hola.com

 

junio, 2010


25
junio 10

The Garbo: le secret de ma mère

5533_113423103790_47007058790_2384595_6014896_n.jpg

1990. Yo era un niño que tenía que dejar de serlo y descubría a David Lynch a través de su Twin Peaks y dos frases: “¿Quién mató a Laura Palmer?” y aquel “Fuego, camina conmigo”. Más tarde, con el niño convertido en Peter Pan y pese a no habernos perdido de vista, nos volvíamos a encontrar en Mulholland Drive, en su universo de elegancia, sutil decadencia, juego y erotismo en el que se baila como sostenido por las caricias de un sueño… y no, no es mi intención hablar hoy de David Lynch, de Twin Peaks ni tan siquiera de la pobre Laura Palmer sino de The Garbo; pero es que The Garbo para mí es eso, David Lynch en estado puro y su mundo onírico en el que todo es posible y uno puede flotar entre las notas. 36478_406700093790_47007058790_4649407_7686927_n.jpg

Así se lo dije a Agustín Galiana, voz y alma de The Garbo, nada más conocerlo y poder escuchar a The Garbo: David Lynch, sin duda alguna, deberías enviarle la maqueta. Él se reía y me retaba a conseguirle la dirección. Dirección conseguida y ahora, un año después, tras varios conciertos, The Garbo vuelve a la Sala Galileo Galilei, a trasnformarla en cabaret posmoderno para presentar su single en una noche que, si bien no es la de S. Juan, no dejará de tener la misma magia, donde los sueños pueden hacerse realidad y donde se asegura que nadie saldrá de allí con las manos ni el alma vacías.

Vamos poco a poco… dice The Garbo pero no hay que creerles ya que sin saltarse ningún peldaño está claro que su escalada no ha hecho más que comenzar. Es solo un juego y te muerdo un poco… y casi exhibiendo la yugular para ser modido he de llevarles la contraria y decir que su proyecto no es fruto del juego o del azar, sino de eso que no puede denominarse más que de otra forma que “alma de artista” con la que está dotado Agustín Galiana, capaz de echar mano de todos sus recursos y fuentes para crear este nuevo estilo, electrónico pero a la vez tan Belle Époque, tan cabaret e internacional que no deja de ser eso, Agustín: n47007058790_1428607_2160.jpgDavid Lynch. Un sueño en el que todo es posible, un sueño teatral, cantado y escenificado que transporta e hipnotiza y en el que el único juego está en las palabras y en los límites y reglas que cada uno esté dispuesto a imponerse, quebrar o saltarse al escucharlos.

Dicen que hablan de mi un poco. Cuando pregunten tu diles poco y no te creas que será poco, son malas lenguas, escucha poco… y de nuevo hay que contradecirles porque mañana todo cambia: no habrá malas lenguas  y de The Garbo no se hablará poco, sólo poco a poco. 

(Sábado 26 de junio, Sala Galileo Galilei:  The Garbo en un concierto lleno de sorpresas en el que estará presente la LSE (lengua de los signos), con la intérprete Ruth Arroyo Fernández y en el que además de regalarte un cd con los dos primeros SINGLES entras en el SORTEO de una CENA para dos en el restaurante Public de Madrid)


2
junio 10

Veuve Clicquot: ¡champagne, champagne como una loca!

cartejaunepost.jpgEn 1806, Barbara Nicole Ponsardin, viuda de un banquero de apellido Clicquot, dedicó la fortuna heredada del difunto a desarrollar la champaña que producían sus viñedos y que se hizo famosa en el mundo con el nombre de Veuve Clicquot. Lo dice Isabel Allende en “Afrodita” y ni siquiera es cierto o tan sólo exacto pero… ¡qué más da!, habla de champagne, de Barbara Nicole Ponsardin, de la Veuve Clicquot, de la Viuda en definitiva… ¿o es que hay otra?.

Lo leí en 1998, todavía estudiaba mi carrera y por aquel entonces me creía a pies juntillas cualquier cosa que dijese la Allende: su Casa de los Espíritus, su Eva Luna y hasta sus cuentos, veuve-clicquotpost.jpgpor lo que me pasé años diciéndole a todo el mundo que el champagne, el verdadero, el champagne francés, no lo había inventado, creado ni producido aquel monje soso y anodino de la botella inalcanzable. No, el verdadero champagne era el Veuve Clicquot, el de la Viuda, el de aquella señora rubicunda que, sentada, parecía dirigir el mundo desde las placas de sus botellas.

El mismo champagne con el que años antes había pasado la mejor Noche Buena de mi vida, aquel con el que descubrí la verdad de aquello que siempre dicen las damas en las películas antiguas, eso de las burbujas que se suben a la cabeza mientras uno no puede parar de sonreír y de ser feliz y sí, definitivamente, el mismo ¡champagne, champagne como una loca! que invoca y repite mi madrina cada vez que se escucha el descorche de una de sus botellas y el líquido de oro comienza a caer en las copas… ¡champagne, champagne como una loca!, casi como grito de guerra de la diversión.

veuvetote.jpg

“El champagne es un vino espumoso de la región de Champagne, en Francia. El más preciado es aquél que se produce exclusivamente con uva Chardonnay”, lo digo con su gusto seco y afrutado en la boca, con sus burbujas deslizándose por mi garganta y, a la vez, subiéndoseme a la cabeza como si yo también fuese una dama de película antigua; “El champage es un vino espumoso de la región de…” y se lo repito a Camino porque creo que la infancia, en parte, debe componerse de frases y momentos así, de cosas curiosas, extrañas, sin sentido o simplemente obvias que, a fuerza de repetirse, queden grabadas en la memoria para ser repetidas luego o simplemente refugiarse en ellas; frases con las que luego puedan identificarte y a mí me gustaría que me recordasen así, con el champagne, con la Veuve Clicquot

La misma Viuda que me pongo en la solapasakura-collection-veuve-clicquot-rose_41897_big.jpg en las grandes ocasiones, la misma que le regalé a Nuria Sardá o que convierto en silla en todas las sobremesas lo mismo que ella, la Veuve -La Grande Dame del champagne- y ellos, los herederos y dirigentes de la maison, saben innovar, crear y transformar en diseño su legado dorado y burbujeante que lo mismo se convierte en maletín, candelabro, lata de pintura, renovado sillón vis a vis en el que el amor resulta mucho más que un nombre o, incluso, todo un jardín oriental de cerezos en flor donde celebrar ese mismo amor que, aunque imposible, siempre puede teñirse de rosa; un amor eterno y rosé porque, como yo digo siempre, el rosa, más que un color, es una actitud.

(A la Viuda y sus productos la podemos encontrar tanto en Vinatis como en la fabulosa casa inglesa Champagne Direct)


Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer