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octubre 11

El séptimo arte de Bobarín

CAPÍTULO XII

Si pudiera yo también me daría la espalda.

Malcom Lowry

- Pero como no puedo voy a ir a un casting- se saludó Bobarín aquella mañana.
El barrio estaba revolucionado. Una productora americana estaba haciendo un casting en la plaza de Cascorro. Buscaban cien mujeres esculturales y una que fuese culta de cien kilos, kilo arriba kilo abajo. El periódico se hacía eco de la noticia y relataba cómo las jóvenes modelos guardaban cola, aquellos enjutos cuerpecillos formaban una línea que apenas se veía de perfil. Bobarín vistió sus mejores galas de maja desnuda y salió polichinela a buscar un taxi.

Todos sabemos que los taxis se inventaron para seguir a otros taxis así que todos los taxis tiene un taxi que perseguir, Bobarín paró uno con su buscador de metales y le dijo ufana:
- Siga a ese taxi-
- ¿ A qué taxi, a ese o a ese?-
-No sea tonto ¿no ve que a ese ya le persigue uno?-
-¿ Pues a cual, a aquel que es un coche de bomberos?-
- Por dios hasta le tengo que decir a qué taxi perseguir. ¿ Está seguro que es usted taxista?-
- Pues señora vea usted mi número de licencia-
- Nada, tiene usted un número de licencia muy bajo…Haga una cosa, siga al que más rabia le de-
- Mire pues ese me da rabia que viene del aeropuerto-
- ¡Pues ande, ande, sígale que se le escapa! -
Al llegar pagó con un billete de 500€ que sacó del escote que es como uno paga a escote.
-  Señora, este billete es falso-
- ¿ Pero los hay verdaderos? Mire si quiere le doy dos-
¿ De dónde habrá sacado su padre esta familia? Ande hágase un simpa que yo no la persigo- Bobarín se apeó presurosa recolocándose su traje de maja desnuda.
El taxi había llegado justo a la Plaza de Cascorro que bullía abarrotada de personal ávido de fama, pero al llegar Bobarín sólo se veía a Bobarín.
- ¿ Así que es usted la entradita en carnes que viene al casting?-
- Pues si ¿ Quién se lo ha dicho?-
- Uno que tiene mucha imaginación-
- Sepa usted que yo en estas cosas ya tengo experiencia, hice un papel en una superproducción para una cadena de fajas-
- ¿ Y cómo le contrataron para ese papel?-
- Fue un cazatalentos que me vio haciendo la muerta en la piscina-
- Para que usted flote debe de ser muy buena actriz-
¡Y tanto señor, toda una actriz, no sabe cómo engaño, parezco rellenita pero estoy super rellena-
Veo que encaja usted bien en este papel y en este sofá-
Mire, no sé si me encontrará algo escueta de pecho, el “do” lo doy muy bien, pero me negué a operarme y ponerme silicona…-
Pues hizo usted muy bien, eso son tonterías. Para aumentar el tamaño lo mejor es una lupa Zeiss-
¡Pues eso digo yo! Qué bien nos entendemos-
- La encuentro a usted algo contemporánea, bueno
decimonónica-
Si señor es que hoy quería parecer moderna para gustarle a usted ¿Entiende?-
Lo que me interesa de usted es su capacidad de improvisación, relájese y sígame el hilo de la conversación- dijo el director de casting que era director de tráfico porque no quedaban de los otros. Para ayudarle le entregó un ovillo de lana.
¡Uy qué fácil va a ser seguirle así el hilo!-
Primero ha de vestirse con este traje negro-
Bobarín nunca había vestido de negro porque le gustaban más los caucasianos, aún así se enfundó aquella saca sin rechistar. El director de casting comenzó la prueba.
¡Oh querida qué ahorradora eres!-
Si, menos en disgustos…-
Seguro que te has comprado ese traje para ahorrar, para el día en que me muera-
- No mi amor, me lo he comprado para parecer una cucaracha y poder ir a las fiestas de Kafka-
Ya, ya, cucaracha, tu lo que quieres es echarme Cucal en la sopa-
Yo en la sopa sólo echo letras y ganso-
Pues sírveme un poco, que estoy famélico-
Bobarín sirvió sopa en el cuenco de sus manos y el productor sorbió el caldo, el gaso, la “ A” la “B”…hasta que se atragantó con la letra “J” que le quedó en la campanilla enganchada y se murió.
Al principio Bobarín creía que era parte de la actuación y fingió disgusto.
- ¡Oh, mi amor, no me dejes sin la “jota”- lloraba desconsolada- ¿ y ahora qué voy a bailar?- Pero cuando descubrió que aquel pobre hombre había dejado el mundo del cine para siempre se le ocurrió ponerle en la Plaza de Cibeles dirigiendo la circulación.

Desde entonces es el único guardia de tráfico que funciona en la Villa de Madrid, siendo galardonado con la medalla al mérito en varias ocasiones.

No pudo ser esta vez el salto de Bobarín a la gran pantalla pero donde saltó y mucho fue al llegar a casa y recibir un telegrama que anunciaba la eminente llegada de su amiga Gabina.

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