Si tuviese que definir esta casa, Almatrichi, en sólo tres palabras
estas serían: un vestido verde; porque ese fue el comienzo y el descubrimiento de una Empresa joven -en edad y personas que la componen- que en algo menos de 4 años ha conseguido no sólo crear un estilo propio e inconfundible (algo que a otros les lleva décadas o que incluso nunca llegan a lograr del todo) sino a vestir a la mujer huyendo de la repetición y la mínima variación de los mismos elementos a que muchas veces parece condenado precisamente quien logra eso tan difícil de crear estilo.
Era un vestido verde, corto, sencillo en su corte pero a la vez complicado por la gasa estampada, las lentejuelas, la confección manual y la multitud de detalles que lo podrían haber convertido en el perfecto aliado tanto para una tarde de terraza en Saint-Tropez como para causar sensación en una boda… porque eso es Almatrichi y sus prendas: pura versatilidad, elegancia despreocupada, alegría y luz aún en sus colecciones invernales. La capacidad de transportarte a la calidez, felicidad e incluso el lujo a través de una sencillez compleja o complejidad sencilla.

El tiempo pasa, es cierto, y si dice la canción que 20 años no es nada mucho menos deberían serlo los cuatro años de vida de Almatrichi. Pero el tiempo en moda es distinto, se mide, calcula y cuantifica de diferente forma: desordenado, rápido y con ese sinsentido que parece otorgar el ver colecciones de primavera/verano estrenando el otoño y las de otoño/invierno cuándo éste ya está a punto de terminar y todas las mentes y esperanzas ya están puestas en la primavera… pero por eso, precisamente por esa distinta medida y cálculo, por aquello de tempus fugit -y más en moda y mucho más en tiempos de crisis- que Almatrichi no sólo continúe tras cuatro años su andadura creando moda sino que además se expanda y afiance con cada colección es algo que le otorga solidez y promesa de permanencia.
Almatrichi fue ese vestido verde -un mini kaftan de lujo y artesano si se quiere- pero Almatrichi también ha sido la versatilidad hecha working-cockatil girls y ahora es años 60′s teñidos de Sur (su brújula siempre parece apuntar allí), folclore, artesanía y toques naïf que vuelven a hacer de sus prendas un todo en uno que poder llevar en cualquier ocasión y momento
y que ahora llega hasta el mar y la piscina con el lanzamiento su propuesta de baño, una moda náutica de bikinis en los que, sin duda alguna, se reproducen las líneas, tonos y cortes que hacen de Almatrichi precisamente eso: Almatrichi, la casa del lazo, los lunares y las letras en cursiva reservada, más allá de las meras citas, para aquellas cosas destinadas a destacar con estilo.
¿Dónde encontrar las colecciones íntegras de Almatrichi? Las tiendas Sunmarine, comercializan el cien por cien de las colecciones de Almatrichi además de muchos complementos llenos de originalidad y frescura.
Y, como decimos, el tiempo pasa y por mucho que ahora estemos en plena Semana Santa en nada ya será mayo y con él y las flores llegará el día de la madre... ¿ayuda?... ¿por qué no te pasas por la nueva e-shop de YOMIME BY SUIKA? -piezas de joyería en plata con piedras finas al alcance de todos-.
Etiquetas: Almatrichi Sunmarine YOMIME by Suika

Grelinno, de la Town de toda la vida pero con alma de Capi, Capi, Capital del Reino. Fascinado por los musicales hasta el punto de que intento que mi vida sea un poco eso, un musical, una sucesión de acontecimientos que pueda recordar a golpe de canciones y en los que pueda introducirlas como algo natural. Enamorado de Audrey Hepburn y de A, mi A, vuestra ya A.
Por eso esta lluvia en Sevilla no es solamente un guiño a Audrey y los musicales, es un mosaico, un puzzle en el que se van encajando pistas de la banda sonora de mi vida, con recuerdos, moda, decoración, comida, amigos, vivencias y palabras que, al final, unidas y enlazadas, terminan formando ese “La Lluvia en Sevilla es una Maravilla”… frase realmente estúpida que todo el mundo conoce y lleva en su subconsciente... pero que, en definitiva, resume una gran parte de mí.
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A mí es una firma que me gusta mucho porque tiene un tono muy de “alegría de vivir”.
Me gusta que nos vayas presentando firmas no tan conocidas y que tienen mucho que decir.
¡Besos!
Es curioso, hasta leer tu post no conocía la marca y ayer mismo veía a Leire Pajín llevando uno de sus modelos.
Conocí la tienda un día por casualidad en Madrid y me trastorno. Me parece maravilloso.
Me gusta la ropa que diga algo,odio la ropa clasica,tengo 66 años pero antes muerta que sencilla,el colorido y las formas son mucho de mi gusto,en La Linea de la Concepcion,donde puedo encontrar esa clase de ropa?
puedes encontrar ropa de almatrichi en la tienda ‘chavalas’, q está en la calle sol 23 esquina con calle doctor villar. ;P
Me gustaba mucho esta marca y en abril decidí adquirir una prenda en Iroko (Moncada – Valencia). Ahora no se la recomiendo a nadie puesto que descubrí que ésta tenía un defecto y en la tienda no quisieron cambiarmela alegando que es una característica de la marca. ¿Pagué por un vestido con defectos realizados expresamente? En cualquier otra marca y tienda (Zara, Mango, el Corte Inglés….) por una ‘característica’ así me lo hubieran cambiado. Me ha decepcionado mucho