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octubre, 2011


18
octubre 11

Al natural. Gabina llega a la ciudad

CAPÍTULO XIII

El hombre que se ríe de todo es que todo lo desprecia. La mujer que se ríe de todo es que sabe que tiene una dentadura bonita.Enrique Jardiel Poncela

Bobarín había recibido recientemente una misiva de su amiga Gabina anunciando su llegada, pero los días pasaban y allí no arribaba nadie. Desconsolada y contrariada Bobarín escribía con pulso tembloroso:
Zarzadilla de Totana, 27 Agosto 1890
 Ingrata Gabina no se si finalmente has abortado el viaje a la Villa o has enviado una carta avisándome de tu demora a Paquito el Chocolatero. Sé que no dejas de escribirme por Olvido, que es una señora que antes se llamaba Alaska. ¡Ah! No morirá de empacho nuestro cariño pero pudiera morir de hambre. Como no vienes a visitarme todos creen que me invento que tengo una amiga Gabina, anda qué me iba yo a inventar un nombre así, si me inventara una amiga se llamaría Patata Frita…
Antes de que cayera la primera lágrima sobre el papel,que era una papeleta del bingo,alguien entró por la ventana que era una puerta.
- ¡Gabina! ¡Quita de la ventana, me estás tapando la vista!- dijo Bobarín emocionada.
-¿Hacia dónde me muevo? ¿Qué vista prefieres?
-¡La que me estás tapando!- Y ambas se fundieron en un abrazo atravesándose con efusión y estrellándose contra la pared.
Recordemos que su amiga Gabina era una huerfanita bisiesta de ochenta años que hacía las amistades de Bobarín desde su infancia, lo que no sabían ustedes es que Gabina era también cleptómana, ludópata, juerguista y sabía hacerse la tonta incluso mejor que Bobarín.
Gabina era tan sospechosa que creía que todo el mundo era sospechoso, de nadie se fiaba, esa era la causa de que nunca llevara cartera y de que Bobarín tuviera que correr con todos sus gastos. Gabina no tiene principios pero tiene unos orígenes monísimos, sobre todo porque nació de una pieza. Bobarín la tiene por una mujer muy optimista pues cuando toma alubias con chorizo no le pasa nada. En una ocasión Gabina tuvo un novio al que quiso mucho, pero no podía casarse sin el consentimiento de sus padres y como era huérfana y con los tiempos que corren decidió dedicarse a la virtud que es muy económica. Cuando la detienen por algún pequeño hurto y se la llevan ante el juez ella siempre declara lo mismo “ Teniendo juicio vive una tan a gusto” y sale de allí tan contenta con su amiga Bobarín que la considera muy juiciosa. “ Mi amiga Gabina, de todas ha salido muy bien mirada”, declararía Bobarín en el Faro de Vigo “ No ha roto un pleito en su vida”. Y es que Gabina había aprendido a salvar de la ruina su conciencia.
 Sin deshacer el equipaje porque Gabina no tenía bagaje…se lanzaron a la calle sin dejarse hablar la una a la otra. Atropellándose y pisándose los zapatos llegaron al Club “Con-medias y Copilla” en el que entraron encantadas aunque se trataba del Club de Comedia y Coplilla.Allí encontraron una pared de ladrillo y un cómico que se llamaba Abundancio y contaba cosas de lo más tristes. Cuando terminó la actuación Bobarín estaba destrozada del dolor. Gabina y un tal Martini la consolaban cuando se acercó el artista.
- Abundancio para servirlas. ¿No le ha gustado a usted la actuación?
- Muchísimo caballero, muchísimo, pero es que era tristísima, es usted un genio, nadie me había hecho llorar así desde la desamortización de Godoy.
- ¿ Puedo sentarme a vuestro lado de ustedes?
- Si no pide usted permiso…si- apuntillo Gabina.
- Es usted todo belleza en exquisito concentro de intelectualidad y emoción-dijo el cómico mirándola mientras Bobarín se hacía la despistada.
- Tengan, estos son los horarios de mis próximas actuaciones.
- ¿Y honorarios, tiene usted honorarios?- Preguntó Gabina.
- Muy buenos, de nueve a doce.
- Entonces tiene tres…¿Y sueldo? ¿ Tiene usted sueldo?
- ¿Qué es eso?
- Una cosa.
- ¿Pero usted sabe qué es?
-  Si, pero no se lo quiero explicar porque no son horas para eso.
- Tiene usted razón son horas para que yo le pida la mano.
- ¿Pero cómo sabe usted que tengo una mano?
- No hay más que verla y seguro que tiene dos.
- Yo creo que no hay nada entre nosotros.
- Entonces demuéstrelo y quítese la ropa.
Y así lo hicieron. El tardó un poco más en desvestirse porque llevaba el traje de buzo, Gabina en cambio llevaba el modelo “váyase usted a pasero”. Lo de quitarse el traje no le importaba nada a Gabina ya que ella se quitaba siempre la falda en la peluquería para no gastarla. Después de pelar a una pava que pasaba por allí Gabina, animada por Bobarín que siempre alentaba a juzgar con pasión, le concedió al cómico una de sus manos y corrieron al Ayuntamiento.
Abundancio y Gabina fueron muy felices durante una semana y media. Como ya no tenían pava se pasaban el día pelando pipas y las llamaban peladillas. Hasta que un día Abundancio agotado de pelar pipas encendió la radio y escuchó decir a un Zapatero que había llegado a  presidente “Que era urgente reducir gastos”, por lo que con toda la tristeza de su estómago se vio obligado a abandonar a Gabina y a Bobarín en una tienda de complementos. Abundancio se despidió muy bien, diciendo:
- Adiós muy buenas-
 Así comenzó Gabina a olvidar sus valores que eran dos.

Dedicado a Marta Manrique allá en las tierras de Byron y  Gervasian Vintage


4
octubre 11

El séptimo arte de Bobarín

CAPÍTULO XII

Si pudiera yo también me daría la espalda.

Malcom Lowry

- Pero como no puedo voy a ir a un casting- se saludó Bobarín aquella mañana.
El barrio estaba revolucionado. Una productora americana estaba haciendo un casting en la plaza de Cascorro. Buscaban cien mujeres esculturales y una que fuese culta de cien kilos, kilo arriba kilo abajo. El periódico se hacía eco de la noticia y relataba cómo las jóvenes modelos guardaban cola, aquellos enjutos cuerpecillos formaban una línea que apenas se veía de perfil. Bobarín vistió sus mejores galas de maja desnuda y salió polichinela a buscar un taxi.

Todos sabemos que los taxis se inventaron para seguir a otros taxis así que todos los taxis tiene un taxi que perseguir, Bobarín paró uno con su buscador de metales y le dijo ufana:
- Siga a ese taxi-
- ¿ A qué taxi, a ese o a ese?-
-No sea tonto ¿no ve que a ese ya le persigue uno?-
-¿ Pues a cual, a aquel que es un coche de bomberos?-
- Por dios hasta le tengo que decir a qué taxi perseguir. ¿ Está seguro que es usted taxista?-
- Pues señora vea usted mi número de licencia-
- Nada, tiene usted un número de licencia muy bajo…Haga una cosa, siga al que más rabia le de-
- Mire pues ese me da rabia que viene del aeropuerto-
- ¡Pues ande, ande, sígale que se le escapa! -
Al llegar pagó con un billete de 500€ que sacó del escote que es como uno paga a escote.
-  Señora, este billete es falso-
- ¿ Pero los hay verdaderos? Mire si quiere le doy dos-
¿ De dónde habrá sacado su padre esta familia? Ande hágase un simpa que yo no la persigo- Bobarín se apeó presurosa recolocándose su traje de maja desnuda.
El taxi había llegado justo a la Plaza de Cascorro que bullía abarrotada de personal ávido de fama, pero al llegar Bobarín sólo se veía a Bobarín.
- ¿ Así que es usted la entradita en carnes que viene al casting?-
- Pues si ¿ Quién se lo ha dicho?-
- Uno que tiene mucha imaginación-
- Sepa usted que yo en estas cosas ya tengo experiencia, hice un papel en una superproducción para una cadena de fajas-
- ¿ Y cómo le contrataron para ese papel?-
- Fue un cazatalentos que me vio haciendo la muerta en la piscina-
- Para que usted flote debe de ser muy buena actriz-
¡Y tanto señor, toda una actriz, no sabe cómo engaño, parezco rellenita pero estoy super rellena-
Veo que encaja usted bien en este papel y en este sofá-
Mire, no sé si me encontrará algo escueta de pecho, el “do” lo doy muy bien, pero me negué a operarme y ponerme silicona…-
Pues hizo usted muy bien, eso son tonterías. Para aumentar el tamaño lo mejor es una lupa Zeiss-
¡Pues eso digo yo! Qué bien nos entendemos-
- La encuentro a usted algo contemporánea, bueno
decimonónica-
Si señor es que hoy quería parecer moderna para gustarle a usted ¿Entiende?-
Lo que me interesa de usted es su capacidad de improvisación, relájese y sígame el hilo de la conversación- dijo el director de casting que era director de tráfico porque no quedaban de los otros. Para ayudarle le entregó un ovillo de lana.
¡Uy qué fácil va a ser seguirle así el hilo!-
Primero ha de vestirse con este traje negro-
Bobarín nunca había vestido de negro porque le gustaban más los caucasianos, aún así se enfundó aquella saca sin rechistar. El director de casting comenzó la prueba.
¡Oh querida qué ahorradora eres!-
Si, menos en disgustos…-
Seguro que te has comprado ese traje para ahorrar, para el día en que me muera-
- No mi amor, me lo he comprado para parecer una cucaracha y poder ir a las fiestas de Kafka-
Ya, ya, cucaracha, tu lo que quieres es echarme Cucal en la sopa-
Yo en la sopa sólo echo letras y ganso-
Pues sírveme un poco, que estoy famélico-
Bobarín sirvió sopa en el cuenco de sus manos y el productor sorbió el caldo, el gaso, la “ A” la “B”…hasta que se atragantó con la letra “J” que le quedó en la campanilla enganchada y se murió.
Al principio Bobarín creía que era parte de la actuación y fingió disgusto.
- ¡Oh, mi amor, no me dejes sin la “jota”- lloraba desconsolada- ¿ y ahora qué voy a bailar?- Pero cuando descubrió que aquel pobre hombre había dejado el mundo del cine para siempre se le ocurrió ponerle en la Plaza de Cibeles dirigiendo la circulación.

Desde entonces es el único guardia de tráfico que funciona en la Villa de Madrid, siendo galardonado con la medalla al mérito en varias ocasiones.

No pudo ser esta vez el salto de Bobarín a la gran pantalla pero donde saltó y mucho fue al llegar a casa y recibir un telegrama que anunciaba la eminente llegada de su amiga Gabina.