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10
abril 12

¿Para qué zarandear un panal de abejas?

Ama, espera, confía

porque no puede el que vence sin riesgo

decir que vence.

(Mercurio anima a Perseo) Calderón de la Barca.

                                 CAPÍTULO XXI

Bobarín y Gabina llegaron a un enredo de callejones en el oeste de la ciudad. A lo lejos sonaba un tango, parecía que no era tan contraria su suerte. Frente a la puerta de lo que creían un cafetín un anciano hablaba con su perro como si de un oráculo se tratara.
-¿Crees que hará frío esta noche Garufa?
-Guau, guau – contestó el perro al que gustaba repetirse. Bobarín interrumpió la interesante conversación.
-Perdone señor ¿En este sitio se puede bailar tango?
-¿No ven que estoy hablando con mi perro, quiénes se creen ustedes para interrumpirnos? Es usted…
- No me ladre. ¡Santo cielos qué mal envejece el mal humor! A mi también me molesta que hablen cuando interrumpo, pero a estos cuerpos les urge beber y bailar.
-¿Qué crees Garufa?- Preguntó el anciano a su perro oráculo.
-Lo urgente transciende lo inoportuno…- contestó el perro- Si quieren tomar y bailar están en el lugar adecuado, esto es una milonga.
-Gracias Garufa, entremos presto Gabina que el palique en la puerta sólo trae resfriados.
-Yo tomaré un vino blanco- dijo Gabina.
-¿Blanco? ¡El mejor blanco es un tinto!
-Pues sean dos tintos en vaso grande.
-Eso lo que es…es un vaso dilatador.
- O delatador…
Las dos amigas se fueron encendiendo con uva, Gabina que casi doblaba en edad a Bobarín se quitó unos años de encima y los puso debajo de la mesa, parecía una muchachita con su virtud y su carne prieta. En la mesa de enfrente un hombre que por ratos se rascaba la nalga y absorbía mate hizo un gesto con la cabeza invitando a Gabina a bailar. Gabina accedió azorada pero en un plin se dejó llevar demostrando su maestría, su soltura, su capacidad y su etcétera bailando tango.
-Olé, olé- aplaudía Bobarín.
-¡Qué rumboso es usted!- se animaba Gabina.
-Y eso que bailo tango…¿Y ustedes galleguitas a qué se dedican?
-A viajar, ahora vamos a tener que laburar porque estamos sin plata.
-Algo tendrán.
-El corazón para amar nos pesa, pero ni un peso.
-Ya somos unos cuantos millones, pero descuiden que la ley de los pobres es ayudarse.
-Pobreza obliga…Me está cayendo usted la mar de simpático, le ruego se siente con nosotras en la mesa.
Gabina y el simpático bailarín se reunieron con Bobarín.
-Encantado señora, Meritorio para servir a su amiga.
-Encantada, vaya sirviéndole otro vino qué bien lo merece.
- Si señora, buen vino gustamos en Argentina. Dicen que tenemos mejor carne que los ingles, mejor pizza que los italianos, mejor empanada que los gallegos y mejor vino que los franceses.
-No adivino quién lo dice…
-Yo adivino el parpadeo que las luces a lo lejos, van marcando mi retorno…- canturreó Meritorio clavando su mirada en los faroles de Gabina algo bizcos ya por la bebida y el baile.
-¡Ay Bobarín que este es de tu escuela! Me da a mi que me pretende.
-Déjate querer un poco Gabina.
-Si señora soy un hombre necesitado implorándole audiencia.
-Tenga mis oídos y mi atención pero también tenga en cuenta que este corazón octogenario tiene ya las paredes débiles.
-Déjeme alojarme en él y alicataré sus muros.
-Le aviso que es para usted mucho trabajo, habrá de hacer honor a su nombre.
Meritorio dobló el silencio con la mirada.
-Gabina, esos ojos suplican respuesta- animaba Bobarín a su amiga qué apenas acumulaba experiencia en amores y en tortillas de patata.
-Pues ale, sea usted el patrón de mi corazón en esta velada.
Al oír esto Meritorio sufrió un ataque de alegría cayendo fulminado.
-No se apure, le da por veces- apuntó el camarero.
-Pues esta vez parece la última- desespera Gabina mientras intenta levantar a Meritorio del suelo- No me deje en este valle de lágrimas…- rogaba desesperada a la bola de espejos que colgaba del techo. ¿Y Bobarín, qué hacía Bobarín en medio de este drama? Pues les voy a contar lo que hacía Bobarín. La mujer permanecía extasiada en su silla mirando al fondo del bar, desde donde un bulto de hombre se le acercaba, era Lázaro, el viril gaucho que había robado su corazón reventándolo con dinamita. Su rostro mudó de color y su voz arrugada demandaba botox con urgencia. Sin poder articular palabra permanecía como una piedra bloqueada ante el reciente recuerdo, ajena a otros desmayos. Mientras tanto Gabina hacía una friega de mate a su fulminado Meritorio bajo la nuca.
-¡Parece qué revive!- gritó Gabina.
-¡Parece que muero!- gritó Bobarín.
Lázaro caminaba del brazo de una hermosa mujer deslumbrando a nuestra dama con la delicada ironía de su sonrisa. Aquella ostentación de incomodarla, de ofenderla y maltratarla, tal vez estimándola, era más de lo que Bobarín podía soportar.
-¿Acaso finges quererme?
-En absoluto, fue todo una farsa, yo soy hombre de muchos amores.
-Empezando por el propio.
-Y terminando.
-Pues termine usted de una vez conmigo, cláveme sus puñales de acero. ¡Hiera, mate y huya!
-No sea usted dramática que me da lástima.
-Es todo lo que me queda para darle, a parte de un porrazo.
-No desistiré en molestarla hasta que me atice.
-¿Para qué zarandear un panal de abejas?
-Usted que se pica.
-¡Agárrame Gabina que le doy!
-¡Se impone la demencia!
-¡Gabina que me enajeno!
Pero Gabina estaba en otros menesteres. Meritorio despertó de su repentino letango, digo letargo, mientras la banda tocaba Volver. Con la mirada febril y borrosa se le iba apareciendo Gabina que le refrescaba la frente marchita, peinaba su sien plateada y soplaba para refrescarle.
- Es un soplo la vida…- susurró Meritorio acompañando al tango.
-¡Qué susto me ha dado!
-Tiene usted la expresión de la mujer que ha dialogado con los ángeles.
-Usted si que ha estado cerca de hacerlo.
Las historias se cruzaban haciéndose caso omiso.
-Por favor Lázaro, importune usted a otra dama, esto me va a matar- rogaba Bobarín al gaucho.
-Pues lo que le mata, le hace más fuerte.
-No es así el dicho- y dicho esto un apuesto caballero vestido de época que podría llamarse Paco pero sin embargo se llamaba Agustín acude a la mesa en su socorro. Bobarín cae al suelo medio bolinga ya sin fuerzas.
-¿Le están molestando señora?
-Ya me iba- dijo Lázaro tocándole el pandero a la mina que colgaba de su brazo.
El tercero en concordia abanicaba a Bobarín que recuperaba el color y un poco la compostura.
-Acepte mi gratitud caballero, gracias a usted y a Meritorio gano en fe hacia los porteños. A punto estaba de ingresar en un convento de arrepentidas.
-Pronto se le ha pasado.
-No voy a perder la fe a estas alturas- dijo Bobarín desde el suelo.
-Algunos amantes se creen soldados en guerra, creen en el revivir del amor tras la batalla.
-No era el caso, pero mi débil intuición le adivina a usted hombre de bien.
-Cualquier tierra puede dar hombres de mérito.
Bobarín brindó por ello terminando su copa.
-No tenemos remedio-acuñó Gabina.
-Me temo amiga que estamos llamadas a una suerte pareja con los hombres, yo por apego y tu por desapego.Brindemos por ello.
-No tome tanto señora.
-Bebo para sacarme un clavo del corazón.
Gabina vuelve a escena – Pues ten cuidado que a este ritmo se te va a salir hasta el de la cadera. El elegante Agustín asió a Bobarín con fuerza del brazo.
-¡Qué agustín!
-No se burle y baile conmigo, mujer fatal.
-Fatal lo estará usted.
 (Continuará)

 


2
abril 12

La vida es una herida absurda

 

El mejor profeta del futuro es el pasado. Antonio Buero Vallejo

 CAPÍTULO XX

Bobarín observaba afligida el Congreso de Desocupados, hoy en día el trabajo es muy divertido, podemos pasar horas observándolo, unos porque no lo tienen pero lo quieren, otros porque no lo necesitan y otros lo observan cumpliendo el mito del funcionario mito más extendido que el de la caverna de Platón.
- Por estar en paro está hasta la Virgen que ya ni se aparece- dijo Bobarín.
- Pues yo he oído que sigue apareciéndose en Zaragoza, a Lourdes sólo va de vacaciones.
- Mira Gabina parece que van a volver a registrarnos por culpa de la Kalashnikov.
 La policía abrió el bolso de Bobarín y encontró más de 50 frascos de 100 ml.
- ¿ Y esto señora?
- Como no me dejaban traer mis botes de 200 ml los he dividido, este tan mono es ántrax, este cianuro, este cloruro potásico…
- Está bien pase, pase que tiene más labia…!
 Apenas traspasar la puerta de salida del aeropuerto toparon con un simpático señor asiendo un cartel que rezaba “ Perpleja”.
- Ese señor debe venir a por nosotras, Gabina.
- Buenas señor, soy Madame Bobarín la más perpleja, para servirle.
- Encantado, permitan que me presente, Lázaro, para guiarles a ustedes por donde gusten.
- Cómo me alegro porque nunca he entendido porque la gente de pueblo como yo disimulan su sorpresa y admiración al llegar a un nuevo país.
- Ustedes disfruten y pregunten lo que quieran.
 Era una hermosa y gorda mañana de verano en Buenos Aires, Gabina y Bobarín subieron a la furgoneta de Lázaro mientras contemplaban extasiadas el paisaje.
-¡Qué campos, qué vacas! No entiendo por qué las vacas argentinas viajan a Madrid teniendo esto- dijo Gabina.
- Tal vez no viajen por su gusto…
- Precisamente por su gusto me da a mi que viajan- añadió Lázaro.
- ¡Los solares que harán falta para hacer un campo tan extenso!
- ¡Menudo invento!
- ¿Y por qué tiene tantas vacas?
- Para que parezca un campo Gabina.
- Pero son muy caras, tal vez por eso deben compensarlo con margaritas que son más baratas.
- Si Gabina, las flores donde mejor están es en el campo, porque luego les da por ir a los nacimientos y a los entierros y no hay quién las aguante.
- Los campos ya no son como antes, hace apenas un mes la hierba me llegaba a la rodilla- infirió Lázaro mientras un labrador segaba los campos.
 Bobarín comenzó a sentir un leve cosquilleo en la región temporal que es donde ella siente el amor pinzándole el hipotálamo.
- ¡Ay Gabina que me ha dado!
- Bobarín pero si aún no hemos llegado a la ciudad, te habrán confundido las vacas.
- Ha sido Lázaro, su camisa de cuadros, su sombrero de gaucho, sus viriles manos al volante.
- ¿Decía señora?- infirió Lázaro.
- Comentaba la cantidad de camiones que recorren la carretera al corazón…
- ¿Disculpe?
- ¿Nos podría llevar a tomar un asado? Estamos hambrientas.
- Por supuesto les llevaré a lo de Mauricio, que hace los mejores asados de Buenos Aires pero hemos de dejar el vehículo e ir en colectivo.
- ¿Qué es un colectivo?
- Es un mueble gordo en el que se mete la gente muy apretada.
- Ah! Como el autobús.
- Exacto. Pero en el colectivo siempre cabe alguien más mientras no se demuestre lo contrario.
- Igualito, igualito lo tenemos en Madrid, pero a mi siempre me ofrecen asiento los caballeros temiendo que me siente encima de ellos.
- Aquí sólo se puede entrar de canto.
Aparcaron la furgoneta y viajaron en colectivo a lo de Mauricio. Para llegar antes cogieron el colectivo una parada después. Un frondoso jardín y una humeante parrilla acogió a nuestras protagonistas. Mauricio era un hombre fibroso y vegetariano que cocinaba “la chicha” como nadie.
- A mi deme costillas por favor.
- ¿Para qué sirven las costillas?
- No sé , para localizar los dolores, a mi me duele entre esta y esta.
-Eso es el corazón- dijo Lázaro.
-Si es que yo le amo con fervor, gaucho mío.
- Tengan señoras prueben este churrasco- infirió Mauricio.
- Qué lástima que esta vaca no esté más cocinada.
- ¿Está muy cruda?
- Creo que todavía respira.
 Mauricio como buen vegetariano al ver el rojo interior de aquella carne sufrió un desmayo.
- ¡Rápido, una transfusión de remolacha!
Consiguieron revivir a Mauricio, los pájaros cantaban, las vacas mugían en la parrilla y el amor se confundía con el suculento olor a carne mientras Bobarín pelaba la pava en lunfardo con el porteño Lázaro.
- Hermosa, si vamos a tener una relación insisto en que debemos discutir y partirnos el corazón para luego escribir un buen tango…
-Pero Lázaro yo nunca me he peleado con un señor.
-Entonces lo descubrirá junto a mi. ¿Hay algo más bonito?
- La peineta de la Virgen del Rocío. ¿Para qué pelear sino valen golpes bajos ni abrazos? Sepa usted que yo sólo quiero abrazar su masculinidad.
Pero el poder persuasivo del gaucho hizo que el amor del hipotálamo Bobarino terminara en discusión, sin persuadirse fue cediendo al capricho de Lázaro con el que por fin consiguió tener un litigio corriente. Si Bobarín decía blanco, Lázaro decía negro, si ella decía negro para agradarle, el decía que ella no tenía personalidad ni principios. Si el gaucho se ponía pelos rubios en la chaqueta para darle celos a la dama, Bobarín se cambiaba de peluca.
-¡Qué hermoso estar enamorada, mi cabello se ha vuelto adorablemente rubio!- estos incisos que pretendían apaciguar el ambiente sulfuraban más a Lázaro.
- Despierta Bobarín, soy un hombre libre y salvaje y de vez en cuando digo a mi amada que me voy a los Lagos de Sur, que es justamente donde no voy.
- Mi amor, mi dulce de leche, mi alfajor, yo haré que me creo que estás en los Lagos del Sur, incluso puedo enseñarte a ahogarte en un lago.
- Nada tiene que enseñarme usted pues yo todo lo sé y usted es una más del montón para mi.
-¿Qué es un montón, mi amor?- continuaba Bobarín completamente embriagada por la uva ciega del amor.
La intensidad de la disputa fue subiendo gradualmente, aquél gaucho no escatimaba en el grosor de los insultos, era realmente generoso.
- Bobarín lo que tiene que hacer usted es darme guita para que yo pueda invitarla- y Bobarín hipnotizada por sus ojos y sus napias quedó pescada en el anzuelo de su nariz perdiendo la cartera y la razón, que es lo que en ocasiones le hace a uno el enamorarse. La novedad ante el cisma la tenía perpleja, por fin conocía lo que era una vulgar pelea de pareja, era como perder la inocencia y volver a sus años mozos. Lázaro intentó robarle la autoestima pero Bobarín la tenía guardada en la faja y estaba sentada sobre ella.
- Me voy, marcho a los Lagos de Sur.
- Qué pesado con los Lagos del Sur, creí que me amaba-
- No señora, me ha querido demasiado en pocas horas y ahora me aburre.
- También pasa vicealcontrario, ¿ No me escribirá?
- No Bobarín.
- ¿Cómo voy a vivir sin sus faltas de ortografía?
- Como ha vivido hasta ahora.
- Hay que ver, no somos nada.
- Sobre todo usted. Adiós muy buenas.
- Hasta el año que viene- sollozó Bobarín allegando al hueso de una costilla mientras buscaba el calor y apoyo de su amiga.
- Me da a mi Gabina que viéndome ávida de cariño y ciega de amor éste Lázaro me ha engañado- dijo Bobarín rompiendo a llorar definitivamente.
- Has de ser cisterna Bobarín, no seas fuente.
- ¿Qué dices Gabina? Eso me suena al “be water my friend“ de Bruce Lee versión Gabina- dijo Bobarín esbozando una sonrisa.
- ¡Que contengas, que no desbordes!
Habíase secado el manantial de sus lágrimas cuando Gabina la abrazó ofreciéndole un poco de chorizo criollo.
- No sufras Bobarín, hace poco me enseñaste que la apariencia era un error del entendimiento, has querido ver lo que no era, a veces para ver hay que escuchar o comerse un pimiento.
- ¡Qué Dios te bendiga Gabina!
- Deja, deja que la bendición relaja demasiado y mira luego cómo acabas. ¡Que bendiga al chorizo…criollo!
Bobarín guardaba los restos que yacían en la parrilla en el interior de un tupper mientras canturreaba un tango en voz baja:
“La vida es una herida absurda,
y es todo tan fugaz que es una curda, ¡nada más!, 
mi confesión…”
Menos poseída ya de su ardiente pasión y generosidad, le puso una mantita a su cuenta corriente que se había quedado al descubierto y se fue con Gabina al centro a buscar trabajo.
Ilustración, Bobarín germánica preparada para viajar a la sierra de Córdoba, Argentina, antiguo gueto alemán. 

18
octubre 11

Al natural. Gabina llega a la ciudad

CAPÍTULO XIII

El hombre que se ríe de todo es que todo lo desprecia. La mujer que se ríe de todo es que sabe que tiene una dentadura bonita.Enrique Jardiel Poncela

Bobarín había recibido recientemente una misiva de su amiga Gabina anunciando su llegada, pero los días pasaban y allí no arribaba nadie. Desconsolada y contrariada Bobarín escribía con pulso tembloroso:
Zarzadilla de Totana, 27 Agosto 1890
 Ingrata Gabina no se si finalmente has abortado el viaje a la Villa o has enviado una carta avisándome de tu demora a Paquito el Chocolatero. Sé que no dejas de escribirme por Olvido, que es una señora que antes se llamaba Alaska. ¡Ah! No morirá de empacho nuestro cariño pero pudiera morir de hambre. Como no vienes a visitarme todos creen que me invento que tengo una amiga Gabina, anda qué me iba yo a inventar un nombre así, si me inventara una amiga se llamaría Patata Frita…
Antes de que cayera la primera lágrima sobre el papel,que era una papeleta del bingo,alguien entró por la ventana que era una puerta.
- ¡Gabina! ¡Quita de la ventana, me estás tapando la vista!- dijo Bobarín emocionada.
-¿Hacia dónde me muevo? ¿Qué vista prefieres?
-¡La que me estás tapando!- Y ambas se fundieron en un abrazo atravesándose con efusión y estrellándose contra la pared.
Recordemos que su amiga Gabina era una huerfanita bisiesta de ochenta años que hacía las amistades de Bobarín desde su infancia, lo que no sabían ustedes es que Gabina era también cleptómana, ludópata, juerguista y sabía hacerse la tonta incluso mejor que Bobarín.
Gabina era tan sospechosa que creía que todo el mundo era sospechoso, de nadie se fiaba, esa era la causa de que nunca llevara cartera y de que Bobarín tuviera que correr con todos sus gastos. Gabina no tiene principios pero tiene unos orígenes monísimos, sobre todo porque nació de una pieza. Bobarín la tiene por una mujer muy optimista pues cuando toma alubias con chorizo no le pasa nada. En una ocasión Gabina tuvo un novio al que quiso mucho, pero no podía casarse sin el consentimiento de sus padres y como era huérfana y con los tiempos que corren decidió dedicarse a la virtud que es muy económica. Cuando la detienen por algún pequeño hurto y se la llevan ante el juez ella siempre declara lo mismo “ Teniendo juicio vive una tan a gusto” y sale de allí tan contenta con su amiga Bobarín que la considera muy juiciosa. “ Mi amiga Gabina, de todas ha salido muy bien mirada”, declararía Bobarín en el Faro de Vigo “ No ha roto un pleito en su vida”. Y es que Gabina había aprendido a salvar de la ruina su conciencia.
 Sin deshacer el equipaje porque Gabina no tenía bagaje…se lanzaron a la calle sin dejarse hablar la una a la otra. Atropellándose y pisándose los zapatos llegaron al Club “Con-medias y Copilla” en el que entraron encantadas aunque se trataba del Club de Comedia y Coplilla.Allí encontraron una pared de ladrillo y un cómico que se llamaba Abundancio y contaba cosas de lo más tristes. Cuando terminó la actuación Bobarín estaba destrozada del dolor. Gabina y un tal Martini la consolaban cuando se acercó el artista.
- Abundancio para servirlas. ¿No le ha gustado a usted la actuación?
- Muchísimo caballero, muchísimo, pero es que era tristísima, es usted un genio, nadie me había hecho llorar así desde la desamortización de Godoy.
- ¿ Puedo sentarme a vuestro lado de ustedes?
- Si no pide usted permiso…si- apuntillo Gabina.
- Es usted todo belleza en exquisito concentro de intelectualidad y emoción-dijo el cómico mirándola mientras Bobarín se hacía la despistada.
- Tengan, estos son los horarios de mis próximas actuaciones.
- ¿Y honorarios, tiene usted honorarios?- Preguntó Gabina.
- Muy buenos, de nueve a doce.
- Entonces tiene tres…¿Y sueldo? ¿ Tiene usted sueldo?
- ¿Qué es eso?
- Una cosa.
- ¿Pero usted sabe qué es?
-  Si, pero no se lo quiero explicar porque no son horas para eso.
- Tiene usted razón son horas para que yo le pida la mano.
- ¿Pero cómo sabe usted que tengo una mano?
- No hay más que verla y seguro que tiene dos.
- Yo creo que no hay nada entre nosotros.
- Entonces demuéstrelo y quítese la ropa.
Y así lo hicieron. El tardó un poco más en desvestirse porque llevaba el traje de buzo, Gabina en cambio llevaba el modelo “váyase usted a pasero”. Lo de quitarse el traje no le importaba nada a Gabina ya que ella se quitaba siempre la falda en la peluquería para no gastarla. Después de pelar a una pava que pasaba por allí Gabina, animada por Bobarín que siempre alentaba a juzgar con pasión, le concedió al cómico una de sus manos y corrieron al Ayuntamiento.
Abundancio y Gabina fueron muy felices durante una semana y media. Como ya no tenían pava se pasaban el día pelando pipas y las llamaban peladillas. Hasta que un día Abundancio agotado de pelar pipas encendió la radio y escuchó decir a un Zapatero que había llegado a  presidente “Que era urgente reducir gastos”, por lo que con toda la tristeza de su estómago se vio obligado a abandonar a Gabina y a Bobarín en una tienda de complementos. Abundancio se despidió muy bien, diciendo:
- Adiós muy buenas-
 Así comenzó Gabina a olvidar sus valores que eran dos.

Dedicado a Marta Manrique allá en las tierras de Byron y  Gervasian Vintage


4
octubre 11

El séptimo arte de Bobarín

CAPÍTULO XII

Si pudiera yo también me daría la espalda.

Malcom Lowry

- Pero como no puedo voy a ir a un casting- se saludó Bobarín aquella mañana.
El barrio estaba revolucionado. Una productora americana estaba haciendo un casting en la plaza de Cascorro. Buscaban cien mujeres esculturales y una que fuese culta de cien kilos, kilo arriba kilo abajo. El periódico se hacía eco de la noticia y relataba cómo las jóvenes modelos guardaban cola, aquellos enjutos cuerpecillos formaban una línea que apenas se veía de perfil. Bobarín vistió sus mejores galas de maja desnuda y salió polichinela a buscar un taxi.

Todos sabemos que los taxis se inventaron para seguir a otros taxis así que todos los taxis tiene un taxi que perseguir, Bobarín paró uno con su buscador de metales y le dijo ufana:
- Siga a ese taxi-
- ¿ A qué taxi, a ese o a ese?-
-No sea tonto ¿no ve que a ese ya le persigue uno?-
-¿ Pues a cual, a aquel que es un coche de bomberos?-
- Por dios hasta le tengo que decir a qué taxi perseguir. ¿ Está seguro que es usted taxista?-
- Pues señora vea usted mi número de licencia-
- Nada, tiene usted un número de licencia muy bajo…Haga una cosa, siga al que más rabia le de-
- Mire pues ese me da rabia que viene del aeropuerto-
- ¡Pues ande, ande, sígale que se le escapa! -
Al llegar pagó con un billete de 500€ que sacó del escote que es como uno paga a escote.
-  Señora, este billete es falso-
- ¿ Pero los hay verdaderos? Mire si quiere le doy dos-
¿ De dónde habrá sacado su padre esta familia? Ande hágase un simpa que yo no la persigo- Bobarín se apeó presurosa recolocándose su traje de maja desnuda.
El taxi había llegado justo a la Plaza de Cascorro que bullía abarrotada de personal ávido de fama, pero al llegar Bobarín sólo se veía a Bobarín.
- ¿ Así que es usted la entradita en carnes que viene al casting?-
- Pues si ¿ Quién se lo ha dicho?-
- Uno que tiene mucha imaginación-
- Sepa usted que yo en estas cosas ya tengo experiencia, hice un papel en una superproducción para una cadena de fajas-
- ¿ Y cómo le contrataron para ese papel?-
- Fue un cazatalentos que me vio haciendo la muerta en la piscina-
- Para que usted flote debe de ser muy buena actriz-
¡Y tanto señor, toda una actriz, no sabe cómo engaño, parezco rellenita pero estoy super rellena-
Veo que encaja usted bien en este papel y en este sofá-
Mire, no sé si me encontrará algo escueta de pecho, el “do” lo doy muy bien, pero me negué a operarme y ponerme silicona…-
Pues hizo usted muy bien, eso son tonterías. Para aumentar el tamaño lo mejor es una lupa Zeiss-
¡Pues eso digo yo! Qué bien nos entendemos-
- La encuentro a usted algo contemporánea, bueno
decimonónica-
Si señor es que hoy quería parecer moderna para gustarle a usted ¿Entiende?-
Lo que me interesa de usted es su capacidad de improvisación, relájese y sígame el hilo de la conversación- dijo el director de casting que era director de tráfico porque no quedaban de los otros. Para ayudarle le entregó un ovillo de lana.
¡Uy qué fácil va a ser seguirle así el hilo!-
Primero ha de vestirse con este traje negro-
Bobarín nunca había vestido de negro porque le gustaban más los caucasianos, aún así se enfundó aquella saca sin rechistar. El director de casting comenzó la prueba.
¡Oh querida qué ahorradora eres!-
Si, menos en disgustos…-
Seguro que te has comprado ese traje para ahorrar, para el día en que me muera-
- No mi amor, me lo he comprado para parecer una cucaracha y poder ir a las fiestas de Kafka-
Ya, ya, cucaracha, tu lo que quieres es echarme Cucal en la sopa-
Yo en la sopa sólo echo letras y ganso-
Pues sírveme un poco, que estoy famélico-
Bobarín sirvió sopa en el cuenco de sus manos y el productor sorbió el caldo, el gaso, la “ A” la “B”…hasta que se atragantó con la letra “J” que le quedó en la campanilla enganchada y se murió.
Al principio Bobarín creía que era parte de la actuación y fingió disgusto.
- ¡Oh, mi amor, no me dejes sin la “jota”- lloraba desconsolada- ¿ y ahora qué voy a bailar?- Pero cuando descubrió que aquel pobre hombre había dejado el mundo del cine para siempre se le ocurrió ponerle en la Plaza de Cibeles dirigiendo la circulación.

Desde entonces es el único guardia de tráfico que funciona en la Villa de Madrid, siendo galardonado con la medalla al mérito en varias ocasiones.

No pudo ser esta vez el salto de Bobarín a la gran pantalla pero donde saltó y mucho fue al llegar a casa y recibir un telegrama que anunciaba la eminente llegada de su amiga Gabina.


15
septiembre 11

Viaje en el Tren de la Fresa

CAPÍTULO XI

“¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción;
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.”

Habla Segismundo en La vida es sueño de Calderón de la Barca

Aquella mañana Madame Bobarín se recuperaba del susto que le había propinado Pandoro. Llegó a pensar que había de adoptar una actitud algo más comedida y recatada, pero aquello quedó en pensamiento fugaz y en un café con mosca y churros.
- No puedo seguir así , ¿ Qué pensarían de mi los bigotes de mi padre? y ¿ sus ligueros?- Se decía Bobarín desazonada.
Por debajo de la puerta aparecía una carta, Bobarín corrió hacia ella pensando que por fin su amiga Gabina se habría dignado a escribirle unas letras pero la carta era del Banco Sabadell. Lo que faltaba, la cuenta estaba incandescente y aquél papel le quemaba entre los dedos ¿ O era la taza del café ?
- Aquí hay un error en el mutiplicando o en el multiplicador…tengo que hablar con mi contable-
- ¿ Pero tiene usted contable?- Se contestó a si misma.
- No señor, pero tengo un disfráz de contable, si hace usted el favor…-
- Otro día Bobarín, otro día que tengo un cliente-
- Si señor, porque me he vestido de cliente, ya me podía haber vestido de empleada de correos- Se contestaba Bobarín indignada.
El día parecía que no le sonreía, pero solo parecía porque Bobarín siempre tiene una carta en la manga y otra debajo de la puerta.
-Voy a hacer un viaje de huída y vuelta- le dijo la Bobarín cliente a la Bobarín cantinero.
A Bobarín le gustaba mucho viajar porque nunca había viajado pero sabe que se aprende mucho en los viajes sobre todo si uno hace el trayecto leyendo. Asió el libro de Tangas y tangos…y otros mangos de Ángel Guache, que es un libro muy instructivo y se dirigió a la estación de tren. Al fin y al cabo un viaje es un pasar de señales de tráfico y de vacas…se dijo por lo adentrini calmando sus nervios y sus nervias.
Para no perder un tren lo mejor es perder el tren anterior y así lo hizo Bobarín, como si llevara viajando toda la vida. No llevaba maleta, también había desdeñado la compostura de lo artificioso pues viajaría en el tren de la fresa a Aranjuez donde nadie la conocía. Relatemos de modo sucinto lo acontecido en aquél viaje de huída y vuelta al Real Sitio y Villa de Aranjuez.
Escapada de tapadillo Bobarín se sentó en uno de los vagones de madera ojeando su libro, estaba segura de que nadie la había reconocido a pesar de su atuendo. Enseguida un apuesto hombre ocupó la plaza que quedaba a su lado.
- Kiki de Montparnasse para servirla- Se presentó cogiéndo la mano de Bobarín con suavidad.
- Tenía entendido que Kiki era una señora-
- Pues ya ve usted cómo he cambiado- continuó el galán sin soltarle la mano.
- Como fuí hortelana nunca supe si me gustaba Kiki, pues su boca era un incendio y su corazón una alcachofa-
- ¡ Qué ironía campesina! Me tiene usted enamorado-
- Quiromántico es usted-
- Si señora, muy romántico en cambio de leer manos no se nada-
- Estoy segura que si le digo mi pensamiento adivina usted lo que pienso -
- Antes habría de saber su grado de coherencia-
- Toda coherencia es herencia aprendida y yo estoy muy heredada de eso-
- ¿ Es usted de la capital?-
- No señor, soy de un pueblo de Extremadura-
- ¡Cuénteme, cuénteme sobre su pueblo! ¡Cómo se aprende en los viajes conversando!-
- Pues señor, la verdad es que lo más bonito de mi pueblo comenzaba cuando terminaba mi pueblo-
- Comprendo. Yo soy de Aranjuez y trabajo en Madrid, cuando puedo cojo este tren-
- ¿ A qué se dedica Don Kiki ?-
- Soy el inventor del mirlitón, esa cañita que se sopla en las chirigotas… Viajo todos los días a Madrid desde donde las importo a Cádiz y a China-
- ¡ Oh ! Es usted inventor como yo ¡ Qué emocionante! –
- Emoción de censura. Mejor hábleme sobre usted señora-
- Yo…vivo a expensas de mi imaginación y concupiscencia, disfrutando tanto los goces como las penas-
- Entonces tiene usted la fórmula de la felicidad sin la necesidad de ser uno tonto, pues el dolor no puede medirse por la causa sino por el efecto y este depende de uno mismo-
- Claro, usted mide un metro ochenta y yo mido un metro ochenta pero más pequeño-
- La veo a usted medio llena-
- Si señor de, de, de amor por usted- tartamudeó Bobarín emocionada.
Kikí ofreció un pañuelo a Bobarín que se batía entre lágrimas y mocos al dejarse envolver de nuevo por la alegría del amor.
- Tome este pañuelo. Mire que usted no me sonaba pero suénese usted a ver si me suena-
- No por Diós, me gustaría mantenerme en el anonimato. Puede llamarme usted Miguelita Hernández ávida de sus sabias palabras en este viaje -
- Los viajes…buena asignatura en la Universidad de la vida-
- Si, si, pues tal como va el país van a privatizar hasta esa Universidad-
- Miguelita, la amo con todas mis entrañas-
- Pues empezamos bien…¿ Quiénes son las entrañas esas?-
- Señora me refiero a que la amo con todo lo que encierra este cuerpo, incluído el alma y la vesícula biliar-
Bobarín mirándole a las orejas comenzó a canturrear una de las tonadillas del manual del cortejo.
-Este verdadero amante, fino, leal, comedido, es un clásico aspirante a la plaza de marido -
Kikí apretaba con fuerza la mano de Bobarín la cual evitaba la mirada de su amado para resistirse a sus encantos, pero en su rostro se adivinaba el deseo del beso. Kikí intentó besarla y le dio un cabezazo, luego lo volvió a intentar y le dio una participación de lotería, tras varios intentos consiguió posar un ósculo en sus temblorosos labios. En ese preciso instante sonó la campana del tren que apercibía de la llegada a la estación de Aranjuez. Bobarín abrió los ojos y se halló sola en el vagón con un par de fresas mordidas en su regazo y un boleto de la Lotería Nacional.

Dedicado a mi amiga, hermana e incondicional compañera, Carla.


31
mayo 11

DRAMA DE AMOR CON GODOY ÁLVAREZ EL DEL FARIAS

El famoso albañil que terminó siendo pocero

Godoy Álvarez el del Farias

CAPÍTULO IV
En la foto Godoy  (1793 ) que guarda gran parecido con Bobarín, vistiendo búcaro de flores sobre la cabeza. Detrás un señor de Cuenca que quería salir en la foto pero no lo consiguió.
Bobarín fue una alumna aventajada en la Escuela de Solfeo, en unos meses consiguió completar los cinco cursos llegando a dominar el triángulo a las mil maravillas, incluso se atrevía con el hexágono. Con tanto polígono terminó aprendiendo álgebra  y en lugar de acompañar arias tocaba áreas, no había triángulo que se le resistiera. La Orquesta Sinfónica de Madrid en un principio le cerró las puertas pero ella consiguió entrar por una ventana. Su padre iba siempre a escuchar sus conciertos en el Auditorio Nacional acompañado de su amigo Agabio. Ambos amigos aguantaban despiertos toda la audición hasta que su Miguelita tocaba ese “ rin” que sonaba a gloria.  ¡ Dos y tres rines seguidos llegó a tocar Bobarín!
- ¡ Qué maravilla, qué ejecución ! – Le decían sus seguidores a la salida del concierto. Lo que no extrañaba nada a Bobarín porque había tenido un antepasado verdugo que era todo un artista y hasta había hecho una película con Berlanga. Un día cuando salió Bobarín de dar su concierto encontró a su padre pesaroso y desalumbrado.
- ¿ Pero papá no te ha gustado mi ejecución?- Le preguntó Bobarín extrañadísima.
-  Ejecutas mejor que nadie en el mundo. ¡ Es que no aguanto los agravios de Agabio! ¿ No me ha llamado oriundo? Oriundo de cabeza vellosa, ni más ni menos!-
-  Pero papá oriundo no es un insulto significa que tus raíces son de Cabezabellosa, tu pueblo padre, tu pueblo!-
-  ¡ Ay mi madre! ¡ Pues le he propinado una galleta que todavía me duele!-
Pronto su padre y Agabio volvían a tomar claretes juntos ya que Agabio se había quedado amnésico del porrazo.
– Lo tengo clarete – Reía Agabio mientras ingería el bebercio. Mientras La Conciencia mordisqueaba un poco la mano del padre de Bobarín.
- No me remuerdas y tómate un vinito Lubol que eso va muy bien para la conciencia y para la circulación , que me lo ha dicho un guardia-

Así de tranquilos transcurrían los días de Bobarín en la Villa aunque ella lo que quería era ser una de esas señoras elegantes que acudían al concierto pagando, no de coladillo como hacía su padre al que miraban raro cuando decía orgulloso que estaba “coladillo por ella.”
Como el triángulo era un tacaño y no le daba dinero, decidió dejar de tocar el triángulo y comenzó a tocar madera y a hacer otros planes de futuro.

Una tarde Madame Bobarín paseaba ufana tras haber quedado última en un concurso de Poesías Malas. Eso era mejor que haber ganado o haber quedado última en un concurso de poesías buenas, todo era felicidad dentro de sus zapatos. Para celebrarlo entró en una “Nube de Humo”, lo que ahora se llamaba “Bar”, donde se había reunido todo el barrio para ver un buen partido. Eso era justo lo que ella estaba buscando, un buen partido que le sacara de pobre y le sacara a merendar. Como les iba contando entró en la nube de humo a tomar el fresco y la fresca cuando Bobarín quedó extasiada al ver frente a la barra un albañil que se erigía como una estatua celtíbera con mono azul. Prendada al ver la ilusión del bar en el fondo de sus ojos, pues esto era nuevo para Bobarín, se acercó sin disimulo.
– Don Godoy ¿ Le pongo lo de Siempre?- Le preguntó el cantinero a la efigie.
– No, hoy póngame lo mío, gracias – Respondió Godoy entre risotonas evidenciando que era la gracia sin gracia que repetía todos los días abusando de la falsa amabilidad del camarero. Y es que ya se sabe, el cliente siempre tiene la razón que son quince euros.
El ambiente estaba nublado por el humo y por que hacía mal tiempo. Bobarín llevada por su olfato y por su reloj biológico que era un brújula terminó con la nariz pegada al farias de Godoy.
- ¡Huy! Me ha quemado usted la puntita de la nariz- le dijo Bobarín  zalamera.
-  Disculpe señora, pero ha sido el farias que tiene vida propia – Y el farias le guiñó un ojo.
-  Vida propia tiene mi corazón que a usted le entrego - Añadió Bobarín arrancándose el corazón y haciendo un amago de desmayo.
-  ¿Pero es usted tonta? – Preguntó Godoy casi afirmando.
-  No señor, digo bobadas porque estoy dedicando toda mi inteligencia en mirarle-
-  ¡ Ah , bueno! Me había parecido-
-  “Parecía tonta” dirá usted algún día mientras me fugo por la escalera de incendios-
-  ¿ No será usted demasiado lista? –
-  ¿ Cuanto es lo justo de lista?-
-  Lo que es justo es lo justo- Dijo Godoy ya harto y a punto de pedir lo de Siempre.
-  Usted si que parece tonto…pero seguro que es pura modestia y yo le amo- Volvió a declararse Bobarín.
Godoy ante tal reclamo no supo que decir así que no dijo nada. Ella insistía en desmayarse por lo que el caballero para evitar que rompiera los azulejos que aunque eran azules estaban muy cerca, tuvo que  abrazarla, luego abrazó la carrera de pocero que pesaba menos, he hizo carrera hasta Aranjuez sin mirar atrás para no tropezarse y para olvidar a la proba Bobarín que anduvo llorando hasta tres minutos como horas y no sé cuántos centilitros en lágrimas.

-  ¡ Ay Godoy, qué bien corres ! – lloraba Bovarín presa del amor a primera y última vista mientras Godoy desaparecía engullido por el hambriento horizonte.

Así termina la desgarradora historia de amor que heriría a Bobarín para siempre perdurando en su memoria hasta este día, que es martes.

Datos de interés:
Cualquier semejanza entre nuestro Godoy y Godoy Álvarez de Faria, primer ministro de Carlos IV y precursor de la desamortización, es pura casualidad y siempre ha tenido mosca a Bobarín.


24
mayo 11

LA VILLA DE MADRID

LA HISTORIA CASI REAL DE MADAME BOBARÍN

Clorata de Potasa

Madame Bobarín con su gorra de tocar el triángulo. Puerta del Sol

CAPÍTULO III

Como ya he dicho y pienso seguir diciendo toda la tarde por aquél entonces a Bobarín la llamaban Miguelita Hernández. Una mañana Miguelita se levantó para trabajar la huerta. Las ranas croaban, los caballos relinchaban, las hortalizas callaban y la vaca daba café con leche. Cuando  bajó a la cocina a desayunar  encontró una nota de su madre pegada en la espalda de su padre que rezaba así :   2 Kg de zanahorias, 5 de patatas , un pimiento y un rábano. Bobarín enseguida comprendió que su madre se había fugado con su verdadero padre para siempre.
Miguelita abrazó desconsolada a su padre que no era su padre y le dijo:
- Papá, estoy harta de cultivar hortalizas, lo que yo quiero es cultivar la mente.
- Hija mía tienes que cultivar los puerros que es lo bueno- Dijo su padre que sabía lo que es bueno.
- Pero a mi más que los puerros me gusta la cultura, llévame a Madrid a estudiar – Insistió Miguelita mientras le bailaba un claqué.
Su padre que no era su padre como quería mucho a Bobarín empeñó su colchón, su combinación y sus ligueros para poder llevar a Miguelita a Madrid a que cultivara su mente aunque no sabía de qué simiente se trataba.
Miguelita corrió a comunicarle la noticia a su amiga Gabina que como era huérfana y no tenía dinero era muy simpática. Al oír los planes de su amiga, Gabina rompió a llorar y rompió otras cosas para que se notara que estaba muy enfadada.
- Miguelita no me dejes. ¿ Qué voy a hacer yo sin ti? – Lloraba mientras se mordía las uñas.
- No se Gabina pero si sigues mordiéndote así las uñas vas a terminar mordiéndome el padrastro que es lo único que tengo.
-También tienes un Juanete, ¿ Vas a dejar también a Juanete, con lo que él te quiere?.
- A Juanete le he dado tantas calabazas que puede montar su propio negocio de calabazas.
- Prométeme que vas a escribir desde Hong Kong.
- Te lo prometo Gabina aunque esté en Madrid.
Y se fundieron el un abrazo  quedándose pegadas hasta que llegó el herrero a separarlas.
Cuando llegaron a la ciudad las ranas no croaban , la vaca dejó de dar café con leche y su padre no hacía más que tropezarse con la aceras que le llegaban por la cintura.
Alquilaron un pequeño piso en el centro, tan pequeño que tenían que entrar de canto. Así fue como Bobarín de tanto cantar decidió estudiar música mientras su padre hacía un curso para acostumbrarse a las caídas.
- ¡ Por San Pedro Bendito no entiendo cómo han hecho así esta ciudad! –  Se quejaba el padre.
-  Lo que yo no entiendo es como a Pedro, apellidándose Bendito le hicieron Santo- Le decía Bobarín quitándole hierro al asunto y a las lentejas.
Fue difícil para Bobarín elegir un instrumento musical. Primero rechazó el acordeón pues le parecía que era muy caro para estar tan arrugado, el trombón era muy retorcido, el piano no cabía en casa… y así siguió rechazando instrumentos hasta que eligió el triángulo.
- ¡ Esto lo toco yo con la gorra!- Se dijo para si misma. Se puso la gorra y se fue a la Puerta del Sol donde se encontró un montón de gente muy enfadada y muy aplastada que se llamaban Los Indignados. De repente decidieron hacer un grito silencioso y no se oía ni una mosca porque no había ninguna mosca indignada. Cuanto mayor era el  silencio, mayor era el silencio y así sucesivamente. Parece ser que se había reunido para terminar con las corrientes políticas más grandes en pro de otras corrientes políticas así que Miguelita decidió  abrigarse temiendo coger un catarro con tanta corriente. A su lado un Indignado fumaba un cigarro muy raro que mareaba a nuestra protagonista.
- Disculpe joven. ¿ No le marea a usted fumar eso ?- Dijo Miguelita rompiendo el silencio sin querer.
- Anda tu con la Madame boba esta, pues mire, me marea dependiendo de lo que se mueva.– Le respondió el “indignado” indignado.
- Muchas gracias y no lo mueva usted mucho no se vaya a marear- Respondió Miguelita mientras se iba  tan contenta a casa tocando su triángulo, rin,rin,rin! Aquel amable señor le había dado una gran idea, a partir de ahora se llamaría “Madame Bobarín“.

16
mayo 11

AMORES JÓVENES

LA HISTORIA CASI REAL DE MADAME BOBARÍN

CAPÍTULO II

Cuando Bobarín era joven y salía a pasear con un galán de noche, aunque era una percha con ruedas, tenían que acompañarle de carabina su padre, que se llamaba Papá aunque no era su padre, su madre, que no se llamaba Papá y su abuela que no se dejaba llamar abuela. Con tanta gente “ No había quien le achuchara a una.”
Nuestra dama que por aquél entonces la llamaban Miguelita Hernández, le dijo una tarde a su madre : – Madre hay un galán que me tira los tejos pero nunca me da.-
La madre que siempre había tenido goteras en el tejado levantó la cabeza interesada en el asunto – ¿ Es rubio o moreno?- , le preguntó.
-Es rentista-, contestó Bobarín.
- ¡Huy qué bien!, por que yo tengo una renta picada- dijo su madre mientras se tocaba la renta.
Así fue como por fin un taciturno día de alergia primaveral , lo que yo llamo un día Zepam, salieron en coche a pasear todos al campo con un pretendiente que vete tu a saber lo qué pretendía. Antes de llegar al campo, así en general, se les cruzó la Santa Compaña en el camino y se salieron de la carretera. El padre salió despedido y terminó debajo del coche.
-  ¡ Santa ! , la llaman. ¡La Santa Compañía! Eso será por la que le van a hacer a tu padre! – Gritaba la madre que no se llamaba “papá”.
-  Compaña, madre, se dice Compaña o Estantigua- Le corregía Bobarín.
-   La que está antigua soy yo para estos sustos- , refunfuñó la madre que se había quedado estrábica del disgusto.
Salieron todos del coche y Eulogio, que era el galán de esa tarde, aprovechó para tocarle el trasero a Bobarín. Su oportuna madre lo vio todo con el rabillo del ojo que lo tenía torcido.
-  ¡¡ Qué vergüenza, si tu padre levantara la cabeza!! – Entonces su padre levantó la cabeza golpeándose con los bajos del coche y volviendo a caer redondo cuando él siempre había sido tan cuadrado.
- Con permiso de la polución atmosférica, ya podemos respirar tranquilos- dijo la suegra del mal parado, que siempre tenía que hacer de suegra en vez de hacer de puerta.
Estas experiencias hicieron que Bobarín fuera muy precavida a la hora de presentar a sus pretendientes, temiendo por la salud de su padre.  En una de las entrevistas que concedió a la publicación semanal ¡ Hola! En 1975 declaraba :
“Tuve un novio que para complacer a mi padre se hizo pasar por un percebe y mi padre se lo comió.” Sus declaraciones continuaban así : Lo último que oí decir a Isacio, que así se llamaba el engullido, fue un aire de mi padre que decía: “ Devuélveme el rosario de mi madre.” Por lo que tuve que hacerle comer el rosario a mi padre. ¡ Con lo que se repite el rosario!
Este tipo circunstancias fueron persiguiendo a Madame Bobarín hasta la nubilidad y definitivamente influyeron en su relación con los hombres, buzos y funambulistos (sic).

DATOS DE INTERÉS: Para el que todavía esté interesado, pueden encontrar el disfraz de percebe en los conocidos almacenes de disfraces ” Vicente qué Rico.”


10
mayo 11

LA HISTORIA CASI REAL DE MADAME BOBARÍN

SÓLO HEMOS CAMBIADO ALGUNAS PERSONAS POR ANIMALES Y PUERTAS

CAPITULO I

EN EL RECUERDO, ES DECIR, DOS VECES CUERDO.

El año 1953 es recordado por los hechos acontecidos (excepto para los desinformados) en Rascafría, Valle Alto de Lozoya, Madrid. La mañana del 3 de enero de este glorioso año nació Federica Melisenda Simona. Aquella mañana hacía tanto frío que el recién parido retoño quedó congelado antes de escurrirse de las manos de su madre,  cayendo al suelo y rompiéndose en mil pedazos. - Es un muñeco roto, pobre chica, teniéndolo todo y mírala- Decían ya las malas lenguas del pueblo.Pero su abuela que tenía mucha paciencia la pegó, luego le siguió pegando su padre algún cachete que otro pero siempre por su bien.
Federica Melisenda nació a la edad de diez años, por eso actualmente se los quita con ayuda de su cirujano plástico que tiene una fábrica de señoras. A los 20 años de edad, que son 10, cambió su nombre por el de Madame Bobarín, nombre que de inmediato relacionamos con la famosa inventora  de la técnica “ Wualá” que consiste en desembarazarse del sujetador y corsé sin quitarse una la camisa ni la chaqueta ni los auriculares, así como por ser la pionera en el práctico truco de convertir el hipo en música, hasta el punto de haber llegado a cantar  con esta técnica la famosa Zarzuela La Revoltosa en El Teatro Español.
A Madame Bobarín le hubiera gustado vivir en la Francia del SXIX y ser la protagonista de una novela del realismo literario de entonces, por ejemplo de Flaubert, así es cómo vive  y está muy contenta de ser como es aunque pesa más de 1oo kilos a la pata coja y aguantando la respiración. “ Es mejor verse medio llena que medio vacía”, declarará para la conocida revista “A dieta tu tía”, en la que colabora aportando su didáctica gimnasia para engordar. Hay un hecho que explica con claridad su optimismo y vitalidad, a la dura edad de diecisiete años pesando 98 kg llegó a pensar que estaba anoréxica porque se veía gorda en el espejo.
Después de varios desencuentros con el amor, que iremos conociendo a lo largo de sus memorias y tras haberse graduado en colesterol continúa sus oposiciones a “señora de tal y luego de cual” ,es decir, una futura desconsolada ex. Desde pequeña fue una chica muy aplicada que trabajaba en el negocio familiar como hortelana mientras leía poesía. “Miguelita Hernández, le llamaban en el pueblo” Pero su verdadero sueño era ser burguesa y vivir en la Villa de Madrid… Así pues tras fugarse su madre con su verdadero padre, se fue a Madrid con su padre que no era su padre para desposarse con un terrateniente, un capitán o un buzo del Manzanares.
Mujer rompedora y extravagante su filosofía parte de la creencia de que tanto todo lo fundamental es accesorio, como los accesorios son fundamentales y con la propiedad conmutativa y su amiga Gabina visita los salones de moda en los que crea tendencia mientras  come pastas. Ella misma nos confiesa que por cada pasta que come se mete dos en el bolso y así ahorra una pasta. No hagan cuentas.
“Me han llegado a pillar haciendo de canapera en un evento social, rellenando un tupperware con sushi, y es que estaba acostumbrada a pedir comida japonesa a domicilio. Una camarera me dijo en una ocasión:
-Señora pero ¿Qué tiene usted en las manos?-
- Artritis monina, artritis-le respondí. “
Sus trajes de época, evocan el pasado y en-boca de todos, la encumbran en la procesión de la extravagancia con gran sofoco de los costaleros. Su mejor amiga, Gabina, nos habla así de nuestra protagonista :
“Calza unos zapatos muy finos porque es en lo primero en que se fijan los burgueses, sobre todo para que no les pisen sus 100 kilos a la pata coja. Aún así a veces consigue clavar algún tacón a lo que le sigue un gran taco. Bobarín es una mujer generosa y vividora que se siente muy humilde porque  todo el mundo le llega a la suela del zapato. ”

Datos de interés:

Se entiende por Bobarismo el estado de insatisfacción crónica de una persona, producido por el contraste entre sus ilusiones (a menudo desproporcionadas respecto a sus propias posibilidades) y la realidad, llevando a la persona a una conducta de autosuperación propensa a terminar en grandes aventuras y descubrimientos, consiguiendo así una vida plena y satisfactoria. El término fue acuñado por primera vez por el segundo marido de Federica Melisenda Simona (posteriormente Madame Bobarín) que se ha convertido en el prototipo de la insatisfacción satisfecha. Bobarín ha trabajado siempre en LA DIRECCIÓN GENERAL DE LA ILUSIÓN RECOBRADA ( Negociado de ilusiones compartidas)


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