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junio, 2011


15
junio 11

Adicción a las alturas

Hace un mes me rompí el dedo de un pie dándome un golpe con una puerta y vi las estrellas. Durante casi un mes sólo pude llevar mis EMU o unas sandalias rollo esclava. Tras dos días de EMU seguidos, me aburrí, desistí, y me dediqué en cuerpo y alma a las esclavas a pesar del tiempo tan lluvioso y torrencial que ha hecho. A veces me miraban como si estuviera loca por la calle, sobre todo cuando tronaba, pero a mí las que me parecía que estaban siendo un poco exageradas con los zapatos cerrados y las medias eran las demás, claro. Ya que no queda otra, por lo menos hazlo con convicción. Este es el mejor recurso para ser feliz, por cierto.

Ayer, tras esta tortura que ha durado mes y medio, decidí que mi dedo ya no me dolía y por tanto dejé los zapatos planos y me lancé con unos tacones.

 

No sabéis lo que los había echado de menos.

Todos mis zapatos – que la leyenda que dice que son más de cien, leyenda creada y alentada por MyMan, por supuesto – pero yo os aseguro que no pasan de veinte. Bueno, igual llegamos a treinta pero más no.
Ese poderío que se siente encima de unos tacones…

Esta mañana sentía que me iba a comer el mundo.

Y a pesar de que mi jefe hoy no me ha subido el sueldo ni me ha dicho que soy lo mejor que ha visto en mucho tiempo, yo me siento así, un poco pletórica.

Con que poco es feliz una mujer.

Quizás por eso empezamos a usar tacones, para sentirnos pletóricas y felices.

Quizás por eso coleccionamos zapatos de tacón de alturas casi insoportables, porque los cinco días que nos los ponemos al año compensan la inversión.

Y por supuesto, quizás por eso aguantamos aunque a veces nos duelan los pies, porque nos compensa la sensación de embriagadora que genera en nosotras.

Sí, quizás sí nos volvamos un poco locas las mujeres cuando se refiere a zapatos…


2
junio 11

La locura de las dietas

Hace varios años leí en algún lado que la leche y los derivados lácteos eran malísimos, que tenían mucus (ay, qué miedo, dios mío, si es que suena asquerosísimo) y que sentaban fatal al cuerpo.

Luego también leí otro día, creo que en la Newsletter de Gwyneth Paltrow, que el trigo era malísimo para la salud, sobre todo a partir de los 30 años. Ay, casi me dio un patatús, ¡y yo todavía comiendo tostadas para desayunar!

Pero en algún sitio alguien me contó que lo mejor era una dieta vegetariana, que bajabas de peso bastante con sólo dejar de comer carne y que había que tomar muchos hidratos y mucha fruta y verdura, además combinada de una manera especial para que no te faltaran proteínas.

Tiempo después me enteré de la dieta Crudívora, en la que es fundamental tomar todo crudo. Parece ser que cuando comes todo crudo, el organismo tiene que gastar más calorías procesando la comida y engordas menos aparte de ser lo más sano del mundo porque es la dieta más cerca de la naturaleza que hay. Vi una vez un minivídeo muy gracioso sobre cómo un americano se abastece de comida para su dieta crudívora-vegetariana que no os puedo colgar porque no lo he encontrado pero he encontrado éste mucho mejor en el que un buenorro americano sin camiseta nos explica cómo seguir una dieta crudívora. Fascinante. La verdad, más que lo que dice – que también es muy gracioso-, lo que más gracia me hace es que haga un vídeo en teoría hablando sobre cosas “profundas” y lo haga enseñando sus pectorales. Todavía estoy flipando. Debo ser muy cerrada de mente.

Luego me enteré de la dieta DUNKAN en la que sólo puedes tomar proteína durante tres días. ¡Ni siquiera puedes tomar fruta ni verdura ! Esto si que lo entiendo fatal. ¿No cuentan los médicos que no sólo es sanísimo sino que también tiene muy pocas calorías?

Y, para rematar, hace varios días alguien me contó algo sobre la dieta del arroz en la que sólo puedes comer arroz durante tres días. Todavía me estoy riendo. Esta dieta está basada en el “si quieres caldo, toma dos tazas”, ¿no? En plan “dejo de comer porque si sólo puedo comer arroz y estoy tan harto ya, casi mejor que no como nada, ¿no?”.

También está la dieta personalizada en la que te dicen qué alimento te engorda a ti. En plan “mira, a este señor le engorda la patata y a ti te engorda la espinaca, así es la vida…” Pero a ver, ¿las espinacas no tienen siempre las mismas calorías? ¿No hay unas tablas hermosísimas en las que viene el contenido calórico de cada alimento? ¿De verdad esta teoría se puede aplicar a alguien más que a algún intolerante a algún alimento?

Lo que me hace más gracias de todas estas dietas es que si las siguiera todas a la vez, creo que no habría nada que podría comer, ¿no? Jajaja, esto me encanta. Es muy grande.

Así que yo paso, sigo comiendo lo que me dé la gana pero en cantidades moderadas. Y sobre todo, equilibrando la ordenada semana con sus horarios tranquilos y la falta de tentaciones y los fines de semana llenos de comidas ricas y algún que otro dolor de estómago de tanto comer. En el punto medio está la virtud, dicen que dijo un sabio, ¿no?


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