hola.com

 

Entradas etiquetadas: Las Vistillas


14
noviembre 11

El Cerro de Las Vistillas

Capítulo XIV

Cuando el amor ha sido una comedia, la relación termina en drama.

Alphonse de Lamartine

 

Hacía cinco minutos que había fallecido Gauchito, un pequeño pez que alegraba la casa cantando apoyado por un coro de microbios. El dolor no puede medirse por la causa, sino por el efecto. Desde que murió Gauchito en la casa reinaba el silencio, sólo se escuchaba el caer de una gota de agua desde la gotera del salón. Gabina se acercó a Bobarín que luchaba por mantener el equilibrio subida a una escalera.
- ¿Pero qué haces ahí arriba Bobarín?
- Intento aprovechar la gotera poniéndole un grifo.
- Salgamos a tomar el aire.
- Yo ya lo he tomado en la cocina, pero tienes razón hoy me gustaría enseñarte el Cerro de Las Vistillas.
Gabina y Bobarín mojaban pan con cabrales en vino tinto sentadas en una terraza de Las Vistillas. Mantenían una acalorada conversación porque hacía mucho calor.
- Mira Gabina, tienes que perder el miedo a las relaciones.Los hombres son muy divertidos.
- Claro, nunca has tenido uno el tiempo suficiente como para aburrirte.
- Que no, hay que saber ver, mira los hombres son la parte más divertida de la mujer.
- A mi me parece que la parte más divertida de una mujer es tu turbante.
- Bueno, es que mis tocados tiene buena cabeza.
- Pues eso Bobarín, que a mi los hombres como son tan sencillos se me hacen muy complicados.
- Pero Gabina los hombres son más claros y directos. Tengo una vecina que se debe creer que las caras no se han inventado por cantidad de maquillaje que se pone, los hombres en cambio llevan la cara lavada.
- ¡Fíate! Que también tienen sus secretos.
- Ya pero como son secreto nunca se sabe. Mira a la Ramona que le salió un ojo en la sien de tanto mirar a casa de su vecina.
- Ya. En el pueblo hay un par que les ha salido una cornetilla en la oreja pero no todas las mujeres son cotillas.
- Saben poco y murmuran mucho, Gabina. Tal vez si supieran mucho…
- No todas las mujeres son así. Mira qué virtuosas son las de la Junta de Damas de la Honradez y el Trabajo.
- Mujer no te líes y hazme caso, no rechaces las caricias de amoríos que al paso se te ofrezcan.
- ¿Pero a quién tienes en cabeza?
- Pues mira conozco a un escritor de manos que ha ganado el Premio Cerguantes. Le han traducido la mano a cinco idiomas. Los lectores de manos le van a hacer un monumento.
- Los lectores de manos son muy pesados, sobretodo cuando las leen en voz alta. Yo prefiero leer recetas de cocina o el periódico de mañana aunque al final me paso el día leyendo instrucciones y haciendo colas.
-Yo tengo enciclopedias y tomos de manos completos, yo te tomo la mano, te la dejo de tomar…Así es la vida Gabina.
- Déjate de hacer de Celestina que yo prefiero mirar el paisaje. Mira qué bonito paisaje el que se ve dese aquí.
- Pues el que no se ve ¿ Qué me dices de ese?
- Ese es precioso.
-  Los paisajes que no se ven ya no son como los de antes.
- ¿ Antes de qué?
- Antes de comer, Gabina, siempre es antes de comer.
- Tampoco las comidas son como las de antes- dijo Gabina mientras volcaba el platito de cacahuetes en su bolso.
- No hagas eso Gabina.
- Pues si no quieres que haga eso haré lo otro- e hizo lo propio con las aceitunas.
- Qué a gusto hemos estado Gabina mira cómo ha caído la tarde-
- Si, está por lo suelos.
- Deberíamos volver a casa antes de enero.
- Venga que es tarde y me gustaría preparar un caldo de tortuga.
- Nunca es tarde si la sopa es buena.
- Vámonos entonces. Yo tengo tanto sueño que se me ha dormido una pierna.
Se disponían a levantarse cuando un galán se acercó a nuestras damas.
- Dichosos los ojos que le contemplan Bobarín. Aunque dejáramos de ser novios no hemos dejado de ser primos.
- Señor usted se confunde yo no soy su prima.
- Si que lo es y me rompió el corazón. Vengo a decirle que no me importa más que se riera usted de mi. Ría, ría porque lloraremos tanto…
- Qué afición al drama.
- Comparada con un verso suelto es usted toda una novela.
- Le ruego diga lo que ha venido a decir, antes de que se me duerma la otra pierna.
- Vengo a despedirme porque tengo que irme.
- ¿ Dónde va usted?
- A la guerra, a morir por usted y por mi patria.
- Pero si no hay ninguna guerra.
- La inventaré por usted. Suélteme, déjeme ir…
- Señor, si yo no le estoy agarrando es que se ha enganchado la chaqueta con la silla.
- Me llama el deber. Adiós pichoncito, adiós.
- Adiós mi amor y no te mueras.
- Que si, que seguro que me muero y nunca más me vuelves a ver.
-  ¿Pero quién lo dice?
-  La voz de la experiencia.
- Pues tiene usted la voz de la experiencia un poco ronca.
- Pedí luces a la suya para guiarme y se fundieron los plomos.
- A veces donde mejor se ve es en la oscuridad. Y no sobre actúe o no le aplaudo cuando termine.
- Puedo leer la indiferencia en su frente.
- Señor si yo no le deseo ninguna guerra ni ningún mal. Yo no le deseo…nada.
- No busco ya el deseo busque un hueco donde enterrarme a mi con mi recuerdo.
- Qué fácil es hacer drama.
- Muy señora mía me dio usted la miel de sus labios para luego arrebatármela.
- Tenga en cuenta señor que la miel es manjar indigesto.
- Alimento del alma. ¿ Ya no recuerda cómo arrebatada sacrificó nuestro cariño por un bocadillo de calamares?
- Algo me suena. Ahora que me habla de moluscos cefalópodos se me está abriendo el apetito.
- Queden escritas en tinta de calamar mis palabras imprudentes y desatinadas en esta carta que le entrego. Me voy, me voy y le entrego mi amor.
 Aquél hombre desapareció dejando sobre la mesa un bocadillo de rabas que Bobarín y Gabina compartieron de vuelta a casa. No insistan en la desventura y en la tragedia pues no es drama cuando llora el actor sino cuando llora el público.

Dedicado al poeta Pepe Ramos y al pez que está al otro lado de mi pecera.

Share