muy instructivo y se dirigió a la estación de tren. Al fin y al cabo un viaje es un pasar de señales de tráfico y de vacas…se dijo por lo adentrini calmando sus nervios y sus nervias.
Para no perder un tren lo mejor es perder el tren anterior y así lo hizo Bobarín, como si llevara viajando toda la vida. No llevaba maleta, también había desdeñado la compostura de lo artificioso pues viajaría en el tren de la fresa a Aranjuez donde nadie la conocía. Relatemos de modo sucinto lo acontecido en aquél viaje de huída y vuelta al Real Sitio y Villa de Aranjuez.
Escapada de tapadillo Bobarín se sentó en uno de los vagones de madera ojeando su libro, estaba segura de que nadie la había reconocido a pesar de su atuendo. Enseguida un apuesto hombre ocupó la plaza que quedaba a su lado.
- Kiki de Montparnasse para servirla- Se presentó cogiéndo la mano de Bobarín con suavidad.
- Tenía entendido que Kiki era una señora-
- Pues ya ve usted cómo he cambiado- continuó el galán sin soltarle la mano.
- Como fuí hortelana nunca supe si me gustaba Kiki, pues su boca era un incendio y su corazón una alcachofa-
- ¡ Qué ironía campesina! Me tiene usted enamorado-
- Quiromántico es usted-
- Si señora, muy romántico en cambio de leer manos no se nada-
- Estoy segura que si le digo mi pensamiento adivina usted lo que pienso -
- Antes habría de saber su grado de coherencia-
- Toda coherencia es herencia aprendida y yo estoy muy heredada de eso-
- ¿ Es usted de la capital?-
- No señor, soy de un pueblo de Extremadura-
- ¡Cuénteme, cuénteme sobre su pueblo! ¡Cómo se aprende en los viajes conversando!-
- Pues señor, la verdad es que lo más bonito de mi pueblo comenzaba cuando terminaba mi pueblo-
- Comprendo. Yo soy de Aranjuez y trabajo en Madrid, cuando puedo cojo este tren-
- ¿ A qué se dedica Don Kiki ?-
- Soy el inventor del mirlitón, esa cañita que se sopla en las chirigotas… Viajo todos los días a Madrid desde donde las importo a Cádiz y a China-
- ¡ Oh ! Es usted inventor como yo ¡ Qué emocionante! –
- Emoción de censura. Mejor hábleme sobre usted señora-
- Yo…vivo a expensas de mi imaginación y concupiscencia, disfrutando tanto los goces como las penas-
- Entonces tiene usted la fórmula de la felicidad sin la necesidad de ser uno tonto, pues el dolor no puede medirse por la causa sino por el efecto y este depende de uno mismo-
- Claro, usted mide un metro ochenta y yo mido un metro ochenta pero más pequeño-
- La veo a usted medio llena-
- Si señor de, de, de amor por usted- tartamudeó Bobarín emocionada.
Kikí ofreció un pañuelo a Bobarín que se batía entre lágrimas y mocos al dejarse envolver de nuevo por la alegría del amor.
- Tome este pañuelo. Mire que usted no me sonaba pero suénese usted a ver si me suena-
- No por Diós, me gustaría mantenerme en el anonimato. Puede llamarme usted Miguelita Hernández ávida de sus sabias palabras en este viaje -
- Los viajes…buena asignatura en la Universidad de la vida-
- Si, si, pues tal como va el país van a privatizar hasta esa Universidad-
- Miguelita, la amo con todas mis entrañas-
- Pues empezamos bien…¿ Quiénes son las entrañas esas?-
- Señora me refiero a que la amo con todo lo que encierra este cuerpo, incluído el alma y la vesícula biliar-
Bobarín mirándole a las orejas comenzó a canturrear una de las tonadillas del manual del cortejo.
-Este verdadero amante, fino, leal, comedido, es un clásico aspirante a la plaza de marido -
Kikí apretaba con fuerza la mano de Bobarín la cual evitaba la mirada de su amado para resistirse a sus encantos, pero en su rostro se adivinaba el deseo del beso. Kikí intentó besarla y le dio un cabezazo, luego lo volvió a intentar y le dio una participación de lotería, tras varios intentos consiguió posar un ósculo en sus temblorosos labios. En ese preciso instante sonó la campana del tren que apercibía de la llegada a la estación de Aranjuez. Bobarín abrió los ojos y se halló sola en el vagón con un par de fresas mordidas en su regazo y un boleto de la Lotería Nacional.

Dedicado a mi amiga, hermana e incondicional compañera, Carla.

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