Errores de chicos al ligar (parte II)

¿Alguien se perdió la primera parte? Pues click AQUÍ .

6. Pasar demasiado tiempo con su amiga.

Está claro que una táctica para acercarse a quien te gusta es ir antes a tantear a su amiga. Primero porque resulta un aterrizaje menos abrupto, y segundo porque ganarse a las amigas de una chica son muchos puntos a tu favor.

Pero claro, ¡ojo! Porque no conviene estirar demasiado esta situación circunstancial, porque podrías encontrarte en la incómoda situación de que la chica que te mola termine pensando que es en su amiga en quien tienes interés. O peor, su amiga (o sea, con la que estás hablando pero que en realidad no te gusta), podría terminar interesándose por ti, y ahí surgiría un conflicto de intereses entre las dos amigas que, posiblemente, te dejaría a ti como virtual perdedor de la situación. A mí, sin ir más lejos, me pasó más de una vez en la adolescencia. Recuerdo en concreto una tarde, en Kapital  (la discoteca), que me acerqué a hablar con un grupo de chicas. Hablé, literalmente, con todas las del grupo excepto con la que realmente me interesaba de las cinco (o seis, no recuerdo cuántas eran). Después de veinte minutos haciéndome el duro, el interesante, de poner caras y bailar un poco, de inventarme parte de mi pasado y de escuchar dónde iba a a pasar el verano cada una de ellas, me percaté de que la chica que originalmente me gustaba, había abandonado el grupo hace un rato y estaba marcándose un “tete a tete” (un bis a bis, un cara a cara), con un chaval que tenía el pelo rapado por los laterales y como un cenicero por arriba. Desde entonces pocas veces me ha vuelto a pasar eso. Las siguientes veces, si me rechazaron fue directamente mérito propio, no por ni siquiera llegar a intentarlo 😅.

7. Ser demasiado cariñoso y “tocón”.

“Tocón” no en el sentido de tener la mano larga y tocar más de lo permitido, pero sí en el de precipitarse demasiado y hacer la situación un poco incómoda. Todos sabemos que hay personas más cariñosas que otras, pero lo difícil es saber de primeras  si la persona que te gusta es de un tipo o del otro. Y es más, puede que lo llegues a saber rápido (surge la conversación y ella/él te dice “yo soy muy cariñoso, me encanta estar todo el día dando besos y abrazos y sentirme arropada”), pero no debes precipitarte demasiado demostrando antes de tiempo lo cariñoso que eres tú también…

Si habéis quedado a tomar un café y es vuestra segunda cita, no deberías agarrarle la mano de pronto mientras da vueltas a la leche con la cucharilla. Si estáis dando un paseo de vuelta al coche después de una primera cena romántica, quizá sea pronto para agarrarle de la cintura o de la mano. Hay gente que si bien está dispuesta a dar un beso (o más) en la primera cita, le cuesta más tiempo atravesar esa barrera psicológica de la confianza y el cariño. Y parece paradójico, porque se diría que para un beso (o insisto, para algo más) hace falta más confianza que para agarrar de la cintura durante un paseo, pero para muchos (por ejemplo yo), no es así .

 

8. Tardar demasiado en saber su situación sentimental.

A veces, por pasarnos de precavidos y no querer que se note nuestra intención, tardamos demasiado en sacar el tema de la pareja. Confieso que esto es algo que a mí me alucina, porque yo creo que es de los primeros datos que tienes que saber sobre la otra persona, pero os alucinaría la cantidad de gente que no toca el tema hasta pasadas varias horas de conversación (días, a veces). A ver, quiero matizar que esto es importante solo en el caso de que el encuentro sea más o menos casual; si has quedado con alguien por Tinder, el hecho de que está soltero/a se da por sentado. Pero si te presentan a alguien en un cumpleaños, o conoces a un grupo de gente en un restaurante o cualquiera que sea la situación, y la otra persona te ha hecho “tilín”, averigua cosas (si está soltera o con alguien, vamos) cuanto antes, no vaya a ser que el chasco posterior sea demasiado grande… 🙁

Podría ser una compañera de trabajo con la que pasas horas al día y con la que, como es normal, hablas sobre todo de trabajo. Bueno, eso está perfecto, pero ¡ojo! Porque como te empiece a gustar, será conveniente saber de antemano si debes o no debes cruzar ciertas barreras en función de su situación sentimental.

 

 

9. Pensar demasiado.

Quizá otro de los grandes problemas a la hora de enfrentarse a un “ligoteo”. Ves a alguien. Te gusta. Te vas a acercar… pero esperas para pensar la táctica. Vuelves al ataque… pero piensas que quizá eso sea demasiado brusco. Vuelves a pensar. ¡Allá vas! Espera, que quizá ahora no es buen momento (ver punto 1 de esta guía). Es que si no es ahora, ¿cuándo vas a hacerlo? Ahora, sí. Coges aire y… se cierra la puerta del metro con ella del otro lado. Pasó tu momento 🙁.

La espontaneidad es gran parte de la magia de la vida. Planes que se improvisan y que resultan ser rotundos éxitos; un concierto, una salida al campo con tu chica, un viaje de un fin de semana para otro… del mismo modo, esta circunstancia (la de la improvisación), puede hacerte ganar muchos puntos a la hora de acercarte a alguien. Puedes aprovechar el entorno en el que estéis, el momento del día, la compañía, etc. Pero como decía, no le des vueltas de más o tu momento puede pasar tan rápido como había llegado: una mirada por la calle, un cruce de miradas, media vuelta cuando pasa (¿me acerco?, ¿Me vuelvo a girar?, ¿Voy?) y cuando te quieres dar cuenta la tienes a 140 metros y fuera de tu alcance.

Como dice el dicho, “el mundo es de los valientes”.

 

  • Javiiiiiiiiiiiiiiiii!!!
    A mí un tío que quiera ligar conmigo tiene que ser directo y claro. Nada de “acercarse a la amiga”,ni nada por el estilo.
    Que vayan directos es lo que más me hace interesarme. Yo desde luego es lo que hago cuando un tío me interesa!!
    Un besazo,bombón!!!

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