La cultura del esfuerzo

Llevo un tiempo observando que parece que, cuanto mayor esfuerzo realizamos en alguna actividad o cuestión determinada, mayor es el merecimiento que deberíamos obtener, y al contrario ocurre de manera inversa, si no hay esfuerzo, no hay merecimiento. Hoy he decidido escribir sobre este tema porque es algo que trabajo con mis clientes de coaching: esto no es así, yo no lo veo así.

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No considero que haya relación proporcional entre el esfuerzo y el merecimiento, ni siquiera que haya relación.

De base te mereces todo aquello que deseas: éxito profesional, amor, salud, dinero. Mereces que se cumplan todos tu sueños. Para ello es importante analizar cuáles están siendo tus creencias y tal vez los límites que te estás autoimponiendo, de manera inconsciente, que probablemente te estén dificultando conseguir todo aquello que deseas. Que sepas que no hay una relación directa entre el nivel de esfuerzo que estés dedicando a aquello que quieres conseguir con los resultados que obtengas. Con esto no estoy diciendo, ni mucho menos, que las cosas caen del cielo y  que tan sólo tenemos que esperar, no es así. Voy más allá. Lo que pretendo es que vayas a analizar qué pensamientos son los que estás teniendo y qué acciones estás llevando a cabo porque ahí está lo más importante.

 Tal vez estás pensando que hasta que no lleves un año dedicando tiempo y esfuerzo a determinada actividad, no te mereces tener beneficios tangibles. O tal vez que no te mereces encontrar a una persona que te quiera porque ya has tenido una en tu vida y ya se te pasó el tren. O quizá que no te mereces tener dinero porque hay otras personas que lo necesitan y se lo merecen más que tú. O quizá pienses que como tienes buena salud por qué vas a merecer algo más ya que tienes lo más importante. Pues que sepas que sí, que sí te lo mereces porque todo el mundo merece ser feliz y cada cual determina lo que le hace feliz porque tiene libertad para decidirlo. Así que, desde ya, siéntete libre de merecer todo aquello que deseas independientemente del grado de esfuerzo que hayas invertido o no. Analiza qué pensamientos y qué acciones estás llevando para alcanzarlo y qué es lo que, tal vez, te está limitando.

Abandona la cultura del esfuerzo para entrar en la del merecimiento porque sí, porque te mereces ser feliz. Tienes libertad de pensamiento y no sabes el poder que te otorga esta libertad, empieza a utilizarlo desde ya.

En el libro Tratamiento del merecimiento de Louis Hay podemos encontrar el siguiente texto que espero que os guste y os ayude a entender que os merecéis todo aquello que deseáis:

“Soy digno y merecedor de todo lo bueno. No sólo de algo, de un poquito, sino de todo lo bueno. Ahora estoy superando todos los pensamientos negativos que me limitan. Me libero de las limitaciones impuestas por mis padres. Los amo, y puedo ir más allá de ellos. No respondo a sus opiniones negativas ni a sus creencias restrictivas. No estoy atado por ninguno de los miedos ni de los prejuicios de la sociedad en que vivo. Ya no me identifico con ningún tipo de limitación. En mi mente gozo de una libertad total. Penetro ahora en un nuevo espacio de conciencia, donde estoy dispuesto a verme a mí mismo de una manera diferente. Estoy dispuesto a crear ideas nuevas respecto de mí mismo y de mí vida. Mi nueva manera de pensar se expresa en experiencias nuevas. Ahora sé y afirmo que soy una y la misma cosa con el Próspero Poder del Universo. Por eso, ahora prospero de múltiples maneras. La totalidad de las posibilidades se abre ante mí. Me merezco la vida, una vida buena. Me merezco el amor: abundancia de amor. Me merezco tener buena salud. Me merezco vivir cómodamente y prosperar. Me merezco la libertad de ser todo aquello que soy capaz de ser. Me merezco más que eso: me merezco todo lo bueno. El universo está más que dispuesto a manifestar mis nuevas creencias, y yo acepto esta abundancia de vida con júbilo, placer y gratitud. Porque me la merezco, la acepto, y sé que es verdad. Así Es. Gracias amado universo”

Louise Hay dice que estas palabras nos las tenemos que decir en voz alta durante veintiún días, a ser posible, mirándonos al espejo. Puedes leerlas, si quieres en silencio o en voz alta. Lo importante es que te quedes con el mensaje que quiere transmitir.

Mi mensaje es que el merecimiento no está relacionado con el esfuerzo. Todos merecemos ser felices y tú también.

Gracias por seguir ahí leyendo todos los posts.

  • Hola Isabel. Me gustaría comprar un bolso de tu firma. Siempre me quedé con las ganas…dónde lo puedo conseguir? He consultado en internet y no hay manera…Me puedes facilitar un teléfono o tienda…Me gustaría más grande pero si es pequeño no m importa. Gracias.

  • Hola Isabel. Lo cierto es que este es un tema que me ha ocasionado recientemente mucho sufrimiento. Yo fui educada en la meritocracia estricta es decir, tienes en tanto y cuanto te hayas esforzado. La vida me ha demostrado que no es asi. Yo, por como fui educada, pongo mucho esfuerzo en las cosas que hago y por tanto si me consider merecedora de lo que tengo pero veo a mi alrededor personas que les viene todo regalo del cielo…gente q no hace nada y tiene el carino y la ayuda de los demas para conseguir las cosas que tienen. Al final sin haberselo “currado” llegan al mismo sitio que el que si lo ha hecho y eso me genera rabia y no me produce satisfaccion personal pensar que yo si me lo merezco…sigo pensando en la meritocracia. Creo que la sociedad en la que vivimos si que nos ensenan la cultura del esfuerzo y es muy dificil salir de ese pensamiento. Mil gracias por tu post, me ha encantado como siempre.

  • ¡Hola Isabel!
    Totalmente de acuerdo. Muchas veces ponemos todo nuestro empeño en conseguir algo sin darnos cuenta de que por otro lado en el fondo nos da miedo por cómo nos puede cambiar la vida por ejemplo, o el simple esfuerzo es una lucha tal que al llevarla a cabo desde una “pelea” y no desde el corazón, el amor o la pasión, estamos poniéndonos nosotros mismo esas barreras invisibles a la par que poderosas.
    Yo a mi hijo le digo que hay que ir en la dirección en la que queremos para conseguir nuestros deseos, trabajar en ello, pero siempre con alegría y no con la sensación de carga, de que se está peleando, sino disfrutando del camino y el aprendizaje que vamos adquiriendo.
    Un abrazo.

  • Hola Isabel,

    Muchas gracias por escribir tus post, y gracias por compartir este texto, que repetiré delante del espejo tal y como nos sugieres.

    Un abrazo

    Maria

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