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mayo, 2011


31
mayo 11

DRAMA DE AMOR CON GODOY ÁLVAREZ EL DEL FARIAS

El famoso albañil que terminó siendo pocero

Godoy Álvarez el del Farias

CAPÍTULO IV
En la foto Godoy  (1793 ) que guarda gran parecido con Bobarín, vistiendo búcaro de flores sobre la cabeza. Detrás un señor de Cuenca que quería salir en la foto pero no lo consiguió.
Bobarín fue una alumna aventajada en la Escuela de Solfeo, en unos meses consiguió completar los cinco cursos llegando a dominar el triángulo a las mil maravillas, incluso se atrevía con el hexágono. Con tanto polígono terminó aprendiendo álgebra  y en lugar de acompañar arias tocaba áreas, no había triángulo que se le resistiera. La Orquesta Sinfónica de Madrid en un principio le cerró las puertas pero ella consiguió entrar por una ventana. Su padre iba siempre a escuchar sus conciertos en el Auditorio Nacional acompañado de su amigo Agabio. Ambos amigos aguantaban despiertos toda la audición hasta que su Miguelita tocaba ese “ rin” que sonaba a gloria.  ¡ Dos y tres rines seguidos llegó a tocar Bobarín!
- ¡ Qué maravilla, qué ejecución ! – Le decían sus seguidores a la salida del concierto. Lo que no extrañaba nada a Bobarín porque había tenido un antepasado verdugo que era todo un artista y hasta había hecho una película con Berlanga. Un día cuando salió Bobarín de dar su concierto encontró a su padre pesaroso y desalumbrado.
- ¿ Pero papá no te ha gustado mi ejecución?- Le preguntó Bobarín extrañadísima.
-  Ejecutas mejor que nadie en el mundo. ¡ Es que no aguanto los agravios de Agabio! ¿ No me ha llamado oriundo? Oriundo de cabeza vellosa, ni más ni menos!-
-  Pero papá oriundo no es un insulto significa que tus raíces son de Cabezabellosa, tu pueblo padre, tu pueblo!-
-  ¡ Ay mi madre! ¡ Pues le he propinado una galleta que todavía me duele!-
Pronto su padre y Agabio volvían a tomar claretes juntos ya que Agabio se había quedado amnésico del porrazo.
– Lo tengo clarete – Reía Agabio mientras ingería el bebercio. Mientras La Conciencia mordisqueaba un poco la mano del padre de Bobarín.
- No me remuerdas y tómate un vinito Lubol que eso va muy bien para la conciencia y para la circulación , que me lo ha dicho un guardia-

Así de tranquilos transcurrían los días de Bobarín en la Villa aunque ella lo que quería era ser una de esas señoras elegantes que acudían al concierto pagando, no de coladillo como hacía su padre al que miraban raro cuando decía orgulloso que estaba “coladillo por ella.”
Como el triángulo era un tacaño y no le daba dinero, decidió dejar de tocar el triángulo y comenzó a tocar madera y a hacer otros planes de futuro.

Una tarde Madame Bobarín paseaba ufana tras haber quedado última en un concurso de Poesías Malas. Eso era mejor que haber ganado o haber quedado última en un concurso de poesías buenas, todo era felicidad dentro de sus zapatos. Para celebrarlo entró en una “Nube de Humo”, lo que ahora se llamaba “Bar”, donde se había reunido todo el barrio para ver un buen partido. Eso era justo lo que ella estaba buscando, un buen partido que le sacara de pobre y le sacara a merendar. Como les iba contando entró en la nube de humo a tomar el fresco y la fresca cuando Bobarín quedó extasiada al ver frente a la barra un albañil que se erigía como una estatua celtíbera con mono azul. Prendada al ver la ilusión del bar en el fondo de sus ojos, pues esto era nuevo para Bobarín, se acercó sin disimulo.
– Don Godoy ¿ Le pongo lo de Siempre?- Le preguntó el cantinero a la efigie.
– No, hoy póngame lo mío, gracias – Respondió Godoy entre risotonas evidenciando que era la gracia sin gracia que repetía todos los días abusando de la falsa amabilidad del camarero. Y es que ya se sabe, el cliente siempre tiene la razón que son quince euros.
El ambiente estaba nublado por el humo y por que hacía mal tiempo. Bobarín llevada por su olfato y por su reloj biológico que era un brújula terminó con la nariz pegada al farias de Godoy.
- ¡Huy! Me ha quemado usted la puntita de la nariz- le dijo Bobarín  zalamera.
-  Disculpe señora, pero ha sido el farias que tiene vida propia – Y el farias le guiñó un ojo.
-  Vida propia tiene mi corazón que a usted le entrego - Añadió Bobarín arrancándose el corazón y haciendo un amago de desmayo.
-  ¿Pero es usted tonta? – Preguntó Godoy casi afirmando.
-  No señor, digo bobadas porque estoy dedicando toda mi inteligencia en mirarle-
-  ¡ Ah , bueno! Me había parecido-
-  “Parecía tonta” dirá usted algún día mientras me fugo por la escalera de incendios-
-  ¿ No será usted demasiado lista? –
-  ¿ Cuanto es lo justo de lista?-
-  Lo que es justo es lo justo- Dijo Godoy ya harto y a punto de pedir lo de Siempre.
-  Usted si que parece tonto…pero seguro que es pura modestia y yo le amo- Volvió a declararse Bobarín.
Godoy ante tal reclamo no supo que decir así que no dijo nada. Ella insistía en desmayarse por lo que el caballero para evitar que rompiera los azulejos que aunque eran azules estaban muy cerca, tuvo que  abrazarla, luego abrazó la carrera de pocero que pesaba menos, he hizo carrera hasta Aranjuez sin mirar atrás para no tropezarse y para olvidar a la proba Bobarín que anduvo llorando hasta tres minutos como horas y no sé cuántos centilitros en lágrimas.

-  ¡ Ay Godoy, qué bien corres ! – lloraba Bovarín presa del amor a primera y última vista mientras Godoy desaparecía engullido por el hambriento horizonte.

Así termina la desgarradora historia de amor que heriría a Bobarín para siempre perdurando en su memoria hasta este día, que es martes.

Datos de interés:
Cualquier semejanza entre nuestro Godoy y Godoy Álvarez de Faria, primer ministro de Carlos IV y precursor de la desamortización, es pura casualidad y siempre ha tenido mosca a Bobarín.


24
mayo 11

LA VILLA DE MADRID

LA HISTORIA CASI REAL DE MADAME BOBARÍN

Clorata de Potasa

Madame Bobarín con su gorra de tocar el triángulo. Puerta del Sol

CAPÍTULO III

Como ya he dicho y pienso seguir diciendo toda la tarde por aquél entonces a Bobarín la llamaban Miguelita Hernández. Una mañana Miguelita se levantó para trabajar la huerta. Las ranas croaban, los caballos relinchaban, las hortalizas callaban y la vaca daba café con leche. Cuando  bajó a la cocina a desayunar  encontró una nota de su madre pegada en la espalda de su padre que rezaba así :   2 Kg de zanahorias, 5 de patatas , un pimiento y un rábano. Bobarín enseguida comprendió que su madre se había fugado con su verdadero padre para siempre.
Miguelita abrazó desconsolada a su padre que no era su padre y le dijo:
- Papá, estoy harta de cultivar hortalizas, lo que yo quiero es cultivar la mente.
- Hija mía tienes que cultivar los puerros que es lo bueno- Dijo su padre que sabía lo que es bueno.
- Pero a mi más que los puerros me gusta la cultura, llévame a Madrid a estudiar – Insistió Miguelita mientras le bailaba un claqué.
Su padre que no era su padre como quería mucho a Bobarín empeñó su colchón, su combinación y sus ligueros para poder llevar a Miguelita a Madrid a que cultivara su mente aunque no sabía de qué simiente se trataba.
Miguelita corrió a comunicarle la noticia a su amiga Gabina que como era huérfana y no tenía dinero era muy simpática. Al oír los planes de su amiga, Gabina rompió a llorar y rompió otras cosas para que se notara que estaba muy enfadada.
- Miguelita no me dejes. ¿ Qué voy a hacer yo sin ti? – Lloraba mientras se mordía las uñas.
- No se Gabina pero si sigues mordiéndote así las uñas vas a terminar mordiéndome el padrastro que es lo único que tengo.
-También tienes un Juanete, ¿ Vas a dejar también a Juanete, con lo que él te quiere?.
- A Juanete le he dado tantas calabazas que puede montar su propio negocio de calabazas.
- Prométeme que vas a escribir desde Hong Kong.
- Te lo prometo Gabina aunque esté en Madrid.
Y se fundieron el un abrazo  quedándose pegadas hasta que llegó el herrero a separarlas.
Cuando llegaron a la ciudad las ranas no croaban , la vaca dejó de dar café con leche y su padre no hacía más que tropezarse con la aceras que le llegaban por la cintura.
Alquilaron un pequeño piso en el centro, tan pequeño que tenían que entrar de canto. Así fue como Bobarín de tanto cantar decidió estudiar música mientras su padre hacía un curso para acostumbrarse a las caídas.
- ¡ Por San Pedro Bendito no entiendo cómo han hecho así esta ciudad! –  Se quejaba el padre.
-  Lo que yo no entiendo es como a Pedro, apellidándose Bendito le hicieron Santo- Le decía Bobarín quitándole hierro al asunto y a las lentejas.
Fue difícil para Bobarín elegir un instrumento musical. Primero rechazó el acordeón pues le parecía que era muy caro para estar tan arrugado, el trombón era muy retorcido, el piano no cabía en casa… y así siguió rechazando instrumentos hasta que eligió el triángulo.
- ¡ Esto lo toco yo con la gorra!- Se dijo para si misma. Se puso la gorra y se fue a la Puerta del Sol donde se encontró un montón de gente muy enfadada y muy aplastada que se llamaban Los Indignados. De repente decidieron hacer un grito silencioso y no se oía ni una mosca porque no había ninguna mosca indignada. Cuanto mayor era el  silencio, mayor era el silencio y así sucesivamente. Parece ser que se había reunido para terminar con las corrientes políticas más grandes en pro de otras corrientes políticas así que Miguelita decidió  abrigarse temiendo coger un catarro con tanta corriente. A su lado un Indignado fumaba un cigarro muy raro que mareaba a nuestra protagonista.
- Disculpe joven. ¿ No le marea a usted fumar eso ?- Dijo Miguelita rompiendo el silencio sin querer.
- Anda tu con la Madame boba esta, pues mire, me marea dependiendo de lo que se mueva.– Le respondió el “indignado” indignado.
- Muchas gracias y no lo mueva usted mucho no se vaya a marear- Respondió Miguelita mientras se iba  tan contenta a casa tocando su triángulo, rin,rin,rin! Aquel amable señor le había dado una gran idea, a partir de ahora se llamaría “Madame Bobarín“.

16
mayo 11

AMORES JÓVENES

LA HISTORIA CASI REAL DE MADAME BOBARÍN

CAPÍTULO II

Cuando Bobarín era joven y salía a pasear con un galán de noche, aunque era una percha con ruedas, tenían que acompañarle de carabina su padre, que se llamaba Papá aunque no era su padre, su madre, que no se llamaba Papá y su abuela que no se dejaba llamar abuela. Con tanta gente “ No había quien le achuchara a una.”
Nuestra dama que por aquél entonces la llamaban Miguelita Hernández, le dijo una tarde a su madre : – Madre hay un galán que me tira los tejos pero nunca me da.-
La madre que siempre había tenido goteras en el tejado levantó la cabeza interesada en el asunto – ¿ Es rubio o moreno?- , le preguntó.
-Es rentista-, contestó Bobarín.
- ¡Huy qué bien!, por que yo tengo una renta picada- dijo su madre mientras se tocaba la renta.
Así fue como por fin un taciturno día de alergia primaveral , lo que yo llamo un día Zepam, salieron en coche a pasear todos al campo con un pretendiente que vete tu a saber lo qué pretendía. Antes de llegar al campo, así en general, se les cruzó la Santa Compaña en el camino y se salieron de la carretera. El padre salió despedido y terminó debajo del coche.
-  ¡ Santa ! , la llaman. ¡La Santa Compañía! Eso será por la que le van a hacer a tu padre! – Gritaba la madre que no se llamaba “papá”.
-  Compaña, madre, se dice Compaña o Estantigua- Le corregía Bobarín.
-   La que está antigua soy yo para estos sustos- , refunfuñó la madre que se había quedado estrábica del disgusto.
Salieron todos del coche y Eulogio, que era el galán de esa tarde, aprovechó para tocarle el trasero a Bobarín. Su oportuna madre lo vio todo con el rabillo del ojo que lo tenía torcido.
-  ¡¡ Qué vergüenza, si tu padre levantara la cabeza!! – Entonces su padre levantó la cabeza golpeándose con los bajos del coche y volviendo a caer redondo cuando él siempre había sido tan cuadrado.
- Con permiso de la polución atmosférica, ya podemos respirar tranquilos- dijo la suegra del mal parado, que siempre tenía que hacer de suegra en vez de hacer de puerta.
Estas experiencias hicieron que Bobarín fuera muy precavida a la hora de presentar a sus pretendientes, temiendo por la salud de su padre.  En una de las entrevistas que concedió a la publicación semanal ¡ Hola! En 1975 declaraba :
“Tuve un novio que para complacer a mi padre se hizo pasar por un percebe y mi padre se lo comió.” Sus declaraciones continuaban así : Lo último que oí decir a Isacio, que así se llamaba el engullido, fue un aire de mi padre que decía: “ Devuélveme el rosario de mi madre.” Por lo que tuve que hacerle comer el rosario a mi padre. ¡ Con lo que se repite el rosario!
Este tipo circunstancias fueron persiguiendo a Madame Bobarín hasta la nubilidad y definitivamente influyeron en su relación con los hombres, buzos y funambulistos (sic).

DATOS DE INTERÉS: Para el que todavía esté interesado, pueden encontrar el disfraz de percebe en los conocidos almacenes de disfraces ” Vicente qué Rico.”


10
mayo 11

LA HISTORIA CASI REAL DE MADAME BOBARÍN

SÓLO HEMOS CAMBIADO ALGUNAS PERSONAS POR ANIMALES Y PUERTAS

CAPITULO I

EN EL RECUERDO, ES DECIR, DOS VECES CUERDO.

El año 1953 es recordado por los hechos acontecidos (excepto para los desinformados) en Rascafría, Valle Alto de Lozoya, Madrid. La mañana del 3 de enero de este glorioso año nació Federica Melisenda Simona. Aquella mañana hacía tanto frío que el recién parido retoño quedó congelado antes de escurrirse de las manos de su madre,  cayendo al suelo y rompiéndose en mil pedazos. - Es un muñeco roto, pobre chica, teniéndolo todo y mírala- Decían ya las malas lenguas del pueblo.Pero su abuela que tenía mucha paciencia la pegó, luego le siguió pegando su padre algún cachete que otro pero siempre por su bien.
Federica Melisenda nació a la edad de diez años, por eso actualmente se los quita con ayuda de su cirujano plástico que tiene una fábrica de señoras. A los 20 años de edad, que son 10, cambió su nombre por el de Madame Bobarín, nombre que de inmediato relacionamos con la famosa inventora  de la técnica “ Wualá” que consiste en desembarazarse del sujetador y corsé sin quitarse una la camisa ni la chaqueta ni los auriculares, así como por ser la pionera en el práctico truco de convertir el hipo en música, hasta el punto de haber llegado a cantar  con esta técnica la famosa Zarzuela La Revoltosa en El Teatro Español.
A Madame Bobarín le hubiera gustado vivir en la Francia del SXIX y ser la protagonista de una novela del realismo literario de entonces, por ejemplo de Flaubert, así es cómo vive  y está muy contenta de ser como es aunque pesa más de 1oo kilos a la pata coja y aguantando la respiración. “ Es mejor verse medio llena que medio vacía”, declarará para la conocida revista “A dieta tu tía”, en la que colabora aportando su didáctica gimnasia para engordar. Hay un hecho que explica con claridad su optimismo y vitalidad, a la dura edad de diecisiete años pesando 98 kg llegó a pensar que estaba anoréxica porque se veía gorda en el espejo.
Después de varios desencuentros con el amor, que iremos conociendo a lo largo de sus memorias y tras haberse graduado en colesterol continúa sus oposiciones a “señora de tal y luego de cual” ,es decir, una futura desconsolada ex. Desde pequeña fue una chica muy aplicada que trabajaba en el negocio familiar como hortelana mientras leía poesía. “Miguelita Hernández, le llamaban en el pueblo” Pero su verdadero sueño era ser burguesa y vivir en la Villa de Madrid… Así pues tras fugarse su madre con su verdadero padre, se fue a Madrid con su padre que no era su padre para desposarse con un terrateniente, un capitán o un buzo del Manzanares.
Mujer rompedora y extravagante su filosofía parte de la creencia de que tanto todo lo fundamental es accesorio, como los accesorios son fundamentales y con la propiedad conmutativa y su amiga Gabina visita los salones de moda en los que crea tendencia mientras  come pastas. Ella misma nos confiesa que por cada pasta que come se mete dos en el bolso y así ahorra una pasta. No hagan cuentas.
“Me han llegado a pillar haciendo de canapera en un evento social, rellenando un tupperware con sushi, y es que estaba acostumbrada a pedir comida japonesa a domicilio. Una camarera me dijo en una ocasión:
-Señora pero ¿Qué tiene usted en las manos?-
- Artritis monina, artritis-le respondí. “
Sus trajes de época, evocan el pasado y en-boca de todos, la encumbran en la procesión de la extravagancia con gran sofoco de los costaleros. Su mejor amiga, Gabina, nos habla así de nuestra protagonista :
“Calza unos zapatos muy finos porque es en lo primero en que se fijan los burgueses, sobre todo para que no les pisen sus 100 kilos a la pata coja. Aún así a veces consigue clavar algún tacón a lo que le sigue un gran taco. Bobarín es una mujer generosa y vividora que se siente muy humilde porque  todo el mundo le llega a la suela del zapato. ”

Datos de interés:

Se entiende por Bobarismo el estado de insatisfacción crónica de una persona, producido por el contraste entre sus ilusiones (a menudo desproporcionadas respecto a sus propias posibilidades) y la realidad, llevando a la persona a una conducta de autosuperación propensa a terminar en grandes aventuras y descubrimientos, consiguiendo así una vida plena y satisfactoria. El término fue acuñado por primera vez por el segundo marido de Federica Melisenda Simona (posteriormente Madame Bobarín) que se ha convertido en el prototipo de la insatisfacción satisfecha. Bobarín ha trabajado siempre en LA DIRECCIÓN GENERAL DE LA ILUSIÓN RECOBRADA ( Negociado de ilusiones compartidas)