hola.com

Entradas etiquetadas: humor


22
marzo 13

Camino al mesón Rancho Panza

CAPÍTULO XXXIV

Lanza primero tu corazón y tu caballo saltará el obstáculo. Muchos desfallecen ante el obstáculo. Son los que no han lanzado primero el corazón.

Noel Clarasó.

violin copia

 

Subieron todos sobre Cary Grant, el que os recuerdo, al ser perseguido por la ley optó por transformarse en un honorable pura sangre perito en habilidades hípicas. Como no andan ustedes bien de memoria también os recordaré que al verle el pequeño arco de herradura – hijo reconocido de Stradivarius-  se le había añadido a la pezuña para siempre. Gabina y Stradivarius montaban sobre su lomo, y Bobarín había optado por ir en la vaca sujeta por unos pulpos.
- Estoy harto de que ustedes coman en restaurantes sabrosos platos y a mi me den pasto- se quejó Cary mientras se dirigían al Mesón Rancho Panza.
- Pero eso es lo que les gusta a los caballos Cary- replicó Gabina.
- Cary, Cary…ya te diré yo lo que a mi me gusta y no son hierbajos.
- No vamos a pelearnos por un cómete esas pajas, pídete lo que quieras de la carta. Allá tu con tu dentadura.
- Como soy regalado nadie me va a andar mirando el diente.
- Pues todos contentos y ¡Arre caballito vamos a comer!
- Estáis siempre igual, ora la panceta, ora el churrasco…- continuó refunfuñando Cary.
- No hables de comida que me vivo de hambre y te muerdo- intervino Bobarín.
- ¡Churrasco, churrasco y churrasco!- entonó Stradivarius.
- Calladle la boca o me lo como. Anda que no me habré comido yo caballos. No se me resistió ni el de Troya.
- Sería el de Trola, embustera- se defendió Cary.
Gabina interrumpió la trifulca – Madame habla en serio Cary, aunque lo que dice Bobarín va a risa.
ilustrativo

Los músicos de Bromen

El pobre caballo avanzaba con paso tardo por la vía, apenas podía con el peso de Gabina, Stradivarius, la vaca y Bobarín, lo que le llevó a tropezar con la acera y el Arco de Herradura se desprendió de su casco saliendo despedido a otra parte del mundo.
- ¡Mi hijo!- gritó Stradivarius desde lo alto- ¿Dónde ha ido a para mi hijo?
- Parece que ha volado del nido- respondió Cary adoptando la contrita actitud que le sirve a uno de defensa.
- De eso ni hablar, no me importa que regrese hecho un higo, pero que regrese.
-Eso. ¡Que vuelva el higo pródigo! -dijo Gabina. Pero por más que buscaron por toda la avenida no hallaron rastro del pequeño arco y agotados en esa empresa optaron por asumir la pérdida y continuar su camino hacia el Mesón.
La crisis en el país había superado el mayor número de parados de la historia, era fácil encontrarse manifestaciones en cualquier esquina, cualquier día y a cualquier hora. El descontento en masa a veces se confundía con el espíritu de verbena convirtiéndose en focos de alegría popular. Al intentar cruzar la Plaza de Colón se vieron acotados por todos los flancos, organillos, vendedores de barquillos, órganos con silla, silla con cabra, hogueras de San Juan, chotis… confluían en la plaza montando una zarabanda de tres pares de demonios.
- ¡Estos parados cómo se mueven!- dijo Gabina.
Cary no podía con su alma y mucho menos con las de todos los que viajaban sobre su lomo, Bobarín comenzó a morder la vaca y Stradivarius tocaba tristes canciones recordando a su recién desaparecido hijo.
- Vais a tener que descabalgar y continuar andando, estoy a punto de desplomarme – casi rogó Cary.
- Bajemos, bajemos que no quiero caerme desde esta altura y ser una discapacitadita entrañable- apuntó Bobarín.
Continuaron el trayecto a pie entre el tumulto hasta el mesón que estaba en la zona de Huertas, mientras Bobarín pedía “maná” con la ilusión de llegar cuanto antes a la Tierra Prometida.
- ¿Falta mucho para Huertas?- preguntó Stradivarius.
- ¡Qué va! Está a la huerta de la esquina pero con tanto tránsito nunca se sabe- respondió Gabina. Mientras dialogaban utilizaron el buen oficio de adelantar peatones sacando codo y pinchando con el paraguas.
- Yo no podría soportar comer ahora en la barra. Espero que sea una cena sentada.
- ¿Sentada? Es una cena tumbada.
- ¡Qué bien! Podemos hacer fotos apaisadas.
- Y descansar un poco.
- No veo la hora de apaisarme.
Stradivarius sacó de su funda una cejilla de plata y se la entregó a Bobarín como si de un anillo se tratara.
- ¿Y esto qué es?- preguntó Bobarín
- Es para aplicar a los trastes del violín, perteneció a mi tatarabuela y es de plata de ley. Pensé que con la emoción del regalo se le podría olvidar el hambre.
-  ¡Ay querido! A mi sólo se me calla con mordaza de bocata no de plata, pero se lo agradezco horrores…
- Al traste con mis trastes…- suspiró Stradivarius apesadumbrado.
Al llegar al Mesón Racho Panza el metre les recibió dando saltos de alegría ofreciéndoles cama y sofá en un alarde deportivo de hospitalidad. Nuestros amigos se dejaron caer a plomo sobre los divanes.
-  Esto lo hacemos por el qué diván…jijiji- se reía Gabina llevada por la felicidad que trae consigo el descanso.
-  ¿Cómo se llamaba el metre? Es que es mi amigo pero con esta memoria…- preguntó Bobarín.
-  Pregúntale.
-  Me da vergüenza, que le conozco mucho, pregúntale tu Gabina.
-  Perdone señor metre ¿Me recuerda su nombre?
-  Rey Midas, el rey de las comidas.
-  ¡Hombre Gabina haberme preguntado a mi! El gran Midas, de toda la vida- disimuló Bobarín.
-  ¡Traidora!…
En la mesa de al lado un sabroso pollo parecía guiñarle el ojo a Bobarín que no dudó en introducir su zarpa en él. Fue tan rápida que los ocupantes de la mesa  no tuvieron tiempo de reaccionar, al intentar quitárselo Bobarín lo defendió a puras uñadas y gruñidos.
-  ¡Camarero! ¡Por favor esta señora se está comiendo nuestro pollo!
Cuando llegó el camarero a reprenderla Bobarín reposaba tranquilamente en su sitio mientras se trabajaba con elegancia los dientes ayudada por un palillo.
- ¿Es verdad que se ha comido usted el pollo de estos señores?
- Ha sido por engaño que he incurrido en tal delito.
- ¿Por engaño?
- Pues si señor, porque el pollo tenía cara de estar relleno. ¡Pero no lo estaba! Mírelo usted mismo.
- Pues tiene usted razón.
- Quéjese usted en la cocina porque no se pueden sacar así por así a las mesas pollos con cara de estar rellenos y luego naaa, ni vísceras tiene este.
- Si señora, aún así el pollo lo habían pedido estos señores, no usted.
- ¡De la que les he librado!
Entonces los señores dueños del pollo retiraron su queja y agradecieron fervorosamente a Bobarín el haberse comido aquél pollo que tenía escrito el engaño en su rostro.
- Señora, le estamos tan agradecidos que nos gustaría convidarle a lo que usted guste.
- No voy negarme a tal invitación, por no ofender su generosidad, claro.
- Tiene usted un gran corazón metido en el corsé.
- Vaaaa, venía con la faja- contestó modesta Bobarín.
- Mientras nos traen la comanda podría tocar algo Stradivarius, la buena música alarga la vida- sugirió Gabina.
- ¡Y la mala! Por lo menos hace que se te haga larguísima- dijo Bobarín mientras mordisqueaba un dedo al camarero.
(Continuará)

5
marzo 13

Una longeva lonHeavy Metal

CAPÍTULO XXXIII

Sólo la virtud tiene argumentos poderosos contra el pesimismo. Leopoldo Alas Clarín

 Longheavy*

El pequeño arco topó con Cari Grant -el rocín- que pastaba en el pasillo y al verle decidió convertirse en un arco de herradura. Aunque a “trote” y moche, parecía que por fin todo se ponía en su sitio. Si algo tenía claro el pequeño arco es que no quería ser arco rebajado ni de dos centros, ya que esto podría descentrarle para el día de mañana que es hoy. ¿De medio punto? Ni hablar, prefería ser un puntazo; tampoco le gustaba ser arco de descarga, o entrecruzado, ni falso o deprimido. La cosa estaba difícil. No deseaba terminar siendo un arco ciego o abocinado, rampante o apuntado por todos. El arco de herradura era definitivamente la mejor opción y el jamelgo Cari Grant acogió la noticia en su pezuña con gran felicidad.
 - ¡Por fin ha parado de llorar el arquito de los acueductos! Me iba a volver loca- suspiró Bobarín.
- Es un arco flechilla…- dijo Stradivarius rompiendo una lancilla por su hijo.
- ¡Qué gracioso! Pues a mi su flechilla me ha legado una resaca de tres pares de demonios, voy a tomarme una tila- continuó Gabina.
- ¡Ja! A tila la reina de los hunos y de los otros. Lo mejor para la resaca es una cerveza bien fría.
- ¿Y un zumo de naranja? Creo que el ácido cítrico me sentará bien.
- Ácido cíclico es lo que tienes tu.
- Oír el llanto de un niño me ha puesto romántica, nunca sabremos lo que es amor de madre…bueno, ni el de hijas. Huérfanas y sin descendencia. Lo que voy a hacer es retirarme a mis aposentos a leer una novela de Corín Tellado.
- ¡Corín Tullido te voy a dar a ti!
Stradivarius miraba a Bobarín con la decepción colgando de sus papos.
- Señora pero ¿No es usted romántica? Sus actos dicen lo contrario.
- Depende de lo que llame usted romanticismo. Yo creo tanto en el racionalismo como en el romanticismo, porque no hay nada más romántico que una buena ración.
- Yo soy parnasiano perdido.
- ¡Uy parmesano! ¡Haber comenzado por ahí!
- Parnasiano del monte Parnaso, donde moraban las musas como usted.
- ¿Dónde se oraba a las asentaderas en Delfos? ¿El oráculo? Mejor el queso.
- No me tome a chufla señora mía ¿No ve que bebo los vientos por usted?
- Y dale con beber aire- dijo Bobarín sirviéndole vino.
- Escuche con atención.- En ese momento Stradivarius comenzó a hacer vibrar sus cuerdas mientras cantaba una tonadilla subido al sillón orejero que también escuchaba muy atento.
- Bebo el viento del norte, del sur, del este y del oeste. Tralarí, tralarete.  El del norte me lo bebo en copa, en mis brazos que la arropan. El del sur trae el calor, y entre este y oeste, no sea me desoriente, me quedo con el poniente, que pone sin dejar resaca. Mejor, me lo bebo en taza. El del Norte si le da frío, mi piel le haga de abrigo, mi cuerpo sea tu ropa, ¡Mejor me lo bebo en copa! El del sur trae el calor, continente y contenido, amor en decantador, siempre es más divertido…
- No oí en toda mi vida tal orate- habló la ironía en boca de Gabina.
- ¿Continúo?
- ¡No por dios! Está bien, me quedo a su resguardo del viento.
- Le juro por Eolo que yo la amaré al máximo.
- Si, porque con los tiempos que corren supongo que lo demás será al mínimo.
- ¡Alegría, alegría! – interrumpió Gabina- ¡Ha nacido el amor!-
- ¡No empecemos a hablar de amor que no imagináis cómo da de si esa braga!- acuñó Bobarín.
- ¿Se refiere usted al tema del amor ágape?
- No, no, a la braga en sí. Cuando me la compré yo pesaba treinta kilos y ahora peso más de cien y ahí sigue.
- ¡Qué elasticidad!
- Bueno, me aprieta un poco pero también me sube la papada y me vigoriza el pecho.
- ¡Qué invento! ¡Qué mujer! ¡Qué linaje!
- Yo en vez de ser una de mi linaje, soy dos.
- ¡Qué humor! ¿Sabe que reír hace que uno sea longevo?
- Bueno, yo más que longeva soy longheavy metal, pero aquí sigo a mis años, jubilosa y disfrutona.
- No me gusta dar consejos…pero señora usted es maravillosa, no se burle tanto de si misma.
- ¡Uy! Qué cosas, todo el que te da consejos resulta que no le gusta darlos.
- A veces las palabras casi llegan obligadas- respondió Stardivarius mudando el tono-  Sólo quiero que se vea como yo la veo.
- Sólo si usted se ve como le veo yo- dijo Bobarín acercándole sus gafas.
- Con sus gafas la veré como usted no me ve-
- ¡A mi qué me cuenta, ha empezado usted!
- Imagine que usted es Venus y yo llevo un Vulcano dentro a punto de erupción.
- Uy, ahora me dirá que me magma con todo su alma, que sus besos son Vesubios y yo termino como Pompeya.
- Acepte mi amor Bobarín, ha sido usted la que ha abierto este cráter.
- No siga, me ruboriza. He aprendido a ver en el silencio- contestó nuestra dama cubriéndose los ojos con el reverso de su mano.
- Déjeme continuar. Usted es para mi un Tiziano pintado por Rubens, su cuerpo derrocha una atmósfera de fecundidad y eterna primavera irresistible a mis sentidos.
- No gusto de tantas ambiciones estéticas, pero sus halagos me han abierto el apetito y eso es muy buena señal.
- ¿Dónde quieren que hagamos hoy el buche?
- ¡Vayamos al Mesón del Masón!- gritó Gabina emocionada.
- Me ha salido masonera. ¡Ale! Vayamos al Mesón Rancho Panza que en mesa grande caben muchos- dijo Bobarín levantándose con el alma pegada al envite.
Continuará

19
febrero 13

El Arco de Rota – un triunfo-

CAPÍTULO XXXII

El absurdo es la razón lúcida que constata sus límites. Albert Camus

bobarinmedieval

Anduvieron discutiendo largos y tendidos sobre el sofá y sobre la nada misteriosa desaparición de los emparedados hasta que terminaron olvidando de qué estaban hablando.
 
- Mira Bobarín lo que está claro es que te lo has comido tu todo- se quejaba Gabina.
- Eso me lo dices en el cuartito de la plancha- que era un cuarto muy pequeño en el que sólo cabía un catrecillo para la plancha.
- Eso te lo digo donde te sea menester. Pero mujer ¡Si has dejado pistas y todo!
- ¿Qué pistas?
- Has dejado los bordes del sándwich, como siempre.
- No digas eso ¡Que tengo una reputación! Yo no dejo nada en el plato.
- Ya, tu lo que te comes es la chicha, lo jugosito y dejas el resto, incluso lo escondes en servilletas. Cuando compartimos bocadillo a mi me das sólo pan.
- Y tu me pones el dedo para que no muerda mucho.
- ¡Y tu me muerdes el dedo!
- ¡Y tu te comes las uñas!
- Porque paso hambre.
- ¡Cuánta hambre hay en el mundo!
- Deberíamos hacer algo para remediarlo.
 
Stradivarius intentaba plancharse los bigotes mientras suspiraba con cara de lelo.
- Tienes cara de enamorado.
- Si Bobarín. Yo la amo a usted con todas mis cuerdas y sus teorías, con mis clavijas y mis cejillas, con mi caja y su resonancia, con el vibrar de mi diapasón…
- Diacepán es lo que usted necesita.
- Bebo los vientos por usted.
- Pues ya me dirá cómo se bebe usted los vientos ¿ Por qué no se bebe un gin tonic que es más sencillo?
- Yo de copas y bebidas no se mucho.
- ¡Uy! No se preocupe que yo hago de mi copa un ensayo.
- Dirá de mi capa un sayo.
- Eso lo dirá usted que es muy libre de hacer con su capa lo que quiera.
- Un nidito de amor haría yo con ella, para acurrucarla en mi regazo y tocarle lindas canciones.
- Puestos a tocar ya podía tocar otras cosas. Y lo de verme acurrucada en su capa me da un poco de claustrofobia.
- Son metáforas Bobarín que salen de mi corazón.
- Pues si que le sale a uno tonterías del corazón.
- ¡Las más grandes!
- Oigan ustedes tortolitos. ¿Yo no voy a salir en este capítulo?- dijo Gabina.
- Mira qué apañada. ¡Pues ya estás dentro!
- A palanca, que sino me infiltro os olvidáis de mi.
- Es el amor Gabina, que es ciego.
- Ya, pero los vecinos no. Y yo también quiero participar que la ociosidad es madre de vicios y ya me está dando por chismorrear con el vodka.
- Pues chismes son lo que estamos creando para vosotros. ¿No ves que tenemos el corazón abnegado de amor?
- Yo en el corazón lo que tengo es un soplo muy gordo.
- ¿Y es de una fuente fiable?
- De Fuente Oviejuna, nada más y nada menos.
- ¡Uy lo que hace la edad! ¿Y qué dice ese soplo?
- Que Stardivarius ha tenido un hijo Arco y busca una madre para él.
- ¿Es eso verdad violinzuelo?
- ¿En parte?
- ¿En qué parte?
- En que busco una madre para él.
Un leve llanto de niño salía ahogado de la funda de Stradivarius.
- ¿Y es un niño de los que lloran?- preguntó nerviosa Bobarín.
- Si señora, sus berridos ahogan mis notas, es igual que su madre.
Bobarín abrió la funda del violín y sacó al churumbel ahogado en llantos.
- ¿Pero por qué lloras monín?
- Es que mi padre es muy feo.
Stradivarius se acercó y acariciándole la cabecita le dijo.
- Pero no te preocupes que a mi no me importa.
Parece que estas palabras consolaron al arquito que aún seguía haciendo pucheros como si esperara encontrar otra causa para seguir berreando. No tardó en encontrar la razón que estaba como siempre en medio y comenzó a llorar como un descosido, que son una raza celta que llora mucho.
- ¿Y ahora que te pasa?- preguntó Bobarín mientras se preguntaba si ardería bien el la chimenea.
- Es que yo no quiero ser un arco para violín, quiero ser el Arco del Triunfo.
- ¡No es ambicioso el tío! ¿No te vale el Arco de Rota?- dijo Bobarín que siempre se va por otros derroteros- ¿Qué tendrá de malo ser un complemento musical?-
- No lo aclares que oscurece…-dijo Gabina dándole un codazo.
- ¡Lo que me faltaba, soy un complemento!- volvió a lloriquear el rorro.
- Hay muchos tipos de complementos, desde un collar, un piropo a uno circunstancial…
- ¡Yo quiero ser el Arco del Triunfo!- continuó quejándose el pequeño arco alimentando las ganas de propinarle un puntapié o convertirle en el pincho de lo moruno.
- Pero hijo mío ese arco es de la época de Napoleón- acuñó su padre.
- Buen coñac ese- apuntó Bobarín.
- ¿Una copa?- ofreció Gabina. Y así retomaron la situación y retomaron coñac hasta altas horas de la mañana. El pequeño arco, en viendo que nadie le ofrecía atención se dio a la bebida y se pasó lo del arco por la derrota para no ser grosero.

 

A continuación últimas imágenes desde Mercedes-Benz Fashion Week Madrid.

Bobarín invitada especial al evento posa ufana en el photocall de “hola.com”

“Conviértete en modelo por un día”

bobarinfotocal copia


28
enero 13

Haga ripio la trobalenguas

CAPÍTULO XXXI

Hemos inventado la revolución, pero no sabemos qué hacer con ella.

Peter Weiss (1916-1982)

JUGLARINA copia

Resolvieron ir presto a la orilla de la bañera,
las pompas de jamón del baño salían bellas, enteras,
que decir que parecían en toda su pomposidad
un anuncio de lotería del premio de Navidad.
Gabina declamaba un poema sobre los Mayas y Brincas,
lírica de su cultura y costumbres alimenticias.
- ¿Es la hora de la cena?-
- ¿Qué ripias Bobarín?
Ten paciencia y espera
que aún flota Stradivarius
a remojo en la bañera.
Si quieres ve a la cocina
y mientras él esté listo
preparas una tortilla
y unos sándwiches mixtos-
 Pompas salían del baño, a la luz de las velas
la música de Stradivarius envolvía la escena,
una radio o transmisor, una especie de patata
emitía extraños ruidos a los pies de la tina como cosa de magia.
Encendiose ella sola emitiendo a gran volumen la canción de La Ramona.
- ¿La Ramona?
- La Ramona Pechugona.
-Bonita canción-
Al llegar el estribillo
en el golpe de emoción
Stradivarius con brío
y con pie la derribó.
No háyase visto tal brillo
tal chispa de ejecución
ejecutada la música
el violín sobrevivió.
Propinada la descarga
habiendo tocado madera
no hay calambre que valga
para rama brasileña
aislante donde los haya
la sacudida certera
al violín en su prestancia
inmerso el la bañera
resistió con elegancia
el tremendo voltaje.
Más los plomos de la casa
cayeron cual cae un sable
fundido tras un estoque
rizadas quedaron sus cuerdas
como en Dalí el bigote
o las cejas de Cela.
Con el arco por garrote
asió una de las velas
saliendo cual presta estela
de aquel cuarto de baño.
Lavose antes las manos
sin dejar de aquello rastro
acaso la afrenta fuera
cosa del mismo Pilatos.
- ¿Qué ha sido eso?-
Preguntole Bobarín.
-Ha sido la patata,
no me mire a mí.
Me tiene preso de asombro,
ha confundido su nombre
y olvidando el último “ta”
metió la pata hasta el fondo.
Con los cables bien pelados
y peinados por el agua,
me dejó el cuerpo escaldado
en exagerada descarga.
- ¡Que nos pillen confesados!
- ¡A mi que me pille peinada!
- Señoras que no ha sido nada.
- ¡Más han saltado los plomos!
- ¿Por Dónde?
- ¡Gabina, aplomo!
No seas cotilla, mujeeer
Que salte
donde le ha menester,
de una silla o de una torre
que a plomo ha de caer
lo que a plomo responde
donde el metal se desplome
tu no lo has de saber.
Que el plomo cae donde quiere
y la caída es certera.
- Ya podía caerse
el vecino de la escalera,
que a pelmazo no le gana
ni el plomo de España entera.
Es en vano que espere
no caerá a plomo esa breva.
- ¡Mala hierba nunca muere!
- ¿Pesan mucho los plomos esos?
Preguntó Bobarín
sofocada en pensamiento,
imaginar sólo el subirlos
le afanaba hasta el aliento.
En la oscuridad de la sala
encontrábanse las damas;
sus siluetas relucían
¡Cual dos hogueras brillaban!
Esfinges fluorescentes
glaucas ambas deslumbraban
¡Y más brillaban sus dientes!
- ¿Que nos pasa Bobarín?
¿Qué es éste relucir?
¿ Qué es lo que tengo?-
Preguntaba Gabina
mientras sus brazos movía
en amago de flamenco.
Bobarín agitaba los suyos
en el aire dibujando
con tal haz un minotauro,
tal complicado era el sino
¡Que no llegaba ni al a mino!
A ver si adivinas que escribo
con mi dedo en el aire
que es aire y es pedo
gases de lo comido
entra antes, sale luego
plato hondo aire fino
-¡No adivino!
-¡Pues si da aires…!
-¡Si no es fabada…es cocido!
-¡Acertaste!
- ¡Con compango de chorizo!
- Ahí te pasaste,
que tanto no he escrito.
-¿Pero por qué relucimos?
Bobarín dudó un momento
-No fue nada que comimos
que mesurada fui ¡Lo juro!
y la cena está por llegar…
¡Ya se! ¡Es la mistad!
Que resplandece en lo oscuro
y la nuestra es de envidiar.
-Si eso que dices es cierto
has de encender la luz
que Stradivarius es nuevo
y andará con ojo ciego.
- La razón tienes puesta
siempre como virtud
curémonos en salud
si la ocasión no espera
y la pintan calva
enciendo ahora la luz
o este va y se la pega
y a ver si de esa se salva.
-¡Reine la calma!
-¡Encienda!
-Se lo agradezco señoras,
Si quieren traigo otra vela….
- No será a dos velas
como vuestra vuecencia nos vea.
No teniendo mayordomo
habré de arreglarlo yo
pesen lo que pesen los plomos-
Ya con la luz repuesta
y sabiendo puesta la mesa
miran todos las bandejas
Gabina, suspira.
Un plato con pocas migas
y un trozo de costra seca
coronan triste vajilla
disfrazada de cena.
-¿No hiciste emparedados
de queso y de jamón?
Y para vegetarianos
¿Otros del huerto?
- ¿Quién yo?
- ¡Si! Eran de jamón y queso
y estaban calientes
Que lo he visto.
- ¡Ha sido mixto y no mixto!
- ¡Mientes! ¿El de verdura también?
- Ojos que no ven
 corazón que no siente.
-Tu estómago en celo
no tiene remedio.
Ávido e impaciente
clava el ojo primero
para hincar después el diente.
-Pues si he visto no me acuerdo.
-Y esa mancha en tu pechera
Confiesa ¿Qué eso?
- Parecer… parece queso.
(Continuará)

Dedicado a mi querida alma perpleja María Maier, mixta o no mixta.


10
diciembre 12

Un drama resistible

CAPÍTULO XXVIII

 Si me hubieran hecho objeto sería objetivo, pero me hicieron sujeto. Jacinto Benavente.

En el último capítulo os dejé con los dos rocines a punto de traspasar la línea de llegada; vamos que os dejé con el corazón en un puño para hacer un poco la puñeta. Por el altavoz continúan retransmitiendo la carrera :
Bobarín adelanta a Selami montado por Fayos, les separa una pulga de chorizo; la dama sigue sacando pecho. ¡Cagancho adelanta posiciones, Selami , Grant y Cagancho pelean los últimos puestos! Parece que este es orden definitivo de llegada.
Bobarín exhausta cabalgaba frente a las gradas orgullosa de su segundo puesto. La prensa se amontonaba a su alrededor asediándole a preguntas:
- Bobarín ¿Un segundo puesto es una victoria?
- Pues si señor, porque con el segundo puesto regalan un bono para los supermercados Sánchez Romero.
- ¿No hubiera preferido quedar en primer lugar?
- Deje, deje. No se si sabría sobre llevar el éxito, tal vez terminara anoréxica, sin apetito sexual ni de chorizo.
- Pues yo creo que le sentaría muy bien la victoria.
- No señor, yo soy más bella sin sentarme en el trono.
- ¿Ha sido dura la carrera para usted?
- El camino arriba y abajo es uno y el mismo.
- ¿ Va a seguir presentándose a carreras?
- No señor, ahora asistiré como espectadora a las carreras de suicidas en el puente de Segovia.
- Ha habido momentos del recorrido en los que usted parecía al menos cuatro personas. ¿Cómo se explica esto?
- Hay que ser muchas para conseguir ser una sola.
- ¿Quiere desmentir los rumores que la relacionan sentimentalmente con su caballo?
- Me cuesta lo mismo mentir que desmentir las mentiras de otro. También me critican mucho y eso que no me han visto durmiendo.
- ¿Es consciente que hemos atendido a la carrera más lenta de la historia?
- Hasta la carrera hubiera sido más rápida si cada uno se ocupara de sus propios asuntos.
- ¿Tiene algún secreto a la hora de competir?
- Lo importante es aparentar que una va un segundo después para ganar un segundo y esto pueden aplicarlo en el día a día…
- ¿Qué puede comentarnos sobre su salida nula,cuando quedó atrancada en el cajón?
- Es que en mi comienzo está mi final. Mire para ahorrar tiempo lo mejor es escoger el momento de salida.
- ¿Qué conclusión saca de esta carrera?
- Hay que ser muy tonta para sacar conclusiones.
- Con su edad y su peso ha sido toda una proeza.
- Señor, no me falte, yo soy una niña hinchadita de tiempo.
- Me refiero a que era difícil predecir su segundo puesto.
- Señor, predecir es muy difícil siempre, sobre todo el futuro…
Volvieron a interrumpirla con más preguntas y como ocurre siempre que una está hablando de algo importantísimo y es interrumpida, se le olvidó el tema que le ocupaba. Cuando acontece dicha laguna mental hay que tener preparada una frase comodín de relleno que le salve a una del apuro, así Bobarín echó mano de su frase fetiche y continuó hablando contundente:
- …y todo lo demás de todos los países.
Tras esta afirmación que dejó a los reporteros mesándose la barba, invitó a Gabina a montar en el rocín y se fueron con sus bonos a otra parte.
Si usted está leyendo esto, es que me he perdido. Disculpen. Como os iba diciendo el público gritaba enfervorizado a su paso.
- ¡Bobarín! ¡ Bobarín! ¡Diestra amazona en su rocín!
- ¡Ay qué simpáticas son las triunfadoras!- se dirigió Gabina con retintín al entregado público y girándose hacia su amiga continuó hablando.
- ¡Ay Bobarín, qué emocionante carrera! ¿ Tu cómo la has vivido?
- Pues en la curva de las Perdices se me han ocurrido unas cosas graciosísimas, espero haberlas apuntado.
- Y yo mientras pintaba el paso de cebra he conocido a un hombre muy interesante.
- ¡Alma cándida! Cuando llevas durmiendo sola tanto tiempo, todos son interesantes.
Tras ellas caminaba a paso ligero un galán demostrando tal vez, sospechoso interés.
- ¿Dónde van señoras?
- ¡Qué hombre más completo! ¡Tiene hasta curiosidad!
Sepa buen hombre que nos dirigimos a descansar a casa- Gabina pellizcaba nerviosa a su amiga mientras le susurraba algo al oído.
- ¡Ay! Que me da un patatús. No le despaches que es mi nuevo enamorado. ¡Para por favor!, ¡Para!
Un atractivo galán de pelo cano cogió con suavidad la mano de Gabina hincando la rodilla en el suelo.
- Gabina, es usted mi media naranja, somos la pareja perfecta, usted, una mujer con pasado y yo, un hombre con futuro…- en ese momento una maceta cayó de la nada dejándolo tieso.
- ¡Pues vaya futuro!- dijo Bobarín reanudando el paso. Gabina miraba hacia tras fijando su mirada en el mal parado.
- ¿Qué ha querido decir con eso de una mujer con pasado?
No le des importancia Gabina y toma un trago- contestó Bobarín consolándola con una botella de mezcal.
- No sé chica, un día me comí el gusano que reposa al final de la botella y el gusano me comió a mí…Oye. ¿Pobre hombre no?
- Es un drama resistible Gabina, resistible…

10
abril 12

¿Para qué zarandear un panal de abejas?

Ama, espera, confía

porque no puede el que vence sin riesgo

decir que vence.

(Mercurio anima a Perseo) Calderón de la Barca.

                                 CAPÍTULO XXI

Bobarín y Gabina llegaron a un enredo de callejones en el oeste de la ciudad. A lo lejos sonaba un tango, parecía que no era tan contraria su suerte. Frente a la puerta de lo que creían un cafetín un anciano hablaba con su perro como si de un oráculo se tratara.
-¿Crees que hará frío esta noche Garufa?
-Guau, guau – contestó el perro al que gustaba repetirse. Bobarín interrumpió la interesante conversación.
-Perdone señor ¿En este sitio se puede bailar tango?
-¿No ven que estoy hablando con mi perro, quiénes se creen ustedes para interrumpirnos? Es usted…
- No me ladre. ¡Santo cielos qué mal envejece el mal humor! A mi también me molesta que hablen cuando interrumpo, pero a estos cuerpos les urge beber y bailar.
-¿Qué crees Garufa?- Preguntó el anciano a su perro oráculo.
-Lo urgente transciende lo inoportuno…- contestó el perro- Si quieren tomar y bailar están en el lugar adecuado, esto es una milonga.
-Gracias Garufa, entremos presto Gabina que el palique en la puerta sólo trae resfriados.
-Yo tomaré un vino blanco- dijo Gabina.
-¿Blanco? ¡El mejor blanco es un tinto!
-Pues sean dos tintos en vaso grande.
-Eso lo que es…es un vaso dilatador.
- O delatador…
Las dos amigas se fueron encendiendo con uva, Gabina que casi doblaba en edad a Bobarín se quitó unos años de encima y los puso debajo de la mesa, parecía una muchachita con su virtud y su carne prieta. En la mesa de enfrente un hombre que por ratos se rascaba la nalga y absorbía mate hizo un gesto con la cabeza invitando a Gabina a bailar. Gabina accedió azorada pero en un plin se dejó llevar demostrando su maestría, su soltura, su capacidad y su etcétera bailando tango.
-Olé, olé- aplaudía Bobarín.
-¡Qué rumboso es usted!- se animaba Gabina.
-Y eso que bailo tango…¿Y ustedes galleguitas a qué se dedican?
-A viajar, ahora vamos a tener que laburar porque estamos sin plata.
-Algo tendrán.
-El corazón para amar nos pesa, pero ni un peso.
-Ya somos unos cuantos millones, pero descuiden que la ley de los pobres es ayudarse.
-Pobreza obliga…Me está cayendo usted la mar de simpático, le ruego se siente con nosotras en la mesa.
Gabina y el simpático bailarín se reunieron con Bobarín.
-Encantado señora, Meritorio para servir a su amiga.
-Encantada, vaya sirviéndole otro vino qué bien lo merece.
- Si señora, buen vino gustamos en Argentina. Dicen que tenemos mejor carne que los ingles, mejor pizza que los italianos, mejor empanada que los gallegos y mejor vino que los franceses.
-No adivino quién lo dice…
-Yo adivino el parpadeo que las luces a lo lejos, van marcando mi retorno…- canturreó Meritorio clavando su mirada en los faroles de Gabina algo bizcos ya por la bebida y el baile.
-¡Ay Bobarín que este es de tu escuela! Me da a mi que me pretende.
-Déjate querer un poco Gabina.
-Si señora soy un hombre necesitado implorándole audiencia.
-Tenga mis oídos y mi atención pero también tenga en cuenta que este corazón octogenario tiene ya las paredes débiles.
-Déjeme alojarme en él y alicataré sus muros.
-Le aviso que es para usted mucho trabajo, habrá de hacer honor a su nombre.
Meritorio dobló el silencio con la mirada.
-Gabina, esos ojos suplican respuesta- animaba Bobarín a su amiga qué apenas acumulaba experiencia en amores y en tortillas de patata.
-Pues ale, sea usted el patrón de mi corazón en esta velada.
Al oír esto Meritorio sufrió un ataque de alegría cayendo fulminado.
-No se apure, le da por veces- apuntó el camarero.
-Pues esta vez parece la última- desespera Gabina mientras intenta levantar a Meritorio del suelo- No me deje en este valle de lágrimas…- rogaba desesperada a la bola de espejos que colgaba del techo. ¿Y Bobarín, qué hacía Bobarín en medio de este drama? Pues les voy a contar lo que hacía Bobarín. La mujer permanecía extasiada en su silla mirando al fondo del bar, desde donde un bulto de hombre se le acercaba, era Lázaro, el viril gaucho que había robado su corazón reventándolo con dinamita. Su rostro mudó de color y su voz arrugada demandaba botox con urgencia. Sin poder articular palabra permanecía como una piedra bloqueada ante el reciente recuerdo, ajena a otros desmayos. Mientras tanto Gabina hacía una friega de mate a su fulminado Meritorio bajo la nuca.
-¡Parece qué revive!- gritó Gabina.
-¡Parece que muero!- gritó Bobarín.
Lázaro caminaba del brazo de una hermosa mujer deslumbrando a nuestra dama con la delicada ironía de su sonrisa. Aquella ostentación de incomodarla, de ofenderla y maltratarla, tal vez estimándola, era más de lo que Bobarín podía soportar.
-¿Acaso finges quererme?
-En absoluto, fue todo una farsa, yo soy hombre de muchos amores.
-Empezando por el propio.
-Y terminando.
-Pues termine usted de una vez conmigo, cláveme sus puñales de acero. ¡Hiera, mate y huya!
-No sea usted dramática que me da lástima.
-Es todo lo que me queda para darle, a parte de un porrazo.
-No desistiré en molestarla hasta que me atice.
-¿Para qué zarandear un panal de abejas?
-Usted que se pica.
-¡Agárrame Gabina que le doy!
-¡Se impone la demencia!
-¡Gabina que me enajeno!
Pero Gabina estaba en otros menesteres. Meritorio despertó de su repentino letango, digo letargo, mientras la banda tocaba Volver. Con la mirada febril y borrosa se le iba apareciendo Gabina que le refrescaba la frente marchita, peinaba su sien plateada y soplaba para refrescarle.
- Es un soplo la vida…- susurró Meritorio acompañando al tango.
-¡Qué susto me ha dado!
-Tiene usted la expresión de la mujer que ha dialogado con los ángeles.
-Usted si que ha estado cerca de hacerlo.
Las historias se cruzaban haciéndose caso omiso.
-Por favor Lázaro, importune usted a otra dama, esto me va a matar- rogaba Bobarín al gaucho.
-Pues lo que le mata, le hace más fuerte.
-No es así el dicho- y dicho esto un apuesto caballero vestido de época que podría llamarse Paco pero sin embargo se llamaba Agustín acude a la mesa en su socorro. Bobarín cae al suelo medio bolinga ya sin fuerzas.
-¿Le están molestando señora?
-Ya me iba- dijo Lázaro tocándole el pandero a la mina que colgaba de su brazo.
El tercero en concordia abanicaba a Bobarín que recuperaba el color y un poco la compostura.
-Acepte mi gratitud caballero, gracias a usted y a Meritorio gano en fe hacia los porteños. A punto estaba de ingresar en un convento de arrepentidas.
-Pronto se le ha pasado.
-No voy a perder la fe a estas alturas- dijo Bobarín desde el suelo.
-Algunos amantes se creen soldados en guerra, creen en el revivir del amor tras la batalla.
-No era el caso, pero mi débil intuición le adivina a usted hombre de bien.
-Cualquier tierra puede dar hombres de mérito.
Bobarín brindó por ello terminando su copa.
-No tenemos remedio-acuñó Gabina.
-Me temo amiga que estamos llamadas a una suerte pareja con los hombres, yo por apego y tu por desapego.Brindemos por ello.
-No tome tanto señora.
-Bebo para sacarme un clavo del corazón.
Gabina vuelve a escena – Pues ten cuidado que a este ritmo se te va a salir hasta el de la cadera. El elegante Agustín asió a Bobarín con fuerza del brazo.
-¡Qué agustín!
-No se burle y baile conmigo, mujer fatal.
-Fatal lo estará usted.
 (Continuará)

 


2
abril 12

La vida es una herida absurda

 

El mejor profeta del futuro es el pasado. Antonio Buero Vallejo

 CAPÍTULO XX

Bobarín observaba afligida el Congreso de Desocupados, hoy en día el trabajo es muy divertido, podemos pasar horas observándolo, unos porque no lo tienen pero lo quieren, otros porque no lo necesitan y otros lo observan cumpliendo el mito del funcionario mito más extendido que el de la caverna de Platón.
- Por estar en paro está hasta la Virgen que ya ni se aparece- dijo Bobarín.
- Pues yo he oído que sigue apareciéndose en Zaragoza, a Lourdes sólo va de vacaciones.
- Mira Gabina parece que van a volver a registrarnos por culpa de la Kalashnikov.
 La policía abrió el bolso de Bobarín y encontró más de 50 frascos de 100 ml.
- ¿ Y esto señora?
- Como no me dejaban traer mis botes de 200 ml los he dividido, este tan mono es ántrax, este cianuro, este cloruro potásico…
- Está bien pase, pase que tiene más labia…!
 Apenas traspasar la puerta de salida del aeropuerto toparon con un simpático señor asiendo un cartel que rezaba “ Perpleja”.
- Ese señor debe venir a por nosotras, Gabina.
- Buenas señor, soy Madame Bobarín la más perpleja, para servirle.
- Encantado, permitan que me presente, Lázaro, para guiarles a ustedes por donde gusten.
- Cómo me alegro porque nunca he entendido porque la gente de pueblo como yo disimulan su sorpresa y admiración al llegar a un nuevo país.
- Ustedes disfruten y pregunten lo que quieran.
 Era una hermosa y gorda mañana de verano en Buenos Aires, Gabina y Bobarín subieron a la furgoneta de Lázaro mientras contemplaban extasiadas el paisaje.
-¡Qué campos, qué vacas! No entiendo por qué las vacas argentinas viajan a Madrid teniendo esto- dijo Gabina.
- Tal vez no viajen por su gusto…
- Precisamente por su gusto me da a mi que viajan- añadió Lázaro.
- ¡Los solares que harán falta para hacer un campo tan extenso!
- ¡Menudo invento!
- ¿Y por qué tiene tantas vacas?
- Para que parezca un campo Gabina.
- Pero son muy caras, tal vez por eso deben compensarlo con margaritas que son más baratas.
- Si Gabina, las flores donde mejor están es en el campo, porque luego les da por ir a los nacimientos y a los entierros y no hay quién las aguante.
- Los campos ya no son como antes, hace apenas un mes la hierba me llegaba a la rodilla- infirió Lázaro mientras un labrador segaba los campos.
 Bobarín comenzó a sentir un leve cosquilleo en la región temporal que es donde ella siente el amor pinzándole el hipotálamo.
- ¡Ay Gabina que me ha dado!
- Bobarín pero si aún no hemos llegado a la ciudad, te habrán confundido las vacas.
- Ha sido Lázaro, su camisa de cuadros, su sombrero de gaucho, sus viriles manos al volante.
- ¿Decía señora?- infirió Lázaro.
- Comentaba la cantidad de camiones que recorren la carretera al corazón…
- ¿Disculpe?
- ¿Nos podría llevar a tomar un asado? Estamos hambrientas.
- Por supuesto les llevaré a lo de Mauricio, que hace los mejores asados de Buenos Aires pero hemos de dejar el vehículo e ir en colectivo.
- ¿Qué es un colectivo?
- Es un mueble gordo en el que se mete la gente muy apretada.
- Ah! Como el autobús.
- Exacto. Pero en el colectivo siempre cabe alguien más mientras no se demuestre lo contrario.
- Igualito, igualito lo tenemos en Madrid, pero a mi siempre me ofrecen asiento los caballeros temiendo que me siente encima de ellos.
- Aquí sólo se puede entrar de canto.
Aparcaron la furgoneta y viajaron en colectivo a lo de Mauricio. Para llegar antes cogieron el colectivo una parada después. Un frondoso jardín y una humeante parrilla acogió a nuestras protagonistas. Mauricio era un hombre fibroso y vegetariano que cocinaba “la chicha” como nadie.
- A mi deme costillas por favor.
- ¿Para qué sirven las costillas?
- No sé , para localizar los dolores, a mi me duele entre esta y esta.
-Eso es el corazón- dijo Lázaro.
-Si es que yo le amo con fervor, gaucho mío.
- Tengan señoras prueben este churrasco- infirió Mauricio.
- Qué lástima que esta vaca no esté más cocinada.
- ¿Está muy cruda?
- Creo que todavía respira.
 Mauricio como buen vegetariano al ver el rojo interior de aquella carne sufrió un desmayo.
- ¡Rápido, una transfusión de remolacha!
Consiguieron revivir a Mauricio, los pájaros cantaban, las vacas mugían en la parrilla y el amor se confundía con el suculento olor a carne mientras Bobarín pelaba la pava en lunfardo con el porteño Lázaro.
- Hermosa, si vamos a tener una relación insisto en que debemos discutir y partirnos el corazón para luego escribir un buen tango…
-Pero Lázaro yo nunca me he peleado con un señor.
-Entonces lo descubrirá junto a mi. ¿Hay algo más bonito?
- La peineta de la Virgen del Rocío. ¿Para qué pelear sino valen golpes bajos ni abrazos? Sepa usted que yo sólo quiero abrazar su masculinidad.
Pero el poder persuasivo del gaucho hizo que el amor del hipotálamo Bobarino terminara en discusión, sin persuadirse fue cediendo al capricho de Lázaro con el que por fin consiguió tener un litigio corriente. Si Bobarín decía blanco, Lázaro decía negro, si ella decía negro para agradarle, el decía que ella no tenía personalidad ni principios. Si el gaucho se ponía pelos rubios en la chaqueta para darle celos a la dama, Bobarín se cambiaba de peluca.
-¡Qué hermoso estar enamorada, mi cabello se ha vuelto adorablemente rubio!- estos incisos que pretendían apaciguar el ambiente sulfuraban más a Lázaro.
- Despierta Bobarín, soy un hombre libre y salvaje y de vez en cuando digo a mi amada que me voy a los Lagos de Sur, que es justamente donde no voy.
- Mi amor, mi dulce de leche, mi alfajor, yo haré que me creo que estás en los Lagos del Sur, incluso puedo enseñarte a ahogarte en un lago.
- Nada tiene que enseñarme usted pues yo todo lo sé y usted es una más del montón para mi.
-¿Qué es un montón, mi amor?- continuaba Bobarín completamente embriagada por la uva ciega del amor.
La intensidad de la disputa fue subiendo gradualmente, aquél gaucho no escatimaba en el grosor de los insultos, era realmente generoso.
- Bobarín lo que tiene que hacer usted es darme guita para que yo pueda invitarla- y Bobarín hipnotizada por sus ojos y sus napias quedó pescada en el anzuelo de su nariz perdiendo la cartera y la razón, que es lo que en ocasiones le hace a uno el enamorarse. La novedad ante el cisma la tenía perpleja, por fin conocía lo que era una vulgar pelea de pareja, era como perder la inocencia y volver a sus años mozos. Lázaro intentó robarle la autoestima pero Bobarín la tenía guardada en la faja y estaba sentada sobre ella.
- Me voy, marcho a los Lagos de Sur.
- Qué pesado con los Lagos del Sur, creí que me amaba-
- No señora, me ha querido demasiado en pocas horas y ahora me aburre.
- También pasa vicealcontrario, ¿ No me escribirá?
- No Bobarín.
- ¿Cómo voy a vivir sin sus faltas de ortografía?
- Como ha vivido hasta ahora.
- Hay que ver, no somos nada.
- Sobre todo usted. Adiós muy buenas.
- Hasta el año que viene- sollozó Bobarín allegando al hueso de una costilla mientras buscaba el calor y apoyo de su amiga.
- Me da a mi Gabina que viéndome ávida de cariño y ciega de amor éste Lázaro me ha engañado- dijo Bobarín rompiendo a llorar definitivamente.
- Has de ser cisterna Bobarín, no seas fuente.
- ¿Qué dices Gabina? Eso me suena al “be water my friend“ de Bruce Lee versión Gabina- dijo Bobarín esbozando una sonrisa.
- ¡Que contengas, que no desbordes!
Habíase secado el manantial de sus lágrimas cuando Gabina la abrazó ofreciéndole un poco de chorizo criollo.
- No sufras Bobarín, hace poco me enseñaste que la apariencia era un error del entendimiento, has querido ver lo que no era, a veces para ver hay que escuchar o comerse un pimiento.
- ¡Qué Dios te bendiga Gabina!
- Deja, deja que la bendición relaja demasiado y mira luego cómo acabas. ¡Que bendiga al chorizo…criollo!
Bobarín guardaba los restos que yacían en la parrilla en el interior de un tupper mientras canturreaba un tango en voz baja:
“La vida es una herida absurda,
y es todo tan fugaz que es una curda, ¡nada más!, 
mi confesión…”
Menos poseída ya de su ardiente pasión y generosidad, le puso una mantita a su cuenta corriente que se había quedado al descubierto y se fue con Gabina al centro a buscar trabajo.
Ilustración, Bobarín germánica preparada para viajar a la sierra de Córdoba, Argentina, antiguo gueto alemán. 

18
octubre 11

Al natural. Gabina llega a la ciudad

CAPÍTULO XIII

El hombre que se ríe de todo es que todo lo desprecia. La mujer que se ríe de todo es que sabe que tiene una dentadura bonita.Enrique Jardiel Poncela

Bobarín había recibido recientemente una misiva de su amiga Gabina anunciando su llegada, pero los días pasaban y allí no arribaba nadie. Desconsolada y contrariada Bobarín escribía con pulso tembloroso:
Zarzadilla de Totana, 27 Agosto 1890
 Ingrata Gabina no se si finalmente has abortado el viaje a la Villa o has enviado una carta avisándome de tu demora a Paquito el Chocolatero. Sé que no dejas de escribirme por Olvido, que es una señora que antes se llamaba Alaska. ¡Ah! No morirá de empacho nuestro cariño pero pudiera morir de hambre. Como no vienes a visitarme todos creen que me invento que tengo una amiga Gabina, anda qué me iba yo a inventar un nombre así, si me inventara una amiga se llamaría Patata Frita…
Antes de que cayera la primera lágrima sobre el papel,que era una papeleta del bingo,alguien entró por la ventana que era una puerta.
- ¡Gabina! ¡Quita de la ventana, me estás tapando la vista!- dijo Bobarín emocionada.
-¿Hacia dónde me muevo? ¿Qué vista prefieres?
-¡La que me estás tapando!- Y ambas se fundieron en un abrazo atravesándose con efusión y estrellándose contra la pared.
Recordemos que su amiga Gabina era una huerfanita bisiesta de ochenta años que hacía las amistades de Bobarín desde su infancia, lo que no sabían ustedes es que Gabina era también cleptómana, ludópata, juerguista y sabía hacerse la tonta incluso mejor que Bobarín.
Gabina era tan sospechosa que creía que todo el mundo era sospechoso, de nadie se fiaba, esa era la causa de que nunca llevara cartera y de que Bobarín tuviera que correr con todos sus gastos. Gabina no tiene principios pero tiene unos orígenes monísimos, sobre todo porque nació de una pieza. Bobarín la tiene por una mujer muy optimista pues cuando toma alubias con chorizo no le pasa nada. En una ocasión Gabina tuvo un novio al que quiso mucho, pero no podía casarse sin el consentimiento de sus padres y como era huérfana y con los tiempos que corren decidió dedicarse a la virtud que es muy económica. Cuando la detienen por algún pequeño hurto y se la llevan ante el juez ella siempre declara lo mismo “ Teniendo juicio vive una tan a gusto” y sale de allí tan contenta con su amiga Bobarín que la considera muy juiciosa. “ Mi amiga Gabina, de todas ha salido muy bien mirada”, declararía Bobarín en el Faro de Vigo “ No ha roto un pleito en su vida”. Y es que Gabina había aprendido a salvar de la ruina su conciencia.
 Sin deshacer el equipaje porque Gabina no tenía bagaje…se lanzaron a la calle sin dejarse hablar la una a la otra. Atropellándose y pisándose los zapatos llegaron al Club “Con-medias y Copilla” en el que entraron encantadas aunque se trataba del Club de Comedia y Coplilla.Allí encontraron una pared de ladrillo y un cómico que se llamaba Abundancio y contaba cosas de lo más tristes. Cuando terminó la actuación Bobarín estaba destrozada del dolor. Gabina y un tal Martini la consolaban cuando se acercó el artista.
- Abundancio para servirlas. ¿No le ha gustado a usted la actuación?
- Muchísimo caballero, muchísimo, pero es que era tristísima, es usted un genio, nadie me había hecho llorar así desde la desamortización de Godoy.
- ¿ Puedo sentarme a vuestro lado de ustedes?
- Si no pide usted permiso…si- apuntillo Gabina.
- Es usted todo belleza en exquisito concentro de intelectualidad y emoción-dijo el cómico mirándola mientras Bobarín se hacía la despistada.
- Tengan, estos son los horarios de mis próximas actuaciones.
- ¿Y honorarios, tiene usted honorarios?- Preguntó Gabina.
- Muy buenos, de nueve a doce.
- Entonces tiene tres…¿Y sueldo? ¿ Tiene usted sueldo?
- ¿Qué es eso?
- Una cosa.
- ¿Pero usted sabe qué es?
-  Si, pero no se lo quiero explicar porque no son horas para eso.
- Tiene usted razón son horas para que yo le pida la mano.
- ¿Pero cómo sabe usted que tengo una mano?
- No hay más que verla y seguro que tiene dos.
- Yo creo que no hay nada entre nosotros.
- Entonces demuéstrelo y quítese la ropa.
Y así lo hicieron. El tardó un poco más en desvestirse porque llevaba el traje de buzo, Gabina en cambio llevaba el modelo “váyase usted a pasero”. Lo de quitarse el traje no le importaba nada a Gabina ya que ella se quitaba siempre la falda en la peluquería para no gastarla. Después de pelar a una pava que pasaba por allí Gabina, animada por Bobarín que siempre alentaba a juzgar con pasión, le concedió al cómico una de sus manos y corrieron al Ayuntamiento.
Abundancio y Gabina fueron muy felices durante una semana y media. Como ya no tenían pava se pasaban el día pelando pipas y las llamaban peladillas. Hasta que un día Abundancio agotado de pelar pipas encendió la radio y escuchó decir a un Zapatero que había llegado a  presidente “Que era urgente reducir gastos”, por lo que con toda la tristeza de su estómago se vio obligado a abandonar a Gabina y a Bobarín en una tienda de complementos. Abundancio se despidió muy bien, diciendo:
- Adiós muy buenas-
 Así comenzó Gabina a olvidar sus valores que eran dos.

Dedicado a Marta Manrique allá en las tierras de Byron y  Gervasian Vintage


4
octubre 11

El séptimo arte de Bobarín

CAPÍTULO XII

Si pudiera yo también me daría la espalda.

Malcom Lowry

- Pero como no puedo voy a ir a un casting- se saludó Bobarín aquella mañana.
El barrio estaba revolucionado. Una productora americana estaba haciendo un casting en la plaza de Cascorro. Buscaban cien mujeres esculturales y una que fuese culta de cien kilos, kilo arriba kilo abajo. El periódico se hacía eco de la noticia y relataba cómo las jóvenes modelos guardaban cola, aquellos enjutos cuerpecillos formaban una línea que apenas se veía de perfil. Bobarín vistió sus mejores galas de maja desnuda y salió polichinela a buscar un taxi.

Todos sabemos que los taxis se inventaron para seguir a otros taxis así que todos los taxis tiene un taxi que perseguir, Bobarín paró uno con su buscador de metales y le dijo ufana:
- Siga a ese taxi-
- ¿ A qué taxi, a ese o a ese?-
-No sea tonto ¿no ve que a ese ya le persigue uno?-
-¿ Pues a cual, a aquel que es un coche de bomberos?-
- Por dios hasta le tengo que decir a qué taxi perseguir. ¿ Está seguro que es usted taxista?-
- Pues señora vea usted mi número de licencia-
- Nada, tiene usted un número de licencia muy bajo…Haga una cosa, siga al que más rabia le de-
- Mire pues ese me da rabia que viene del aeropuerto-
- ¡Pues ande, ande, sígale que se le escapa! -
Al llegar pagó con un billete de 500€ que sacó del escote que es como uno paga a escote.
-  Señora, este billete es falso-
- ¿ Pero los hay verdaderos? Mire si quiere le doy dos-
¿ De dónde habrá sacado su padre esta familia? Ande hágase un simpa que yo no la persigo- Bobarín se apeó presurosa recolocándose su traje de maja desnuda.
El taxi había llegado justo a la Plaza de Cascorro que bullía abarrotada de personal ávido de fama, pero al llegar Bobarín sólo se veía a Bobarín.
- ¿ Así que es usted la entradita en carnes que viene al casting?-
- Pues si ¿ Quién se lo ha dicho?-
- Uno que tiene mucha imaginación-
- Sepa usted que yo en estas cosas ya tengo experiencia, hice un papel en una superproducción para una cadena de fajas-
- ¿ Y cómo le contrataron para ese papel?-
- Fue un cazatalentos que me vio haciendo la muerta en la piscina-
- Para que usted flote debe de ser muy buena actriz-
¡Y tanto señor, toda una actriz, no sabe cómo engaño, parezco rellenita pero estoy super rellena-
Veo que encaja usted bien en este papel y en este sofá-
Mire, no sé si me encontrará algo escueta de pecho, el “do” lo doy muy bien, pero me negué a operarme y ponerme silicona…-
Pues hizo usted muy bien, eso son tonterías. Para aumentar el tamaño lo mejor es una lupa Zeiss-
¡Pues eso digo yo! Qué bien nos entendemos-
- La encuentro a usted algo contemporánea, bueno
decimonónica-
Si señor es que hoy quería parecer moderna para gustarle a usted ¿Entiende?-
Lo que me interesa de usted es su capacidad de improvisación, relájese y sígame el hilo de la conversación- dijo el director de casting que era director de tráfico porque no quedaban de los otros. Para ayudarle le entregó un ovillo de lana.
¡Uy qué fácil va a ser seguirle así el hilo!-
Primero ha de vestirse con este traje negro-
Bobarín nunca había vestido de negro porque le gustaban más los caucasianos, aún así se enfundó aquella saca sin rechistar. El director de casting comenzó la prueba.
¡Oh querida qué ahorradora eres!-
Si, menos en disgustos…-
Seguro que te has comprado ese traje para ahorrar, para el día en que me muera-
- No mi amor, me lo he comprado para parecer una cucaracha y poder ir a las fiestas de Kafka-
Ya, ya, cucaracha, tu lo que quieres es echarme Cucal en la sopa-
Yo en la sopa sólo echo letras y ganso-
Pues sírveme un poco, que estoy famélico-
Bobarín sirvió sopa en el cuenco de sus manos y el productor sorbió el caldo, el gaso, la “ A” la “B”…hasta que se atragantó con la letra “J” que le quedó en la campanilla enganchada y se murió.
Al principio Bobarín creía que era parte de la actuación y fingió disgusto.
- ¡Oh, mi amor, no me dejes sin la “jota”- lloraba desconsolada- ¿ y ahora qué voy a bailar?- Pero cuando descubrió que aquel pobre hombre había dejado el mundo del cine para siempre se le ocurrió ponerle en la Plaza de Cibeles dirigiendo la circulación.

Desde entonces es el único guardia de tráfico que funciona en la Villa de Madrid, siendo galardonado con la medalla al mérito en varias ocasiones.

No pudo ser esta vez el salto de Bobarín a la gran pantalla pero donde saltó y mucho fue al llegar a casa y recibir un telegrama que anunciaba la eminente llegada de su amiga Gabina.


15
septiembre 11

Viaje en el Tren de la Fresa

CAPÍTULO XI

“¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción;
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.”

Habla Segismundo en La vida es sueño de Calderón de la Barca

Aquella mañana Madame Bobarín se recuperaba del susto que le había propinado Pandoro. Llegó a pensar que había de adoptar una actitud algo más comedida y recatada, pero aquello quedó en pensamiento fugaz y en un café con mosca y churros.
- No puedo seguir así , ¿ Qué pensarían de mi los bigotes de mi padre? y ¿ sus ligueros?- Se decía Bobarín desazonada.
Por debajo de la puerta aparecía una carta, Bobarín corrió hacia ella pensando que por fin su amiga Gabina se habría dignado a escribirle unas letras pero la carta era del Banco Sabadell. Lo que faltaba, la cuenta estaba incandescente y aquél papel le quemaba entre los dedos ¿ O era la taza del café ?
- Aquí hay un error en el mutiplicando o en el multiplicador…tengo que hablar con mi contable-
- ¿ Pero tiene usted contable?- Se contestó a si misma.
- No señor, pero tengo un disfráz de contable, si hace usted el favor…-
- Otro día Bobarín, otro día que tengo un cliente-
- Si señor, porque me he vestido de cliente, ya me podía haber vestido de empleada de correos- Se contestaba Bobarín indignada.
El día parecía que no le sonreía, pero solo parecía porque Bobarín siempre tiene una carta en la manga y otra debajo de la puerta.
-Voy a hacer un viaje de huída y vuelta- le dijo la Bobarín cliente a la Bobarín cantinero.
A Bobarín le gustaba mucho viajar porque nunca había viajado pero sabe que se aprende mucho en los viajes sobre todo si uno hace el trayecto leyendo. Asió el libro de Tangas y tangos…y otros mangos de Ángel Guache, que es un libro muy instructivo y se dirigió a la estación de tren. Al fin y al cabo un viaje es un pasar de señales de tráfico y de vacas…se dijo por lo adentrini calmando sus nervios y sus nervias.
Para no perder un tren lo mejor es perder el tren anterior y así lo hizo Bobarín, como si llevara viajando toda la vida. No llevaba maleta, también había desdeñado la compostura de lo artificioso pues viajaría en el tren de la fresa a Aranjuez donde nadie la conocía. Relatemos de modo sucinto lo acontecido en aquél viaje de huída y vuelta al Real Sitio y Villa de Aranjuez.
Escapada de tapadillo Bobarín se sentó en uno de los vagones de madera ojeando su libro, estaba segura de que nadie la había reconocido a pesar de su atuendo. Enseguida un apuesto hombre ocupó la plaza que quedaba a su lado.
- Kiki de Montparnasse para servirla- Se presentó cogiéndo la mano de Bobarín con suavidad.
- Tenía entendido que Kiki era una señora-
- Pues ya ve usted cómo he cambiado- continuó el galán sin soltarle la mano.
- Como fuí hortelana nunca supe si me gustaba Kiki, pues su boca era un incendio y su corazón una alcachofa-
- ¡ Qué ironía campesina! Me tiene usted enamorado-
- Quiromántico es usted-
- Si señora, muy romántico en cambio de leer manos no se nada-
- Estoy segura que si le digo mi pensamiento adivina usted lo que pienso -
- Antes habría de saber su grado de coherencia-
- Toda coherencia es herencia aprendida y yo estoy muy heredada de eso-
- ¿ Es usted de la capital?-
- No señor, soy de un pueblo de Extremadura-
- ¡Cuénteme, cuénteme sobre su pueblo! ¡Cómo se aprende en los viajes conversando!-
- Pues señor, la verdad es que lo más bonito de mi pueblo comenzaba cuando terminaba mi pueblo-
- Comprendo. Yo soy de Aranjuez y trabajo en Madrid, cuando puedo cojo este tren-
- ¿ A qué se dedica Don Kiki ?-
- Soy el inventor del mirlitón, esa cañita que se sopla en las chirigotas… Viajo todos los días a Madrid desde donde las importo a Cádiz y a China-
- ¡ Oh ! Es usted inventor como yo ¡ Qué emocionante! –
- Emoción de censura. Mejor hábleme sobre usted señora-
- Yo…vivo a expensas de mi imaginación y concupiscencia, disfrutando tanto los goces como las penas-
- Entonces tiene usted la fórmula de la felicidad sin la necesidad de ser uno tonto, pues el dolor no puede medirse por la causa sino por el efecto y este depende de uno mismo-
- Claro, usted mide un metro ochenta y yo mido un metro ochenta pero más pequeño-
- La veo a usted medio llena-
- Si señor de, de, de amor por usted- tartamudeó Bobarín emocionada.
Kikí ofreció un pañuelo a Bobarín que se batía entre lágrimas y mocos al dejarse envolver de nuevo por la alegría del amor.
- Tome este pañuelo. Mire que usted no me sonaba pero suénese usted a ver si me suena-
- No por Diós, me gustaría mantenerme en el anonimato. Puede llamarme usted Miguelita Hernández ávida de sus sabias palabras en este viaje -
- Los viajes…buena asignatura en la Universidad de la vida-
- Si, si, pues tal como va el país van a privatizar hasta esa Universidad-
- Miguelita, la amo con todas mis entrañas-
- Pues empezamos bien…¿ Quiénes son las entrañas esas?-
- Señora me refiero a que la amo con todo lo que encierra este cuerpo, incluído el alma y la vesícula biliar-
Bobarín mirándole a las orejas comenzó a canturrear una de las tonadillas del manual del cortejo.
-Este verdadero amante, fino, leal, comedido, es un clásico aspirante a la plaza de marido -
Kikí apretaba con fuerza la mano de Bobarín la cual evitaba la mirada de su amado para resistirse a sus encantos, pero en su rostro se adivinaba el deseo del beso. Kikí intentó besarla y le dio un cabezazo, luego lo volvió a intentar y le dio una participación de lotería, tras varios intentos consiguió posar un ósculo en sus temblorosos labios. En ese preciso instante sonó la campana del tren que apercibía de la llegada a la estación de Aranjuez. Bobarín abrió los ojos y se halló sola en el vagón con un par de fresas mordidas en su regazo y un boleto de la Lotería Nacional.

Dedicado a mi amiga, hermana e incondicional compañera, Carla.