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diciembre, 2011


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diciembre 11

En lunes ni te cases ni te embarques

CAPÍTULO XVI

Sólo lo imaginario es verdad y nada es verdad si no puede imaginarse. Clorata de Potasa

 

Se oían truenos a lo lejos.
- ¡Gabina de tanto mirar al cielo te va a salir una nube en el ojo!-
- A qué voy y lluevo- dijo una nube.
Bobarín, Gabina y Jesús se apresuraron al ayuntamiento para celebrar el casorio pues amenazaba con llover. Como no podían compartir el paraguas porque no tenían paraguas, compartieron la lluvia. Al llegar a la municipalidad infirió Bobarín:
- Mi amor ¿ No van a venir tus padres?
- No pueden, se fueron en un accidente de coche.
- ¡Oh Jesús, cómo los míos! ¿ Se salieron de la carretera?- interrumpió apesalumbrada Gabina.
- No, se los tragó el coche.
- Qué mal trago, lo siento ¿Murieron en el acto?
- No, murieron treinta años después de muerte natural.
- Qué tristes son las naturalezas muertas.
El alcalde comenzaba a impacientarse. Un besugo con su limón debajo del brazo compartía banco con Gabina y con un jamón vivo.
- Por favor señores si quieren casarse hoy terminen con este ataque de cencerrofrenia. ¿Desean proferir los contrayentes alguna palabra antes de que proceda?
- Si por favor que llevo aquí toda la tarde y como tengo un reloj tan pequeño no tengo tiempo para nada- dijo el besugo.
- ¿ Y ese quién es?
-La cena.
- Señores quieren dedicarse unas palabras o voy al grano.
- Lo que faltaba si ahora se va usted Al Grano no terminamos nunca.
- Yo sólo tengo que decir que estoy en la gloria- dijo Bobarín levantándose y alzando los brazos.
- ¡Ay! Pero, ¿te has muerto?- preguntó Jesús afligido.
- No, bobo, es del gusto.
- Menos mal Bobarín creí que hablaba con los muertos o que también me había muerto yo.
- Estás muy vivo y muy guapo aunque sin colear, pero como no sé qué más decir no digo nada más.
- Yo quería decirle para que conste al besugo y al jamón vivo que la amo a usted Bobarín por que es muy ahorradora no hay más que ver lo despacio que enciende usted las luces.
- Las que usted tiene que parece un árbol de Navidad.
-Me sube usted la moral Madame.
- Es que soy muy moralista, tanto que creo que me voy a casar sola.
- Tiene usted razón Bobarín, no nos casemos piense que las mujeres casadas se vuelven egoístas y les hacen la vida imposible a sus maridos ¿ Usted no quiere hacer eso, a qué no Bobarín?
- ¡Diós me libre! Anulado quede el casamiento y listo, lo mejor es no involucrarse mucho en estas cosas ni en las otras,  cojo ésta que es mi última alegría y me voy con Gabina a Las Vistillas a echar un vistazo.
- Además ya hemos perdido los papeles y en esto de las nupcias son imprescindibles con tanta burocracia.
- Burogracia la que no tiene usted. Ea, aquí no se casa nadie- El besugo y el jamón aplaudían por el indulto.
 -Perfecto porque no me gustan las mujeres casadas. Cada día la gente está más loca- dijo el prometido que no había cumplido su promesa.
- Sobretodo todo usted Jesús que aún teniendo nombre de estornudo me ha durado menos que una tos.
Bobarín y Gabina fueron a las Vistillas para ver la puesta de sol y celebrar su fracaso tomándose un Gin Tonic.
- Para ver la puesta de sol llevamos esperando todo el día-
- No hay derecho, siempre hacen lo mismo.
- Analicemos lo acontecido esta mañana y lleguemos a una conclusión.
Se sentaron las amigas a analizar concienzudamente lo sucedido pero como no querían llegar a ninguna conclusión incómoda porque estaban muy cómodas decidieron hablar de otras cosas.
- ¿Te acuerdas de Eusebio?
- Si, claro, el que se ahogó en la playa.
-  Si pero se ahogó fuera del agua con un hueso de pollo que pasaba por ahí.
- Pues ya podía haber pasado de largo.
- Iba de corto, concretamente en traje de baño.
- Pobre hombre, mira que ahogarse sin avisar…
Llegó la puesta de sol, luego la puesta de Gin Tonic y después un acordeonista muy pesado, que al menos pesaba 120 kilos.