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noviembre 12

Jolly Jockey

Todos somos aficionados, la vida es tan corta que no da para más. Charles Chaplin

CAPÍTULO XXVII

 

Mucho había granizado desde que Gabina y Bobarín comieran caballo, decididas a llevarse el rocín apuraron sus copas y tras despedirse de sus nuevas amistades montaron sobre el lomo de Cary Grant camino a casa.
Ufanas cabalgaban por la Villa de Madrid a paso del “rucio” de Sancho Panza haciendo caso omiso a los bocinazos de las bicicletas.
- No vayas tan rápido que me despeino- dijo Gabina asida con fuerza a las caderas de Bobarín.
- Yo creo que se me ha desbocado-
- Tengo susto, por qué no hacemos una paradita-
- Ahora que lo dices podemos pasar por la casa del embajador de Francia-
Madame Bobarín acostumbraba a pasar de vez en cuando por los buzones de los embajadores para coger prestadas las invitaciones a los eventos de más pompa que acontecían en la cuidad, pero su mano de virgen bizantina no cabía bien por la rajilla y necesitaba a Gabina para este menester. Las damas desmontaron el jamelgo por el método “me dejo caer, cuídate que haya algo mullidito debajo”, el mullidito se llamaba Ramón, después anduvieron fisgando el buzón un buen rato.
- Tu palpa y ase solo los sobres que tengan buen tocar-
- ¿ Y esos cuales son?-
- Mujer los satinados con ventana de plástico mala cosa, esos son facturas, multas o reclamaciones-
- Aquí me parece palpar un sobre de algodón con textura-
- Ese, ese, péscalo- Emocionadas abrían la correspondencia de los señores embajadores.
“ El Excelentísimo Marqués de Huevas Frescas tiene el placer de invitarles al cenorrio que tendrá lugar…bla, bla, bla…”
- Seguro que no pone cenorrio, Bobarín-
- Seguro que no lo pone, pero seguro que lo ponen-
- Gabina continuó leyendo – Aprovecha esta ocasión para reiterarles su consideración más distinguida. El marqués de Huevas Frescas-
- Mujer con ese nombre por seguro que nos va a salir el caviar por las orejas-
- ¡Ay mira Bobarín! Aquí nos invitan un fin de semana a la Finca de los Botín, se pone de largo su hija-
- Ya se podían poner los Botas, pero hazte con ella por si tenemos libre ese fin de semana- Bobarín ya se relamía pensando en los desayunos de migas con huevos que acostumbraban a ofrecer en los cotos de caza. Con el zurrón lleno de misivas volvieron a montar su -ahora corcel- y emprendieron la marcha.
- ¿Qué marcha emprendemos?-
- ¡Ancha es Castilla la Marcha! Vamos a ir al Hipódromo de la Zarzuela- dijo Bobarín palmeando a Cary Grant – Sólo necesitamos un dorsal y una fusta- Al oír esto el rocín se inquietó lo justo, porque la fusta gusta.
- ¿Crees que tengo tipito de jockey Gabina?-
- De Jolly Joker un poco-
- Pues con eso vale, digo yo. Jugaré esa carta-
Llegaron justo a punto para pasear por el Paddock, Bobarín montaba altiva entre jockeys de la altura de Horcajada y Fayos. Su caballo Cary Grant se barajaba como uno de los favoritos entre los eruditos.
- Cary Grant, caballo ganador y colocado- susurraban en el círculo.
Bobarín estaba henchida de orgullo. El handicapper al contemplar las dimensiones y peso de la dama y comprobar que pesaba más que el rocín, decidió subir automáticamente el handicap al resto de los participantes. Es decir, si a un caballo según su handicap se le añaden unos “ kilos muertos” en peso de plomo, esta vez añadieron el peso de un muerto a todos los jacos, 100 kilos, para ser precisos.
Recordemos que Cary Grant antes de ser caballo fue un experto ladrón acostumbrado a salir a la carrera, la pista era de hierba y él carnívoro, no había peligro de que se detuviera a comer. Todo pronosticaba un éxito seguro. Gabina, su moza de cuadra les acercó una nevera de viaje con bocatines de chistorra y cerveza con leche de magnesia para el camino.
La salida fue declarada nula, la dama y el rocín habían quedado atascados, se repitió el pistoletazo concediéndoles esta vez los dos cajones interiores. Puedo afirmar que fue la carrera más lenta de la historia, Bobarín cabalgaba como siempre con el cababallo a dos patas, las traseras, debido al contra peso que ejerce la dama sobre el animal.
La fusta de Bobarín azotaba a Cary Grant que gemía de gusto, era caballo entero. Vallecas, montado por El Tuyo Cid, sale en cabeza, llegada la curva de Las Perdices la nevera de Bobarín sale volando, se puede decir que el estado de la pista se convirtió en una de obstáculos, los caballos derivaban al exterior.
Por el altavoz retransmiten la carrera:
Vallecas en cabeza, le sigue Rocindespués por el exterior, Pegasorbos, Bucéfalo montado por Brandy Magno, Artax se retira- Esto parece la historia interminable- declararía a los medios. Cagancho rejonea; cerrando el grupo se encuentra Bobarín a la que parece se le está haciendo larga la distancia, la dama desmonta para recuperar su chistorra. Vallecas y Tornado tropiezan con la nevera de Bobarín y salen disparados hacia las gradas; una señora que viste los colores de Bobarín pinta un paso de cebra en la pista y se cruza un rebaño de ovejas, Cary Grant gana puestos y pone uno castañas asadas, Cary Grant y Selami montado por Borja Fayos van en cabeza. Parece que Bobarín le pregunta algo a Fayos.
- Salami no, Selami señora- responde el jockey; Grant, Selami, Selami, Grant!, llegan a la recta final, el público permanece sentado sabedores aquesta manera es la única de que arriben los caballos. Selami alarga el cuello, Bobarín saca pecho, Fayos aguanta sin desfondarse, Bobarín…Continuará.
Carrera patrocinada por la afamada revista “ A galopar, que son dos días” Dedicado a Borja Fayos. Por qué será que dos de los mejores jockeys se llaman Fayos y Fallon.