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mayo, 2012


24
mayo 12

Tongo, tango, tanga, tonga

CAPÍTULO XXIII 

El mundo me la da, pues yo la tomo. Echegaray

Para que puedan ustedes formar juicios les reconstruyo los hechos que acontecieron en aquella milonga y que terminaron dando fin al intrépido viaje. Gabina, Bobarín Meritorio, Agustín y Detente se agolpan en la escena saliendo por la puerta que era una ventana.

 

-Las puertas en Argentina son iguales que las de  España- Comprobó Gabina mientras salía por la ventana.
- Hablando de La España esa que es toda una demagogia… ¿ No crees Gabina que ya es hora de volver? Se pasan los capítulos y aquí no hacemos nada más que bailar tangos y tangas.
- Pues si, además como nos despistemos aquí nos expropian hasta las enaguas.
- En aguas o en seco empiezo a echar de menos un buen cocido y una buena cocida madrileña.
- A mi no me está sentando muy bien este viaje, empiezo a sentir un profundo desapego al amor.
- Gabina no empieces ¿Sabes? He pensado que a lo mejor lo que te pasa es que eres lesbiana.
-¡Tu tía! ¿ Crees que es posible? ¿ A mi edad? A lo mejor tu también.
- Dame un beso y lo probamos.
Gabina cerró los ojos y Detente- por una vez más rápido que un colibrí- se lanzó a besarla. Gabina mantenía los ojos cerrados y besaba con fluctuación.
- ¡Oh Diós mío soy lesbiana! ¡Ese ósculo si que me ha gustado!
- No digas cochinadas.
- Si es que en el fondo yo soy una romántica. ¡Te quiero Bobarín! ¡Te quiero!
- Que no Gabina que te ha besado el nuevo, Don Detente.
- Pues no se detenga Detente, deme la miel de sus labios que soy una romántica empedernida.
- En ese achaque no me supera.
- ¡Qué enfermedad esta es el amor!
Y volvieron a fundirse en un beso de los que crean época y quitan la respiración a los pájaros y caen desplomados.
- ¡Corra el aire!
- Corro yo y huyo. ¡Me da miedo este sentimiento!- exhortó Detente.
- Qué noche de verano…
- La propia para un idilio.
-Yo no entiendo de toros pero ilidio con lo que me echen.
-Habla usted de una Lidia.
- A esa tampoco la conozco, ¿Ya estamos con terceras personas? ¡Farsante!
- ¿Farsante? Lo nuestro no puede ser, hay un abismo entre nosotros.
-Pero es un abismo muy pequeño.
- Es un abismo tamaño estándar.
- Hay que tener otra conformidad Detente, tiene usted un problema para cada solución.
- Me atemoriza usted, me voy pitando.
- Váyase pero no pite que tengo resaca.
- Me desaparezco.
- Ale, ale, complázcame usted en tan honroso deseo.
- Vámonos Gabina que cada vez nos duran menos lo idilios. Deberíamos sentar la cabeza de una vez.
- ¡Ay no! Que se me duerme.
- Es de rosas y espinas la cadena del amor…- lloraba Meritorio que despechado se derramaba sobre la acera que no era una acera sino un valle de lágrimas, recordando su lidia con Gabina antes de que apareciera Detente.
- En su cárcel de espinos y rosas…- leyó Bobarín con un ojo en un libro de Rosalía de Castro mientras con el otro leía el Hola Argentina.
- ¡Ay qué amante es la rosa y qué amada la espina!- respondió Meritorio con un ojo en un libro de Gabriela Mistral y el otro cerrado.
- ¿Qué espina?- Preguntó Gabina.
- Concha debe ser.
- Meritorio no llore, actúe, debe usted tratar a Gabina con mano izquierda.
- Yo sólo tengo dos derechas, y esta mujer me hace sentir el hombre más aburrido del mundo…
- Si eso fuera verdad sería maravilloso. Demuéstrenos que es usted el hombre más aburrido del mundo.
- Pues si, pues si, qué buen tiempo hace…
- Esmérese hombre, que así de aburridos son todos los vecinos en el ascensor.
La conversación se arrastraba penosamente en espera de otro destello de aburrimiento, algo que nunca llegaba.
- ¿Por qué afirma que es usted tan aburrido? Usted sólo es un insulso.
- No diga eso, enséñeme a ser aburrido.
- Pruebe a hablar de política, de crisis, de brotes verdes…
- Oh, si todo un pueblo conociese su atraso…no estaría realmente atrasado…
- Ahí vas bien. ¡Qué tío más aburrido!
- ¡Bravo! ¡Bravo!- gritaba Gabina.
- Gracias, gracias. ¿Quieren que siga?
- No tengo hoy defensas para combatir el bacilo del aburrimiento, me fugo de esta escena en ciclomotor con Gabina.
Gabina apareció en una moto Triumph  dando eses por la acera.
- Sube Bobarín.
- ¡Pero estás bebida!
- Espera que tengo un teléfono con una aplicación que si  soplas por la antena te da el grado de alcoholemia.
- ¿ Y si da positivo?
- Depende de lo que te de el teléfono llama a tus padres, a la Dirección General de Tráfico o a Fermín, que es un señor muy simpático que te lleva a casa y te mete en la cama.
- Pues yo de ti no soplaría.
- No. ¡Si soplar más ya ni puedo!
- Arranca y dale hasta el aeropuerto pero para por el camino en un asado que tengo hambre.
- Ya comerás en el avión, últimamente te encuentro adiposa y apenas cabes en ese jersey.
- Lo que pasa es que lo lavé con agua caliente y se me ha dado de no.
- Ya, a ver si comemos menos…
- Nunca más volveré a pasar hambre, lucharé hasta el último hálito…de pollo y cuando vuelva a Madrid me voy andando a Vigo para bajar peso.
- Y cuando llegues a Galicia te comerás una tarta de Santiago, otra de Juanita y otra de Ramón.
Pero para cuando llegaron al aeropuerto habían devorado 20 kilómetros en moto y el apetito les había desaparecido.
- Que sea la última vez que devoramos algo antes de la cena.
- Qué razón tienes Gabina.

Dedicado a Alberto Urrutia, dueño y señor de la imagen que ilustra este bonito drama de amor. ( Colección privada Echaniz)