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28
enero 13

Haga ripio la trobalenguas

CAPÍTULO XXXI

Hemos inventado la revolución, pero no sabemos qué hacer con ella.

Peter Weiss (1916-1982)

JUGLARINA copia

Resolvieron ir presto a la orilla de la bañera,
las pompas de jamón del baño salían bellas, enteras,
que decir que parecían en toda su pomposidad
un anuncio de lotería del premio de Navidad.
Gabina declamaba un poema sobre los Mayas y Brincas,
lírica de su cultura y costumbres alimenticias.
- ¿Es la hora de la cena?-
- ¿Qué ripias Bobarín?
Ten paciencia y espera
que aún flota Stradivarius
a remojo en la bañera.
Si quieres ve a la cocina
y mientras él esté listo
preparas una tortilla
y unos sándwiches mixtos-
 Pompas salían del baño, a la luz de las velas
la música de Stradivarius envolvía la escena,
una radio o transmisor, una especie de patata
emitía extraños ruidos a los pies de la tina como cosa de magia.
Encendiose ella sola emitiendo a gran volumen la canción de La Ramona.
- ¿La Ramona?
- La Ramona Pechugona.
-Bonita canción-
Al llegar el estribillo
en el golpe de emoción
Stradivarius con brío
y con pie la derribó.
No háyase visto tal brillo
tal chispa de ejecución
ejecutada la música
el violín sobrevivió.
Propinada la descarga
habiendo tocado madera
no hay calambre que valga
para rama brasileña
aislante donde los haya
la sacudida certera
al violín en su prestancia
inmerso el la bañera
resistió con elegancia
el tremendo voltaje.
Más los plomos de la casa
cayeron cual cae un sable
fundido tras un estoque
rizadas quedaron sus cuerdas
como en Dalí el bigote
o las cejas de Cela.
Con el arco por garrote
asió una de las velas
saliendo cual presta estela
de aquel cuarto de baño.
Lavose antes las manos
sin dejar de aquello rastro
acaso la afrenta fuera
cosa del mismo Pilatos.
- ¿Qué ha sido eso?-
Preguntole Bobarín.
-Ha sido la patata,
no me mire a mí.
Me tiene preso de asombro,
ha confundido su nombre
y olvidando el último “ta”
metió la pata hasta el fondo.
Con los cables bien pelados
y peinados por el agua,
me dejó el cuerpo escaldado
en exagerada descarga.
- ¡Que nos pillen confesados!
- ¡A mi que me pille peinada!
- Señoras que no ha sido nada.
- ¡Más han saltado los plomos!
- ¿Por Dónde?
- ¡Gabina, aplomo!
No seas cotilla, mujeeer
Que salte
donde le ha menester,
de una silla o de una torre
que a plomo ha de caer
lo que a plomo responde
donde el metal se desplome
tu no lo has de saber.
Que el plomo cae donde quiere
y la caída es certera.
- Ya podía caerse
el vecino de la escalera,
que a pelmazo no le gana
ni el plomo de España entera.
Es en vano que espere
no caerá a plomo esa breva.
- ¡Mala hierba nunca muere!
- ¿Pesan mucho los plomos esos?
Preguntó Bobarín
sofocada en pensamiento,
imaginar sólo el subirlos
le afanaba hasta el aliento.
En la oscuridad de la sala
encontrábanse las damas;
sus siluetas relucían
¡Cual dos hogueras brillaban!
Esfinges fluorescentes
glaucas ambas deslumbraban
¡Y más brillaban sus dientes!
- ¿Que nos pasa Bobarín?
¿Qué es éste relucir?
¿ Qué es lo que tengo?-
Preguntaba Gabina
mientras sus brazos movía
en amago de flamenco.
Bobarín agitaba los suyos
en el aire dibujando
con tal haz un minotauro,
tal complicado era el sino
¡Que no llegaba ni al a mino!
A ver si adivinas que escribo
con mi dedo en el aire
que es aire y es pedo
gases de lo comido
entra antes, sale luego
plato hondo aire fino
-¡No adivino!
-¡Pues si da aires…!
-¡Si no es fabada…es cocido!
-¡Acertaste!
- ¡Con compango de chorizo!
- Ahí te pasaste,
que tanto no he escrito.
-¿Pero por qué relucimos?
Bobarín dudó un momento
-No fue nada que comimos
que mesurada fui ¡Lo juro!
y la cena está por llegar…
¡Ya se! ¡Es la mistad!
Que resplandece en lo oscuro
y la nuestra es de envidiar.
-Si eso que dices es cierto
has de encender la luz
que Stradivarius es nuevo
y andará con ojo ciego.
- La razón tienes puesta
siempre como virtud
curémonos en salud
si la ocasión no espera
y la pintan calva
enciendo ahora la luz
o este va y se la pega
y a ver si de esa se salva.
-¡Reine la calma!
-¡Encienda!
-Se lo agradezco señoras,
Si quieren traigo otra vela….
- No será a dos velas
como vuestra vuecencia nos vea.
No teniendo mayordomo
habré de arreglarlo yo
pesen lo que pesen los plomos-
Ya con la luz repuesta
y sabiendo puesta la mesa
miran todos las bandejas
Gabina, suspira.
Un plato con pocas migas
y un trozo de costra seca
coronan triste vajilla
disfrazada de cena.
-¿No hiciste emparedados
de queso y de jamón?
Y para vegetarianos
¿Otros del huerto?
- ¿Quién yo?
- ¡Si! Eran de jamón y queso
y estaban calientes
Que lo he visto.
- ¡Ha sido mixto y no mixto!
- ¡Mientes! ¿El de verdura también?
- Ojos que no ven
 corazón que no siente.
-Tu estómago en celo
no tiene remedio.
Ávido e impaciente
clava el ojo primero
para hincar después el diente.
-Pues si he visto no me acuerdo.
-Y esa mancha en tu pechera
Confiesa ¿Qué eso?
- Parecer… parece queso.
(Continuará)

Dedicado a mi querida alma perpleja María Maier, mixta o no mixta.

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10
enero 13

El Ejército del Amor

 

CAPÍTULO XXX

 ¡Prisa! Nunca tengo prisa, no tengo tiempo.

Igor Stravinski.

"Mens sana y copa resana" Ilustración del libro La Fórmula Femenina. Editoria Aguilar

 

Manolo el Azañas del Buen Querer abandonó las rimas para arrimarse a una jovenzuela que hacía alarde de sus virtudes de silicona.
- Si me arrimo a tal jamona, ya no rimo, que es silicona, lo que me es menester ahora. ¿Me disculpa señora?- dijo el truhán levantándose de su silla y abandonando la mesa.
Las tripas de Bobarín comenzaban a pedir justicia lo que provocaba en ella rebeldía y algún espasmo que otro, arritmias que le impidieron escuchar la  cruel despedida de su último enamorado. Nada predecía entonces lo que estaba a punto de acontecer. Se batía nuestra dama con las convulsiones propias del hambre cuando un apuesto galán se apoyó sobre su mesa derramando en ella llantos y amores.
- No me trastorne la mesa que anda coja.
- Señora acabo de perder el trabajo, mi mujer me ha abandonado heredando en vida y yo sólo quiero correrme una juerguita gozando de su simpática compañía.
- ¿Una juerguita? ¿Le parece a usted bonito? ¡Revélese contra el sistema! ¿No tiene sangre en las venas? ¿No le importan los males que acucian a la clase trabajadora? ¡Parece usted un trozo de madera!
- No soy un trozo de madera. ¡Soy un Stradivarius!
- Pues entonces aporte a la causa lo que pueda con sus notas.
- Al menos darla, me dirá…
- Toque usted el más grande de sus secretos.
- Los secretos… ¡Qué poco me importan los secretos! El que me los cuenta le va la vida en ello y a mi se me olvidan a la vuelta de la esquina. Haré algo mejor, tocaré los deseos más virtuosos y puros que me aquejan.
Stradivarius subió sobre la silla que también andaba coja por toda la sala y tocó las más hermosas melodías. Los oídos de Bobarín jamás habían escuchado sones tan sublimes. Madame cerraba los ojos e imaginaba al mundo feliz bailando un mismo son, desechando egoísmos y abriendo paso a una nueva era…tan emotivo fue el momento que llegó a olvidar a su estómago en celo.
A Bobarín y Gabina les holgaba tanto escuchar aquella armonía que les reventaron los corsés y comenzaron a bailar y dar saltitos por todo el recinto. Aún hoy cuentan que las vieron dar volteretas y saltos inmortales en los columpios que colgaban del techo, cuentan que el Cirque du Soleil pretendió contratarlas pero ellas sólo tuvieron oídos para aquella hermosa melodía y orejas para sus pendientes.
La gente que pasaba frente a la puerta del chigre, al oír aquel trozo de madera quedaba hipnotizada agolpándose para entrar. Contagiados por lo que acaso fuera el segundo himno a la alegría entraban en un estado de felicidad místico y saltimbanqui.  Al terminar aquel maravilloso son con mánticas funciones que auguraban o esperanzaban un futuro mejor, quedaron sumidos en una terrible depresión y comenzaron una grita del diablo.
- ¡Tócala otra vez Sam! ¡Más madera! ¡Vuelva a alegrar nuestros oídos y a encender nuestras almas! ¡Que no cese la música!
Al comenzar a tocar de nuevo volvieron a encenderse las almas creando pequeños incendios en el chigre.
- ¿Cual es la mejor hora de llamar a los bomberos?
- Yo creo que antes de que los relojes se queden blandos como en la persistencia de la memoria.
- Si, si, antes de que la perdamos. ¡Que alguien llame a los bomberos!- exhortó Bobarín.
Pero no había quién matara aquellos fuegos porque no hay quién pueda contra la pasión y los buenos sentimientos.
- ¡Calma señores, no ardan con las virtudes de Stradivarius y utilicen las suyas pues todo hombre tiene alguna!- gritaba Bobarín mientras intentaba abrirse paso entre la muchedumbre para salir de aquel horno.
Con los pelos algo chamuscados consiguieron llegar a la calle.
- Saca la patita un poco Gabina y de esta nos depilamos.
Depiladas y sin un pelo de tontas les dio gran contento descubrir que Stradivarius salía del chigre ileso.
- ¡De buena madera ignífuga está usted hecho! Anda suba a nuestro rocín que hemos de pensar cómo aprovechar ese su don y tal vez crear un ejército del amor que invada el mundo borrando fronteras.
- Nobles son sus intenciones, pero… ¿No ve el peligro que trae consigo encender pasiones?
- ¡Oh si! Unos amarán su música, otros se reirán de los que la aman pero nadie quedará indiferente.
- ¿Y los que no la entiendan? ¿Los que la interpreten mal y se alcen a las armas?
- Sus armas serán sus instrumentos de trabajo, sus sartenes, sus plumas o pinceles.
- Es usted el vivo retrato de la utopía.
- Es ese un retrato que a Dorian Grey hubiera gustado.
- ¿Dónde me llevan?
- Vamos a casa a comer y a que se de un buen baño que huele usted a chicha a la brasa.
- Me tienta usted, si fueran ambas cosas a la vez…
- Por su puesto, en mi bañera lo que se hacen son pompas de jamón.

 

Dedicado a Mario San Miguel y el Ejército del Amor (http://www.youtube.com/watch?v=DNsi5lLbblo) con el encendido deseo de construir un mundo mejor.

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28
diciembre 12

¡Qué artificial es el realismo!

CAPÍTULO XXIX

 

Uno está enamorado cuando se da cuenta que otra persona es única. Borges

 

Mientras los dramas se hacen resistibles en nuestras vidas y vamos abandonando esa manía de crear un problema para cada solución, Bobarín y Gabina cenan vivas de risa en un chigre asturiano. El chorizo a la sidra se les atragantaba mientras comentaban los por mayores de la carrera.
- ¡Qué cara se le quedó al rocín Grant cuando os quedasteis atascados en el cajón de salida!
- Porque no viste la del cajón. Lo mejor fue verte pintar el paso de cebra al paso de los que encabezaban la carrera. ¡Recursos! Lo que hay que tener son recursos y recursas.
Entre sidrina y risas Gabina fue vencida por la incontinencia.
- Me he hecho pis Bobarín.
Presta Bobarín arrojó el ron de su copa sobre el polisón de Gabina.
- ¿Pero qué haces?
- Es discreción saber disimular lo que ya no se puede remediar- dijo Bobarín mientras llamaba al camarero para que  sirviera otra copa, ya que la suya se había derramado por descuido. Junto a ellas un elegante caballero manipulaba una bolsa de castañas. Bobarín al olor de los frutos, acaso asados en su imaginación, se dirigió hacia él zascandil.
- ¡La bolsa o la vida!- le dijo guiñándole un ojo y apuntándole con la nueva y rebosante copa.
- ¡Qué generosa! Mi mujer me pide siempre las dos cosas- acuñó el caballero ofreciéndole castañas -  ¿No gusta usted ?- continuó el galán dirigiéndose a Gabina.
- No gracias, pa castaña la que yo llevo- dijo atusándose la falda, la orina y el ron.
Si no les importuna me gustaría sentarme con ustedes y compartir castaña.
- Tome asiento, si es hombre que no engaña de destilado aliento.
- No gasto en ese menester. Para servirles, Manolo el Azañas del Buen Querer.
- Pues yo soy prima de Rivera, bueno, más bien me lo bebo.
- Entonces de nada he de temer.
- ¿Qué ha de temer un ilustrado como usted? La peor peste que nos acusa es el miedo, deje, deje.
- Sí señora y así vamos, porque el temor de un mal nos hace caer en otro peor, lo que nos pudo asustar, ahora nos da terror.
- Como el que al quererlo aclarar, va y lo oscurece “more”.
- ¡Habla idiomas!
- Esperanto y fumando.
- ¡Pardiez ¡¡Y llego yo! Me recuerda a la Montiel.
Gabina continuaba asando su castaña a base de orujos.
-…Hip, caer y recaer en males peores y embrujos….mira como recaigo mientras me endiño este orujo- ripiaba y balbuceaba dándose a la bebida.
- No toda recaída es hacia abajo. ¿Verdad Gabina? A veces una cae, y atina.
- ¡Qué va! ¡Mira qué subidón da el beber!- vociferó desde el techo a una lámpara asida.
- ¿Y a qué se dedica usted?
- Depende del día, hoy soy poeta, barda, rapsoda…
- ¿Qué tipo de sorda?
- Pues de joven quería ser poetisa maldita, ahora quiero ser bendita.
- Bendita sea. ¿Y escribe usted realismo?
-  Qué género más artificial es el realismo cuando blanco y negro, son lo mismo.
 -  No se ofenda, que el surrealismo de unos es el realismo de otros.
- Pues eso digo. Visto así, si todo vale…mejor será que declame.
Bobarín sacó un cuadernito buscando uno de sus poemas.
- Declama Bobarín, declama la dama…¡Hip! Si mi copa se derrama, ¡Hip! para disimular un pis ¡Qué drama, qué drama querida Bobarín!- la jaleaba su amiga colgada de la lámpara para disimular el lamparón.
- Paciencia, que intento descifrar lo que he escrito en mi cuaderno de notas.
- Pues vaya empresa, me agotas.
- Es más divertido que jugar al Scrabbel y si me confundo en alguna palabra el error no es tan grave, el acierto por error suele ser la clave.
Manolo el Azañas la contemplaba ensimismado, no eran uno ni dos los pareados, que le habían hecho perder la razón.
- Bella y hermosa flor indescifrable, encriptada en mi corazón.
- Mmmmmm… ¡Qué guasón!
- No disimule usted, que la estoy agasajando ¡Mujer!
- No disimulo, sólo pensaba.
- Pues eso, disimula usted muy mal pensando.
- Predecía las intenciones que le aquejaban.
- Señora, pero si yo soy santo, santo y vestido.
- Lo mejor de la santidad son las tentaciones ¿Tiene usted de esas? Pues si el santo está vestido , por seguro y obvias razones, que lo divertido está en verle desnudo de hábitos y calzones.
- A doquier, aquí le juro, fértil soy en tentaciones.
- Empezamos a comprender; tiene sentido.
- ¡Qué obsequio vuestra compañía! ¡ Encendido tengo el pecho! ¡Qué grata sobremesa!
Para entonces Gabina yacía sobre la mesa en espera de la recaída que le subiera al techo.
- Decía usted tener mujer (de esta sale mal trecho…)  ¿La ama tanto que no quiere gastarla?
- Le cuento a usted los hechos,  un día me levanté teniendo mujer e hijos.
- A lo hecho pecho.
- Señora se lo suplico, reconozco que en el lecho no me hicieron suplicios pero era ella tan fértil que en pocos años me vi con cinco.
- Madre mía, no me asombre. Por lo menos tendrían nombre.
- Cinco al día los muy pijos.
- ¿Y su mujer?
- Sólo uno.
- Qué oportuno…Quiero decir si aún la desea.
- Le deseo lo mejor.
- Qué ingrato ¿Tanto la ama?
- No me interprete mal, es virtuosa dama.
- Claro y su deber… Traicionarla.
- No veo traición alguna en pretender su atención sin más intención.
- Ya no me inspira usted, deme un poco de su whisky a ver si vuelve el embrujo.
-No es whisky, es orujo. Por el orujo de mi cara que veo lo que bebo.
- Pues yo bebo lo que veo y cuanto más bebe usted más borroso le veo.
Volvieron así a retomar la conversación y los destilados.  Jugaban a inventar historias sobre el resto de clientes que ocupaban el chigre y pronto quedó olvidada la condición civil del galán.
- ¡Qué destilazo tiene usted bebiendo lo que ve! Mire a esa graciosa pareja a ver si retorna la musa.
-  ¿Acaso otro anciano acompañado por su sobrina rusa?
- ¡Qué imaginación tiene usted!
- No es vocación ni el beber, lo que tengo es poca vista, que complemento con imaginación y un toque de ilusionista.
- ¡Qué lista!
Gabina suspira. Bobarín palpa su ropa.
¡Otra copa! Que se seca el orín de mi amiga; y a mi la boca.
 
( Continuará) 

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10
diciembre 12

Un drama resistible

CAPÍTULO XXVIII

 Si me hubieran hecho objeto sería objetivo, pero me hicieron sujeto. Jacinto Benavente.

En el último capítulo os dejé con los dos rocines a punto de traspasar la línea de llegada; vamos que os dejé con el corazón en un puño para hacer un poco la puñeta. Por el altavoz continúan retransmitiendo la carrera :
Bobarín adelanta a Selami montado por Fayos, les separa una pulga de chorizo; la dama sigue sacando pecho. ¡Cagancho adelanta posiciones, Selami , Grant y Cagancho pelean los últimos puestos! Parece que este es orden definitivo de llegada.
Bobarín exhausta cabalgaba frente a las gradas orgullosa de su segundo puesto. La prensa se amontonaba a su alrededor asediándole a preguntas:
- Bobarín ¿Un segundo puesto es una victoria?
- Pues si señor, porque con el segundo puesto regalan un bono para los supermercados Sánchez Romero.
- ¿No hubiera preferido quedar en primer lugar?
- Deje, deje. No se si sabría sobre llevar el éxito, tal vez terminara anoréxica, sin apetito sexual ni de chorizo.
- Pues yo creo que le sentaría muy bien la victoria.
- No señor, yo soy más bella sin sentarme en el trono.
- ¿Ha sido dura la carrera para usted?
- El camino arriba y abajo es uno y el mismo.
- ¿ Va a seguir presentándose a carreras?
- No señor, ahora asistiré como espectadora a las carreras de suicidas en el puente de Segovia.
- Ha habido momentos del recorrido en los que usted parecía al menos cuatro personas. ¿Cómo se explica esto?
- Hay que ser muchas para conseguir ser una sola.
- ¿Quiere desmentir los rumores que la relacionan sentimentalmente con su caballo?
- Me cuesta lo mismo mentir que desmentir las mentiras de otro. También me critican mucho y eso que no me han visto durmiendo.
- ¿Es consciente que hemos atendido a la carrera más lenta de la historia?
- Hasta la carrera hubiera sido más rápida si cada uno se ocupara de sus propios asuntos.
- ¿Tiene algún secreto a la hora de competir?
- Lo importante es aparentar que una va un segundo después para ganar un segundo y esto pueden aplicarlo en el día a día…
- ¿Qué puede comentarnos sobre su salida nula,cuando quedó atrancada en el cajón?
- Es que en mi comienzo está mi final. Mire para ahorrar tiempo lo mejor es escoger el momento de salida.
- ¿Qué conclusión saca de esta carrera?
- Hay que ser muy tonta para sacar conclusiones.
- Con su edad y su peso ha sido toda una proeza.
- Señor, no me falte, yo soy una niña hinchadita de tiempo.
- Me refiero a que era difícil predecir su segundo puesto.
- Señor, predecir es muy difícil siempre, sobre todo el futuro…
Volvieron a interrumpirla con más preguntas y como ocurre siempre que una está hablando de algo importantísimo y es interrumpida, se le olvidó el tema que le ocupaba. Cuando acontece dicha laguna mental hay que tener preparada una frase comodín de relleno que le salve a una del apuro, así Bobarín echó mano de su frase fetiche y continuó hablando contundente:
- …y todo lo demás de todos los países.
Tras esta afirmación que dejó a los reporteros mesándose la barba, invitó a Gabina a montar en el rocín y se fueron con sus bonos a otra parte.
Si usted está leyendo esto, es que me he perdido. Disculpen. Como os iba diciendo el público gritaba enfervorizado a su paso.
- ¡Bobarín! ¡ Bobarín! ¡Diestra amazona en su rocín!
- ¡Ay qué simpáticas son las triunfadoras!- se dirigió Gabina con retintín al entregado público y girándose hacia su amiga continuó hablando.
- ¡Ay Bobarín, qué emocionante carrera! ¿ Tu cómo la has vivido?
- Pues en la curva de las Perdices se me han ocurrido unas cosas graciosísimas, espero haberlas apuntado.
- Y yo mientras pintaba el paso de cebra he conocido a un hombre muy interesante.
- ¡Alma cándida! Cuando llevas durmiendo sola tanto tiempo, todos son interesantes.
Tras ellas caminaba a paso ligero un galán demostrando tal vez, sospechoso interés.
- ¿Dónde van señoras?
- ¡Qué hombre más completo! ¡Tiene hasta curiosidad!
Sepa buen hombre que nos dirigimos a descansar a casa- Gabina pellizcaba nerviosa a su amiga mientras le susurraba algo al oído.
- ¡Ay! Que me da un patatús. No le despaches que es mi nuevo enamorado. ¡Para por favor!, ¡Para!
Un atractivo galán de pelo cano cogió con suavidad la mano de Gabina hincando la rodilla en el suelo.
- Gabina, es usted mi media naranja, somos la pareja perfecta, usted, una mujer con pasado y yo, un hombre con futuro…- en ese momento una maceta cayó de la nada dejándolo tieso.
- ¡Pues vaya futuro!- dijo Bobarín reanudando el paso. Gabina miraba hacia tras fijando su mirada en el mal parado.
- ¿Qué ha querido decir con eso de una mujer con pasado?
No le des importancia Gabina y toma un trago- contestó Bobarín consolándola con una botella de mezcal.
- No sé chica, un día me comí el gusano que reposa al final de la botella y el gusano me comió a mí…Oye. ¿Pobre hombre no?
- Es un drama resistible Gabina, resistible…

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12
septiembre 12

A caballo retratado buenas son tortas

CAPÍTULO XXV

Tercera parte del capítulo XXIV

Lo mejor de “El Banquete”, es el Platón de cocido. Clorata de Potasa

El día transcurría en el suelo tras la barra del bar de aquel asador. Nuestras damas comenzaban a desesperarse con la tardanza de Grant que había desaparecido hace horas con el propósito de hacer un recado. De fondo la fuga de Bach amenizaba el restaurante.
- Para mi que éste se ha fugado…
- Y aquí las dos sin pegar ojo…
- ¡Ojo!…que yo lo tengo bien pegado al suelo.
- Eso es que tendrás un ojo vago.
- Y que me ando con ojo- dijo mientras avanzaba arrastrándose sobre las posaderas ayudándose con las manos.
- Ahí viene mi copa, sostenme el pincho moruno Gabina.
- Yo también tengo las manos ocupadas.
- Pues suelta la copita, monina.
- Ay chica, siempre te sobra un brazo hasta que lo necesitas.
- Debe de ser tardísimo. ¿Qué hora es?
- Pues espera que mire mi reloj de cal.
- Dirás de arena.
- Yo nunca he sabido cual es la buena, la de cal o la de arena, así que me hice un reloj de cada.
- ¿Y qué hora es?
- Pues no sé, ya sabes que veo borroso hasta por los ojos.
- Ya, tu de tanto no ver lo ves todo.
- Pues sí, reconozco a un ladrón hasta en la oscuridad y por ahí viene el nuestro.
- Aquí estoy señoras- dijo Cary Grant a las damas que le miraban sorprendidas.
- ¡¡¡Has vuelto!!!- exclamaron al unísono.
- Si señoras, un caballero siempre da la cara.
- Lo que nosotras queremos que nos de son otras cosas, que con dar la cara no se acalla la conciencia.
- Reconozcan señoras que desafían el sentido de la belleza, pero a su favor diré que son hermosas y muy amenas.
- ¿Eso es lo de las abejas?
- No…es un libro de Cela…¡Ay Gabina, que hay que decírtelo todo!- infirió Bobarín poniendo cara de intelectual.
- Vale, pero no me levantes la voz que las cosas interesantes se dicen en voz bajita.
- Pero si más abajo no podemos estar y ¡Qué rápido pasa el tiempo bajo el nivel del mar.!- Un buzo atravesó la escena lacónicamente.
- ¿ Te acuerdas cuando vivíamos en un bunker antisubmarinos en Luchana?
- Qué vistas tan bonitas tenía…
- Cary y usted ahí tan pichi, sin ponerse a su faena- se quejó Gabina.
- ¡Qué faena!
- Pero si no ha habido ni redoble.
- Bueno de vodka.
- Señoras es que no estoy de servicio.
- ¿ El servicio? Al fondo a la derecha- añadió Bobarín inmersa en la carta eligiendo un segundo primero.
- De primero tomaré dos segundos y de segundo dos primeros, de postre me trae tres entrantes, por favor, con sacarina y manchados de café.
- Qué manía con manchar- se quejó Gabina.
Grant aprovechando que las damas estaban distraídas intentó fugarse de la escena reptando por el suelo hacia una joven muchachita que le ponía morritos.
- ¡Un mutis por el foro! ¡ Un mutis fuera de guión!- advirtió la vecina.
- ¡Canalla!- gritó Grant- ¡Traidora! Yo sólo me iba al servicio…
Gabina y Bobarín cercaron la salida al ladrón.
- Cary, hagamos un trato. Nos conformamos con un ósculo si nos deja retratar tan esperado momento.
- ¿Con una fotografía?
- No hombre no, con un retrato ecuestre.
Así que Cary Grant cedió y se puso en actitud equitativa emulando una jaca árabe mientras nuestras dos damas montaban sobre su lomo y un retratista de La Corte se las veía para que todos cupieran en el lienzo.
- Por favor, metan tripa que no me caben.
- Pues dibújenos de frente.
- No, si el menor problema es el caballo.
- ¡Pues será el caballete!- infirió Gabina con la chispa que le caracteriza.
- No te rías no se vaya a desbocar el caballo.
Tres días después tras finalizar el retrato ecuestre ordenaron una parrillada y ordenaron un poco el salón que era una barra y estaba lleno de heno para el rocín.
Entre los efluvios a trementina y vodka Cary Grant pacía, el buzo intentaba quitarse la escafandra sin éxito, el médico -que era un bombero- regaba el televisor intentando extinguir el incendio de los campos de trigo de Francisco José, que llevaban tres capítulos ardiendo, la vecina besaba con frenesí a Eurelio que se lo habían devuelto y Bobarín y Gabina se colocaban las servilletas a modo de babero. ¡Qué bonita estampa!, ¡Qué escena más familiar y embriagadora! ¡Hip!
(Continuará)

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