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27
marzo 15

El Acelerador de Particulares

CAPÍTULO LII

“¿La ilusión? Eso cuesta caro. A mí me costó vivir más de lo debido.”

Juan Rulfo

“Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina.”

Gilbert Keith Chesterton

Madame Bobarín

La insistencia de Godoy Álvarez el del Farias había empujado a Bobarín al precipicio de su paciencia. Ella siempre había soñado que el amor verdadero llegaría sin revuelo, sin presiones, sin fechas y sin necesidad de promesas.
 -No puedo más, me está entrando claustrofobia en este vagón. Me voy a la zona de fumadores- dijo Bobarín intentando desencajarse del asiento.
-En este tren no hay de eso- apuntó Godoy.
-¿Cómo que no? Sobre la techumbre del vagón oigo pasos, apuesto que están fumando ahí arriba.
-Estás un poco bolinga para subir ahí arriba.
-Sino estuviera bolinga no se me ocurriría. ¿Me acompañas Gabina?
Gabina y Bobarín salieron por la puerta de emergencia y treparon hasta la cubierta del tren, donde se amontonaba un copioso grupo de fumadores en uniforme. Vestían casacas de colores con botonadura dorada, como los Beatles en Sgt.Salt and Pepper.
-Buenas tardes señoras, bienvenidas ¿Cómo han subido hasta aquí?
-No sé, la verdad, para no acordarme de lo que he hecho. Qué bien lo he hecho.
-¿Y ustedes a qué se dedican?- preguntó Gabina excitada por aquellos coloridos uniformes.
-Somos un Big Band.
-Anda cómo tu Bobarín ¡Un Big Bang!
-Ji,ji,ji…- rieron ambas amigas, completamente borrachas.
-Ah vale, que tienen ustedes un idioma personal.
-Desde que usted lo ha dicho, porque era para todos….
-Ji, ji, ji… Se llama auto exclusión, ji, ji, ji….
-¿Viajan solas?
-A ratos, como todos.
-¿Y qué hacen dos bellezas como ustedes sin acompañante?¿O tienen pareja?
-Estamos comenzando a planteárnoslo….- dijo Gabina mientras atusaba con mimo el cuello del músico.
-Cada vez es más difícil encontrar pareja, uno se vuelve maniático con la edad…- respondió el músico retirando las manos de Gabina de su pecho.
-Desde que perdí el olfato todo es más sencillo – suspiró Bobarín.
-¿Y eso?
-Mire, para que me guste un hombre debo admirarlo, ha de ser un señor interesante, bueno, simpático, que me inspire confianza y me huela bien. Tiene que haber piel, sino la cosa no funciona. Ahora me he quitado esto último.
-Ya, pues si se queda ciega y sorda tendrá al hombre perfecto.
-¡Qué pueril!
-Pues sil….Lo más difícil es admirar a alguien.
-Yo admiraba a mi padre.
-¿Y cuando dejó de hacerlo?
-El día que llegó a casa ebrio.
-¿Y yo le inspiro confianza?
-Supongo que ser digno de confianza importa menos que parecerlo.
-Qué mala eres con lo buena que eres- interrumpió Gabina.
-Pues anda que tu no eres…
-¿Y su amigo, es también músico?-preguntó interesada Gabina con la pupilas en forma de corazón.
-Qué va, es el pipa. El tío es capaz de ir a la ópera con walkman. ¿Y ustedes a qué se dedican?
-Yo soy pobre oficial. Vamos que lo soy hace tiempo pero por fin se me ha reconocido- contestó Gabina.
-¿Y usted?
-Yo soy inventora- contestó Bobarín.
-¡Qué mentirosa!- se quejó Gabina.
-Soy una mentirosa que siempre dice la vedad.
-Yo la creo. ¿Qué ha inventado?
-Ahora acabo de patentar el Acelerador de Particulares.
-¿Hablamos de cuántica?
-No, qué va. Es un programa que se introduce en el hipotálamo y proyecta anuncios de autónomos invadiendo los sueños del personal. “Anúnciese en sueños.”
-No sé…no quiero desanimarla pero no se haga muchas ilusiones con ese proyecto.
-No sé preocupe, también he inventado el contenedor de reciclaje para descargar desilusiones.
-¿Y qué descarga usted?
-Desilusiones nuevas. ¡Qué cosas tiene! Mire lo que me acabo de inventar ” ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.”
-Con todo el respeto pero eso…
-Si empieza así ya puede ir tirando el resto de la frase al contenedor.
-Sólo he dicho que la respeto…pero reconozca que eso ya lo dijo Calderón.
-Usted no ha entendido la frase. Además, yo cuando plagio, plagio, sino no sería yo misma.
-Bien, como le digo, yo respeto sus palabras.
-Yo respeto hasta la falta de respeto- dijo Bobarín acalorada.
-¿Bobarín pero cómo puedes decir eso?- le reprendió Gabina.
-Comprendo que no todo el mundo ha tenido la suerte de tener una educación tan exquisita como la mía…
-¡Pero si te has criado entre vacas!
-Pues eso Gabina, ¿Imaginas lo difícil que es tratar al personal como a vacas cuando nunca se ha visto una? Unos genios, te lo digo yo.¡Unos genios!
-Me supera su ironía vacuna.
-Eso, eso, estoy vacunada contra todo, contra todo.¡Qué ironía!

coronilla

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3
febrero 15

El sabor no ocupa lugar


“La risa no es un mal comienzo para la amistad. Y está lejos de ser un mal final”.
Oscar Wilde

“No hay un final. No existe un principio. Solamente existe una infinita pasión por la vida”. Federico Fellini

¡Qué lío! Madame Bobarín

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En capítulos anteriores Madame Bobarín y Gabina viajan en un tren con destino desconocido acompañadas de Toulouse convertido en estatua al fundirse en un beso con Ramonita; Godoy Álvarez el del Farias antiguo amor de Bobarín irrumpe en el vagón, el valido huido de la justicia sucumbe al amor y protección de Madame Bobarín.

CAPÍTULO L

- ¿Hacia dónde se dirige este tren Bobarín?- preguntó Godoy extrañado ante el paisaje selvático cuando deberían de estar atravesando Cuenca.
- ¿Eso qué importa querido? El viaje es más importante que el destino.
- Sus palabras me hacen sentir… muy seguro y su belleza juvenil me pone a cien.
- ¡Huy juvenil! Lo que pasa es que en nuestro pueblo los relojes estaban retrasados un siglo- intervino Gabina ya cansada de no comerse un colín.
- Calla Gabina que ya sé porqué estás tu tan flaca, la envidia muerde pero no come.
- No si comer te lo comes tu todo… con eso de quitarte años…
- Yo no me quito años, me los pongo para que me digan que estoy estupenda- respondió Bobarín a su amiga mientras se giraba pizpireta hacia su galán – ¡Pero qué guapo está usted con ese uniforme de valido desvalido! ¡Leñe!
- Las mujeres sólo piropean a los hombres cuando no les consideran peligrosos.
- Yo al revés, me suelen temer a mi…
- ¿Y qué he de temer? Nadie me haría daño, soy presa demasiado fácil, un hombre simpático y sincero…
- Es difícil ser ambas cosas sin omitir nada…
- Es difícil no omitir nada y no aburrirle. Yo nunca miento y eso que no estoy dejando de fumar.
- ¡Demuéstrelo!
- Pregunte lo que se le antoje y yo le responderé gustoso.
- ¿Qué intenciones tiene usted para conmigo?
- Quisiera ser el último amor de su vida.
- ¡Ja! Pues aún queda mucho para eso todavía no pienso estirar la pata.
- Quiero decir ahora, ya, para siempre. ¿Me está rechazando?
- No se lo tome así. El tema es que yo acostumbro a dejar lo mejor para el final, me pasa lo mismo con las hamburguesas, me dejo el centro jugosito para el último mordisco, lo malo es que cuando llega el final ya suelo estar empachada…
- Esperemos que entonces le pille la parca con apetito y en lo mejor de su vida…
- Y sobre todo en el final.
- El tiempo siempre encuentra un final perfecto.
- Qué tío el Tiempo, ya quisieran muchos escritores.
- Es usted sabia pero lo importante no es lo que uno sabe sino lo que uno hace.
- Ahora mismo el tonto y cuanto más dure esta disputa más lejos nos hallaremos del final.
- Entonces esperaré a qué me llame usted. ¿Sabe? Así ataviada me recuerda a los Borbones…
- Alago su memoria pero eso me recuerda que no he de llamarle.
- ¿Le parece a usted mal tener un aire borbonesco?
- Mi aire es más bourbonesco, por cierto la botella está vacía.
- Lo que ha vaciado usted es la tarde…
- No se ponga taciturno que no le toca.
- No puedo evitarlo, me pone usted triste.
- Tampoco es cuestión de estar triste por no estar contento. Alégreseeee Godoyyyy ¡Que yo le amoooo…!
- ¡Sorpresa! ¿Utiliza usted mucho lo del bajón como truco para el subidón…?
- ¿Usted no?
- Yo lo estaba dejando. Está usted fatal de la azotea señora.
- Lo sé Godoy, pero yo me curo, en este mundo o en el otro, me curo. Lo importante es que sepa que le amo además admiro mucho que haya superado usted tan bien el que yo le abandonara.
- ¿Que usted me abandonara? Pero si fui yo el que salió corriendo despavorido asustado por sus calenturientas intenciones.
- Bueno sí, pero luego yo le dejé.
- Madame, esto no puede ser, veo que no avanzamos.
- ¿Y a qué llama usted avanzar? ¿A que me quite el corsé?
- No sé si el tamaño de este vagón puede concedérselo.
- ¡Sinsorgo! Ya lo sabía yo. De lo que no hay duda es que avanzar avanza, lo que pasa es que cuanto más avanza usted más retrocedo yo.
- A ver Bobarín, primero me lía y después me interpreta mal.
- ¡Anda ya! Que le he interpretado perfectamente y eso lo sabemos usted y yo.
- ¡Usted no debería saberlo!
- ¡Ay el sabor! ¡Ese sí que no ocupa lugar!
Y ambos saborearon un beso de esos que revientan corsés.

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30
octubre 14

Pensar es moverse en el infinito

Maestro, quisiera saber cómo viven los peces en el mar. Como los hombres en la tierra: los grandes se comen a los pequeños. William Shakespeare

Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde. Francis Bacon

CAPÍTULO XLIX

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Godoy Álvarez el del Farias disfrutaba de su puro ante la atenta mirada de las damas, en especial la de Bobarín que le envolvía como si del mismo humo se tratara atrapando la imagen en una ilusión nublada, el mismo sueño que le acompañaba cada tarde durante el último año cuando el atardecer tiende su manto de nostalgias. De fondo se podía escuchar un concierto de piano y tos, un original dueto compuesto por el afamado compositor Ricardo Llorca con el objeto de ahorrar esfuerzos al distinguido público, tal era el contexto que Bobarín se abandonó a un inevitable huracán de romanticismo.
-Es tan guapo…- se le escapó a Bobarín en un indiscreto suspiro.
-Los miércoles es el día que estoy más guapo pero normalmente sólo me ven en la oficina.
-Su belleza late ocho días a la semana.
-Qué va, los jueves me afeo muchísimo.
-Aquí no hay plazos, su belleza es reversible.
-Usted Madame lo que tiene es la belleza de la autenticidad, mírese- dijo Godoy acercándole un espejo de bolsillo. El espejo se miró en Bobarín sintiéndose tremendamente satisfecho, esto hizo que Bobarín a su vez se mirara muy satisfecha apoderándose de ella una incontrolable emoción salpicada en lágrimas por todo el vagón.
-¿Qué te pasa Bobarín? ¿Por qué lloras?- le preguntó Gabina pasándole una cebolla.
-Es que cada vez que alguien me mira con cariño me provoca ganas de llorar.
El tren pitó anunciando una parada, Godoy preso aún del pánico corrió las cortinas del camarote.
-¿Pero quién le persigue? Cuéntenos, déjenos ayudarle.
-No quiero implicarles, es mejor que no sepan nada.
-¿Ha matado a alguien?
-Ojalá hubiera sido sólo eso. Antes me pagaban por ello.
-¿Y qué podemos hacer?
-Ocultarme.
-¿De quién?
-De la Guardia Real.
-¿Es que hay una de mentira?- acuñó Gabina.
-Lo que debería hacer usted es dibujarse un bigote real.
-O escribirse una historia de mentira.
-Buena idea Gabina, cambiar la historia es lo más práctico.
-Paso.
-Eso, pase, pase.
-Que paso.
-Pase y nos cuenta la nueva historia.
-Sois imposibles. Voy a relataros lo que nunca sucedió para que suceda.
-¡Así se habla!- exhortó Gabina.
-Shhhhh…
-Es que empieza muy bien la historia…- dijo Gabina mientras Bobarín le tapaba la boca.
El público estaba entregado; Godoy continuaba siendo el centro de todas las miradas y oídos -que eran tres y medio- se ajustó la corbata, estiró los brazos y anudando las manos hizo crujir sus nudillos antes de comenzar a orar.
-Seré breve…
-Ahora es cuando estira la pata- susurró Gabina.
-Aquella mañana el sol no quería salir y es que la noche anterior no quería acostarse a su hora.
-¿Entonces había sol o no había sol?
-Eso no es menester Gabina, ahora lo que importa es saber que el sol es un poco sinsorgo.
-Señoras se trata sólo de una licencia poética para ganar tiempo a ver que se me ocurre.
-¿Pero había sol o no había sol?
-El sol no quería salir y tuvo suerte, amaneció nublado y nadie notó que durante aquel día el astro padre se las pasó durmiendo. Llovía como nunca, ni Noé recordaba un diluvio como aquél. Aranjuez estaba anegado por el agua, normalmente las tormentas engendran partidas de Parchís pero antes de la media tarde los habitantes habían desarrollado branquias, boca de piñón y ojos de lenguado a la plancha.
-¡Qué bonita historia! ¡Qué preciosidad!
-Pues a mi me gustan más las anchoas rellenas de aceituna y lo de Noé está ya un poco pasado…
-Pasado por agua- dijo Gabina.
-Me vais a cortar la inspiración. Los habitantes se encontraban como peces en el agua, yo como es normal estaba un poco escamado. Los bancos habían pasado a ser de peces y todo el mundo era muy feliz. Un día comenzaron a caer suculentos gusanos y ninfas como maná del cielo. -¡Cómeme, cómeme! -decían los gusanillos desde la superficie del agua.
-¡Qué superficiales!- interrumpió Gabina.
-Uno de los peces más gordos, el que dirigía el banco de peces, pegó un bocado a uno de los gusanos y ¡Zas! Algo tiró de él con fuerza y desapareció en la nada sin dejar rastro. Cada día desaparecía media docena de habitantes. Una mañana mientras me encontraba nadando por el fondo, pues soy un hombre muy profundo…
-El mar es tan profundo en la calma como en la tempestad…- interrumpió esta vez Bobarín.
-Sí señora y es más difícil proponer y hablar con gracejo y sosiego que guardar silencio con desprecio, en el fondo el silencio puede ser muy amargo. Como le iba contando me encontraba en lo más profundo de mi mar cuando descubrí un tapón. Aquello parecía un desagüe. Reuní a todos los habitantes y les propuse con mansedumbre y gracejo la idea de quitarlo, intenté convencerles de que estaban estancados, pero todos consideraron que eran felices aislados del mundo sin más problema que el de buscarse una mosquita viva para cenar y una muerta para ligar. ¿Pero no os dais cuenta?- les dije- Vivís en una pecera a la sopa boba, os basta con nadar, desovar y picar en el anzuelo, estáis dejando que os manipulen- pero ellos lo negaban por que alguien había hecho muy bien su trabajo ya que para manipular con eficacia lo primero es hacer creer a la gente que no están siendo manipulados.
-Están terminando con vosotros, estáis a la merced de los de arriba y a la merced de los peces gordos de aquí abajo.
-Qué más da si hay alguna baja que otra. ¡Aquí somos felices!
En pocas semanas todos habían dejado de pensar. Una noche tomé mi propia decisión y decidí sacarles de aquel estado absurdo, sin más dilación quité el tapón.
-Dicen que todos los tontos son felices…debiste dejarles en su Matrix.
-Yo sólo les ayudé a reflexionar…
-Ja, ja, ja. Les obligaste a pensar que no es lo mismo pero no se puede ayudar al que no se quiere dejar ayudar.
-Pensar es vivir dos veces. Lo hice por ellos creo que todo deseo estancado es un veneno.
-¿Ah sí? ¿Por ellos? ¿De quién era ese deseo? ¿Y qué pasó después?- preguntó una incisiva Bobarín.
-Volvieron a recuperar sus pulmones, sus problemas sus hipotecas y pusieron una recompensa por mi cabeza.
-¿Y cuánto cuesta?
-Qué más da Gabina, no vamos a entregarlo.
-Bueno por curiosidad ¿Sólo por un dedito tuyo qué dan?
-Venga Gabina… contente. ¿Y qué hizo usted?
-Corrí tanto que llegué aquí antes de salir.
-Aquí está a salvo. Está claro es que hay personas que prefieren no pensar y que se lo den todo hecho y no se puede ir de salvador por el mundo. Muchos prefieren vivir engañados.
-A peces nos confundimos…
-Qué mala leche tienes Gabina. Los peces gordos donde mejor están es en salmuera pero  para ayudarte mañana me corro una juerguecita con el sol y les inundamos otra vez de ignorancia.
-Si hiciera eso por mi- dijo Godoy asiendo a Bobarín por la cintura.
-…tan antiguo como el Edén es el “Pescado Original” – continuaba Gabina hablando pasa si misma mientras descorchaba una botella de vino.
-Oye si nos vamos a emborrachar yo ya no me movería de aquí.
-Yo tampoco.
-¿Con quién hablas?
-Menos mal que eres de las que tienen unos segundos de memoria.
-¿Dónde estás?
-Estoy en otra página…- dijo Bobarín besando a Godoy con pasión.
Gabina asomó la cabeza al pasillo del tren y gritó:
-¡Una de anchoas rellenas de aceituna!

Continuará

rellena

Anchoa rellena de aceituna

Dedicado a mi amigo Alejo Axel Heyer, a los bultos sospechosos habituales y a todas las anchoas que tienen siempre la sazón.

coronilla

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12
septiembre 14

To lose a Toulouse

“¡Mira que estaba mal!… Pues nada”  Miguel de la Quintana.

 CAPÍTULO XLVIIIlautrecbobarín

A Ramonita pareció no molestarle la fingida e irónica indiferencia de Bobarín a la cual respondió con una elegante actitud incisiva.
-Poca carne tiene usted para poner en el asador…- dijo Bobarín tocando su escuálido trasero- ¿Usted no come por pobre o por presumida?
-Mi belleza y perfección es de he-reeen-cia, estoy bien hecha porque generación tras generación en mi estiiiiirpeee se ha vivido muuuuuyyy bien, sepa usted que proveeengooo de una familia de raaaancio aboleeeengooo.- dijo Ramona exagerando un acento de lo más cursi siguiendo el juego a Bobarín.
-Huy los abolengos no me los como yo ni maduros, ni verdes ni rancios.
-Pues será usted lo único que no se come.
-Las buenas estirpes son las que se endurecen, las que sobrevivimos a base del trabajo de nuestro sudor… las que sabemos que engordamos por todo lo que no nos mata y nos inmunizamos contra el mundo este.
-Yo estoy hecha de otra madera.
-Si querida pero la carcoma no entiende de maderas, cuando llega, llega.
-Señora yo no estoy delgada por lo que como o dejo de comer.
-Claro que no, es por lo que le recarcome.
-A mi nada me remuerde, hasta pienso mucho en los pobres, mi lema es “Da pan al que tiene hambre”
-Huy y que de hambre a los que tienen pan, porque mírese, está usted que da pena verla.
-Yo soy de buen comer, se lo juuuuro…
-Ja, ja, ja Osea… ¡Una pija que jura! ¡Qué novedosa!- rió Gabina.
Parecía que esta vez nuestra dama había encontrado una contrincante a su medida algo que la excitaba sobre manera, incluso comenzaba a caerle bien, si había de perder a Toulouse bien estaba que fuera por una mujer con personalidad que en cualquier caso ya había robado el corazón del pintor años antes.
-Ramonita, Ramona, mi amor. Soy yo, Toulouse ¿No me recuerdas?
-Pues claro que te recuerdo tonto, llevo buscándote toda la vida, te perdí en la cola del supermercado, te busqué en congelados, en la carnicería, en bebidas…te esperé años junto a la caja. ¡Tres cajeras murieron en ese tiempo! Creí que me habías abandonado, pero al mirarte hoy a los ojos…
-Mi amor.
-Mi vida- y ambos se fundieron en un abrazo convirtiéndose es una bonita estatua de bronce.
-¡Ay Gabina! He estado cerca… pero ni premio, ni puro- exclamó Bobarín.
-¿Cómo que no? Aquí tengo un Farias.
Al oír la palabra Farias Bobarín dio un respingo abandonando aquella actitud derrotista que no iba con su carácter ni con su sombrero. A veces gustaba jugar a ser lo que no era en un vano intento por sentir lo que el mundo esperaba que sintiera pero Bobarín siempre encontraría triunfo en la derrota.
-Trae pa acá ese habano.
-Bueno espera, que sólo me queda uno y no sé…- respondió Gabina bromeando.
-Ya sabía yo, eso más que un habano es un avaro…
-Sólo bromeaaaba bobarina, si ni siquiera es de la Habana- dijo Gabina mientras cortaba el extremo del codiciado puro.
-Con los vicios y la comida no se bromea, estoy harta de repetírtelo.
-Menuda bronca por naaa…
-Pues a mí me encanta que me caigan puros.
-Ji,ji,ji…- rieron al unísono.
En el estrecho camarote la escultural estatua bicéfala y nuestras amigas compartieron el humo del Farias que comenzó a condensarse en una amenazante nube.
-Abre la puerta o abre mi paraguas- se quejó Ramona.
-Qué pesada, las estatuas ya no son lo que eran, tan calladitas señalando con un dedo al horizonte.
-La nube esta parece que está tomando forma de tornado…tú verás…
-Ta tomando tor-tornado tu verás…qué pesadita ta.
Al abrir la puerta Bobarín vio una fugaz sombra a contraluz que se apresuró hacia ellos introduciéndose en el camarote.
-¿Qué ha pasado? ¿Qué era eso?
-¿Y dónde está?
-No veo nada.
-Cuidado que a lo mejor muerde.
La espesa niebla ciclogénica se fue disipando, bajo la cama sobresalía una temblorosa levita.
-Salga de ahí intrigante… cosa- ordenó Gabina. El bulto sospechoso se aferraba en su escondite, sin más dilación Bobarín tiró de él –fundido en blanco- ante los perplejos ojos de Bobarín y Gabina apareció un polvoriento y desencajado Godoy, Manuel Godoy Álvarez el del Farias, les sonara pues el famoso albañil que terminó siendo pocero ha sido nombrado anteriormente en esta biografía por ser el favorito de Bobarín, de Carlos el del cuarto y de su mujer; un hombre válido y valido donde los haya.
-¡Quieren ahorcarme, mi vida pende de un hilo!
-Dirá usted de una soga…- acuñó Gabina.
Toulouse mantenía la mirada lánguida sobre Ramonita, en el cristalino de sus ojos se podían ver pasar tiernas imágenes de su juventud junto a la moza; aún así no ajeno a la nueva e inesperada visita suspiró.
-¿A quién van a matar? A lo largo de estos años a falta de mi Ramona…¡Cuánto he deseado que me visitara La Parca!
-¡Bravo! ¡Así se habla! – exhortó Gabina.
-¿Pero qué dices bruta?- se quejó Ramonita.
-Lo que quiero decir es que si no tenía ganas de vivir que al menos las tuviera de morir.
-Está usted loca…
-Yo no lo creo. Mire, lo primero no tiene remedio pero lo segundo sí- explicó Bobarín apoyando a su amiga.
-Oigan ustedes, con todo el respeto por la estatua esa, pero el que está en apuros soy yo- se quejó Godoy.
-Aquí el que no está en apuros se fuma uno.
-Eso. Ya está bien de querer tener siempre el protagonismo. Uno viene con que le quieren matar, otro con que se quiere morir…¿Y los que queremos vivir tan panchos, qué? ¿No contamos?
-Tienes razón Bobarín, pásame el puro – rogó Godoy alargando su temblorosa mano.
-Amor mío yo te sacaré de apuros, calmaré el temblor de tu mano, no pudiendo fumarnos la vida juntos, nos fumaremos un habano.
-Poeta, poeta, eres una poeta- aplaudía Gabina mientras Bobarín continuaba recitando llevada por ese rapsoda que todo enamorado lleva dentro.
-Le amo con tanta locura
que si el cinismo era mi condena
ahora es mi tortura.
-Muy bonito pero…¿Me pasas el Farias? ¿O qué?

(Continuará)

Dedicado a Miguel de la Quintana de Amargord ediciones. 

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14
julio 14

Postimpresionado. Toulouse-Lautrec pierde la cabeza

CAPÍTULO XLV

Una idea fija siempre parece una gran idea, no por ser grande, sino porque llena todo un cerebro. Jacinto Benavente

Lautrec
 
En capítulos anteriores:

Stradivarius, el caballo Cary Grant, Gabina y Madame Bobarín se las veían para sobrevivir ante la creciente e imparable espuma de plátano que había invadido su hogar. Ambas damas huyeron despavoridas de la casa abandonando indolentes violín y caballo a su suerte. Sin más enseres que un libro y un cepillo de dientes -con el único fin de tener algo que llevarse a la boca- se descolgaron por la ventana hasta la calle.

-Bobarín me voy a la peluquería a leer revistas- dijo Gabina sacudiéndose los tropezones de plátano de su vestido, como si tal cosa.
-Muy bien, yo aprovecharé para tomarme una cerveza en Santa Bárbara mientras devoro mi libro- jubilosas, se despidieron las damas tarareando Plátano Baloo como dos colegialas.
No llevaba Bobarín más de cinco minutos en la cervecería cuando el camarero se acercó ofreciéndole el teléfono.
-Señora, le llaman de la peluquería “Te Tomo el Pelo”
-Ah, esa es mi amiga Gabina. ¿Cómo sabe usted que soy yo la que busca?
-Me la han descrito.
-Y por curiosidad. ¿Cómo me ha descrito esa sinsorga?- pero cuando Bobarín levantó la cabeza el camarero había desaparecido.
-¿Gabina?
-Sí, Bobarín te llamo porque he tenido un pedazo de idea y me da miedo que se me olvide.
-¿Por qué no te vienes aquí y me la cuentas?
-Por que es una idea muy grande y pesa mucho.
-Bueeeenooo, pues te envío a Paquito el camarero que es muy fuerte para que me la traiga.
-Esa si que es una buena idea. ¿Y tu cómo haces para que no te pesen?
-Para que no pese una idea sólo hay que realizarla- y apuró su cerveza con un sonoro sorbo de los que roban el alma a la cebada.
En promesa de una buena propina Paquito hizo gustoso el recado aunque a duras penas pudo traer aquella la idea que de tan grande no cabía por la puerta por lo que se vio obligado a dejarla aparcada en la acera.
-Señora su amiga me ha encargado que le de este nota, la idea la encontrará aparcada en segunda fila a cargo del guarda llaves.
-¿Le parece a usted bonito? Ahí pueden estar las ideas, claro, así a la hora de la verdad nadie tiene una idea buena, ya lo decía mi madre “Hija mía tu no pienses” y va usted y le hace caso- contestó Bobarín mientras asomaba con curiosidad la cabeza por la ventana para encontrarse con una locomotora agitándose como una batidora; con calma y dando un trago a su nueva cerveza abrió la nota de Gabina.
“Querida, te espero en el primer vagón. Nos vamos en un viaje sin destino ni retorno previsto. Deja de leer ese libro y levanta el culo de la silla, la lectura es el viaje de los que no pueden tomar el tren. Estoy como una locomotora, veo la luz al final del túnel y no es un tren. Celebremos nuestra libertad por todo lo bajo. Gabina.”
Por todo lo bajo es como se venían celebrando las cosas desde que la crisis arrasara el mundo, lo de celebrar su libertad era un género de vida que llevaban siglos practicando y el libro lo seguiría leyendo allá dónde fuera, lo único del plan que excitaba a Bobarín era el hecho de tener un tren a su plena disposición.
-Señora, su tren de largo recorrido está en la puerta fumando pitidos, el maquinista parece ansioso, pegada a una ventanilla una señora llora y se suena los mocos mientras se despide de un violín que toca la canción más triste del mundo- se quejaba Paquito esperando su propina.
-Venga, por simpático le dejo las aceitunas- se despidió Bobarín mientras vaciaba los cacahuetes en su bolso y dejaba un par de olivas custodiadas por un puñado de relucientes huesos.
Cuando Bobarín llegó al vagón Gabina conversaba ufana con un hombre de acentuado acento francés, un individuo de pequeño tamaño con barba y gafas coronado por un bombín que batía su bastón en el aire llevado por la euforia de la conversación. Al ver a Bobarín cesó de aspear los brazos y aflojándose la corbata se presentó a nuestra dama.
cabaret copy-Toulouse-Lautrec para servirla- dijo el galán besándole la mano.
-Madame Bobarín, para que me sirva usted… un gintonic.
-Es todo un placer. ¡Marchando un gintonic!- Toulouse desenrolló un lienzo y pintó en él un gintonic con mucho hielo, terminada la obra introdujo su mano en el cuadro y ofreció a Bobarín el aparente bebercio.
-¡Oh! Muchas gracias caballero, usted y yo sí que vamos a hacer migas. Bueno migas para desayunar pero visto su don creo que vamos a cenar ostras y caviar.
-Acompañado de un ChâteauLafite Rothschild.
-Hombre ya que estamos y si no le importa prefiero el producto nacional. ¿Qué tal un Vega Sicilia con Denominación de Origen Ribera del Duero?
-No sé yo ese vino qué tal lo pintaré…lo que suelo hacer es pintar “tempranillo” por la mañana un Cabernet Sauvignon y lo dejo cinco años en barrica, pero a estas horas…
-¡Vaya a usted a saber dónde estamos dentro de cinco años!
-Yo también soy artista, artista independiente- interrumpió Gabina.
-Más bien es artista dependiente, primero fue dependiente de sus padres y ahora de mi- apuntilló Bobarín.
-Lo que es todo un arte es verme así con mi edad- contestó Gabina con la cabeza bien alta mientras se tocaba el busto orgullosa.
-Lo malo de viajar en coche-cama a esta edad tan artística…es que una termina baldada.
-Eso se arregla con un masaje.
-Miedo me dan los masajes, ¿Cree usted que si me doy un masaje corro el peligro de adelgazar?
-En todo caso adelgazaría el masajista.
-Qué labia tiene usted. Creo que sale el tren.
-¿Lo ha visto moverse?
-No. Hay que saber ver por las orejas querido Touloue- dijo Bobarín guiñándole un ojo al pintor, en ese momento la cabeza de Toulouse desapareció bajo el bombín que flotaba en el aire como si de un Magritte se tratara.
-¡Diantres! Otro hombre que pierde la cabeza por mí. Gabina, por favor, pregunta al revisor si hay alguna cabeza con olor a trementina en objetos perdidos.

 Capítulo dedicado al antes amigo que poeta George Clark

Notas de interés: Otro título que barajaba ” Tolouse-Latrain” (en inglés postimpresionista, perder el tren)

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1
junio 14

República Bananera

CAPÍTULO XLIV

Llega un momento que te das cuenta de que no es que te hayas especializado en algo, sino que algo se ha especializado en ti. Arthur Miller

 

Sor Olla. Actualmente expuesto en la Galería Ara Arte. Madrid

Sor Olla. Actualmente expuesto en la Galería Ara Arte. Madrid

El deseado actor continuaba pretendiendo a Bobarín con el único fin de heredar su fortuna que -como nosotros sabemos pero el ignoraba- se reducía a un puñado de ilusiones ya invertidas en delirantes negocios de dudosa rentabilidad. Por su lado, la astuta Bobarín había conseguido que los aires de grandeza abandonaran a La Marquesa que como un globo deshinchado yacía flácida sobre el diván.
-¿Sabías que doña Adelaida se ha separado de su marido?
-¡Ya han tardado!- cotilleaban las damas al fondo de la sala.
-Yo soy de clase media, no tengo acceso a reflexiones tan profundas…- ironizó Bobarín.
-Por mí como si se separa Ortega de Gasset o Ramón de Cajal – interrumpió Gabina.
-Aquí todos tenemos ganas de contar nuestras historias.-se quejó “La Marquesa”.
-Lo malo es que sus historias son siempre las de otros…
-Así se habla Gabina y usted marquesa a ver si deja de refunfuñar- añadió Bobarín.
-Pero si no he dicho ni muuuu.
-Que utilice usted silenciador no significa que no se delate el “refunfuño” en su rostro.
-Una ya no puede ni sufrir en paz. ¡Ay qué vida más dura…!- se lamentó la marquesa.
-Mujer, deje de darse pena de si misma, mejor démonos alegrías de nosotras mismas.
Bobarín comenzaba a cansarse de sus invitados, sobre todo de los que pagaba por horas mientras vaciaban su mueble bar, por lo que fingió recibir una carta sazonada en ántrax y ordenó desalojar la casa y acordonar la zona. Clooney que ahora era un clásico mayordomo “Fermín” se despidió apesadumbrado; estaba el Cassanova besando con elegancia a nuestra dama cuando pegó un respingo hacia atrás.
-¡Pardiez! Creo que el ántrax le ha afectado al crecimiento capilar. ¡Me ha pinchado con el bigote!
-¡Se habrá creído usted que el bigote es exclusividad de los hombres!
-No se excite, al menos no tiene usted un pelo de tonta.
-¡Ah no! Cuando me sale uno de esos me lo quito con la eléctrica- respondió Bobarín señalando el enchufe.
-Aunque me pinche usted no se olvide nunca de mi, recuerde que este humilde actor la amó por conveniencia. Nunca un querer ha sido tan interesado.
-No se preocupe, de vez en cuando le preguntaré a mi ascensor que tiene más memoria que yo.
-Adios muy buenas Madame.
-Mira Gabina, acabo de perder otro novio.
-No te preocupes querida, tendrás otros y también los perderás.
-No sé qué haría sin ti. El origen de mi fortaleza es que nadie me ha amado nunca…
Stradivarius y Cary se habían escondido en la cocina para no ser desalojados con el elenco y aprovechando el ambiente culinario cocinaban unas chuletas de cordero y un batido de plátano.
-Mmmmm…Parece que algo se está cocinando.
-Menos mal porque a este paso me voy a quedar en los huesos- se quejaba Gabina que al compartir aventuras con Bobarín a estas alturas del libro ya había perdido treinta kilos.
-La única manera de no quedarse en los huesos es comiendo- dijo Bobarín mientras hacía una demostración práctica con las chuletillas, allegando al hueso y dejándolos bien peladitos sobre el plato.
-¡Bobarín! ¡Con tus demostraciones te has vuelto a comer todas las chuletillas!- se quejó Gabina.
-Ten cuidado Gabina que la gente termina siempre por condenar a los que acusa. Observa, huesos y huesos.
-No se preocupen señoras ahora mismo les traigo el postre- no terminó esta frase Cary cuando comenzó a salir una enorme masa amarillenta de la cocina invadiendo el salón, aquel magma ambarino semejante a la espuma para apagar incendios anegó el piso engullendo a nuestros protagonistas.
-¡Oh Dios mío! ¿Qué es eso?- gritaba Gabina. Entre el espumajo se oía la voz ahogada de Stradivarius.
-No se qué ha pasado, me he puesto a batir y aquello ha comenzado a crecer…
-¿No estarías batiéndolo con nata?
-¡La que has montado!
-Esta casa se ha convertido en una República Bananera.
-¡Siempre dando la nata!- bromeaba Gabina mientras se relamía.
La espuma de plátano había invadido ya la sala, Bobarín aprovechó para afeitarse el bigote, Stradivarius tocaba aquella bonita canción de los plátanos de Canarias, mientras Cary al intentar seguirle el ritmo planeó sobre las peladuras…
-¡Cáscaras! ¡Qué resbalón!
-¡Estoy de los carbonos hasta los hidratos!- se quejaba Bobarín mientras intentaba alcanzar la puerta.
-Esto no parece oro ni plata ni naaaa…- protestaba Gabina sacando la cabeza por la ventana.
-Tu come a ver si baja la marea.
-¡Me has mordido los bajos!- gritó Cary que reaccionó propinándole una patada a Bobarín en el trasero.
-Esto parece un batido de futbol.
-¡Ponle setas y hacemos la Champiñons League!- acuñó Gabina.
-¡Menuda frutada!
Continuará

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18
febrero 14

¡Que me den morcilla!

CAPÍTULO XLII

Sólo viviendo absurdamente se podrá romper alguna vez este absurdo infinito. (Rayuela. Julio Cortazar)

morcillas

El beso de Bobarín paralizó el mundo, dicen que la tierra incluso rotó en sentido contrario, los relojes de arena cerraron su embudo y los de cuerda hicieron cortes de manga con sus agujas; de Oriente a Occidente no se hablaba de otra cosa, la prensa del corazón ingresó por urgencias para que le hicieran un bypass. Y Clooney ¡Oh Clooney! Mientras el resto de lan mujeres continuaban la partida de cartas el galán enamorado insistía en declarar su admiración por nuestra dama con tal insistencia que el amor de Bobarín comenzaba a remitir como un cangrejo asustado.
-¡Ay Bobarín! ¡Cómo la admiro! Al ver cómo competían todas por mi amor me di cuenta del valor de su silencio abnegado.
- Chico, yo sólo compito conmigo misma.
-Usted no conoce la envidia.
-Claro, porque me importa un pito lo que tengan los demás.
-Y si se tiene mucho le asesinan a uno.
-Lo que le pasa a usted es que ha hecho muchas películas. El asesinato perfecto es asesinarse a uno mismo y que el consorte con suerte cobre el seguro.
-¿Seguro?
-Segurísimo, así no fastidia usted a nadie.
-Qué alma tiene usted Bobarín, qué generosidad. ¿Haría usted eso por mí?
-¿El qué? ¿Asesinarme?
-¡No! No le pido que lo haga sólo si lo haría.
-Ni loca. ¿Y usted por mí?
-Si lo necesitarais lo haría, mi vida a cambio de su comodidad- afirmó el actor levantando la copa.
-Hombre, para eso con que me acerque ese cojín me basta- Clooney colocó el cojín bajo los pies de Bobarín que reposaban sobre un escabel.
-Poso mi frente sobre sus botas…
-Mejor pose la copa sobre la mesa que me está usted poniendo perdida.
-La noto distante.
-Y yo a usted distinto.
-Es que ahora soy un hombre besado por el amor.
-Pues le sentaba a usted mejor lo otro.
-Más bien parece pesado por el amor- interfirió Gabina.
-El amor puede ser muy pesado muy a su pesar.
-No soporto escucharla así. No puedo perderla ahora, es usted una alegre banderilla en el páramo ártico de mi agenda.
En aquel momento sonó el timbre, Stradivarius y el caballo Cary Grant volvían del mesón Rancho Panza alegres como los mozos en las fiestas de mi pueblo. Gabina abrió la puerta y se encargó de introducir bebidamente a los invitados. El violín Stradivarius batía nervudo su caja de resonancia pidiendo a gritos que alguna de las damas le tocara.
-¡Tóquenme por favor! ¡Tóquenme! Si no lo hacen terminaré desafinándome.
-¡Fino vas tu! Desafinarte va a ser complicado- dijo Gabina mientras le servía un vaso de agua.
-¡Qué desafinante!
-Por favor Stradivarius guarda las formas- le rogó Bobarín.
-¡Tóqueme Bobarín, tóqueme se lo ruego!
-Ya sabes que los instrumentos de curda se me dan muy mal.
-Dirá usted de cuerda- le corrigió Clooney.
 -Eso lo dirá usted, yo digo de curda, porque sobria los toco de maravilla.
-Mi amada, ahora que han llegado sus amigos la noto aún más distante- se lamentaba Clooney.
-Sólo estoy intentando poner orden ¿No ve que Stradivarius esta dando la nota sin que le toque una sola?
-¡Me gustaría tener con usted dos palabras!- exhortó Clooney esta vez con desafiante autoridad.
-¿Dos?
-Palabras.
-Pues ale, ya las has tenido.
-Andábamos esta vida sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.
-Y al final me vas a encontrar…
Todos sabemos que el amor eterno es muy corto pero este batió records en la Thermomix. Cary Grant después de descalzarse las espuelas se acercó a Bobarín con la mirada de un trotón en celo y un relinchar de whisky que enderezó las pelucas en la sala.
-¡Qué gusto volverla a ver!- dijo con los ojos clavados en el escote de nuestra dama.
-El busto es mío Cary. Pero no me vengas con esa mirada lisonjera que ya nos conocemos.
-Bisojera dirás, porque he perdido las gafas y se me va un poco el ojo…
-Un poco sí se te va, sí.
-Veo que alguien puja por su amor ¿He llegado tarde para retomar lo nuestro?
-Gabina por favor sírvenos una copa que Cary quiere retomar.
 -¿Va George Clooney a destronar a Cary Grant? ¿Ese es su postor?- lloriqueaba Cary llevado por el engañoso amor de la resaca.
-Sí, Clooney es mi postor pero lo convierto en impostor en un segundo. Y ahora déjate de sospechas que Alfred Hitchcock te hizo mucho daño.
Clonney que aún saboreaba la miel de los labios de Boabrín no podía creer que ya no le amaran.
-¿Cómo he pedido sus favores? ¿Qué le he hecho?
-Usted es el sueño de cualquier dama, pero no se olvide que es un actor contratado y cuando salga por esa puerta tendrá otra vida esperándole. No nos engañemos más de la cuenta.
-No Bobarín, engañémonos un poco menos de la cuenta.
-Pues siento decirle que el contrato terminó hace ya media hora.
-No me importa trabajar unas horas más de extra.
-Atienda a razón, es mejor para los dos, hágame caso que he vivido más de lo que usted a dormido.
-¡No es usted tan mayor!
-Claro que no, es que yo duermo mucho.
-Al menos dígame usted cómo ha conseguido ser tan ilustrada en las artes y humanidades.
-Pues comiendo morcilla, mi padre siempre dijo que la letra con sangre entra.
-¡Anda ya! ¡Vete a tomar morcilla!
Y de esta Bobarín se aprendió La Vida es Sueño.
(Continuará)
Un capítulo dedicado a Isidorian Grey. Que nos den morcilla, slogan en defensa de la cultura. 
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3
febrero 14

Maestra de ceremoñas…

CAPÍTULO XLI

Un capítulo de novela rosa en blanco y negro

Odio la realidad, pero es el único sitio donde se puede comer un buen filete. Woody Allen

En el último capítulo Madame Bobarín tonteaba descaradamente con un falso George Clooney, parte del elenco contratado por Gabina y Bobarín para pasar la velada.

Un capítulo de novela rosa en blanco y negro
 
-¡Qué elenco más aburrido! A este paso voy a terminar siendo maestra de ceremoñas- se quejaba Bobarín- Gabina ¿El carnicero no tenía que venir hoy?
-Tenía que haber llegado ates de ayer.
-Esto pasa siempre con los impuntuales, la única manera de que lleguen es esperarles y la única manera que tienen de llegar es irse.
-Pues este no se va.
-Shhhh…No digas tonterías en público.
-¿Y cómo se yo si son tonterías? Cuando estamos solas te parecen bien.
-Pues eso, tu no las digas en público.
-¿Y por qué?
-Por que luego me toca hacer que nos entiendan y ahora estoy ocupada. Escoger el momento es ahorrar tiempo Gabina…- farfullaba Bobarín mientras recorría la salita con la mirada analizando a sus tediosos invitados.
-Qué cosas le dice usted a su amiga- interrumpió Clooney.
-Descuide. Gabina es una no conformista apacible, con ella da gusto- respondió Bobarín mientras Gabina sonreía en su regazo.
-No nos tomamos tan en serio como hacen ustedes…los actores de la vida esta. Nos conformamos con encender focos de alegría popular- aseguraba Gabina mientras abrazaba a su amiga.
 El actor, confundido, giraba sobre la alfombra bailando los vientos y la polca por Bobarín.
-¡Es usted diplomático!-observó Bobarín.
-No señora ¿Por qué dice eso?
-Porque he notado que se le da muy bien comer canapés y bailar la polca.
-En estos momentos soy por completo un corazón enamorado.
-Y mareado…¡Deje de girar por Dios! Que se le está poniendo cara de alfombra turca.
-¿Usted no sigue a su corazón nunca?
-Depende del marca pasos que lleve. La última vez tuve que montarme en un taxi y decirle “Siga a ese corazón”
-¿Y qué pasó?
-Pinchó el taxi…Mire, en las grandes crisis el corazón o se rompe o se curte; así que a estas alturas tengo por corazón una bota de vino de cuero español.
-Olvide los dolores pasados, bebamos juntos de su bota. La vida no va sin grandes olvidos, con que se quede usted con la esencia de lo aprendido…
-Aprehendido…en esencia o me olvido enseguida o no me olvido nunca.
-De todas formas la memoria no es nunca la misma.
-Está claro, además para crecer hay que apostar…Lo mejor para no equivocarse, es no hacer naaa. Hay que arriesgar, si señor, hay que arriesgar…¿Pero quién le ha dicho a usted que yo quiero estar acompañada?
-¿Tiene usted miedo a las relaciones?
-No me venga con esas ¿O es que tiene usted miedo a la soledad?
Clooney presintiendo que Bobarín se encontraba a punto de sucumbir a sus encantos tomó asiento junto a ella sujetando sus manos con la dulzura del tío más cursi que se puedan imaginar.
-Hay que caminar hacia adelante, nada llega por si sólo; excepto el miedo.
-Sí, ese te va a buscar, el valor es el que espera arrezagado.
-Señora, yo no hago caso de habladurías pero me han soplado que está usted enamorada.
-Soplado, soplado…Pues con la bota de vino se puede usted imaginar que lo que tengo es un soplo de corazón. ¡Uno gordísimo! Tanto que me han salido dos señoras en mis ventrículos embriagados- despistó una vez más nuestra dama que al sentirse atravesada por la flecha de Cupido intentaba inútil cambiar la dirección del viento -¡Qué viento!- del huracán que agitaba todo su cuerpo y estallaba su corsé como una mascletá.
-¿Me haría el favor de presentármelas?- se interesó Clooney mientras esquivaba el último latigazo de la cinta del corpiño.
-Sístoles y Diósteles- dijo Bobarín entre jadeos, señalando a dos hermosas damas que la abanicaban- creo que son hijas de alguna deidad griega- Clooney aprovechando el mareo de Bobarín puso sus frías y nerviosas manos sobre el pecho excitado de la dama que con los ojos oportunamente cerrados esperaba ansiosa el deseado ósculo que por fin recibió en… la mejilla.
-¡Huy que beso más soso! Un buen beso no debería ser singular.
-Tiene usted razón, es cosa de dos. Pero con Sítoles y Diástoles somos cuatro y no quise incomodarla ante tanto público. ¿Le gustaron mis flores?- dijo Clooney contundente ocultando su vergüenza mientras se alejaba de la dama recolocándose el nudo de la corbata.
-Hombre después de plancharlas un poco…
-Es que vine en metro.
-Si dejaran tranquilas a las flores…las pobres se pasan la vida yendo a nacimientos y entierros. ¡Cuanto mejor están es en el campo!
-Debería tomarse la vida con más tranquilidad. ¿Le preparo una Tila?
-Ayyy un Atila, rey de las Hunos y de los otros como el Lexatín; yo para tranquilizarme me como un bocadillo. Ve, ahora me está dando un ataquito de hambre.
-Para eso lo mejor es un a-taquito de jamón.
-¡Oh…adorable Clooney! Dichoso este momento en el que por fin congeniamos…
-Entonces ¿Quiere ser mi novia?- la temperatura volvía a subir en la sala.
-¿Qué es exactamente un novio, querido?
-Un marido disfrazado de bueno, supongo…
-Entonces si, pero no vaya a casarse conmigo.
-Ni por asomo. Mañana la llamaré para ir al teatro. No se vaya usted a olvidar.
-No se preocupe que si me olvido…improviso.
-¿Y en qué trabaja ahora mi adorada dama?
-Trabajo en lo que haga falta, en lo que se me ocurra. Todo trabajo es digno.
-Bien se que a usted no se le caen los anillos.
-Con estos dedos lo difícil es que me entren.
-Yo le haré uno a medida.
-Ay alma de mujeriego, siempre encontrará la buena fe de la que no le conozca… ¿No hemos quedado que no ofendería usted esta mano con un diamante?
-Seré sólo su amante de noche que los de día son muy caros.
-Usted si que me entiende- dijo Bobarín abrazandole por la cintura desde la comodidad de su butaca. El actor enajenado de amor y obviando la concurrencia de la sala se lanzó sobre los gordezuelos labios de Bobarín- (beso fundido en negro) Oportunamente se habían apagado las luces de la sala, sólo se escuchaba la respiración entrecortada y jadeante de los enamorados. Entre gemido y gemido latían las palabras…
-Si hiciera agravio de tratarme con cumplimiento…
-¡Sí mi amada! Ya le he dicho que la trataré como un novio.
-Júrame que la furia matrimonial no se interpondrá entre nosotros.
-Seré un novio de los de antes, meteré un poco de mano y un poco la pata.
-¡Ay qué suerte tengo! ¡Qué suerte tengo! – dijo Bobarín mientras Sístoles y Diósteles la abanicaban sin pausa.
(Continuará)
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15
enero 14

Economía sumergida

CAPÍTULO XL (Un capítuo que da la talla)

A veces una batalla lo decide todo, y a veces la cosa más insignificante decide la suerte de una batalla. Napoleón

 

Recordatorio: En el último capítulo dejamos a Bobarín y Gabina jugando una partida de Bridge acompañadas de un ecléctico elenco contratado para la ocasión. Partida que terminó en una acalorada disputa por George Clooney.

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La partida de Bridge se había convertido en una puja y empuja por George Clooney, el galán de la tarde a estas horas se había convertido en el galán de noche sobre el que todas las damas querían colgar sus prendas. Lo importante del Bridge es saber qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar, pero las damas tocadas por la desesperación unas y muy metidas en su papel otras, parecían decididas a dejarse las uñas por llevarse al actor . No había prejuicio, sólo orgullo.
- No sé para qué jugamos al Bridge si el único puente que sé hacer es a los coches- comentaba Bobarín a su amiga Gabina.
- Y el de mayo, confiesa.
- Y el de Calatrava, pero de naipes ni papa.
Gabina, viéndose con pocas posibilidades de ganar el juego decidió hacerse pasar por Madame Bobarín y acercándose al actor sacó todas sus armas, algo que sólo le sirvió para desarmarse.
- Querido, bien sabrá que Bobarín ama a todo aquel cuya mirada sea sincera y cuyo bocadillo comparta…-  Clooney la interrumpió sin reparos.
- Señora, a usted le falta mucha carne para ser Madame Bobarín.
- Es que la tengo en el asador.
- En tal caso la creo.
Bobarín viendo el juego que se traía entre manos su amiga se retiró a la cocina y es que cuando una batalla está perdida sólo los que se retiran pueden combatir en otra; ahora lo importante era llenar el gaznate sin perder la voluntad de contender. Al abrir la nevera se encontró con la más joven del elenco que sin éxito buscaba entre embutidos algún producto bajo en calorías.
- Menuda generación esta. Ahora pagáis por quedaros en los huesos.
- Y en la suya se quedaban en los besos.
- Es usted una preciosa ridícula, Molièr habría hecho de usted por lo menos dos actos.
- ¿A si? ¿Y qué actos son esos?
- El coito y cambio.
- Perdone pero arrastro una sordera desde niña que no me deja oír los agudos.
- Con lo aguda que soy usted no me oirá nada.
- Zumbiditos.
- Eso es su cerebro que intenta arrancar.
Cuando Bobarín regresó al salón los comensales estaban inmersos en la típica y tediosa conversación política de queja e indignación que venía estando de moda los últimos años.
- Menos quejas y más acción. Lo malo es que hay demasiados movimientos, deberíamos unirnos todos. Necesitamos un lider que nos organice y de conferencias ilustrativas.- proponía madame Curie.
- Un Lidel es lo que necesito yo. El otro día estuve en una conferencia que venía a ser una enérgica condenación de las conferencias.
- Nos estamos volviendo todos locos.
- Para poder decidir hay que tener la mirada amplia y observar desde la imparcialidad.
- ¿A favor de quién hay que ser imparcial?- bromeó Gabina.
- ¿Ves lo que os quiero decir?
- Lo escucho, lo escucho.
- En el único movimiento que creo es en el gastrointestinal, ese nunca miente – dijo Bobarín desviando el tema con aplomo gástrico.
- ¡A mi lo que me gusta más son los callos!-  le siguió la Marquesa del Garbanzo.
- ¡Por fin coincidimos en algo! Yo tampoco presumo de buen gusto- contestó Bobarín arrimándose a Clooney, que de callo no tenía ni el plato.
- Bobarín yo la amo a usted. ¿No será mi perfección anatómica un impedimento entre nosotros?
- Vivimos bajo el mismo cielo querido, pero con diferentes horizontes.
- Su horizonte es vertical porque vive usted en horizontal, pero qué más da si el sol se pone en mi universo si en el suyo se pone una copa.
- Qué gran orador es usted. En tal caso tendríamos un Sol y Sombra. Pero me debo y bebo a mis principios y en mi corazón siempre anidará la rebeldía.
- Y en el mío el deseo de poseerla. ¿Podría darme su teléfono?
-  Yo no utilizo de eso. ¿Acaso quiere llamarme para venderme el último modelo de cafetera Nesspreso?
-  ¡Qué mal café!
Al fondo de la sala el resto de las mujeres cuchicheaban clavando sus ojos en Bobarín.
- Otras que les gusta la comidilla…
- Con lo que hablan no les da tiempo a comer sino es con la boca llena.
- ¿Qué es un cocido sino un murmuro de palabras?
- Es irremediable, cuando uno destaca se expone a la crítica y está usted en boga.
- En boga de todos.
-  Razón tiene usted y en boga cerrada no entran moscas.
- Tan afrancesadas…y más que bilingües son viperinas.
- ¡Usted las ha contratado!
- ¡No pensaba yo que serían tan buenas actrices!
- Yo creo que no están actuando.
- ¿ Y a qué se dedica usted cuándo no es George Clooney?
- Cuando no soy Clooney soy Paquito Martínez Soria. ¿Y usted?
- Yo soy buza, lo que viene a ser “busca tesoros”.
- ¿Y de dónde le viene el oficio?
- De escara-buzas (sic), lo mío es la economía sumergida.
oscarmayer-1- Si, si que tiene usted “cara”… de buza.
-  Y usted si que es buen actor.
- A usted le darían el Oscar.
- El Mayer, supongo.
- Entonces en su trabajo pillará doblones de oro.
- Más bien dobletes de órdago – afirmó bostezando Bobarín que llevaba ya varios días sin dormir.
- Claro que si la economía consiste en la compra del barril de whisky que uno no necesita por el precio de la vaca que uno no tiene…no me extraña que acabe toda chuza.
- Buza, querido, buza, como bien dice usted la economía es una rama del ilusionismo.
- Se ha quedado usted bien con la copla.
- Con la copa, Clooney, con la copa.

(Continuará)

Un capítulo dedicado a Gabriela Figuls.

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Llena tu casa de alegría y felicidad llevándote una Madame Bobarín

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10
diciembre 13

¿De qué va el juego?

No puede haber una revolución total sino una revolución permanente. Como el amor, es el goce fundamental de la vida.

Max Ernst

 CAPÍTULO XXXIX

RECORDATORIO: En el último capítulo Madame Bobarín y Gabina finalizan su larga jornada gastronómica contratando un disparatado elenco de actores para disputar en su casa una acalorada partida de Bridge. Las encontramos a punto de dejar el Mesón Rancho Panza.

HOLA

Una bonita estampa navideña de crisis que nada tiene que ver con este capítulo.

Bobarín mató de un trago su pinta y posando el vaso con fuerza sobre la mesa se levantó de golpe haciendo que el resto de los comensales, que descansaban sobre el mismo banco, resbalaran al suelo a causa del contrapeso.
-¡Avise usted cuando se vaya a levantar!
-Siempre aviso cuando me voy a sentar porque el efecto catapulta es mucho más incómodo.
- Tiene usted razones de peso, pero el efecto tobogán cuando uno está tomando el café tampoco es muy agradable.
-Me disculpo, porque reconozco que teniendo que haber sido a propósito… ha sido un accidente -respondió Bobarín mientras se dirigía a la puerta cantando la Marsellesa. Gabina siguió a nuestra dama haciéndole coros y blandiendo la copa, sus pechos desbocados luchaban por salir del corsé y desmelenadas se fueron a la francesa con aquella Libertad que guiaba al Pueblo.
Las dos amigas, que habían abandonado en su ímpetu a Cary y Stradivarius, caminaron pizpiretas calle arriba haciendo meandros y cantando jaraneras esta alegre tonadilla – ¡Vamos a casa, dónde el agua sabe a agua, la justicia a justicia y la verdad a verdad!
Llevaban tanto tiempo fuera que apenas recordaban dónde vivían; al llegar tuvieron que echar a un grupo de ocupas que había tomado el piso. La despensa y el mueble-bar continuaban intactos porque Bobarín se cuidaba bien de cerrarlos con candado. Aún estaban colocando el glauco tapete de naipes sobre la mesa cuando llegó el variopinto elenco que habían contratado para jugar al Bridge.
-Abre tu Gabina mientras yo termino de preparar la mesa, que es camilla.
-¿Les vas a hacer la camilla?
-Sólo un poco.
Por la puerta desfilaron cinco damas vestidas de los siglos XVI y XVII  guardadas por un apuesto galán que sujetaba la puerta a su paso. Tras las presentaciones tomaron asiento en torno a la mesa que era una camilla. La más desaliñada, Madame Curie, barajaba virtuosamente las cartas valida por sus manos verdes fosforitas.
-Esta es más radioactiva que Jiménez Losantos.- apuntilló la marquesa de Rambouillet.
-¡A usted tenía yo ganas de conocerla!- dijo Bobarín abrazándola con ímpetu- ¿Su salón literario fue realmente el primero de París?
-Leyendas, leyendas…no vea cómo gana una en leyendas con los años.
Ninón de Lenclós observaba atenta los cuadros que decoraban la sala y escribía notas en un cuadernito.
-¿Sigue usted escribiendo?
-Ahora soy mecenas.
-Pues a mi no me cene mucho que tengo lo justo.
-Descuide. Estaba tomando notas sobre sus retratos. ¿Cómo los pinta? ¿Son impresionistas?
-Más bien impresionantes. El truco está en mezclar las salsas en el lienzo, no en la paleta.
Las otras tres damas que parecían salidas de La Corte de Luis VXI se sujetaban con fuerza la cabeza.
-Delfina, es tu hora de la Toma de la Pastilla.
-¿La del colesterol?
-Si señora.
-A mi lo que me mata es esta migraña, a veces me quitaría la cabeza.
-Eso es el principio Delfín. Ji ji- añadió Gabina con su particular y negro sentido de humor.
Una vez hechas las presentaciones el grupo se puso al asunto.
Bobarín espabila que te toca. Subasta y contrato.
-Perdona es que tengo pérdidas.
-¿De orina?
-¡No mujer! De memorias, no recuerdo cómo se juega a esto…
- El destino mezcla las cartas y nosotros las jugamos.- Dijo el George Clooney de pega.
- Que no os deslumbre este guapito, parece brillante pero es sólo porque la luz va más rápido que el sonido- dijo Bobarín dirigiéndose a las señoras mientras intentaba recordar cómo se jugaba al Bridge.
- Eso, eso y que se invite a café.
-Señoras no sean así, sepan ustedes que nada más verlas supe que las amaba a todas.
-Huyyyy, no juegue usted con el querer que en eso soy tan buena que me dejaría ganar…- dijo Bobarín pasándole una notita perfumada por debajo de la mesa.
-¿Aquí vamos a jugar a las cartas o a escribirlas?
-Lo que se tercie Gabina, lo que se tercie.
-Creo que las cartas ya están repartidas- añadió Clooney
-Ha de saber George que a las mujeres nos gustan los hombres silenciosos, así pensamos que nos escuchan- calló Bobarín al actor dedicándole un beso de los que crean corriente.
La invitada adinerada endulzaba su rancio abolengo con rosquillas mientras dejaba caer un fajo sobre la mesa.
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-¿Aquí se apuesta o no se apuesta?
-¿Por Clooney?
-¿Cuál es el juego?
-No nos haga usted la rosquilla.
-¿Esto de qué va?
-¿De ligar cartas o ligar actores?
-Juguemos a ver quién se liga a Clooney- dijo Gabina.
-Seguro que pierdo- refunfuñó la más joven y atractiva mientras le guiñaba el ojo apostando fuerte. La acaudalada marquesa dio unas palmaditas a la joven en la espalda consolándola.
-El mérito está en alegrarse, sean cuales sean las circunstancias.
Bobarín que andaba hipnotizada con el cascabeleo que producían los oros de la marquesa espetó.- Présteme usted su circunstancias y luego hablamos.
-¡Ahora mismo!- respondió la noble irónicamente.
-¿A qué tipo de ahora mismo se refiere usted?
-Al de nunca.
-Ahora mismo la descalifico y mi ahora mismo es de este segundo. ¡Ja! No me venga de altanera…
-A ver cómo me habla ¡No olvide que soy marquesa!
-Muy señora mía, una vez terminado el juego el Rey y el peón vuelven a la misma caja.
-A usted lo que le pasa es que teme que me lleve a Clooney en promesa de un acaudalado futuro.
-Creo que Clooney ya tiene un presente muy acaudalado y caudaloso.
-¿Sugiere usted que yo estaría con el dinero por alguien? Digo… ¿Con alguien por el dinero?- se quejó el actor que hacía de actor moviéndose de un lado a otro de la instancia.
-Se Nespressa usted fatal. Creo que sufre de sobre dosis de cafeína, debería dejar de anunciar café.
Entre el humo que decoraba la sala se podía escuchar a una de las invitadas arrastrando un acento de perrito caliente que daba gusta oírla.
-Guau, guau…
-¿Es usted de Nueva York?
- No señora, de Tres Cantos.
-Pues no me venga de Bienvenida Pérez, que lo que hay que hacer es españolizar el mundo.
-A mi me viene mejor hacerme la estadounidense y decir que vivo en la Sexta Avenida, porque estoy muy bien avenida. ¿Sabe usted?
-Mujer usted es un poco boba, lo que tiene que hacer es cambiarle el nombre a la calle y en lugar de Sexta Avenida llamarla Camino Sexto, que es un señor de Alcoy que canta muy bien.
(Continuará)
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Para acceder y conseguir la obra pictórica de Madame Bobarín (originales o láminas) presionen con su ratón sobre el hermoso cuerdo de la maja que hace un rato estaba vestida.

 

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