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mayo 11

AMORES JÓVENES

LA HISTORIA CASI REAL DE MADAME BOBARÍN

CAPÍTULO II

Cuando Bobarín era joven y salía a pasear con un galán de noche, aunque era una percha con ruedas, tenían que acompañarle de carabina su padre, que se llamaba Papá aunque no era su padre, su madre, que no se llamaba Papá y su abuela que no se dejaba llamar abuela. Con tanta gente “ No había quien le achuchara a una.”
Nuestra dama que por aquél entonces la llamaban Miguelita Hernández, le dijo una tarde a su madre : – Madre hay un galán que me tira los tejos pero nunca me da.-
La madre que siempre había tenido goteras en el tejado levantó la cabeza interesada en el asunto – ¿ Es rubio o moreno?- , le preguntó.
-Es rentista-, contestó Bobarín.
- ¡Huy qué bien!, por que yo tengo una renta picada- dijo su madre mientras se tocaba la renta.
Así fue como por fin un taciturno día de alergia primaveral , lo que yo llamo un día Zepam, salieron en coche a pasear todos al campo con un pretendiente que vete tu a saber lo qué pretendía. Antes de llegar al campo, así en general, se les cruzó la Santa Compaña en el camino y se salieron de la carretera. El padre salió despedido y terminó debajo del coche.
-  ¡ Santa ! , la llaman. ¡La Santa Compañía! Eso será por la que le van a hacer a tu padre! – Gritaba la madre que no se llamaba “papá”.
-  Compaña, madre, se dice Compaña o Estantigua- Le corregía Bobarín.
-   La que está antigua soy yo para estos sustos- , refunfuñó la madre que se había quedado estrábica del disgusto.
Salieron todos del coche y Eulogio, que era el galán de esa tarde, aprovechó para tocarle el trasero a Bobarín. Su oportuna madre lo vio todo con el rabillo del ojo que lo tenía torcido.
-  ¡¡ Qué vergüenza, si tu padre levantara la cabeza!! – Entonces su padre levantó la cabeza golpeándose con los bajos del coche y volviendo a caer redondo cuando él siempre había sido tan cuadrado.
- Con permiso de la polución atmosférica, ya podemos respirar tranquilos- dijo la suegra del mal parado, que siempre tenía que hacer de suegra en vez de hacer de puerta.
Estas experiencias hicieron que Bobarín fuera muy precavida a la hora de presentar a sus pretendientes, temiendo por la salud de su padre.  En una de las entrevistas que concedió a la publicación semanal ¡ Hola! En 1975 declaraba :
“Tuve un novio que para complacer a mi padre se hizo pasar por un percebe y mi padre se lo comió.” Sus declaraciones continuaban así : Lo último que oí decir a Isacio, que así se llamaba el engullido, fue un aire de mi padre que decía: “ Devuélveme el rosario de mi madre.” Por lo que tuve que hacerle comer el rosario a mi padre. ¡ Con lo que se repite el rosario!
Este tipo circunstancias fueron persiguiendo a Madame Bobarín hasta la nubilidad y definitivamente influyeron en su relación con los hombres, buzos y funambulistos (sic).

DATOS DE INTERÉS: Para el que todavía esté interesado, pueden encontrar el disfraz de percebe en los conocidos almacenes de disfraces ” Vicente qué Rico.”

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