
y rincones varios del mundo que me leéis, pues sí, que así estoy yo,
con los pasteles, brioches, cakes y demás dulces y dulcerías metidos entre ceja y ceja en lugar de entre pecho y espalda que es como, llegado el caso, debían estar estas cosas… y no, no es que esté así porque el sábado pasado esta lluvia hubiera o hubiese cumplido 4 años de más o menos incesante caída blogospheril
y esos mismo 4 años hayan pasado completamente desapercibidos, no, no
es eso, que es que la verdad, llegado el día, casi ni yo mismo me
acordé del evento; además, estrenada nueva casa, casi-casi nueva Lluvia y como el que aquí escribe -oséase moi- esto de sumar y sumar cifras pues como que no lo lleva nada bien pues como que casi que me voy a decir yo un ¡ea! y desde ya La Lluvia deja de cumplir años el 26 de abril y pasa a hacerlo el 4 de marzo, que es cuando de forma oficial esta nueva LLuvia vió la luz y comenzó a caer.
Así que no, que ese no es el motivo pero el caso es que aquí estoy yo, como si la mismísima María Antonieta (Marie Antoinette
para los franceses y afrancesados y Mariantoñeta
para el españolito medio y de a pie) me hubiera o hubiese dicho a mí aquello de que coman pasteles (let them eat cake que dicen los sajones o qu’ils mangent de la brioche que dicen los franceses y afrancesados y que a su vez dicen que en su día dijo María Antonieta, Marie Antoinette o Mariantoñeta pero que en realidad parece que ella no lo dijo, que no, que no, que bien clarito lo deja Sofía Coppola en su peli, que no, que no, que eso ella no lo dijo pero que como a la pobre de la chiquilla le tenían algo así como que pelusilla, cierto odio e inquina y algo tenían que decir para guillotinarla, pues nada, que se conoce y se entiende que se dijeron un ¡ea! mal dicho y ahí que la pusieron a ella, mandándolos a comer pasteles como quien manda a freír espárragos).
Y es que el caso es que si el sábado pasado La Lluvia (bueno, la antigua Lluvia, que la nueva aún la tengo yo en pañales) cumplía 4 años mañana, mañana mismo, mañana 3 de mayo de 2008 (fecha ésta de gran importancia por lo que más adelante se dirá) Camino también cumple y cumple su primer añito de vida. Y claro, como es nuestra hija (vamos, hija del que aquí escribe -oséase moi- y de A, mi A, vuestra ya A), y como es su primer cumpleaños, y como un año no se cumple todos los días y además yo no sé por qué o je ne sais pas pourquoi ando yo con María Antonieta así como que medio metida dentro pues como que ya en nuestra última visita a PAris de la France y PAris con A de Tour Eiffel fragüé, concebí hasta gesté yo la idea de la celebración de un cumpleaños así como que muy francés y afrancesado, mariantoñetero y hasta prerrevolucionario.
Y claro, como el que aquí escribe -oséase moi-
es muy de ir a los orígenes,
muy de documentarse 
y muy de acudir
a las fuentes
pues a las fuentes que me fui y bebí de ellas
y si Sofía
Coppola (que yo no sé por qué y de verdad que no lo sé pero como que desde muy pequeño a mí el nombre de Sofía siempre me ha recordado a las alcachofas y por ello como que desde muy pequeño tengo yo la asociación mental de Sofía=alcachofa -que no la inversa- como que la tengo yo siempre muy presente pues como que cada vez que que me digo o escribo eso de la Coppola pues como que no puedo evitar imaginarme una lata de esas de alcachofas… sí, sí, porque mis Sofías serán alcachofas pero no alcachofas cualquieras, unas alcachofas así de la huerta, con sus hojitas verdes, su tallo y tal, no, no, mis Sofías son Sofías de alcachofa en lata, de corazones de alcachofa, peladitos, cortaditos, tiernos y hasta cociditos… vamos, listo para su consumo inmediato) y si Sofía alcachofa Coppola -estaba diciendo yo- había encargado los pasteles y pastelitos y las tartas y tartaletas a Ladurée de la France, en genral, y de PAris (sí, sí, con A de Tour Eiffel), en particular pues como que aquí el greli no iba a ser menos y si Ladurée era la fuente pues como que a Ladurée yo me iba a beber.
Así que allí estás tú, con tu Compose Mail y tu petit français, dispuesto a conseguir lo mismito que Sofía alcachofa Coppola
había conseguido y es que, al fin y al cabo, si una alcachofa lo había
conseguido por qué no iba
a yo a conseguirlo, ¿no?… y ahí que el que
aquí escribe empieza con un “Je m’appelle” y un “j’habite en Epagne” y tras ellos
pues como que ya pasa a que si “desde siempre Ladurée y
sus prodcutos nos han fascinado“, que si “nos encantaron sus trabajos para la película de 
la Coppola”, que si “en fechas próximas será el primer cumpleaños de nuestra hija” y, sobre todo, que “nos harían enormemente felices y les estaríamos eternamente agradecidos si accediesen a la preparación de su fiesta de cumpleaños“… dicho lo cual allí que tú le das a eso de Send (que no es otra cosa más que el Enviar español y castellano o el Envoyer
francés y afrancesado) y allí que te quedas esperando una respuesta. Y
pasan los segundos, los minutos, las horas y hasta los días y cuando tú
ya estás así como que pensando que
al final ni Sofía, ni alcachofa, ni pasteles, ni tarta, ni ná de ná pues allí que ¡zas!, un nuevo correo que entra llevando dentro, cual huevo kinder, la contestación de Ladurée… y como uno es así de medio pudoroso, vergonzoso y hasta tonto cuando recibe respuestas, pues como que allí me quedé yo, un buen rato con el Gmail minimizado, reuniendo las fuerzas suficientes para volver a maximizarlo y así, una vez hecho esto, poder leer de nuevo eso de “Fête d’anniversaire” y ver si al final resultaba ser yo lo mismo que la Coppola, un buen corazón de alcachofa en lata, o más bien era yo una alcachofa cualquiera.
Total que pasado el tiempo, el pudor y la vergüenza
allí que haces click y maximizas,
allí que
vuelves
a leer eso
de “Fête d’anniversaire”
e incluso como gmail
es así, de adelantarte las cosas y hasta hacerte un medio trailer o
previo de tus correos electrónico,s pues allí que hasta puedes leer un “Tout d’abord je vous remercie de l’attention que vous portez à notre belle maison“, que en español y castellano no es otra cosa más que un “Antes de nada les agradezco la atención…” pero que el que aquí escribe -oséase moi- entre su francés oxidado y los nervios lo tradujo y cambió por algo así como un “¡Todos a bordo!” que evidentemente -y para mí-, no dejaba lugar a dudas de que sí, que sí, que Ladurée iba a preparar todo para al fiesta de cumpleaños. Así que con la feliz ignorancia de la poliglosía y el francés mal entendido allí que abrí yo el correo… y, bueno, aunque a bordo exactamente no me enviasen pues como que sí que nos agradecían la atención depositada en su bella Casa (que
la verdad sea dicha y auqnue que lod igan ellos de sí mismos pues como
que muy bien no queda, pero como que bella sí que es) y nos confirmaban
que estarían encantados de preparar la fiesta del primer cumpleaños de Camino.
Así que con ese oui, oui
(vamos, que sí, que sí, que preparamos el cumpleaños) empezó toda una
serie de correos electrónicos fijando
los detalles de la fiesta y
correo va, correo viene, con la misma tarta de
Marie Antoinette por aquí, unos macarons al estilo Petit Trainon por allí, unos petit fours por allá
y unos chocolatillos de fin de fiesta por acullá pues como que parecía que ya lo teníamos todo listo. Pero habrá notado el l
ector y lectora más avispado y avispada (y si no lo ha notado pues aquí estoy yo, el narrador, para hacerlo notar) el empleo del pretérito imperfecto simple del verbo tener, en su tercera persona del plura,l para la finalización de la frase anterior… y es que precisamente eso, “teníamos” todo listo hasta que justo cuando llega un nuevo correo de Ladurée para la confirmación de la fecha del gran evento, y justo cuando el que aquí escribe -oséase moi- escribe eso mismo de que el cumpleaños es el día 3 de mayo pues allí que Ladurée contesta y vuelve a contestar pero ya sin un tout d’abord ni un mísero todos a bordo
que llevarse a la boca. Y es que allí que ella contesta, allí que tú
recibes el mail, allí que (como la comunicación es fluida y agradable y
ya has dejado de pedir pues como que tú ya no tienes ni vergüenza ni
pudor ni ná de ná y ya te saltas el paso previo de minimizar el gmail,
aquello de reunir fuerzas y valor para leer la contestación y demás)
allí que -intentaba decir yo- le das a leer ese nuevo mensaje y cuando
se abre, ¡zas!, allí que Ladurée del oui pasa al non y sin contemplaciones ni paño caliente alguno que mitigue el dolor allí que te planta un: Je suis vraiment désolé , mais nous ne pas faisons d’expédition , hors de la France y si te visto no me acuerdo; vamos, que sí, que sí, que mucho decirte que están verdaderamente desolados o tristes y demás pero que me ponga como me ponga pues como que no hacen ni la tarta, ni los macarons, ni los pastelilos ni los chocolates ni ná de ná.
Que claro, tú lees eso de que no realizamos envíos fuera de Francia
y como que tú 
ya más que desolado
lo que te sientes
es así como que torpe, muy, muy torpe y así como que pensando que tú ni francés ni afrancesado, ni políglota ni ná de ná, tú como mucho de Cuenca y te das con un canto en los dientes (y quien dice Cuenca puede decir Teruel porque, ya se sabe, Teruel también existe).
Yes que si tras más de 15 correos no te has enterado de que no hacen
envíos internacionales o, en su caso, no has sido capaz de
transmitirles que tú vives en España, (Spain para los sajones y Espagne o l’Espagne para esos mismos franceses y afrancesados) pues como que apaga y vámonos, vamos, que tú ni sabes el un, deux, trois del francés… que es que si no dominas el je m’appelle y el j’habite, alma de cántaro, qué pastel ni qué niño muerto quieres encargar tú a Ladurée de la France, en general, y de PAris (con A de Tour Eiffel), en particular.
Pero que va, que va, que no, que no, que por muy désolé o vraiment désolé que estuviera o estuviese Ladurée el caso es que buscando en
el baúl de los recuerdos cual Karina sesentera de la vida y tirando de correos electrónicos para atrás pues como ni hay un, deux, trois, ni desolé
o vraiment desolé que valga porque al menos en 5 ocasiones (cinq que dicen los franceses
y afrancesados) les dije yo eso de que J’habite en Espagne, je suis espagñol e incluso llegue a decirles un j’habite à la Town dándoles los datos de envío o livrason que dicen ellos… así que comprobado que no había error alguno en el flujo de información intercambiado pues como que la razón, motivo y explicación a la negativa final sólo podía ser una (cuál, cuál???
casi puedo escucharos preguntando). Y es que si recapitulamos y nos
damos cuenta de que desde el comienzo de las comunicaciones las mismas
habían sido siempre amables, corteses y positivas, llenas de datos y
propuestas para la celebración del cumpleaños y es sólo con motivo de
la confirmación de la fecha del gran evento cuando todo se va al traste pues como que blanco y en botella o verde y con asas… la culpa de todo la tiene Galalrdón, Esperanza Aguirre y tanta manía por celebrar las cosas que le entra a la gente y genta,
en general, y al político, en particular, conforme se van cumpliendo
los años y vamos obteniendo cifras redondas como suelen ser 5, 10… 25 y quien dice 25 dice 200.
Así que ahí tenemos una fecha: 3 de mayo
que, así, sola, no deja
de ser el 123º día del Calendario Gregoriano
y
124º del actual (bisiesto que nos ha salido el muchacho), quedando sólo
o aún
-eso ya según gustos- 242 días para finalizar el año. Y es que si
bien es cierto que si uno le pregunta a S.Google y luego a Wikipedia
qué es lo que pasa con el dichoso tres de mayo, sólo obtendrá pequeñas pistas tales como que ese mismo día de 1283 la escuadra aragonesa de Roger de Lauria derrota a la francesa en el combate naval de Malta o que ese mismo día de 1814 es cuando se destierra a Napoleón a la isla de Elba, pues como que no lo es menos que si precisamos algo más y lo mismo que Sofía lleva aparejada la alcachofa, le sumamos un Madrid al 3 de mayo lo que nos encontramos con Goya, con sus fusilamientos y hasta con el mismísimo mariscal Murat que dice (y está claro que me dice): El pueblo de Madrid se ha dejado arrastrar a la revuelta y al
asesinato… Sangre francesa ha sido derramada. Sangre que demanda
venganza. Y es que ya lo cantaba Objetivo Birmania, venganza es un plato que se sirve frío… y bien frío que me lo han servido los franceses y afrancesados… vamos, que se conoce que con tanta exposición y tanta celebración de Esperanza y Gallardón
al final los franceses y afrancesados terminaron echando cuentas,
atando cabos y recordando aquello del levantamiento del pueblo de la Capi, Capi, Capital del Reino contra los franceses, allí que se les vino Napoleón a la cabeza, lo de Pepe Botella y hasta lo del mariscal con su sangre y su venganza y, ¡zas!,
querías tarta, querías pastelitos, querías macarons y chocolates,
querías, ¿verdad? y, ¿no quieres caldo?, pues… siete tazas.
Plus, Plis, Plas… ¡el lunes más! (Que sí, que sí, el lunes... de verdad de la buena)

Grelinno, de la Town de toda la vida pero con alma de Capi, Capi, Capital del Reino. Fascinado por los musicales hasta el punto de que intento que mi vida sea un poco eso, un musical, una sucesión de acontecimientos que pueda recordar a golpe de canciones y en los que pueda introducirlas como algo natural. Enamorado de Audrey Hepburn y de A, mi A, vuestra ya A.
Por eso esta lluvia en Sevilla no es solamente un guiño a Audrey y los musicales, es un mosaico, un puzzle en el que se van encajando pistas de la banda sonora de mi vida, con recuerdos, moda, decoración, comida, amigos, vivencias y palabras que, al final, unidas y enlazadas, terminan formando ese “La Lluvia en Sevilla es una Maravilla”… frase realmente estúpida que todo el mundo conoce y lleva en su subconsciente... pero que, en definitiva, resume una gran parte de mí.
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