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BUSCAR NOVIO ES COMO BUSCAR TRABAJO

 

Un día, a lo tonto, te pones a buscar trabajo. Estás bien como estás, pero no se sabe por qué de pronto te da por mirar qué hay en el mercado (laboral). ¡Anda, mira éste qué interesante! Piden lo que yo sé hacer, reúno casi todos los requisitos, el sueldo “a convenir” (con lo cuál deduces que pagarán un pastón, que es exactamente lo que a ti te conviene), está en tu ciudad, la empresa tiene buena pinta… Y piensas, ale, a lo loco, mando mi curri, es un reto profesional, nuevas metas, conocer gente nueva (nueva para ti, de ellos muchos serán viejos), un aliciente, una ilusión. Venga, no lo pienso, me ilusiono, lo mando y a esperar que contesten.

 

A veces esperas y esperas y desesperas y nunca más vuelves a saber de ese empleo. Y lo olvidas.

 

En otras ocasiones, a los pocos días te contestan. Te desborda la ilusión, ¡ay, que me da! El lunes a las 11 tengo la entrevista. Es una hora espantosa, pero qué más da, le dices a tu jefe que tienes podólogo y te plantas en la entrevista con los nervios dando la lata. ¿Qué tal te ha ido? Genial, qué trabajo más bueno, seguro que les he encantado, me ha salido de maravilla, una nueva ilusión en mi vida, qué reto, qué bello es vivir, la vida es esto, metas y metas.

 

Esperas y esperas y esperas sin desesperar. Y un día zas, te llaman, te citan a las 12 el jueves (otra vez podólogo) y te dicen que te dan tanto (ah, el sueldo no era a convenir por lo que se ve, pero no pasa nada, lo importante es que es un reto, es progresar en la vida) y te vas a tu trabajo feliz con un papelito con la nueva oferta en firme, te tocas las narices, te tomas un café con tus compañeros, miras en internet viajes baratos a Hawai o a Londres o a Murcia… y cuando llegas a casa… Te sientas, te tomas un vino, reflexionas y piensas: ¿para qué puñetas quiero yo un nuevo trabajo si en el que tengo estoy bien, si mi ambición es nula, si paso de conocer gente nueva, si total el nuevo sueldo me daría para tres sanjacobos más al mes nada más, si…?

 

Ya estamos. Te has metido en un berenjenal para nada, has perdido medio centenar de pelos y dos uñas con los nervios, en tu trabajo se tienen que aguantar la risa con lo de tus visitas al podólogo… Virgencita que me quede como estoy.

 

Eso pasa cuando buscas novio, con la excepción de que si un pretendiente te ofrece un “sueldo a convenir” el temita tiene su historia, olvídalo. ¿Para qué quieres un novio si ya estás divinamente como estás?

 

Sigo soltera y en el trabajo de siempre (pero sigo buscando).

4 comentarios

  1. Diós mío que artículo más bueno.
    Felicidades!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  2. Colega Boni: me gusta pensar que más allá de sentirse bien con cómo un@ está (que ya es mucho y es estupendo), el simple (o no tan simple) hecho de la búsqueda también es un placer en sí.
    en todo caso,
    que disfrutes de tu situación actual, de la búsqueda, y de los posibles hallazgos!
    besos

  3. felizidades lo lograstes co nervios pero lo pudistes haces te felizito !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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