CAPÍTULO XIII
El hombre que se ríe de todo es que todo lo desprecia. La mujer que se ríe de todo es que sabe que tiene una dentadura bonita.Enrique Jardiel Poncela
Bobarín había recibido recientemente una misiva de su amiga Gabina anunciando su llegada, pero los días pasaban y allí no arribaba nadie. Desconsolada y contrariada Bobarín escribía con pulso tembloroso:
Zarzadilla de Totana, 27 Agosto 1890
Ingrata Gabina no se si finalmente has abortado el viaje a la Villa o has enviado una carta avisándome de tu demora a Paquito el Chocolatero. Sé que no dejas de escribirme por Olvido, que es una señora que antes se llamaba Alaska. ¡Ah! No morirá de empacho nuestro cariño pero pudiera morir de hambre. Como no vienes a visitarme todos creen que me invento que tengo una amiga Gabina, anda qué me iba yo a inventar un nombre así, si me inventara una amiga se llamaría Patata Frita…
Antes de que cayera la primera lágrima sobre el papel,que era una papeleta del bingo,alguien entró por la ventana que era una puerta.
- ¡Gabina! ¡Quita de la ventana, me estás tapando la vista!- dijo Bobarín emocionada.
-¿Hacia dónde me muevo? ¿Qué vista prefieres?
-¡La que me estás tapando!- Y ambas se fundieron en un abrazo atravesándose con efusión y estrellándose contra la pared.
Recordemos que su amiga Gabina era una huerfanita bisiesta de ochenta años que hacía las amistades de Bobarín desde su infancia, lo que no sabían ustedes es que Gabina era también cleptómana, ludópata, juerguista y sabía hacerse la tonta incluso mejor que Bobarín.
Gabina era tan sospechosa que creía que todo el mundo era sospechoso, de nadie se fiaba, esa era la causa de que nunca llevara cartera y de que Bobarín tuviera que correr con todos sus gastos. Gabina no tiene principios pero tiene unos orígenes monísimos, sobre todo porque nació de una pieza. Bobarín la tiene por una mujer muy optimista pues cuando toma alubias con chorizo no le pasa nada. En una ocasión Gabina tuvo un novio al que quiso mucho, pero no podía casarse sin el consentimiento de sus padres y como era huérfana y con los tiempos que corren decidió dedicarse a la virtud que es muy económica. Cuando la detienen por algún pequeño hurto y se la llevan ante el juez ella siempre declara lo mismo “ Teniendo juicio vive una tan a gusto” y sale de allí tan contenta con su amiga Bobarín que la considera muy juiciosa. “ Mi amiga Gabina, de todas ha salido muy bien mirada”, declararía Bobarín en el Faro de Vigo “ No ha roto un pleito en su vida”. Y es que Gabina había aprendido a salvar de la ruina su conciencia.
Sin deshacer el equipaje porque Gabina no tenía bagaje…se lanzaron a la calle sin dejarse hablar la una a la otra. Atropellándose y pisándose los zapatos llegaron al Club “Con-medias y Copilla” en el que entraron encantadas aunque se trataba del Club de Comedia y Coplilla.Allí encontraron una pared de ladrillo y un cómico que se llamaba Abundancio y contaba cosas de lo más tristes. Cuando terminó la actuación Bobarín estaba destrozada del dolor. Gabina y un tal Martini la consolaban cuando se acercó el artista.
- Abundancio para servirlas. ¿No le ha gustado a usted la actuación?
- Muchísimo caballero, muchísimo, pero es que era tristísima, es usted un genio, nadie me había hecho llorar así desde la desamortización de Godoy.
- ¿ Puedo sentarme a vuestro lado de ustedes?
- Si no pide usted permiso…si- apuntillo Gabina.
- Es usted todo belleza en exquisito concentro de intelectualidad y emoción-dijo el cómico mirándola mientras Bobarín se hacía la despistada.
- Tengan, estos son los horarios de mis próximas actuaciones.
- ¿Y honorarios, tiene usted honorarios?- Preguntó Gabina.
- Muy buenos, de nueve a doce.
- Entonces tiene tres…¿Y sueldo? ¿ Tiene usted sueldo?
- ¿Qué es eso?
- Una cosa.
- ¿Pero usted sabe qué es?
- Si, pero no se lo quiero explicar porque no son horas para eso.
- Tiene usted razón son horas para que yo le pida la mano.
- ¿Pero cómo sabe usted que tengo una mano?
- No hay más que verla y seguro que tiene dos.
- Yo creo que no hay nada entre nosotros.
- Entonces demuéstrelo y quítese la ropa.
Y así lo hicieron. El tardó un poco más en desvestirse porque llevaba el traje de buzo, Gabina en cambio llevaba el modelo “váyase usted a pasero”. Lo de quitarse el traje no le importaba nada a Gabina ya que ella se quitaba siempre la falda en la peluquería para no gastarla. Después de pelar a una pava que pasaba por allí Gabina, animada por Bobarín que siempre alentaba a juzgar con pasión, le concedió al cómico una de sus manos y corrieron al Ayuntamiento.
Abundancio y Gabina fueron muy felices durante una semana y media. Como ya no tenían pava se pasaban el día pelando pipas y las llamaban peladillas. Hasta que un día Abundancio agotado de pelar pipas encendió la radio y escuchó decir a un Zapatero que había llegado a presidente “Que era urgente reducir gastos”, por lo que con toda la tristeza de su estómago se vio obligado a abandonar a Gabina y a Bobarín en una tienda de complementos. Abundancio se despidió muy bien, diciendo:
- Adiós muy buenas-
Así comenzó Gabina a olvidar sus valores que eran dos.
Dedicado a Marta Manrique allá en las tierras de Byron y Gervasian Vintage


Soy Clorata de Potasa, la negra de Madame Bobarín, no la que le aprieta el corsé , eso ya se lo llevó el viento, sino la encargada de escribir la autobiografía que ella firmará y será traducida a quince idiomas incluido el swahili. Hoy por hoy Madame Bobarín es famosa entre otras cosas por haber inventado el método "voilá" (wualá) que consiste en quitarse el sujetador sin desprenderse de la camisa, chaqueta, tirantes y/o auriculares. Así como la técnica de aprovechar el hipo para cantar zarzuelas como La Revoltosa.
Podéis encontrar más sobre los amigos de Clorata y Bobarín en la 