Siempre me ha fascinado la canción de “Forever Young” . “Un mundo feliz” me impactó muchÃsimo por la búsqueda de la juventud y la felicidad permanentes de los personajes del futuro que Huxley imaginó. El concepto de no envejecer nunca me parece fabuloso. Morirte tras 80 o 90 años de permanente felicidad y juventud deberÃa ser fabuloso, ¿no? Pero la naturaleza es sabia y no deja que los mayores sean jóvenes, guapos y estén en forma porque si no, nunca dejarÃan paso a los que vienen detrás. Y una de las reglas de oro de saber envejecer con dignidad, aparte de no disfrazarte de quinceañera trasnochada, es saber retirarte a tiempo. Hay profesiones en las que uno se debe retirar muy joven, como los futbolistas o las modelos. Pero si lo haces bien y te buscas bien tu siguiente trabajo, puedes ser igual de genial. Ejemplos de tanta clarividencia los tenemos en Guardiola, que hasta yo sé que es uno de los mejores entrenadores del mundo, y en Kate Moss, que con sus colaboraciones con Topshop y Longchamp se debe estar forrando.
Mi entrada en los 30 fue dolorosa y el mismo dÃa que los cumplà me compré una crema antiarrugas y dejé de fumar.
Afortunadamente, no sabÃa entonces lo que se me venÃa encima. Si lo hubiera sabido, me habrÃa deprimido y no me habrÃa limitado a esos dos gestecillos tan simbólicos. HabrÃa dado una súperparty de tres dÃas o algo parecido. Las consecuencias de la entrada en la treintena afortunadamente han llegado un poquito más tarde. Desde que he cumplido los 33, poco a poco, he ido experimentando ciertos cambios en mi cuerpo y hoy, que me ha dado por pensar en ellos, se me ha quitado el apetito y no he podido ni desayunar.
- De repente me duelen algunos huesos absurdos. No dura mucho el dolor, se va si cambio de postura pero es un recordatorio de que me hago mayor.
- El ceño que por herencia de mi abuela materna frunzo bastante ya no se va solo con dejar de fruncirlo. Después de un ratito bastante largo sin fruncirlo igual se ha ido. Consecuencias: Odio el sol que entra por la ventana de mi oficina entre las 11 y las 12 y me pone de muy mal humor enfadarme por algo, no sólo por el enfado sino porque sé que estoy frunciendo el ceño.
- No me queda más remedio que hacer ejercicio para mantener mi culito donde debe estar. Al menos esto tiene solución.
- Ya no puedo comer lo que me da la gana. Mi cuerpo ha dejado de gastar tantas calorÃas y me temo que es porque ha dejado de regenerarse tan rápidamente. Este punto me deprime mucho.
- Me he obsesionado con las ojeras asà que no hago más que comprarme contornos de ojos carÃsimos para mantenerlas a raya y hacer tonterÃas como tomarme el zumo de un limón en ayunas porque leà en algún lado que a Paulina Rubio le funcionaba fenomenal.
- Salir de fiesta un dÃa y no estar cansada al dÃa siguiente y al siguiente es MISIÓN IMPOSIBLE. Después de un viernes loco necesito un sábado relajado. Si es que ya no soy la misma.
Lo peor es que todavÃa quedan muchos otros sÃntomas por llegar con los que tendré que aprender a convivir. Nunca pensé que yo fuera a ser de las que pasan por el quirófano pero como esto siga siendo asà de depresivo, igual empiezo a replanteármelo. De momento, voy a regodearme en mis 33 actuales y a disfrutarlos antes de que llegue el siguiente sÃntoma!!