hola.com

 


03 mayo 12

El amor es igualiiiico en las películas que en la vida real.

Cuando se tiene energía se ven las cosas de otra manera ¿verdad que sí? Pues ea, eso he hecho, me he dado un atracón de bomboncitos tres chocolates y creo que tengo energía para mover un tractor tirando de una cuerda con los dientes, antes de que se me caigan. Pero en lugar de mover un tractor con los dientes, que sería una insensatez, me he puesto a ver películas románticas. ¿Qué para qué? Pues para sacar ideas y trucos de cómo conocer al hombre de mis sueños. Así te lo digo. ¡Qué ideón! estarás pensando… Pues deja que te cuente mi poco alentadora conclusión: No le voy a conocer ni aunque viviera más años que una tortuga. ¿Qué por qué estoy tan segura?…

En la primera peli que vi, resumiendo: Se conocen en una terracita de un lugar paradisiaco, cruzan sus miradas, sonrisas…, y se va cada uno por su lado, él hacia su casa (porque es nativo, por eso está tan bronceado), ella hacia el aeropuerto (porque es extranjera, ha ido sola a conocerse a sí misma huyendo de la rutina en la que se ahoga), peeeeero no acaba ahí la cosa, no, ella se para en seco, gira sobre sus pies y da la vuelta, él lo mismo, se abrazan, se besan… Muy romántico, sí, lo que quieras, pero ella ha perdido el billete de avión y no le van a devolver el dinero y luego a ver cómo encuentra otro vuelo y no tiene ropa para más días ni el cargador del móvil porque lo ha perdido y ahora cómo avisa a su familia y la amiga que le está cuidando los gatos le va a decir sí guapa que te crees tú que voy a estar toda la semana yendo a tu casa al salir del curro mientras tú estás ahí haciendo el canelo vuelve pacasayá que ese no es trigo limpio y en el trabajo le va a decir su jefa síiiii guapa tú quédate en la islita tol tiempo que te haga falta notedigoyolatíajetaesta estás despedida… En fin, que en unas vacaciones por la costa mediterránea no le voy a encontrar.

En la siguiente, se ven de lejos en la playa, él con unos amigos, ella con unas amigas, no dejan de mirarse, cae el sol, él le hace un gesto, ella responde sonriendo, recorren la playa correteando el uno hacia el otro hasta que frente a frente se confiesan su amor… ¿Has intentado tú alguna vez correr por la playa? Y cuando digo correr, quiero decir correr con dignidad. Pues yo veo que mi historia de amor podría ser igualita al principio pero con ciertas diferencias hacia el final: él corre hacia ella, se clava un palito, cojea pero sigue corriendo hasta que se corta con un cristal, ella mientras tanto se levanta, empieza a corretear, sus amigas le chillan que se le ha descolocado el bikini y se le ve hasta el páncreas, se recoloca la prenda, sigue corriendo de forma extraña, como irregular, se tuerce un tobillo, se le acerca una gaviota, es enormeelbichoeste, sale despavorida en dirección contraria al pájaro (a la gaviota)… y cuando se encuentran frente a frente por fin, ella que está muy concienciada con los estragos del sol tiene crema en las cejas y un poco dentro de la nariz, su piel de naranja se evidencia, y él lleva una cadenaca de oro y un pendiente de circonita y le dice estás mazo buena pero parecías joven de lejos y se pira, y ella sale despavorida pero como no lleva las lentillas no encuentra a sus amigas y tiene que ir a los socorristas para que anuncien por megafonía que se ha perdido… En la playa tampoco le voy a conocer…

Y por no alargarlo, paro aquí de contaros, pero vi más pelis y estoy analizándolas, en la próxima entrega os cuento más conclusiones que esto da para un rato.


19 abril 12

Me gustan los chicos ¡qué espanto!

Y es que yo soy una persona muy sensata, y así no se puede vivir.

Entro en la página de encontrarnoviosyamismo.com y busco, como es lógico siendo yo tan sensata, hombres de edad semejante a la mía, de 36 a 46, ese es el rango. ¿Y qué me encuentro? Pues qué me voy a encontrar, plomos. Los que se sienten solos viviendo solos; los que “Uf qué difícil describirse a uno mismo” perohijosiatuedadnosabesquiéneresapagayvámonos o mejor dicho, apaga y vete; los que buscan una relación estable (así, de sopetón, zas, una relación estable sin preámbulos de duda); los que quieren encontrar una mujer que les cuide; los que han estado toda su vida centrados en su trabajo y ahora se dan cuenta de que están solos ¿ahora hijodemivida? ¿ahora vas tu y caes en que no tienes amigos ni vida social? ayyyy, ay; los que ven su descapotable como fiel compañero; los quemados de la vida…

Eso veo, por ser tan sensata.

Y de pronto, hartita perdida, entro yo a curiosear en el rango de 26 a 36, así, a lo loco, como cuando miras sofás de los buenos, de lujísimo, de los que no cabrían en tu casa ni tirando hasta los muros de carga, solo por ver cómo son. Miro ese rango sabiendo que es una insensatez porque jamás tendré una cita con uno de ese rango, por mí porque me daría cosa y acabaría animándoles a pedirse un Erasmus y por ellos porque cuando intenten tenerme hasta las 5 de la mañana bailando la de Under the coconut tree se van a llevar un chasco infinito. Y me percato con espanto ¡de que no me gustan los señores, lo que me gusta a mí son los chicos! Ellos buscan alguien con quien divertirse y lo que surja; o viajar y conocer el mundo con una mochila; o no centrarse en la pareja sino también tener cada uno su vida; o coger el coche sin tenerlo planeado e ir a Murcia (por poner)…

Sí, lo sé, tengo que olvidarme de esto, volver a la sensatez, buscar con más ahínco en mi rango de edad. No debo dejarme tentar. Yo, que me pongo una camisetita de colores ácidos por segunda vez en la historia de mi vida, yo que cuando como más de la cuenta solo puedo cenar “un yogurcito”, yo que me tomo tres copas de vino y al día siguiente tengo que ir a la farmacia, yo que ya salgo en las listas de “es conveniente que ya te hagas revisiones anuales del interior del cuerpo”, yo que veo como el mejor plan para un sábado por la noche estar en el sofá con una mantita viendo una peli… Debo ser sensata, asumir cosillas y volver a mi rango. Lo voy a intentar, pero no prometo nada.

Saludos.


11 abril 12

Yo es que sin móvil no soy persona.

Ayer llegué a casa del trabajo ¿cómo? pues como siempre, ilusionadísima con sentarme delante del ordenador para encontrar novio. Pero hete aquí que cuando subía en el ascensor metí la mano en el bolso para buscar el móvil. ¿Por qué Boni, por qué lo tuviste que hacer? Mira no sé yporfavornomelopreguntesmásquemeda. Fue un acto reflejo, no necesitaba el móvil en ese momento. Y menos mal, porque el móvil no estaba, no-es-ta-ba. No, no me lo habían sustraído, de eso estaba segura, ¡me lo había dejado en la oficina! En-la-o-fi-ci-na. Qué tragedia. ¿Y ahora qué hago? ¿Y si se queda atascado el ascensor? Ay. Intenté relajarme, no lo conseguí y de pronto el ascensor… llegó a mi piso y se abrió la puerta como siempre. Estaba en el rellano, qué angustia, sin móvil. Y las siguientes décimas de segundo pensé ¿y si he perdido las llaves? ¿Cómo llamo a mi prima para que me dé las de repuesto? Entré en casa, con mis llaves, y con una sensación malísima, me faltaba algo, lo más importante, mi-mó-vil.

Me intenté relajar. Estando así no podía ponerme a buscar novio, imposible. No tenía mi móvil. No es que lo fuera a usar en el caso, siempre probable, de que encontrara novio en ese momento, yo soy más de chatear un tiempo hasta estar un poco segura de que no es un pirado. Pero sin móvil estaba bloqueada.

De repente me apetecía muchísimo llamar a una compañera mía del colegio con la que hace más de un año que no hablo, hoy, quiero llamarla hoy, pero no tengo el móvil. Necesitaba saber si me había escrito un mensaje instantáneo alguna amiga ¿y si sale Melendi en la tele y me avisan y no lo veo, porque no tengo el móvil? También puede pasar que alguien me haya robado la tarjeta y haga un pago y yo no lo sepa porque no recibo el mensaje del banco. Lo compruebo, tengo la tarjeta en el bolso, pero por ondas ultrasensoriales o algo, alguien pudo coger mi PIN el miércoles pasado y comprar hoy… Qué mal me encuentro. Ay, mira que si hay un incendio y yo estoy dormida y me llama el portero y no lo oigo porque no tengo el móvil y me quedo frita, pero frita de frita. Siempre apago el móvil por la noche y me puede llamar al telefonillo o tumbar la puerta un bombero de un estornudo, pero… lo veo todo negro. ¿Y si recibo un email y no oigo el plin y no lo veo hasta mañana y no lo puedo tirar a la papelera hoy porque es publicidad? Lo puedo ver en el ordenador, sí, pero no instantáneamente. ¿Y si mi familia me quiere localizar? Me pueden llamar al fijo o al móvil de empresa, pero no sé si van a caer. Se van a preocupar muchísimo, por mi culpa.

Analicé por un momento la culpa de mi malestar. Y concluí. Está claro, no es que yo sea una histérica, ni que estemos perdiendo el norte con esta dependencia movilística, no, la-cul-pa es del fabricante del móvil, que les ponen unas baterías que no duran nada y lo tienes que poner a cargar cada dos por tres y así en una de esas, pues te lo dejas.

Sigo soltera.


20 marzo 12

Freír torrijas no es mal plan.

Esto de encontrar novio es como tantas y tantas cosas, nunca puedes decir Ah no, yo nunca. Porque aunque ahora pienses que Nunca, puede que de pronto pun. Es como lo del botox o lo de comer caracoles, ahora digo ¿Yo? Jamás. Pero un día vas y caes. Aunque que de momento yo, ni botox, ni caracoles… ni novio.

¿Que por qué estoy así de desanimada? Pues hombre, tú dirás… porque la vida es asíiiii, no la heee inventaaaado yoooo. Verás. Entro en la página de novios a tutiplén, paso 5 horas mirando y de pronto zas, veo esto: Si buscas un hombre divertido, maduro pero muy muy jovial, con ganas de dejarlo todo y vivir una aventura a tu lado en un país lejano, amante de la lectura profunda, de los animales de compañía y del cine en versión original, que prefiera pasar una tarde de domingo cocinando para ti en lugar de ir al fútbol con los colegas, cuyo ideal de vacaciones sea coger una mochila e ir a un país exótico en lugar de a un apartamento en la costa o a un todo incluido… ¿Os estáis enamorando a que sí? Pues seguid leyendo: Un hombre que te apoye y escuche cuando llegas a casa hasta el gorro del trabajo y con ganas de despotricar, que no piense que en la convivencia tenga que ayudar en casa sino que comparta contigo las tareas domésticas… Si buscas eso, ese no soy yo.

¡TOMA YA!

Imagino que la criatura tras seis horas de escribir, borrar y reescribir, y releer lo escrito, lo subió al perfil y pensó: jeje, soy un cachondo: ¿Cachondo? ¡Tú lo que eres es un delincuente! No se tiene a una jovencita ilusionada para luego esto (vale, lo de jovencita igual es un pelín exagerado).

Pero hijodemivida ¿tú eres consciente de que el poco tiempo que me has hecho perder habría preferido yo dedicarlo a freír torrijas o a limarme las uñas?

Ay de verdad, qué angustia.

Cierro la página, voy a freír… torrijas.


12 marzo 12

¿Buscar novio cuando estás malita? Error.

Hace varios días que no cuento nada de mis aventuras (desventuras para ser más exacta) sobre mis incesantes requiebros buscando novio, y es que he estado malita. Nada grave, en cuanto a salud se refiere, pero me he desmoronado en las ilusiones ¡lo que lees! Me explico. Estar malita, así, de poco, no es malo del todo. Pero contarlo y escuchar lo que te cuentan es un drama.

Uuuuh, mi marido se desmayó cuando me acompañó al ambulatorio porque vio sangre en un bote. A mí vinieron a visitarme mis doscientas cuñadas y cada una me daba un consejo distinto de cómo cuidarme y seguían el proceso para comprobar que lo hacía al pie de la letra. A mí mi suegra me bordó un camisón para el hospital. Mi novio justo cuando me puse mala se fue de viaje de trabajo y estuvo fuera 17 días, y sin cobertura el pobre. Pues como te decía, mi marido, al desmayarse, se hizo una brecha y tuvieron que atenderle primero a él, me pasé 15 días haciéndole las curas con 52 de fiebre que tenía yo. Por no hablar de ese amigo que mientras su novia estaba llena de tubos que medían cuándo nacería el bebé, con una tripa que parecía un zepelín y los tobillos como pantorrillas decía Cómo voy a dormir yo en ese sillón tan incómodo, vaya nochecita me espera… Te he traído unas flores Pichurri para que te mejores, ¡Pero si es la alergia lo que casi me lleva al otro barrio, Pichurri! ¡Qué desagradecida eres, se le quitan a uno las ganas de tener un detalle! Qué tarde llegas, Es que he tenido un accidente me han dado 15 puntos en un brazo, bueno tranquila eso enseguida cicatriza, yo me he cortado con un folio hoy así ffffff, cómo escocíaaaaa uf, pero mira, ya casi no me duele. Y cuando estás a jamón de York y arroz blanco y le da por cocinarse cosas olorosas que devorarías si no fuera porque te dan nauseas ¡si tú nunca cocinas Cari! Ya, pero me ha dado, quiero ser útil. ¿Útil para quién?

Y es que así no se puede. Escuchas todo eso ¿y cómo vas a tener ilusión por encontrar novio? Más que cómo… ¿para qué? Así, no se puede vivir. O mejor dicho, así se puede vivir, y muy bien, pero sin novio y más concretamente cuando estás malita.

Ahora ya estoy bien, voy a volver a intentarlo. A ver qué se cuenta Doc68, que viene el nick muy a colación. ¿Será una señal? Puede, pero ¿señal de qué?


08 febrero 12

Un bocadillo de lomo, no es fashion.

La semana pasada viví una experiencia muy reveladora. Tuve una cita. Pero no es por eso en sí. Me explico. Mi cita me invitó a la fashion week de Nosequé, a ver un desfile de modelos. Y allí que fui, con mis pantalones de pana y un jersey de lana de oveja (yo con estos fríos no cambio de uniforme). Iba “informal”. Mi cita no. Lo primero que me preguntó es si venía del trabajo, creo que no fue como diciendo “pobre mía a estas horas, lo que te esfuerzas” sino más bien “nomedigasquevasconesapintaalaoficina”. Y me ofreció tomar algo. Una cervecita sin, dije yo para darme un aire fashion, como la week (y dicho sea de paso para no engordar ya que de ese ambiente lleno de gacelas de 45 kilos y dos metros no quería yo llevarme unos kilos extras). ¿Algo de picar? No, no, nada, gracias, dije yo con el mismo objeto.

Estuvimos un rato charlando de… no sé. Haciendo tiempo dijo él. Hacíamos tiempo hasta que empezara el desfile. Qué angustia tenía yo, todas tan ideales, con esos tipines que ni tuve yo a su edad ni tendré a ninguna. Yo me tenía por persona envidiosa y en aquellos momentos lo certifiqué. Lo que contaba el muchacho sobre su bufete me daba lo mismo, yo sólo quería ser delgada y alta como sus madres morenas saladás, cooomooo sus madreeees. Pasé un hambre y un asco con la sin que ni te cuento y sólo pensaba en el hambre que desde ese día iba yo a pasar. Nada de empezar el régimen un lunes, el régimen se empieza el día que vas a una fashion week.

Llegó un momento en que yo ya ni oía al muchacho, sólo veía pasar por mi mente bocadillos de lomo con queso, patatas fritas y cerveza con, con de todo. Y cuando mi cita me agitó un brazo volví en mí, empezaba ya el desfile y teníamos que ir a sentarnos.

Qué incómodo es esto, pensé mientras intentaba acomodarme sin que los de detrás me vieran las lorzas, me puse la bufanda en los riñones y coloqué los dientes por si salía en la prensa, para salir sonriente como si nada.

Y empezó. Empezó y cuando a los 3 minutos acabó seguía yo ojiplática. ¿Era aquello un desfile de qué? Las criaturas no pesaban más de 25 kilos en casi dos metros de alto, todos mirábamos aterrados temiendo con ansiedad que una de ellas se quebrara en dos si alguien estornudaba. Un espectáculo raro. En la ropa ni me fijé, estaba alucinada con esas espiguitas andantes ¿eso es lo que en la tele dices aydiosquétipazojolínyyoconestecuerpomepongoarégimenya?

La ficción supera a la realidad y yo prefiero quedarme como estoy, tan contenta, tomándome un bocadillo de lomo, buscando una nueva cita, pensando en algo nuevo que me dé envidia y absolutamente decidida a que mis huesos sigan recubiertos de carne.


26 enero 12

Una cita, un chequeo.

He pedido hora en un doctor (entiéndase que no pongo “/a” porque me da lo mismo que sea sr. o sra., con que tenga la titulación me vale). Pues eso, que he pedido hora, para hacerme un chequeo general en profundidad. Ojo, que no se preocupe nadie, ni los que me habéis cogido cariño leyéndome ni los que me lo teníais de antes. Yo me encuentro estupendamente, pero voy a revisarme ya mismo las transaminasas, los triglicéridos, la glucosa, los profiteroles, todo. Por supuesto, que me miren de arriba abajo el páncreas, el hígado, los riñones, la casquería en general. Y que vean si tengo el hueso de la cadera flojo como para partirse a la primera caída, si tengo los reflejos en orden, alopecia, las encías perjudicadas, y si mi estómago y mis dos intestinos asimilan bien el cereal, los lácteos… En fin, una revisión propia de la edad.

¿El motivo de este ataque? Sencillo. Ayer tuve una cita con un jovencito de casi 30. El chico majísimo, pero oye ni una arruga, ni un achaque, que si un venga otro vino que si un me zampo la tapa sea lo que sea que tenga, que si en mangas de camisa en pleno invierno, así el tío ¡a lo loco! sin pensar en las consecuencias.

Yo no puedo. No puedo volver a vivir una situación como la de ayer. La conversación fantástica pero unas ganas me daban de decirle “mastiiiica”, “bebe más despacio que te vaaaas a ahogaaaar”, “ponte una rebequiiiita”. Un sindiós.

Y llevo casi 24 horas dándole vueltas, qué mayor estoy, qué mayor. Y mañana no estaré sola, imagino que en la sala de espera habrá más de un empresario de esos de 70 años que echan los higadillos al subir los dos escaloncitos del restaurante y tomando sal de frutas escuchan a la joven que les acompaña, menor que mi cita normalmente, un vamos a bailar. Eso sí tiene que ser un buen golpe. ¿O es que ellos lo ven distinto?


13 enero 12

Quéjate hombre, quéjate.

Yo cuando me pongo, me pongo. Quiero decir que estoy decidida a encontrar novio online y dicho y hecho, lo estoy buscando. Y me lo estoy tomado en serio, nada de sentarme frente al ordenador en esquijama y con un moño chungo hecho con una pinza de colores, no. Me lo estoy tomando en serio y como soy muy moderna me he preparado un agüita con gas y una rodaja de limón, que le da un toque muy distinguido. Y de estar en zapatillas nada, yo con taconazo, que como estoy sentada no me van a doler los pies.

Pues ale, a buscar. Mira, este tiene buena pinta. Pero antes de leer su perfil ya me estoy yo haciendo un moño con la pinza, es que su nick es Sóloparati y me desconcierto. Miro en la parte superior de la pantalla un dato, en este momento hay 59.523 personas conectadas. Me desconcierto ¿sólo para mí de las 59.523 o es que eso se lo dices a todas? Se lo pregunto por el chat, lee mi respuesta pero no me contesta. Sigo muy desconcertada y me quito los tacones.

Voy a mirar más, veo uno majete. Me pongo los tacones otra vez, hay que estar presentable aunque no te vean, eso lo sabe una y punto. La foto, regulera pero digna. Voy a leer. Se describe no con mucho tino, porque no cuenta gran cosa. Ah mira, esto es distinto dice “No me puedo quejar”. ¿Por qué no se podrá quejar? Me preocupo. En un país como este en el que nos quejamos hasta de lo mucho que nos quejamos, y este hombre no puede, es raro. Me quito los tacones, bebo un sorbito de agua con gas y me trago una pipa de limón, no aprendo ¿por qué no le quitaré la pipa? Hoy no es mi día, ¡qué tos me ha dado, maldita pipa! Corto que me voy a poner el esquijama.

Sigo soltera, me voy a quejar un poco.


20 diciembre 11

Los domingos no son para aventuras.

Llevo unos días chateando con un chico majísimo, entended por lo de “chico” un cuarentón de mi edad, pero si os digo un “señor” me va a dar un bajón de tensión y una depre muy mala y me voy a tener que comer una caja de mazapanes para superar el disgusto de la no aceptación de mi edad.

A lo que iba, que hace unos días que chateo con uno que me parece majísimo, dice que es un aventurero, que le encanta comer, viajar y conocer sitios nuevos, suena perfecto, hemos incluso hablado por teléfono y como no parece un sicópata, me he decidido a aceptar su propuesta ¡a lo loco! de ir… ¡a comer este domingo a la sierra!

Lo he pensado mucho porque no es exactamente mi idea de viajar, pero teniendo en cuenta que iré en mi coche la aventura está garantizada, ¿aguantará tantos kilómetros? Me pongo en camino el domingo por la mañana, hemos quedado en un pueblito monísimo, de esos con 1.000 habitantes, para huir del estrés de la gran ciudad. Llego, eso ya es un gran paso. Qué bien, ahí está la señal, el pueblito está a 2 km. Me extraño porque veo muchos coches, pero sigo hasta el pueblo. Tardo en encontrar aparcamiento unos cuarenta minutillos, los 1.000 habitantes se han convertido en 10.000. La aventura ahora es encontrar a mi cita. Dos días tardaría en contaros cómo fue la búsqueda, móvil en mano, pero lo resumo. Nos encontramos, me esperaba junto a la plaza, quería enseñarme su coche. Entendí su concepto de aventura, tenía un coche de esos de ganadero que en lugar de bajarte, saltas. Ahora lo entiendo, el muchacho ha venido campo a través, por eso le llama aventura. Me dice que no, que ha venido por la autopista y me mira raro. No entiendo nada pero cambio de tema y vamos a comer. Son las 14:30 y nos dan mesa, en un ratito queda una libre. Esperamos ese ratito y a las 16:10 estamos ya sentados. Oye, qué buena pinta la carta. No queda casi nada y hay que pedir rápido porque cierra la cocina. No pasa nada. Una ensaladita de la casa ¡qué intriga, qué tendrá! Y unos entrantes para compartir. Lechuga, tomate, cebolla y un pimiento rojo frito encima. Vaya. Y unas cocretitas congeladas y una docenita de pimientos fritos, trece en total contando el de la ensalada. De segundo unos chuletones. El mío era el pequeño, kilito y medio máximo tendría. Me cuesta trabajo encontrarlo bajo las patatas fritas. Pero cuando lo encuentro, hago lo que puedo. No quiero parecer remilgada, pero de acabármelo tendría que ir a un curandero el lunes para que expulsara de mí todo eso. Todo glamur. ¿Postre? No yo no gracias. Como se pida un flan me da un pampurrio. Se pide un flan.

¡Ha sido un día especial, diferente (por suerte)!

La pena que como he ido en mi coche no he bebido nada, de haberme tomado un vino me habría sido más fácil decirle todo lo que pienso. Pero me he limitado a decir, ¡qué bien oye, tenemos que repetirlo!  Y sin querer he tirado la tarjeta sim a un arrollo que había junto a mi coche.

Dos horitas nada más en volver, atascada desde el km 59 hasta el 2. Sigo soltera y me duele la tripa. Qué duro es esto.


08 diciembre 11

Un nórdico se te echa a perder, pero no adelantemos.

Llevo unos días muy tontos yo. Hace frío y salir da noséqué, así que me dedico a ver películas en la tele, y como soy yo muy moderna las pongo en versión original y con eso de que así practico inglés tengo la excusa perfecta para zamparte tontadas de amor.

Y me he trastornado.

Lo he descubierto cuando hoy volviendo del trabajo en el Metro he tenido un ataque Meg Ryan. Había mucho sitio libre para sentarse. Y en estas, he pasado por una estación en la que se sube mucha gente que viene del aeropuerto, y ahí me ha dado a mí por pensar ¿y si a mi lado se sienta un nórdico? uno de esos turgentes, peinaditos, con ropa recién comprada, caríiiisima, de esos que bajan de un avión como si bajaran un escalón, sin una arruga en la ropa ni un pelo mal colocado… Anda que si se sienta a mi lado con un plano y una duda que quién mejor que yo para resolvérsela, y que resulta que se acaba de separar, de mutuo acuerdo, muy civilizadamente, y que encara su nueva vida con coraje y valentía, y voy yo y le ayudo y se enamora y nos casamos y nos vamos a vivir a una casa de cuento en un pueblo de cuento con velitas y renos… eso sí, vendríamos muchísimo a ver a mi familia y a mis amigos y a beber sangría… ¡Qué romántico!

Pensándolo he caído en que esto tiene un problema, y es que un nórdico en invierno bien, pero en verano aquí se te echa a perder. No te aguanta el calor, creo yo, y en la playa se te fríe antes de que tú cojas tonito. Además se te agarra un melocotón de aúpa con el primer litro de sangría y pretende que salgas a bailar sevillanas, siendo yo de Madrid y más sosa que una endivia. Pero no vamos a adelantar acontecimientos. Además con dejarle en el apartamento con su aire acondicionado y una receta de paella lo tienes entretenido unas horas.

Y así he estado un rato.

Lo raro es que no se ha sentado a mi lado él, no se ha sentado na-die. Y encima me he pasado de parada.

En cuanto llegue a casa, asumo que no soy Meg, y me pongo ya a buscar novio en internet. Eso sí, poniendo “guiri” como palabra clave en el buscador

Soy una romántica.


Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer