hola.com

18 febrero 13

Señor ¿qué necesidad tengo yo?

El martes llegué a casa prontito del trabajo, ¡qué gusto, son solo las ocho de la tarde y ya en casita, toda la tarde para mí, a lo loco! Tenía un montón de cosas que hacer de esas apasionantes como poner la lavadora, etc, pero antes de dar comienzo a las emociones hogareñas, conecté internet y me puse a buscar al hombre de mis sueños, así, como si no hubiera un mañana.

Tras ver un par de docenas de memos de pronto vi uno salao, y oye, nos pusimos a chatear, que si tal que si cual, me contó que había estado este verano en Camboya, que qué pobres son pero qué felices, que si les llevó unos bolis y unos sugus, que si qué agradecidos, que si vive para vivir pero no trabaja para trabajar, ay no era que trabaja para vivir y no vive para trabajar, o al revés, algo así era, no sé bien. Que si le gusta salir con sus amigos de juerga pero también cocinar y pasarse la tarde viendo una peli en casita, que si adora a sus sobrinos, que si la peque le llama Pupu porque no sabe decir bien aún su nombre pero le adora y él a ella más porque es su ojito izquierdo, o el derecho no sé bien tampoco lo que me dijo. Que si hace deporte pero por salud, que no es para nada de musculaciones ostentosas pero sano como un roble. Yo le fui a contar algo pero no sé qué pasó que quiso contarme algo más y que si no le dejo hablar, que si tal que si cual. Y le acabé mandando a hacer puñetas. Pero oye, la cosa es que a lo tonto estuvimos un ratazo charlando tan-a-gus-to.

Y digo yo ¿qué necesidad tenía, yo, de perder toda la p tarde hablando con este payaso que escribe su diario en un chat en lugar de en un cuadernito como todo el mundo, que debe de pensar que los países con menos renta per capita que el nuestro (que los hay y muchos) están compuestos por habitantes que son felices solo porque no tienen que ir a una oficina aburrida como la suya y que tiene unos sobrinos pedorros que en realidad no se saben su nombre porque no los ve casi nunca? ¿Eh? ¿Qué necesidad tenía yo señoooor de acabar poniendo la lavadora a las 12 de la noche y esperar con palillos en los ojos a que acabara?

Pues la necesidad de llegar a casa, hacer lo que tengo que hacer, prepararme una cenita buena y acabar el día leyendo a Galdós, esa es mi necesidad… ¿Soy yo muy rara?

Qué difícil es el amor.


09 enero 13

En una bolsa de pistachos.

El hecho de no encontrar novio no es lo que me desquicia, no, lo que llevo muy regulero es lo de Ya verás, el hombre de tu vida te lo vas a encontrar a la vuelta de la esquina. Yo me acojono con eso. Me acojono. Porque mi barrio no es precisamente de esos en los que hay un cochecito de seguridad dando vueltas, y si yo me encuentro a uno a la vuelta de la esquina lo primero que hago es dar un grito y atizarle con el bolso. Y algo me dice que esa no es manera de empezar bien una relación.

Tampoco me sirve lo de Cuando dejes de buscar aparecerá, porque he dejado de buscar mil veces y la probabilidad de aparición ha sido de un cero por mil. Además de que esta frase magistral suele ir seguida, por otra persona o incluso por la misma pero al día siguiente, de la frase de Chica, es que si te quedas en casa nunca va a aparecer, tienes que salir a buscarlo. Y es verdad, en casa solo aparecen el presidente de la comunidad porque hay goteras, el del gas y demás etcéteras. ¿Qué hago pues? ¿Busco o dejo de buscar? No hay acuerdo social en esto.

Lo que sí es cierto, es que una buena manera de llegar a conocer al hombre de tus sueños es liándote la manta a la cabeza y saliendo un fin de semana a hacer locuras (decentes y legales, claro). El problema es que si yo un sábado me lío la manta a la cabeza y me planteo hacer una locura y pasar una noche inolvidable, el plan ideal es ponerme cualquier cosa, salir corriendo despelujada al súper, comprarme una bolsa de 300 gr. de pistachos y comérmelos sin pensar en el mañana en esquijama en el sofá de casa. ¿Estará el hombre de mis sueños dentro de una bolsa de pistachos? Yo tengo mis dudas, pero para despejarlas nada como volver a intentarlo. Ya tengo plan para el sábado, eso sí, compraré 500 gr. que hay más probabilidad, al menos por tamaño.


24 octubre 12

Todo estupendo, así que ale, puerta.

El sábado, tuve mi cita. Y fue fenomenal. Así, que he roto con él.

Imagino que todos comprendéis el motivo, porque es lógico, pero por si alguien no lo ve claro me explico.

Quedamos para tomar unas cañas, y de paso yo dejo caer este consejo: quedar para cenar con un desconocido es muy arriesgado, si os caéis mal se hace pesadísimo. Unas cañas se pueden convertir en cena, si va bien, pero una cena de sopetón no tiene escapatoria.

A lo que iba, el muchacho me dio buena impresión, parecía majo, limpio y trabajador, y la conversación fue muy agradable. ¿Pedimos algo de picar? Sí, estupendo. ¿Algo picante como unas bravas? Bravas, uuuhhh perfecto me gusta a mí el picante una barbaridad. ¿Otra caña? Genial. ¿Vamos al bar de al lado que ponen unos berberechos estupendos? Qué ideón. Me encanta viajar, Huy, viajar a mí me apasiona. Y tomar el sol a lo loco horas y horas, eso me chifla, Sí, a mí estar al sol como si no hubiera un mañana es lo que me va. Y los niños, mi sueño es tener 0,9 hijos como la media nacional, Sí, ese es el número de hijos que yo siempre he deseado. Es que yo soy muy de estar en casa viendo una peli tomando un buen vino, Buen vino y peli dice, eso es precisamente lo que yo hago, mi constante leitmotiv… Qué maravilla.

Así que nos tomamos 3 cañas, unas bravas, unos berberechos y cada uno a su casa, y si te he visto no me acuerdo.

¿Alguien se imagina una relación así? ¿en la que todo va bien? Angustioso. ¿Te imaginas en Ikea una tarde de sábado? Todo a tope, a codazos, familias con 0,9 hijos y otras incluso con más. Parejas, primos, cuñados, abuelos, primos con sus parejas, abuelos con sus parejas, el aparcamiento a reventar. Y tú con tu novio de internet: No hay dónde aparcar ¿lo dejamos en el aparcamiento que está a un kilómetro? Genial, así hacemos un poquito de ejercicio aunque no te hace ninguna falta porque estás fenomenal y por cierto qué bien te queda el pelo así, que noto que te has saneado las puntas, y la ropa elegida al azar pero perfecta con ese acertar que tienes y ese buen gusto tan tuyo. 900 metrosdespués Perdona mi aspecto estoy sudando ya y ando a trompicones porque estos zapatos me están reventando pero no me importa ¿Importar? A mí sí que no me importa, estás mejor que antes, si cabe. Esta mesa ¿te gusta? no es la que habíamos elegido en el catálogo pero esa no queda. Ah, pues esta es perfecta. ¿El triple de cara? No pasa nada, yo me ocupo de todo, mi familia es de a bien y si tú eres feliz poco más importa. ¿Cogemos unas velitas? Tenemos en casa pero este paquete de 500 está muy bien de precio. Sí, genial, es mi aroma favorito, cojamos el paquete de 500 velitas. ¿Y una plantita? Pero no claro que luego nos vamos de vacaciones… Menudas vacaciones sorpresa te he organizado y por el regar ni te preocupes, mi cuñado las riega sin problema. ¿Un perrito caliente de 1 euro y hemos ya cenado? Genial, es con lo que soñaba…

No, así no hay quién viva. Dónde quedaría el Anormal cómo vas a dejar el coche tan lejos no ves que los zapatos son nuevos y que he estado cinco horas haciéndome un peinado ¿Llevas zapatos? ¿Un peinado? Te veo el pelo igual. Esa mesa no es la que vimos, paso, vámonos que me va a dar un ataque. ¿Ataque? Como me montes un número te mando a freír… Velitas ¿más velitas? ¿para qué quieres más velitas si no hay ocasión de encenderlas? y veeeengaahoraunaplan-ti-ta ¿para qué querrás tú una plantita si no tienes quién te la riegue? Amargados, salís del establecimiento con un olor a ketchup que no se puede respirar en el coche, y sin mesa. Yo me voy a mi casa, que tengo que encender una vela y regar la planta. Déjame en la esquina y si eso ya hablamos. ¡ESO es una relación!


24 septiembre 12

Chatear metiendo tripa, es fácil.

A lo mejor os preguntáis por qué hace tantísimo que no escribo, ¿habrá encontrado novio esta mujer? Noooo, no es por eso, la razón es el hastío y que no tenía nada que contar. Peeeero, esto ha dado un giro, sí, un giro. Llevo unas semanas chateado con uno, muy probablemente el que será mi novio de por vida, fijo, ¡qué novio, mi marido! que es mi ilusión. Y hemos quedado este sábado. ¡Qué bien! Diréis. Pues chico, según se mire. Porque como decía, chatear metiendo tripa es muy fácil, a la par que innecesario, pero tomar algo en persona hablando y metiendo tripa a la vez, se me antoja complicadísimo.

Así que he decidido perder unos kilitos antes del sábado (es lunes, tengo tiempo). Y ayer, tracé un plan perfecto con mi amiga Marta (que no sé yo por qué ha estudiado Teleco si lo suyo es la nutrición, claramente). El plan es una dieta equilibrada, basada en frutas, verduras y proteínas.

La dieta es muy sencilla.

- Hoy: un kiwi (la vitamina C es importantísima, ¡las dietas esas de solo proteínas son una locura, una lo-cu-ra!).
- Mañana: un filete de lomo (gordito, de un centímetro, ¡a lo loco!) hay que comer proteínas, son básicas.
- El miércoles: un puerro (crudo y entero con lo verde y con los hilos del final, con todo), el truco es no masticarlo, hay chuparlo hasta que se deshaga, eso ralentiza.
- El jueves: un huevo duro, el truco aquí es metérselo entero en la boca e ir masticando intentando tragar, de esta forma se consigue asimismo ralentizar el proceso, la hora de la cena se convierte en dos y le coges un asco al comer que el viernes, no se te hace duro.
- Porque el plan del viernes es: una uva. Yo, sin hablarlo con Marta pero creo que estará de acuerdo, voy a sustituir la uva por una botella de vino (que es lo mismo), así te aseguras de que no vas a encontrarte con una pipa, que da un asco…
Y listo. De esta forma, hemos calculado que podría yo perder unos 35 kilos, y como peso unos 50 y poco, llego con 20 kilos a mi cita el sábado, divina, y ceno como un tarugo. Eso da muy buena impresión porque así el muchacho se da cuenta perfectamente de que no eres la típica insustancial que está todo el día con que si Ay, esto no que engorda…

Ah, que se me pasaba y la lío, además de todo el alimento sólido, en esta dieta hay que beber agua, unos 10 litros al día, o 15 si el otoño viniera seco. Y si quieres complementar la dieta para que sea más efectiva un truco es vomitarlo todo a las 6 horas de ingerirlo, en caso de que la ingesta fuera por la tarde/noche hay que ponerse el despertador a las 3 de la mañana, eso lo hace incómodo pero como dice el refrán, para presumir hay que sufrir, aunque tampoco es tanto sufrimiento hijo, es solo una semana.

Tal vez alguien que esté leyendo esto pensará, ¡qué barbaridad! ¡es absurdo! Pues sí, en efecto es una barbaridad y un absurdo y por supuesto no lo voy a hacer, pero dietas tan idiotas como esta o parecidas han triunfado, sus creadores se han forrando mientras que Marta y yo seguiremos con nuestro sueldito a fin de mes, si hay suerte y no nos lo quitan.

Deseadme suerte (con la cita, que con la cena en cuanto pite el horno para avisar de que está listo el besugo con patatas no voy a necesitarla).


03 mayo 12

El amor es igualiiiico en las películas que en la vida real.

Cuando se tiene energía se ven las cosas de otra manera ¿verdad que sí? Pues ea, eso he hecho, me he dado un atracón de bomboncitos tres chocolates y creo que tengo energía para mover un tractor tirando de una cuerda con los dientes, antes de que se me caigan. Pero en lugar de mover un tractor con los dientes, que sería una insensatez, me he puesto a ver películas románticas. ¿Qué para qué? Pues para sacar ideas y trucos de cómo conocer al hombre de mis sueños. Así te lo digo. ¡Qué ideón! estarás pensando… Pues deja que te cuente mi poco alentadora conclusión: No le voy a conocer ni aunque viviera más años que una tortuga. ¿Qué por qué estoy tan segura?…

En la primera peli que vi, resumiendo: Se conocen en una terracita de un lugar paradisiaco, cruzan sus miradas, sonrisas…, y se va cada uno por su lado, él hacia su casa (porque es nativo, por eso está tan bronceado), ella hacia el aeropuerto (porque es extranjera, ha ido sola a conocerse a sí misma huyendo de la rutina en la que se ahoga), peeeeero no acaba ahí la cosa, no, ella se para en seco, gira sobre sus pies y da la vuelta, él lo mismo, se abrazan, se besan… Muy romántico, sí, lo que quieras, pero ella ha perdido el billete de avión y no le van a devolver el dinero y luego a ver cómo encuentra otro vuelo y no tiene ropa para más días ni el cargador del móvil porque lo ha perdido y ahora cómo avisa a su familia y la amiga que le está cuidando los gatos le va a decir sí guapa que te crees tú que voy a estar toda la semana yendo a tu casa al salir del curro mientras tú estás ahí haciendo el canelo vuelve pacasayá que ese no es trigo limpio y en el trabajo le va a decir su jefa síiiii guapa tú quédate en la islita tol tiempo que te haga falta notedigoyolatíajetaesta estás despedida… En fin, que en unas vacaciones por la costa mediterránea no le voy a encontrar.

En la siguiente, se ven de lejos en la playa, él con unos amigos, ella con unas amigas, no dejan de mirarse, cae el sol, él le hace un gesto, ella responde sonriendo, recorren la playa correteando el uno hacia el otro hasta que frente a frente se confiesan su amor… ¿Has intentado tú alguna vez correr por la playa? Y cuando digo correr, quiero decir correr con dignidad. Pues yo veo que mi historia de amor podría ser igualita al principio pero con ciertas diferencias hacia el final: él corre hacia ella, se clava un palito, cojea pero sigue corriendo hasta que se corta con un cristal, ella mientras tanto se levanta, empieza a corretear, sus amigas le chillan que se le ha descolocado el bikini y se le ve hasta el páncreas, se recoloca la prenda, sigue corriendo de forma extraña, como irregular, se tuerce un tobillo, se le acerca una gaviota, es enormeelbichoeste, sale despavorida en dirección contraria al pájaro (a la gaviota)… y cuando se encuentran frente a frente por fin, ella que está muy concienciada con los estragos del sol tiene crema en las cejas y un poco dentro de la nariz, su piel de naranja se evidencia, y él lleva una cadenaca de oro y un pendiente de circonita y le dice estás mazo buena pero parecías joven de lejos y se pira, y ella sale despavorida pero como no lleva las lentillas no encuentra a sus amigas y tiene que ir a los socorristas para que anuncien por megafonía que se ha perdido… En la playa tampoco le voy a conocer…

Y por no alargarlo, paro aquí de contaros, pero vi más pelis y estoy analizándolas, en la próxima entrega os cuento más conclusiones que esto da para un rato.


19 abril 12

Me gustan los chicos ¡qué espanto!

Y es que yo soy una persona muy sensata, y así no se puede vivir.

Entro en la página de encontrarnoviosyamismo.com y busco, como es lógico siendo yo tan sensata, hombres de edad semejante a la mía, de 36 a 46, ese es el rango. ¿Y qué me encuentro? Pues qué me voy a encontrar, plomos. Los que se sienten solos viviendo solos; los que “Uf qué difícil describirse a uno mismo” perohijosiatuedadnosabesquiéneresapagayvámonos o mejor dicho, apaga y vete; los que buscan una relación estable (así, de sopetón, zas, una relación estable sin preámbulos de duda); los que quieren encontrar una mujer que les cuide; los que han estado toda su vida centrados en su trabajo y ahora se dan cuenta de que están solos ¿ahora hijodemivida? ¿ahora vas tu y caes en que no tienes amigos ni vida social? ayyyy, ay; los que ven su descapotable como fiel compañero; los quemados de la vida…

Eso veo, por ser tan sensata.

Y de pronto, hartita perdida, entro yo a curiosear en el rango de 26 a 36, así, a lo loco, como cuando miras sofás de los buenos, de lujísimo, de los que no cabrían en tu casa ni tirando hasta los muros de carga, solo por ver cómo son. Miro ese rango sabiendo que es una insensatez porque jamás tendré una cita con uno de ese rango, por mí porque me daría cosa y acabaría animándoles a pedirse un Erasmus y por ellos porque cuando intenten tenerme hasta las 5 de la mañana bailando la de Under the coconut tree se van a llevar un chasco infinito. Y me percato con espanto ¡de que no me gustan los señores, lo que me gusta a mí son los chicos! Ellos buscan alguien con quien divertirse y lo que surja; o viajar y conocer el mundo con una mochila; o no centrarse en la pareja sino también tener cada uno su vida; o coger el coche sin tenerlo planeado e ir a Murcia (por poner)…

Sí, lo sé, tengo que olvidarme de esto, volver a la sensatez, buscar con más ahínco en mi rango de edad. No debo dejarme tentar. Yo, que me pongo una camisetita de colores ácidos por segunda vez en la historia de mi vida, yo que cuando como más de la cuenta solo puedo cenar “un yogurcito”, yo que me tomo tres copas de vino y al día siguiente tengo que ir a la farmacia, yo que ya salgo en las listas de “es conveniente que ya te hagas revisiones anuales del interior del cuerpo”, yo que veo como el mejor plan para un sábado por la noche estar en el sofá con una mantita viendo una peli… Debo ser sensata, asumir cosillas y volver a mi rango. Lo voy a intentar, pero no prometo nada.

Saludos.


11 abril 12

Yo es que sin móvil no soy persona.

Ayer llegué a casa del trabajo ¿cómo? pues como siempre, ilusionadísima con sentarme delante del ordenador para encontrar novio. Pero hete aquí que cuando subía en el ascensor metí la mano en el bolso para buscar el móvil. ¿Por qué Boni, por qué lo tuviste que hacer? Mira no sé yporfavornomelopreguntesmásquemeda. Fue un acto reflejo, no necesitaba el móvil en ese momento. Y menos mal, porque el móvil no estaba, no-es-ta-ba. No, no me lo habían sustraído, de eso estaba segura, ¡me lo había dejado en la oficina! En-la-o-fi-ci-na. Qué tragedia. ¿Y ahora qué hago? ¿Y si se queda atascado el ascensor? Ay. Intenté relajarme, no lo conseguí y de pronto el ascensor… llegó a mi piso y se abrió la puerta como siempre. Estaba en el rellano, qué angustia, sin móvil. Y las siguientes décimas de segundo pensé ¿y si he perdido las llaves? ¿Cómo llamo a mi prima para que me dé las de repuesto? Entré en casa, con mis llaves, y con una sensación malísima, me faltaba algo, lo más importante, mi-mó-vil.

Me intenté relajar. Estando así no podía ponerme a buscar novio, imposible. No tenía mi móvil. No es que lo fuera a usar en el caso, siempre probable, de que encontrara novio en ese momento, yo soy más de chatear un tiempo hasta estar un poco segura de que no es un pirado. Pero sin móvil estaba bloqueada.

De repente me apetecía muchísimo llamar a una compañera mía del colegio con la que hace más de un año que no hablo, hoy, quiero llamarla hoy, pero no tengo el móvil. Necesitaba saber si me había escrito un mensaje instantáneo alguna amiga ¿y si sale Melendi en la tele y me avisan y no lo veo, porque no tengo el móvil? También puede pasar que alguien me haya robado la tarjeta y haga un pago y yo no lo sepa porque no recibo el mensaje del banco. Lo compruebo, tengo la tarjeta en el bolso, pero por ondas ultrasensoriales o algo, alguien pudo coger mi PIN el miércoles pasado y comprar hoy… Qué mal me encuentro. Ay, mira que si hay un incendio y yo estoy dormida y me llama el portero y no lo oigo porque no tengo el móvil y me quedo frita, pero frita de frita. Siempre apago el móvil por la noche y me puede llamar al telefonillo o tumbar la puerta un bombero de un estornudo, pero… lo veo todo negro. ¿Y si recibo un email y no oigo el plin y no lo veo hasta mañana y no lo puedo tirar a la papelera hoy porque es publicidad? Lo puedo ver en el ordenador, sí, pero no instantáneamente. ¿Y si mi familia me quiere localizar? Me pueden llamar al fijo o al móvil de empresa, pero no sé si van a caer. Se van a preocupar muchísimo, por mi culpa.

Analicé por un momento la culpa de mi malestar. Y concluí. Está claro, no es que yo sea una histérica, ni que estemos perdiendo el norte con esta dependencia movilística, no, la-cul-pa es del fabricante del móvil, que les ponen unas baterías que no duran nada y lo tienes que poner a cargar cada dos por tres y así en una de esas, pues te lo dejas.

Sigo soltera.


20 marzo 12

Freír torrijas no es mal plan.

Esto de encontrar novio es como tantas y tantas cosas, nunca puedes decir Ah no, yo nunca. Porque aunque ahora pienses que Nunca, puede que de pronto pun. Es como lo del botox o lo de comer caracoles, ahora digo ¿Yo? Jamás. Pero un día vas y caes. Aunque que de momento yo, ni botox, ni caracoles… ni novio.

¿Que por qué estoy así de desanimada? Pues hombre, tú dirás… porque la vida es asíiiii, no la heee inventaaaado yoooo. Verás. Entro en la página de novios a tutiplén, paso 5 horas mirando y de pronto zas, veo esto: Si buscas un hombre divertido, maduro pero muy muy jovial, con ganas de dejarlo todo y vivir una aventura a tu lado en un país lejano, amante de la lectura profunda, de los animales de compañía y del cine en versión original, que prefiera pasar una tarde de domingo cocinando para ti en lugar de ir al fútbol con los colegas, cuyo ideal de vacaciones sea coger una mochila e ir a un país exótico en lugar de a un apartamento en la costa o a un todo incluido… ¿Os estáis enamorando a que sí? Pues seguid leyendo: Un hombre que te apoye y escuche cuando llegas a casa hasta el gorro del trabajo y con ganas de despotricar, que no piense que en la convivencia tenga que ayudar en casa sino que comparta contigo las tareas domésticas… Si buscas eso, ese no soy yo.

¡TOMA YA!

Imagino que la criatura tras seis horas de escribir, borrar y reescribir, y releer lo escrito, lo subió al perfil y pensó: jeje, soy un cachondo: ¿Cachondo? ¡Tú lo que eres es un delincuente! No se tiene a una jovencita ilusionada para luego esto (vale, lo de jovencita igual es un pelín exagerado).

Pero hijodemivida ¿tú eres consciente de que el poco tiempo que me has hecho perder habría preferido yo dedicarlo a freír torrijas o a limarme las uñas?

Ay de verdad, qué angustia.

Cierro la página, voy a freír… torrijas.


12 marzo 12

¿Buscar novio cuando estás malita? Error.

Hace varios días que no cuento nada de mis aventuras (desventuras para ser más exacta) sobre mis incesantes requiebros buscando novio, y es que he estado malita. Nada grave, en cuanto a salud se refiere, pero me he desmoronado en las ilusiones ¡lo que lees! Me explico. Estar malita, así, de poco, no es malo del todo. Pero contarlo y escuchar lo que te cuentan es un drama.

Uuuuh, mi marido se desmayó cuando me acompañó al ambulatorio porque vio sangre en un bote. A mí vinieron a visitarme mis doscientas cuñadas y cada una me daba un consejo distinto de cómo cuidarme y seguían el proceso para comprobar que lo hacía al pie de la letra. A mí mi suegra me bordó un camisón para el hospital. Mi novio justo cuando me puse mala se fue de viaje de trabajo y estuvo fuera 17 días, y sin cobertura el pobre. Pues como te decía, mi marido, al desmayarse, se hizo una brecha y tuvieron que atenderle primero a él, me pasé 15 días haciéndole las curas con 52 de fiebre que tenía yo. Por no hablar de ese amigo que mientras su novia estaba llena de tubos que medían cuándo nacería el bebé, con una tripa que parecía un zepelín y los tobillos como pantorrillas decía Cómo voy a dormir yo en ese sillón tan incómodo, vaya nochecita me espera… Te he traído unas flores Pichurri para que te mejores, ¡Pero si es la alergia lo que casi me lleva al otro barrio, Pichurri! ¡Qué desagradecida eres, se le quitan a uno las ganas de tener un detalle! Qué tarde llegas, Es que he tenido un accidente me han dado 15 puntos en un brazo, bueno tranquila eso enseguida cicatriza, yo me he cortado con un folio hoy así ffffff, cómo escocíaaaaa uf, pero mira, ya casi no me duele. Y cuando estás a jamón de York y arroz blanco y le da por cocinarse cosas olorosas que devorarías si no fuera porque te dan nauseas ¡si tú nunca cocinas Cari! Ya, pero me ha dado, quiero ser útil. ¿Útil para quién?

Y es que así no se puede. Escuchas todo eso ¿y cómo vas a tener ilusión por encontrar novio? Más que cómo… ¿para qué? Así, no se puede vivir. O mejor dicho, así se puede vivir, y muy bien, pero sin novio y más concretamente cuando estás malita.

Ahora ya estoy bien, voy a volver a intentarlo. A ver qué se cuenta Doc68, que viene el nick muy a colación. ¿Será una señal? Puede, pero ¿señal de qué?


08 febrero 12

Un bocadillo de lomo, no es fashion.

La semana pasada viví una experiencia muy reveladora. Tuve una cita. Pero no es por eso en sí. Me explico. Mi cita me invitó a la fashion week de Nosequé, a ver un desfile de modelos. Y allí que fui, con mis pantalones de pana y un jersey de lana de oveja (yo con estos fríos no cambio de uniforme). Iba “informal”. Mi cita no. Lo primero que me preguntó es si venía del trabajo, creo que no fue como diciendo “pobre mía a estas horas, lo que te esfuerzas” sino más bien “nomedigasquevasconesapintaalaoficina”. Y me ofreció tomar algo. Una cervecita sin, dije yo para darme un aire fashion, como la week (y dicho sea de paso para no engordar ya que de ese ambiente lleno de gacelas de 45 kilos y dos metros no quería yo llevarme unos kilos extras). ¿Algo de picar? No, no, nada, gracias, dije yo con el mismo objeto.

Estuvimos un rato charlando de… no sé. Haciendo tiempo dijo él. Hacíamos tiempo hasta que empezara el desfile. Qué angustia tenía yo, todas tan ideales, con esos tipines que ni tuve yo a su edad ni tendré a ninguna. Yo me tenía por persona envidiosa y en aquellos momentos lo certifiqué. Lo que contaba el muchacho sobre su bufete me daba lo mismo, yo sólo quería ser delgada y alta como sus madres morenas saladás, cooomooo sus madreeees. Pasé un hambre y un asco con la sin que ni te cuento y sólo pensaba en el hambre que desde ese día iba yo a pasar. Nada de empezar el régimen un lunes, el régimen se empieza el día que vas a una fashion week.

Llegó un momento en que yo ya ni oía al muchacho, sólo veía pasar por mi mente bocadillos de lomo con queso, patatas fritas y cerveza con, con de todo. Y cuando mi cita me agitó un brazo volví en mí, empezaba ya el desfile y teníamos que ir a sentarnos.

Qué incómodo es esto, pensé mientras intentaba acomodarme sin que los de detrás me vieran las lorzas, me puse la bufanda en los riñones y coloqué los dientes por si salía en la prensa, para salir sonriente como si nada.

Y empezó. Empezó y cuando a los 3 minutos acabó seguía yo ojiplática. ¿Era aquello un desfile de qué? Las criaturas no pesaban más de 25 kilos en casi dos metros de alto, todos mirábamos aterrados temiendo con ansiedad que una de ellas se quebrara en dos si alguien estornudaba. Un espectáculo raro. En la ropa ni me fijé, estaba alucinada con esas espiguitas andantes ¿eso es lo que en la tele dices aydiosquétipazojolínyyoconestecuerpomepongoarégimenya?

La ficción supera a la realidad y yo prefiero quedarme como estoy, tan contenta, tomándome un bocadillo de lomo, buscando una nueva cita, pensando en algo nuevo que me dé envidia y absolutamente decidida a que mis huesos sigan recubiertos de carne.