
Cuando hay una buena idea hay que saber aprovecharla. ¿Por qué digo esto? Porque se ha convocado un concurso de vídeos de Queso Mahón-Menorca, en el que este producto con denominación de origen es el eje central, además de ser mostrado con impacto mediático, creatividad y capacidad de promoción. Pues bien, hay uno de los participantes -Daniel Mota-, un chaval que no conocía hasta ahora, pero que me ha sorprendido muy gratamente por lo joven, fresco y divertido que es su vídeo, y más teniendo en cuenta que lo ha realizado todo el solo, de principio a fin. Me parece que es un claro merecedor de premio y del que tendríamos que aprender muchos para romper los moldes tradicionales que tan a menudo nos suelen acompañar en los trabajos diarios. ¿Qué os parece? Podéis verlo aquí y si os gusta votarle.

También, ya que hablamos de este producto, os quiero dejar una receta con queso Mahón-Menorca de cuando yo lo estuve representando, junto con otros amigos cocineros de Baleares con estrella Michelin que fuimos escogidos como imagen de otros ingredientes con denominación de origen. “Vendimos” lo nuestro como se merecía allá donde íbamos y desde nuestros restaurantes e incluso protagonizamos un libro de recetas.
Y en referencia a esto os voy a contar una anécdota. Como parte de las actividades de promoción el organismo oficial también compuso un póster para dar la bienvenida en el aeropuerto a todo aquel que venía a Mallorca (sí, igual que la bella y conocida estampa de la catedral de Palma). El cuadro estaba formado por seis fotos: las de cada cocinero y su producto representado. Pero un día, mi foto apareció tapada y como consecuencia, claro está, también desapareció la figura del queso mahonés (lo siento quesito, no era mi intención, jeje). Al principio pensé si sería porque no me habían renovado la estrella Michelín. Pero no debía de ser así, pues otros de los amigos, aunque tampoco ostentan ahora la famosa estrella, siguen en dicho póster. ¿O sí será? Todavía no entiendo el porqué.
Por suerte, no os preocupéis, sabed que los cocineros, con “Michelines” o no, seguimos trabajando y haciendo cosas a favor de nuestra gastronomía.




El otro día estuve dando una conferencia en Cáceres y como jurado en el certamen organizado por la asociación de cocineros y la alcaldía: una semana de tapas y arte. Sin duda, una buena iniciativa, cuyo cierre fue el premio a las tres mejores tapas seleccionadas. Todas fueron muy buenas pero ganó una de caracoles, y si lo hizo ésta fue por dos motivos: por su sencillez y por estar pensada para un bar de tapas, porque no hizo el plato para ganar, sino para que sus clientes se fuesen satisfechos. Y es verdad que lo consiguió, eran unos caracoles muy sabrosos y que la autora, en su cocina, podía hacer para una buena cantidad de gente. Además ella buscaba que no fuese todo el mundo, pues no podría dar abasto y buscó un plato que gusta o no gusta, por lo cual se quitaba del medio a todos a los que no les van los caracoles. Pero eso también conlleva su peligro, porque todo el que entraba a su local era porque le gustaban y se ponían exigentes a la hora de criticar.



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