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Entradas etiquetadas: humor


15
diciembre 15

El pudor habitúa a mentir

“Aquel que no usa su moralidad sino como si fuera su mejor ropaje, estaría mejor desnudo.”

Khalil Gibran, poeta libanés.

CAPÍTULO LIX

"Me han tangado" Acuarela

“Me han tangado” Acuarela

Madrid, a 15 de diciembre 2015

Esta mañana he llamado a la oficina de Correos para pedirle al gentil cartero que acercara un paquete a mi domicilio.
- Gentil cartero, me he entretenido explicándole a un amigo lo que es una teta y ando mal de tiempo.
- ¿Y en qué puedo ayudarle?
- Mire usted, me encuentro desnuda en la bañera y necesito que me traiga un paquete de mi apartado de correos. ¿Le importaría acercármelo? La cuestión es que se trata de la esponja que necesito para frotarme la espalda.
El gentil funcionario no tardó en llegar a casa, le recibo desnuda y me ayuda a frotarme la espalda. Después le ofrezco un café pero me advierte que prefiere un vodka, le acerco la botella y la vierte con brío sobre la esponja, los dos aplaudimos. Embriagados decidimos comer algo para empapar. Después me dijo que debía volver a sus labores y nos despedimos con un fuerte apretón de manos. Al salir a la calle el buen hombre se escandalizó al ver al personal tan vestido. Una mujer en vaqueros, jersey, abrigo, pañuelo, guantes de alpaca, sombrero ruso y zapato plano pasa a su lado.
-¡Desvergonzada!– le grita el cartero. La mujer, que con las prisas no se había percatado de la guisa con la que había salido de casa, se tapa sus vergüenzas, no sin antes decirle:
-Lo que le pasa a usted es que es un mal pensado.

Guillermina Royo-Villanova  ( Dedicado a Nacho F)

Mi compañera Potasa me apoya con este documento eslavo

 

 

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26
noviembre 15

De los celos y otras cegueras

Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.

Aristóteles

 CAPÍLTULO LVIII Diario Madame Bobarín

Croniquilla de la muerte de una relación sin anunciar

celos

Madrid 26 de noviembre 2015

 

Hay personas que tienen un problema para cada solución. Cuando alguien está de malas, está de malas y no hay nada que una pueda hacer. Vamos, que si quieren pelearse les basta con que estés delante. Si una opta por dar la razón, porque das la razón, si les sigues la corriente, porque eres sumisa o les tratas como tontos. Vamos, que no te libras de que te caiga un rapapolvo.
El otro día en un restaurante pude escuchar una conversación que me dejó turuleta. No es que yo vaya por ahí escuchando conversaciones… Bueno, sí. Descubrí que el que es celoso no es nunca celoso por lo que ve, con lo que se imagina basta. Bueno, eso ya lo había dicho don Jacinto Benavente pero yo lo descubrí esa noche. He aquí lo que escuché gracias al manos libres de un caballero:
 – ¿Cariño te vienes a tomar una copa después del trabajo con mis amigas?
- Hoy tengo cena con los de la oficina.
- Ya, ya, con los de la oficina, es que te gusta la secretaria de tu jefe.
- Que no mi amor, que es la cena de Navidad.
- Ya, ya… pues muy bien tú verás, haz lo que quieras.
- Pues eso, la cena, y no es que quiera, es que ya estoy aquí y estaría mal…
- Siempre haciendo las cosas por los demás, lo que está mal es no venir…
- ¿Pero no has dicho que haga lo que quiera?
- Sí, sí, con sus consecuencias…
- Bueno venga, ceno y voy corriendo para allá.
-No, no, déjalo, ya no vengas.
- ¿Pero cómo que ya no vaya? Venga cuchi cuchi que te quiero.
- Eso lo dices para que ella te oiga y dar más morbo.
- ¿Qué gano yo con eso? Si me gustara alguien, mejor me saldría estar solo y ligármela.
- ¿Me estás dejando? ¿Has dicho ligar? Lo sabía, es que lo sabía…
- No seas paranoica, sólo me gustas tú.
- ¡Qué horror, qué horror! Ella te está oyendo, sabe que tenemos problemas. ¡Va a ir a por ti!
- Mi amor ella no ha venido. Está enferma.
- Mira cómo te fijas.
- Mujer, somos cinco en la oficina…
- Pues voy yo, ¿qué te parece?
- Pues vente al café, es un poco raro, pero vente…
- Ya, lo que no quieres es que vaya y compruebe que está ella.
- A ver… ¡que no está!
- Ah, por eso estás como estás, porque no ha ido.
- ¿Pero cómo estoy? Venga que voy para allá.
- No, no, no vengas, pero que sepas que aquí hay un chico que me está tirando los trastos.
-No me extraña, es que eres la más guapa del mundo.
- ¿No te molesta? Eso es porque algo tienes por ahí.
- ¿Qué quieres que haga? ¿Qué vaya y le pegue? Es normal que te entren, ¡eres guapísima!, pero confío en ti.
- Pues yo en ti no, está claro prefieres a esa pendona a mí.
- Pobre mujer. ¿Por qué es pendona?
- Hazte el tonto, tú sabes bien a qué me refiero…
- Bueno pues te veo en casa.
- ¿Entonces no vienes?
- Oye que ya están con el postre, hago lo que tú me digas, pero aclárate ya.
- Ahora vas de abnegado…
- Venga petarda que voy.
- No, no, no, ya no vengas, pero no me esperes. Esto se terminó.
La chica colgó el teléfono zanjando la conversación, pero en el fondo esperaba que él la llamara para colgarle de nuevo y si podía hacerlo tres veces más, mejor. Él no llama, ella está segura de que él va a aparecer, quiere verle aunque seguramente le monte un pollo. Él también lo sabe y por eso no aparece, piensa que mañana se le habrá pasado. Aquella noche el buen hombre se aburrió como una ostra en la cena de Navidad, que yo me fijé.
Tras lo escuchado me quedé imaginando lo que sucedería en el futuro:
Ella deja la relación por obvias razones, respaldada por la imparcial opinión de todas sus “amigas”, esa misma noche se liga a un maromazo con el que se casa a los dos meses. Poco después, el abandonado invita a cenar a la secretaria, su única amiga en la oficina, lo ha hecho para contarle que tiene una terrible depresión y que va a pedir la baja laboral. En la mesa de al lado está su ex. El sonríe esperanzado, feliz del encuentro, nervioso, lujurioso, lleno de amor. Su ex se acerca a la mesa, vacía una copa de vino sobre su cabeza y se va. ¡Chimpúm!
Sí señores, en los celos hay mucho amor, sobre todo amor propio, falta de autoestima, avaricia y orgullo y lo peor es que aunque los celos nazcan del amor, no mueren con él porque unos buenos celos son capaces de asesinar el amor pero no consiguen matar el deseo. Claro, que hay celos y celos. Algunos terminan en crimen aunque sean infundados. Está claro que los celos destruyen la libertad interior, desvelan, martirizan y crean infelicidad. No he conocido dos sentimientos más egoístas, venenosos y destructivos como la envidia y los celos. Son la irritación de una falsa vanidad, una enfermedad que destruye a su portador y a quién le acompañe. No miento, en el único celo en el que creo es en el del aparea-miento.

Mi amiga Potasa quiere compartir con ustedes su último proyecto: Potasa Callejuela 

 

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17
noviembre 15

Madame Bobarín y Potasa

Al encontrarse en eminente proceso final la novela biográfica de Madame Bobarín, a partir de ahora transcribiremos sin pudor alguno su diario, respaldado por un vídeo ilustrativo de Potasa.

duquesa madame Bobarín

Duquesa al alba. Acrílico sobre lienzo 50X60 G.Royo-Villanova

 

Madrid 16 de noviembre de 2015

 Recién finalizada mi exitosa exposición podría resumirla en doce cajas de vino y no sé cuántos canapés, aunque estos últimos no los caté. Al llegar a la Galería Carlos Moltó, donde colgaban mis retratos, me agaché para recoger con esfuerzo un objeto sospechoso:
-¡Gabina! ¡Mira! ¡Un palillo! Aquí ha habido canapés…- exclamé certera siguiendo mi exacto olfato. Sin duda alguna no ha habido una moda más viral que la del “canaperismo”.
Siempre he dicho que lo mío es la cultura horizontal y es que lo de montar una exposición me desmonta, aún tengo agujetas aunque no tengo muy claro si se deben al montaje de tramoya precisamente, porque aquella misma noche un enamorado me tuvo trabajando hasta el alba.¡Eso sí que fue cultura horizontal! Al tratarse de un virtuoso actor se dedicó hacendoso al arte del amor mientras recitaba sonetos de Shakespeare, es lo que llaman en retórica, versos encabalgados. En el lecho de amor los hombres suelen hacer promesas que olvidan tras el climax en la “petit mort”: donde fallecen las promesas. Las mujeres en cambio recordarán por siempre aquellos sumisos compromisos que se evaporarán junto al sudor de las sábanas. En mi caso nunca me creo una promesa fugada en el calor de la lujuria por si acaso se cumple, y es que se pueden hacer cosas correctas pero por la razón equivocada. Yo aconsejaría a aquellos hombres que no pueden callarse durante el arte amatorio que reciten el Séptimo Canto de Altazor (Huidobro), les saldría más a cuenta, consideren que por lo general la mujer en su empeño es incisiva e insistente y la sucesiva proyección de deseos durante la concupiscencia terminará funcionando como si de un espejo lento de reflejos se tratara. Yo soy más de sobremesas que de promesas, porque estas últimas suelen ser olvidadas y disminuyen la confianza.  Al final cada cual con su memoria que es directamente proporcional a lo selectivo y sufridor que sea uno, en mi caso tengo tan poca memoria que veo mejor el futuro que el pasado o visto de otra manera, mi memoria funciona hacia delante. Hablando de memoria es curioso cómo cuando vas piripi se dispara el piloto automático para regresar a casa aunque luego una nunca lo recuerde, lo que he comprobado es que en el caso de tener la memoria destilada lo mejor es vivir en un pueblo pequeño, de esta manera si una olvida lo que sucedió la noche anterior, el marujeo popular te recordará gustoso todo lo acontecido sazonado con alguna malvada añadidura que hará tu aventura más sabrosa, al fin y al cabo somos una destilación del chis-morreo y de alguna manera nuestra vida aumenta cuando la ponemos en la memoria de los demás. Ahora me bajo al banco del parque para enterarme de lo que hice ayer y poder seguir escribiendo.
Madame Bobarín

El vídeo de Potasa que hoy respalda este documento :

 

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15
septiembre 15

Burbujas breves

“Los artistas ya no sabéis qué inventar” Jorge Cossío, amigo tabernero.

CAPÍTULO LV

operacionhola

Operación Vikingui (Acrílico sobre lienzo)

    Al mirarse al espejo Bobarín tenía la sensación de ser demasiado blanda consigo misma, claro que esto era debido a su infinita bondad, ya que por no engañar a los demás se engañaba a si misma creyéndose a ratos lo que le convenía para olvidarlo después, que es cuando más conviene.
    Cuando alguien se acercaba a ella para saludarle con una amplia sonrisa, Madame aunque no tuviera ni idea de quien se trataba suponía que tras aquella batería de dientes habitaba un posible exnovio y al tener más corazón que memoria no le era posible guardar rencor a nadie con lo que recibía aquellos afables rostros con gran alegría y contento. A Bobarín las parejas le duraban una media de media hora, así que para evitar confusiones en su primera juventud intentó que todos sus novios se llamaran Ramón para no confundirse; ya en su quinta juventud cuando apenas quedaban Ramones en el país que no hubieran pasado por sus breves brazos decidió dividir en subgrupos a sus amantes. A los mozos de pelo moreno los denominaría “mi rey moro”, a los rubios “mi vikingo”, los canosos, pelirrojos, castaños y calvos los trataría de “preciosito”, se ahorró Bobarín un subgrupo, ya que nunca estaría con un caballero que luciera bisoñé, aunque sí estuvo con un simpático galán modelo Anasagasti. Todo se complicó al llegar a su sexta juventud, en el momento en que la memoria comenzó a ser memoria, optó por llamar a todos con el genérico nombre de “Mi-amor” demostrando de esta romántica manera que amor sólo hay uno. Deducimos de esto que hacía ya muchas juventudes que Bobarín, ya desmemoriada, había optado por dejar de mentir – Soy una mentirosa que dice siempre la verdad- solía decir, aunque según Gabina la sinceridad de su amiga se debía a que era más perezosa que mentirosa y recordar una mentira para siempre es muy cansado. Como biógrafa no dudo que Madame Bobarín abanderada por su titánica bondad, si quiera es tan piadosa como perezosa para estos menesteres.
Godoy, enamorado hasta las trancas y barrancas de los innegables encantos de Bobarín, observaba los movimientos de las dos amigas oculto tras una revista.
- Para nosotros los hombres todo es más sencillo- apuntó mientras ojeaba su Playboy.
- ¿Más que yo? Para mí los “vosotros” sois uno sólo…- se quejó Bobarín cuya sencillez nunca había saltado a la vista pero había asaltado a la vista en varias ocasiones.
- Eso no ha dolido señora, porque me consta que en su afán por huir de los convencionalismos se estrella de vez en cuando. Le voy a recordar aquella vez…
- Madre mía… qué memoria se tiene siempre para los demás. Le ruego que resuma en consumidas cuentas, sea breve.
- Recuerde aquel verano…
- Sintetice por Dios…- dijo Bobarín bostezando.
- Aquella tarde en la que paseando usted en bicicleta tuvo un siniestro total al chocar frontalmente con otra bici- paró un segundo y levantándose añadió exaltado-  yendo los dos vehículos en dirección contraria. ¿Qué le ha parecido mi resumen?
- Pues estaba muy bien estructurado, pero en sentimiento… una castaña.
-Supongo que a las mujeres inteligentes se las desatornilla al revés. Tanto cuestionarlo todo puede volver el mundo del revés para terminar llegando a lo mismo.
- Entienda Godoy que no es lo mismo sintetizar que ser sintético- añadió Gabina.
- Por otro lado me alegra no ser un sintetizador…
Tras aquellas tontunas palabras hubo un gélido minuto de silencio, Gabina y Bobarín se miraron con cara de funeral, aquellos sesenta segundos dedicados a la muerte del amor se había llevado súbitamente la pasión de nuestra dama, un minuto eterno que inquietó a Godoy.
- ¡Ayyyy! Pobre, se ha quedado boquidifuso- susurró Gabina a Bobarín.
- ¿Boquidifuso o boquiplático?
- Sí, tal vez boquiplático o más bien platidifuso- las mujeres se enzarzaron buscando un epíteto adecuado para Godoy, un epitáfico epíteto con cierto gracejo para no herir demasiado la sensibilidad de Godoy que por su parte se disponía a abrir una botella del mejor champagne.
- Señoras, están a punto de abusar de los adjetivos y cuando esto sucede suele ser para o bien ser soez o pecar de cursi- dijo el valido que comenzaba a molestarse mientras el corcho de la botella cruzó el vagón como un tiro asustando al personal.
- ¿La abre usted para brindar?
- Nooo, la abro para beber y bebo para olvidar- respondió Godoy apesadumbrado mientras engullía aquellas burbujas tan breves como el amor de Bobarín.
- ¿Para olvidar qué?
- Y yo qué sé si ya no me acuerdo.
Cuatro botellas bebieron, tres brindaron, seis disfrutaron, pero como ninguna bodega ha querido patrocinar este capítulo, quedarán ustedes con las ganas de saber de qué bebercio se trataba.

27
marzo 15

El Acelerador de Particulares

CAPÍTULO LII

“¿La ilusión? Eso cuesta caro. A mí me costó vivir más de lo debido.”

Juan Rulfo

“Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina.”

Gilbert Keith Chesterton

Madame Bobarín

La insistencia de Godoy Álvarez el del Farias había empujado a Bobarín al precipicio de su paciencia. Ella siempre había soñado que el amor verdadero llegaría sin revuelo, sin presiones, sin fechas y sin necesidad de promesas.
 -No puedo más, me está entrando claustrofobia en este vagón. Me voy a la zona de fumadores- dijo Bobarín intentando desencajarse del asiento.
-En este tren no hay de eso- apuntó Godoy.
-¿Cómo que no? Sobre la techumbre del vagón oigo pasos, apuesto que están fumando ahí arriba.
-Estás un poco bolinga para subir ahí arriba.
-Sino estuviera bolinga no se me ocurriría. ¿Me acompañas Gabina?
Gabina y Bobarín salieron por la puerta de emergencia y treparon hasta la cubierta del tren, donde se amontonaba un copioso grupo de fumadores en uniforme. Vestían casacas de colores con botonadura dorada, como los Beatles en Sgt.Salt and Pepper.
-Buenas tardes señoras, bienvenidas ¿Cómo han subido hasta aquí?
-No sé, la verdad, para no acordarme de lo que he hecho. Qué bien lo he hecho.
-¿Y ustedes a qué se dedican?- preguntó Gabina excitada por aquellos coloridos uniformes.
-Somos un Big Band.
-Anda cómo tu Bobarín ¡Un Big Bang!
-Ji,ji,ji…- rieron ambas amigas, completamente borrachas.
-Ah vale, que tienen ustedes un idioma personal.
-Desde que usted lo ha dicho, porque era para todos….
-Ji, ji, ji… Se llama auto exclusión, ji, ji, ji….
-¿Viajan solas?
-A ratos, como todos.
-¿Y qué hacen dos bellezas como ustedes sin acompañante?¿O tienen pareja?
-Estamos comenzando a planteárnoslo….- dijo Gabina mientras atusaba con mimo el cuello del músico.
-Cada vez es más difícil encontrar pareja, uno se vuelve maniático con la edad…- respondió el músico retirando las manos de Gabina de su pecho.
-Desde que perdí el olfato todo es más sencillo – suspiró Bobarín.
-¿Y eso?
-Mire, para que me guste un hombre debo admirarlo, ha de ser un señor interesante, bueno, simpático, que me inspire confianza y me huela bien. Tiene que haber piel, sino la cosa no funciona. Ahora me he quitado esto último.
-Ya, pues si se queda ciega y sorda tendrá al hombre perfecto.
-¡Qué pueril!
-Pues sil….Lo más difícil es admirar a alguien.
-Yo admiraba a mi padre.
-¿Y cuando dejó de hacerlo?
-El día que llegó a casa ebrio.
-¿Y yo le inspiro confianza?
-Supongo que ser digno de confianza importa menos que parecerlo.
-Qué mala eres con lo buena que eres- interrumpió Gabina.
-Pues anda que tu no eres…
-¿Y su amigo, es también músico?-preguntó interesada Gabina con la pupilas en forma de corazón.
-Qué va, es el pipa. El tío es capaz de ir a la ópera con walkman. ¿Y ustedes a qué se dedican?
-Yo soy pobre oficial. Vamos que lo soy hace tiempo pero por fin se me ha reconocido- contestó Gabina.
-¿Y usted?
-Yo soy inventora- contestó Bobarín.
-¡Qué mentirosa!- se quejó Gabina.
-Soy una mentirosa que siempre dice la vedad.
-Yo la creo. ¿Qué ha inventado?
-Ahora acabo de patentar el Acelerador de Particulares.
-¿Hablamos de cuántica?
-No, qué va. Es un programa que se introduce en el hipotálamo y proyecta anuncios de autónomos invadiendo los sueños del personal. “Anúnciese en sueños.”
-No sé…no quiero desanimarla pero no se haga muchas ilusiones con ese proyecto.
-No sé preocupe, también he inventado el contenedor de reciclaje para descargar desilusiones.
-¿Y qué descarga usted?
-Desilusiones nuevas. ¡Qué cosas tiene! Mire lo que me acabo de inventar ” ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.”
-Con todo el respeto pero eso…
-Si empieza así ya puede ir tirando el resto de la frase al contenedor.
-Sólo he dicho que la respeto…pero reconozca que eso ya lo dijo Calderón.
-Usted no ha entendido la frase. Además, yo cuando plagio, plagio, sino no sería yo misma.
-Bien, como le digo, yo respeto sus palabras.
-Yo respeto hasta la falta de respeto- dijo Bobarín acalorada.
-¿Bobarín pero cómo puedes decir eso?- le reprendió Gabina.
-Comprendo que no todo el mundo ha tenido la suerte de tener una educación tan exquisita como la mía…
-¡Pero si te has criado entre vacas!
-Pues eso Gabina, ¿Imaginas lo difícil que es tratar al personal como a vacas cuando nunca se ha visto una? Unos genios, te lo digo yo.¡Unos genios!
-Me supera su ironía vacuna.
-Eso, eso, estoy vacunada contra todo, contra todo.¡Qué ironía!

coronilla


3
febrero 15

El sabor no ocupa lugar


“La risa no es un mal comienzo para la amistad. Y está lejos de ser un mal final”.
Oscar Wilde

“No hay un final. No existe un principio. Solamente existe una infinita pasión por la vida”. Federico Fellini

¡Qué lío! Madame Bobarín

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En capítulos anteriores Madame Bobarín y Gabina viajan en un tren con destino desconocido acompañadas de Toulouse convertido en estatua al fundirse en un beso con Ramonita; Godoy Álvarez el del Farias antiguo amor de Bobarín irrumpe en el vagón, el valido huido de la justicia sucumbe al amor y protección de Madame Bobarín.

CAPÍTULO L

- ¿Hacia dónde se dirige este tren Bobarín?- preguntó Godoy extrañado ante el paisaje selvático cuando deberían de estar atravesando Cuenca.
- ¿Eso qué importa querido? El viaje es más importante que el destino.
- Sus palabras me hacen sentir… muy seguro y su belleza juvenil me pone a cien.
- ¡Huy juvenil! Lo que pasa es que en nuestro pueblo los relojes estaban retrasados un siglo- intervino Gabina ya cansada de no comerse un colín.
- Calla Gabina que ya sé porqué estás tu tan flaca, la envidia muerde pero no come.
- No si comer te lo comes tu todo… con eso de quitarte años…
- Yo no me quito años, me los pongo para que me digan que estoy estupenda- respondió Bobarín a su amiga mientras se giraba pizpireta hacia su galán – ¡Pero qué guapo está usted con ese uniforme de valido desvalido! ¡Leñe!
- Las mujeres sólo piropean a los hombres cuando no les consideran peligrosos.
- Yo al revés, me suelen temer a mi…
- ¿Y qué he de temer? Nadie me haría daño, soy presa demasiado fácil, un hombre simpático y sincero…
- Es difícil ser ambas cosas sin omitir nada…
- Es difícil no omitir nada y no aburrirle. Yo nunca miento y eso que no estoy dejando de fumar.
- ¡Demuéstrelo!
- Pregunte lo que se le antoje y yo le responderé gustoso.
- ¿Qué intenciones tiene usted para conmigo?
- Quisiera ser el último amor de su vida.
- ¡Ja! Pues aún queda mucho para eso todavía no pienso estirar la pata.
- Quiero decir ahora, ya, para siempre. ¿Me está rechazando?
- No se lo tome así. El tema es que yo acostumbro a dejar lo mejor para el final, me pasa lo mismo con las hamburguesas, me dejo el centro jugosito para el último mordisco, lo malo es que cuando llega el final ya suelo estar empachada…
- Esperemos que entonces le pille la parca con apetito y en lo mejor de su vida…
- Y sobre todo en el final.
- El tiempo siempre encuentra un final perfecto.
- Qué tío el Tiempo, ya quisieran muchos escritores.
- Es usted sabia pero lo importante no es lo que uno sabe sino lo que uno hace.
- Ahora mismo el tonto y cuanto más dure esta disputa más lejos nos hallaremos del final.
- Entonces esperaré a qué me llame usted. ¿Sabe? Así ataviada me recuerda a los Borbones…
- Alago su memoria pero eso me recuerda que no he de llamarle.
- ¿Le parece a usted mal tener un aire borbonesco?
- Mi aire es más bourbonesco, por cierto la botella está vacía.
- Lo que ha vaciado usted es la tarde…
- No se ponga taciturno que no le toca.
- No puedo evitarlo, me pone usted triste.
- Tampoco es cuestión de estar triste por no estar contento. Alégreseeee Godoyyyy ¡Que yo le amoooo…!
- ¡Sorpresa! ¿Utiliza usted mucho lo del bajón como truco para el subidón…?
- ¿Usted no?
- Yo lo estaba dejando. Está usted fatal de la azotea señora.
- Lo sé Godoy, pero yo me curo, en este mundo o en el otro, me curo. Lo importante es que sepa que le amo además admiro mucho que haya superado usted tan bien el que yo le abandonara.
- ¿Que usted me abandonara? Pero si fui yo el que salió corriendo despavorido asustado por sus calenturientas intenciones.
- Bueno sí, pero luego yo le dejé.
- Madame, esto no puede ser, veo que no avanzamos.
- ¿Y a qué llama usted avanzar? ¿A que me quite el corsé?
- No sé si el tamaño de este vagón puede concedérselo.
- ¡Sinsorgo! Ya lo sabía yo. De lo que no hay duda es que avanzar avanza, lo que pasa es que cuanto más avanza usted más retrocedo yo.
- A ver Bobarín, primero me lía y después me interpreta mal.
- ¡Anda ya! Que le he interpretado perfectamente y eso lo sabemos usted y yo.
- ¡Usted no debería saberlo!
- ¡Ay el sabor! ¡Ese sí que no ocupa lugar!
Y ambos saborearon un beso de esos que revientan corsés.

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30
octubre 14

Pensar es moverse en el infinito

Maestro, quisiera saber cómo viven los peces en el mar. Como los hombres en la tierra: los grandes se comen a los pequeños. William Shakespeare

Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde. Francis Bacon

CAPÍTULO XLIX

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Godoy Álvarez el del Farias disfrutaba de su puro ante la atenta mirada de las damas, en especial la de Bobarín que le envolvía como si del mismo humo se tratara atrapando la imagen en una ilusión nublada, el mismo sueño que le acompañaba cada tarde durante el último año cuando el atardecer tiende su manto de nostalgias. De fondo se podía escuchar un concierto de piano y tos, un original dueto compuesto por el afamado compositor Ricardo Llorca con el objeto de ahorrar esfuerzos al distinguido público, tal era el contexto que Bobarín se abandonó a un inevitable huracán de romanticismo.
-Es tan guapo…- se le escapó a Bobarín en un indiscreto suspiro.
-Los miércoles es el día que estoy más guapo pero normalmente sólo me ven en la oficina.
-Su belleza late ocho días a la semana.
-Qué va, los jueves me afeo muchísimo.
-Aquí no hay plazos, su belleza es reversible.
-Usted Madame lo que tiene es la belleza de la autenticidad, mírese- dijo Godoy acercándole un espejo de bolsillo. El espejo se miró en Bobarín sintiéndose tremendamente satisfecho, esto hizo que Bobarín a su vez se mirara muy satisfecha apoderándose de ella una incontrolable emoción salpicada en lágrimas por todo el vagón.
-¿Qué te pasa Bobarín? ¿Por qué lloras?- le preguntó Gabina pasándole una cebolla.
-Es que cada vez que alguien me mira con cariño me provoca ganas de llorar.
El tren pitó anunciando una parada, Godoy preso aún del pánico corrió las cortinas del camarote.
-¿Pero quién le persigue? Cuéntenos, déjenos ayudarle.
-No quiero implicarles, es mejor que no sepan nada.
-¿Ha matado a alguien?
-Ojalá hubiera sido sólo eso. Antes me pagaban por ello.
-¿Y qué podemos hacer?
-Ocultarme.
-¿De quién?
-De la Guardia Real.
-¿Es que hay una de mentira?- acuñó Gabina.
-Lo que debería hacer usted es dibujarse un bigote real.
-O escribirse una historia de mentira.
-Buena idea Gabina, cambiar la historia es lo más práctico.
-Paso.
-Eso, pase, pase.
-Que paso.
-Pase y nos cuenta la nueva historia.
-Sois imposibles. Voy a relataros lo que nunca sucedió para que suceda.
-¡Así se habla!- exhortó Gabina.
-Shhhhh…
-Es que empieza muy bien la historia…- dijo Gabina mientras Bobarín le tapaba la boca.
El público estaba entregado; Godoy continuaba siendo el centro de todas las miradas y oídos -que eran tres y medio- se ajustó la corbata, estiró los brazos y anudando las manos hizo crujir sus nudillos antes de comenzar a orar.
-Seré breve…
-Ahora es cuando estira la pata- susurró Gabina.
-Aquella mañana el sol no quería salir y es que la noche anterior no quería acostarse a su hora.
-¿Entonces había sol o no había sol?
-Eso no es menester Gabina, ahora lo que importa es saber que el sol es un poco sinsorgo.
-Señoras se trata sólo de una licencia poética para ganar tiempo a ver que se me ocurre.
-¿Pero había sol o no había sol?
-El sol no quería salir y tuvo suerte, amaneció nublado y nadie notó que durante aquel día el astro padre se las pasó durmiendo. Llovía como nunca, ni Noé recordaba un diluvio como aquél. Aranjuez estaba anegado por el agua, normalmente las tormentas engendran partidas de Parchís pero antes de la media tarde los habitantes habían desarrollado branquias, boca de piñón y ojos de lenguado a la plancha.
-¡Qué bonita historia! ¡Qué preciosidad!
-Pues a mi me gustan más las anchoas rellenas de aceituna y lo de Noé está ya un poco pasado…
-Pasado por agua- dijo Gabina.
-Me vais a cortar la inspiración. Los habitantes se encontraban como peces en el agua, yo como es normal estaba un poco escamado. Los bancos habían pasado a ser de peces y todo el mundo era muy feliz. Un día comenzaron a caer suculentos gusanos y ninfas como maná del cielo. -¡Cómeme, cómeme! -decían los gusanillos desde la superficie del agua.
-¡Qué superficiales!- interrumpió Gabina.
-Uno de los peces más gordos, el que dirigía el banco de peces, pegó un bocado a uno de los gusanos y ¡Zas! Algo tiró de él con fuerza y desapareció en la nada sin dejar rastro. Cada día desaparecía media docena de habitantes. Una mañana mientras me encontraba nadando por el fondo, pues soy un hombre muy profundo…
-El mar es tan profundo en la calma como en la tempestad…- interrumpió esta vez Bobarín.
-Sí señora y es más difícil proponer y hablar con gracejo y sosiego que guardar silencio con desprecio, en el fondo el silencio puede ser muy amargo. Como le iba contando me encontraba en lo más profundo de mi mar cuando descubrí un tapón. Aquello parecía un desagüe. Reuní a todos los habitantes y les propuse con mansedumbre y gracejo la idea de quitarlo, intenté convencerles de que estaban estancados, pero todos consideraron que eran felices aislados del mundo sin más problema que el de buscarse una mosquita viva para cenar y una muerta para ligar. ¿Pero no os dais cuenta?- les dije- Vivís en una pecera a la sopa boba, os basta con nadar, desovar y picar en el anzuelo, estáis dejando que os manipulen- pero ellos lo negaban por que alguien había hecho muy bien su trabajo ya que para manipular con eficacia lo primero es hacer creer a la gente que no están siendo manipulados.
-Están terminando con vosotros, estáis a la merced de los de arriba y a la merced de los peces gordos de aquí abajo.
-Qué más da si hay alguna baja que otra. ¡Aquí somos felices!
En pocas semanas todos habían dejado de pensar. Una noche tomé mi propia decisión y decidí sacarles de aquel estado absurdo, sin más dilación quité el tapón.
-Dicen que todos los tontos son felices…debiste dejarles en su Matrix.
-Yo sólo les ayudé a reflexionar…
-Ja, ja, ja. Les obligaste a pensar que no es lo mismo pero no se puede ayudar al que no se quiere dejar ayudar.
-Pensar es vivir dos veces. Lo hice por ellos creo que todo deseo estancado es un veneno.
-¿Ah sí? ¿Por ellos? ¿De quién era ese deseo? ¿Y qué pasó después?- preguntó una incisiva Bobarín.
-Volvieron a recuperar sus pulmones, sus problemas sus hipotecas y pusieron una recompensa por mi cabeza.
-¿Y cuánto cuesta?
-Qué más da Gabina, no vamos a entregarlo.
-Bueno por curiosidad ¿Sólo por un dedito tuyo qué dan?
-Venga Gabina… contente. ¿Y qué hizo usted?
-Corrí tanto que llegué aquí antes de salir.
-Aquí está a salvo. Está claro es que hay personas que prefieren no pensar y que se lo den todo hecho y no se puede ir de salvador por el mundo. Muchos prefieren vivir engañados.
-A peces nos confundimos…
-Qué mala leche tienes Gabina. Los peces gordos donde mejor están es en salmuera pero  para ayudarte mañana me corro una juerguecita con el sol y les inundamos otra vez de ignorancia.
-Si hiciera eso por mi- dijo Godoy asiendo a Bobarín por la cintura.
-…tan antiguo como el Edén es el “Pescado Original” – continuaba Gabina hablando pasa si misma mientras descorchaba una botella de vino.
-Oye si nos vamos a emborrachar yo ya no me movería de aquí.
-Yo tampoco.
-¿Con quién hablas?
-Menos mal que eres de las que tienen unos segundos de memoria.
-¿Dónde estás?
-Estoy en otra página…- dijo Bobarín besando a Godoy con pasión.
Gabina asomó la cabeza al pasillo del tren y gritó:
-¡Una de anchoas rellenas de aceituna!

Continuará

rellena

Anchoa rellena de aceituna

Dedicado a mi amigo Alejo Axel Heyer, a los bultos sospechosos habituales y a todas las anchoas que tienen siempre la sazón.

coronilla


12
septiembre 14

To lose a Toulouse

“¡Mira que estaba mal!… Pues nada”  Miguel de la Quintana.

 CAPÍTULO XLVIIIlautrecbobarín

A Ramonita pareció no molestarle la fingida e irónica indiferencia de Bobarín a la cual respondió con una elegante actitud incisiva.
-Poca carne tiene usted para poner en el asador…- dijo Bobarín tocando su escuálido trasero- ¿Usted no come por pobre o por presumida?
-Mi belleza y perfección es de he-reeen-cia, estoy bien hecha porque generación tras generación en mi estiiiiirpeee se ha vivido muuuuuyyy bien, sepa usted que proveeengooo de una familia de raaaancio aboleeeengooo.- dijo Ramona exagerando un acento de lo más cursi siguiendo el juego a Bobarín.
-Huy los abolengos no me los como yo ni maduros, ni verdes ni rancios.
-Pues será usted lo único que no se come.
-Las buenas estirpes son las que se endurecen, las que sobrevivimos a base del trabajo de nuestro sudor… las que sabemos que engordamos por todo lo que no nos mata y nos inmunizamos contra el mundo este.
-Yo estoy hecha de otra madera.
-Si querida pero la carcoma no entiende de maderas, cuando llega, llega.
-Señora yo no estoy delgada por lo que como o dejo de comer.
-Claro que no, es por lo que le recarcome.
-A mi nada me remuerde, hasta pienso mucho en los pobres, mi lema es “Da pan al que tiene hambre”
-Huy y que de hambre a los que tienen pan, porque mírese, está usted que da pena verla.
-Yo soy de buen comer, se lo juuuuro…
-Ja, ja, ja Osea… ¡Una pija que jura! ¡Qué novedosa!- rió Gabina.
Parecía que esta vez nuestra dama había encontrado una contrincante a su medida algo que la excitaba sobre manera, incluso comenzaba a caerle bien, si había de perder a Toulouse bien estaba que fuera por una mujer con personalidad que en cualquier caso ya había robado el corazón del pintor años antes.
-Ramonita, Ramona, mi amor. Soy yo, Toulouse ¿No me recuerdas?
-Pues claro que te recuerdo tonto, llevo buscándote toda la vida, te perdí en la cola del supermercado, te busqué en congelados, en la carnicería, en bebidas…te esperé años junto a la caja. ¡Tres cajeras murieron en ese tiempo! Creí que me habías abandonado, pero al mirarte hoy a los ojos…
-Mi amor.
-Mi vida- y ambos se fundieron en un abrazo convirtiéndose es una bonita estatua de bronce.
-¡Ay Gabina! He estado cerca… pero ni premio, ni puro- exclamó Bobarín.
-¿Cómo que no? Aquí tengo un Farias.
Al oír la palabra Farias Bobarín dio un respingo abandonando aquella actitud derrotista que no iba con su carácter ni con su sombrero. A veces gustaba jugar a ser lo que no era en un vano intento por sentir lo que el mundo esperaba que sintiera pero Bobarín siempre encontraría triunfo en la derrota.
-Trae pa acá ese habano.
-Bueno espera, que sólo me queda uno y no sé…- respondió Gabina bromeando.
-Ya sabía yo, eso más que un habano es un avaro…
-Sólo bromeaaaba bobarina, si ni siquiera es de la Habana- dijo Gabina mientras cortaba el extremo del codiciado puro.
-Con los vicios y la comida no se bromea, estoy harta de repetírtelo.
-Menuda bronca por naaa…
-Pues a mí me encanta que me caigan puros.
-Ji,ji,ji…- rieron al unísono.
En el estrecho camarote la escultural estatua bicéfala y nuestras amigas compartieron el humo del Farias que comenzó a condensarse en una amenazante nube.
-Abre la puerta o abre mi paraguas- se quejó Ramona.
-Qué pesada, las estatuas ya no son lo que eran, tan calladitas señalando con un dedo al horizonte.
-La nube esta parece que está tomando forma de tornado…tú verás…
-Ta tomando tor-tornado tu verás…qué pesadita ta.
Al abrir la puerta Bobarín vio una fugaz sombra a contraluz que se apresuró hacia ellos introduciéndose en el camarote.
-¿Qué ha pasado? ¿Qué era eso?
-¿Y dónde está?
-No veo nada.
-Cuidado que a lo mejor muerde.
La espesa niebla ciclogénica se fue disipando, bajo la cama sobresalía una temblorosa levita.
-Salga de ahí intrigante… cosa- ordenó Gabina. El bulto sospechoso se aferraba en su escondite, sin más dilación Bobarín tiró de él –fundido en blanco- ante los perplejos ojos de Bobarín y Gabina apareció un polvoriento y desencajado Godoy, Manuel Godoy Álvarez el del Farias, les sonara pues el famoso albañil que terminó siendo pocero ha sido nombrado anteriormente en esta biografía por ser el favorito de Bobarín, de Carlos el del cuarto y de su mujer; un hombre válido y valido donde los haya.
-¡Quieren ahorcarme, mi vida pende de un hilo!
-Dirá usted de una soga…- acuñó Gabina.
Toulouse mantenía la mirada lánguida sobre Ramonita, en el cristalino de sus ojos se podían ver pasar tiernas imágenes de su juventud junto a la moza; aún así no ajeno a la nueva e inesperada visita suspiró.
-¿A quién van a matar? A lo largo de estos años a falta de mi Ramona…¡Cuánto he deseado que me visitara La Parca!
-¡Bravo! ¡Así se habla! – exhortó Gabina.
-¿Pero qué dices bruta?- se quejó Ramonita.
-Lo que quiero decir es que si no tenía ganas de vivir que al menos las tuviera de morir.
-Está usted loca…
-Yo no lo creo. Mire, lo primero no tiene remedio pero lo segundo sí- explicó Bobarín apoyando a su amiga.
-Oigan ustedes, con todo el respeto por la estatua esa, pero el que está en apuros soy yo- se quejó Godoy.
-Aquí el que no está en apuros se fuma uno.
-Eso. Ya está bien de querer tener siempre el protagonismo. Uno viene con que le quieren matar, otro con que se quiere morir…¿Y los que queremos vivir tan panchos, qué? ¿No contamos?
-Tienes razón Bobarín, pásame el puro – rogó Godoy alargando su temblorosa mano.
-Amor mío yo te sacaré de apuros, calmaré el temblor de tu mano, no pudiendo fumarnos la vida juntos, nos fumaremos un habano.
-Poeta, poeta, eres una poeta- aplaudía Gabina mientras Bobarín continuaba recitando llevada por ese rapsoda que todo enamorado lleva dentro.
-Le amo con tanta locura
que si el cinismo era mi condena
ahora es mi tortura.
-Muy bonito pero…¿Me pasas el Farias? ¿O qué?

(Continuará)

Dedicado a Miguel de la Quintana de Amargord ediciones. 


14
julio 14

Postimpresionado. Toulouse-Lautrec pierde la cabeza

CAPÍTULO XLV

Una idea fija siempre parece una gran idea, no por ser grande, sino porque llena todo un cerebro. Jacinto Benavente

Lautrec
 
En capítulos anteriores:

Stradivarius, el caballo Cary Grant, Gabina y Madame Bobarín se las veían para sobrevivir ante la creciente e imparable espuma de plátano que había invadido su hogar. Ambas damas huyeron despavoridas de la casa abandonando indolentes violín y caballo a su suerte. Sin más enseres que un libro y un cepillo de dientes -con el único fin de tener algo que llevarse a la boca- se descolgaron por la ventana hasta la calle.

-Bobarín me voy a la peluquería a leer revistas- dijo Gabina sacudiéndose los tropezones de plátano de su vestido, como si tal cosa.
-Muy bien, yo aprovecharé para tomarme una cerveza en Santa Bárbara mientras devoro mi libro- jubilosas, se despidieron las damas tarareando Plátano Baloo como dos colegialas.
No llevaba Bobarín más de cinco minutos en la cervecería cuando el camarero se acercó ofreciéndole el teléfono.
-Señora, le llaman de la peluquería “Te Tomo el Pelo”
-Ah, esa es mi amiga Gabina. ¿Cómo sabe usted que soy yo la que busca?
-Me la han descrito.
-Y por curiosidad. ¿Cómo me ha descrito esa sinsorga?- pero cuando Bobarín levantó la cabeza el camarero había desaparecido.
-¿Gabina?
-Sí, Bobarín te llamo porque he tenido un pedazo de idea y me da miedo que se me olvide.
-¿Por qué no te vienes aquí y me la cuentas?
-Por que es una idea muy grande y pesa mucho.
-Bueeeenooo, pues te envío a Paquito el camarero que es muy fuerte para que me la traiga.
-Esa si que es una buena idea. ¿Y tu cómo haces para que no te pesen?
-Para que no pese una idea sólo hay que realizarla- y apuró su cerveza con un sonoro sorbo de los que roban el alma a la cebada.
En promesa de una buena propina Paquito hizo gustoso el recado aunque a duras penas pudo traer aquella la idea que de tan grande no cabía por la puerta por lo que se vio obligado a dejarla aparcada en la acera.
-Señora su amiga me ha encargado que le de este nota, la idea la encontrará aparcada en segunda fila a cargo del guarda llaves.
-¿Le parece a usted bonito? Ahí pueden estar las ideas, claro, así a la hora de la verdad nadie tiene una idea buena, ya lo decía mi madre “Hija mía tu no pienses” y va usted y le hace caso- contestó Bobarín mientras asomaba con curiosidad la cabeza por la ventana para encontrarse con una locomotora agitándose como una batidora; con calma y dando un trago a su nueva cerveza abrió la nota de Gabina.
“Querida, te espero en el primer vagón. Nos vamos en un viaje sin destino ni retorno previsto. Deja de leer ese libro y levanta el culo de la silla, la lectura es el viaje de los que no pueden tomar el tren. Estoy como una locomotora, veo la luz al final del túnel y no es un tren. Celebremos nuestra libertad por todo lo bajo. Gabina.”
Por todo lo bajo es como se venían celebrando las cosas desde que la crisis arrasara el mundo, lo de celebrar su libertad era un género de vida que llevaban siglos practicando y el libro lo seguiría leyendo allá dónde fuera, lo único del plan que excitaba a Bobarín era el hecho de tener un tren a su plena disposición.
-Señora, su tren de largo recorrido está en la puerta fumando pitidos, el maquinista parece ansioso, pegada a una ventanilla una señora llora y se suena los mocos mientras se despide de un violín que toca la canción más triste del mundo- se quejaba Paquito esperando su propina.
-Venga, por simpático le dejo las aceitunas- se despidió Bobarín mientras vaciaba los cacahuetes en su bolso y dejaba un par de olivas custodiadas por un puñado de relucientes huesos.
Cuando Bobarín llegó al vagón Gabina conversaba ufana con un hombre de acentuado acento francés, un individuo de pequeño tamaño con barba y gafas coronado por un bombín que batía su bastón en el aire llevado por la euforia de la conversación. Al ver a Bobarín cesó de aspear los brazos y aflojándose la corbata se presentó a nuestra dama.
cabaret copy-Toulouse-Lautrec para servirla- dijo el galán besándole la mano.
-Madame Bobarín, para que me sirva usted… un gintonic.
-Es todo un placer. ¡Marchando un gintonic!- Toulouse desenrolló un lienzo y pintó en él un gintonic con mucho hielo, terminada la obra introdujo su mano en el cuadro y ofreció a Bobarín el aparente bebercio.
-¡Oh! Muchas gracias caballero, usted y yo sí que vamos a hacer migas. Bueno migas para desayunar pero visto su don creo que vamos a cenar ostras y caviar.
-Acompañado de un ChâteauLafite Rothschild.
-Hombre ya que estamos y si no le importa prefiero el producto nacional. ¿Qué tal un Vega Sicilia con Denominación de Origen Ribera del Duero?
-No sé yo ese vino qué tal lo pintaré…lo que suelo hacer es pintar “tempranillo” por la mañana un Cabernet Sauvignon y lo dejo cinco años en barrica, pero a estas horas…
-¡Vaya a usted a saber dónde estamos dentro de cinco años!
-Yo también soy artista, artista independiente- interrumpió Gabina.
-Más bien es artista dependiente, primero fue dependiente de sus padres y ahora de mi- apuntilló Bobarín.
-Lo que es todo un arte es verme así con mi edad- contestó Gabina con la cabeza bien alta mientras se tocaba el busto orgullosa.
-Lo malo de viajar en coche-cama a esta edad tan artística…es que una termina baldada.
-Eso se arregla con un masaje.
-Miedo me dan los masajes, ¿Cree usted que si me doy un masaje corro el peligro de adelgazar?
-En todo caso adelgazaría el masajista.
-Qué labia tiene usted. Creo que sale el tren.
-¿Lo ha visto moverse?
-No. Hay que saber ver por las orejas querido Touloue- dijo Bobarín guiñándole un ojo al pintor, en ese momento la cabeza de Toulouse desapareció bajo el bombín que flotaba en el aire como si de un Magritte se tratara.
-¡Diantres! Otro hombre que pierde la cabeza por mí. Gabina, por favor, pregunta al revisor si hay alguna cabeza con olor a trementina en objetos perdidos.

 Capítulo dedicado al antes amigo que poeta George Clark

Notas de interés: Otro título que barajaba ” Tolouse-Latrain” (en inglés postimpresionista, perder el tren)

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1
junio 14

República Bananera

CAPÍTULO XLIV

Llega un momento que te das cuenta de que no es que te hayas especializado en algo, sino que algo se ha especializado en ti. Arthur Miller

 

Sor Olla. Actualmente expuesto en la Galería Ara Arte. Madrid

Sor Olla. Actualmente expuesto en la Galería Ara Arte. Madrid

El deseado actor continuaba pretendiendo a Bobarín con el único fin de heredar su fortuna que -como nosotros sabemos pero el ignoraba- se reducía a un puñado de ilusiones ya invertidas en delirantes negocios de dudosa rentabilidad. Por su lado, la astuta Bobarín había conseguido que los aires de grandeza abandonaran a La Marquesa que como un globo deshinchado yacía flácida sobre el diván.
-¿Sabías que doña Adelaida se ha separado de su marido?
-¡Ya han tardado!- cotilleaban las damas al fondo de la sala.
-Yo soy de clase media, no tengo acceso a reflexiones tan profundas…- ironizó Bobarín.
-Por mí como si se separa Ortega de Gasset o Ramón de Cajal – interrumpió Gabina.
-Aquí todos tenemos ganas de contar nuestras historias.-se quejó “La Marquesa”.
-Lo malo es que sus historias son siempre las de otros…
-Así se habla Gabina y usted marquesa a ver si deja de refunfuñar- añadió Bobarín.
-Pero si no he dicho ni muuuu.
-Que utilice usted silenciador no significa que no se delate el “refunfuño” en su rostro.
-Una ya no puede ni sufrir en paz. ¡Ay qué vida más dura…!- se lamentó la marquesa.
-Mujer, deje de darse pena de si misma, mejor démonos alegrías de nosotras mismas.
Bobarín comenzaba a cansarse de sus invitados, sobre todo de los que pagaba por horas mientras vaciaban su mueble bar, por lo que fingió recibir una carta sazonada en ántrax y ordenó desalojar la casa y acordonar la zona. Clooney que ahora era un clásico mayordomo “Fermín” se despidió apesadumbrado; estaba el Cassanova besando con elegancia a nuestra dama cuando pegó un respingo hacia atrás.
-¡Pardiez! Creo que el ántrax le ha afectado al crecimiento capilar. ¡Me ha pinchado con el bigote!
-¡Se habrá creído usted que el bigote es exclusividad de los hombres!
-No se excite, al menos no tiene usted un pelo de tonta.
-¡Ah no! Cuando me sale uno de esos me lo quito con la eléctrica- respondió Bobarín señalando el enchufe.
-Aunque me pinche usted no se olvide nunca de mi, recuerde que este humilde actor la amó por conveniencia. Nunca un querer ha sido tan interesado.
-No se preocupe, de vez en cuando le preguntaré a mi ascensor que tiene más memoria que yo.
-Adios muy buenas Madame.
-Mira Gabina, acabo de perder otro novio.
-No te preocupes querida, tendrás otros y también los perderás.
-No sé qué haría sin ti. El origen de mi fortaleza es que nadie me ha amado nunca…
Stradivarius y Cary se habían escondido en la cocina para no ser desalojados con el elenco y aprovechando el ambiente culinario cocinaban unas chuletas de cordero y un batido de plátano.
-Mmmmm…Parece que algo se está cocinando.
-Menos mal porque a este paso me voy a quedar en los huesos- se quejaba Gabina que al compartir aventuras con Bobarín a estas alturas del libro ya había perdido treinta kilos.
-La única manera de no quedarse en los huesos es comiendo- dijo Bobarín mientras hacía una demostración práctica con las chuletillas, allegando al hueso y dejándolos bien peladitos sobre el plato.
-¡Bobarín! ¡Con tus demostraciones te has vuelto a comer todas las chuletillas!- se quejó Gabina.
-Ten cuidado Gabina que la gente termina siempre por condenar a los que acusa. Observa, huesos y huesos.
-No se preocupen señoras ahora mismo les traigo el postre- no terminó esta frase Cary cuando comenzó a salir una enorme masa amarillenta de la cocina invadiendo el salón, aquel magma ambarino semejante a la espuma para apagar incendios anegó el piso engullendo a nuestros protagonistas.
-¡Oh Dios mío! ¿Qué es eso?- gritaba Gabina. Entre el espumajo se oía la voz ahogada de Stradivarius.
-No se qué ha pasado, me he puesto a batir y aquello ha comenzado a crecer…
-¿No estarías batiéndolo con nata?
-¡La que has montado!
-Esta casa se ha convertido en una República Bananera.
-¡Siempre dando la nata!- bromeaba Gabina mientras se relamía.
La espuma de plátano había invadido ya la sala, Bobarín aprovechó para afeitarse el bigote, Stradivarius tocaba aquella bonita canción de los plátanos de Canarias, mientras Cary al intentar seguirle el ritmo planeó sobre las peladuras…
-¡Cáscaras! ¡Qué resbalón!
-¡Estoy de los carbonos hasta los hidratos!- se quejaba Bobarín mientras intentaba alcanzar la puerta.
-Esto no parece oro ni plata ni naaaa…- protestaba Gabina sacando la cabeza por la ventana.
-Tu come a ver si baja la marea.
-¡Me has mordido los bajos!- gritó Cary que reaccionó propinándole una patada a Bobarín en el trasero.
-Esto parece un batido de futbol.
-¡Ponle setas y hacemos la Champiñons League!- acuñó Gabina.
-¡Menuda frutada!
Continuará

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