Los niños vienen de París y las videoconsolas de Canarias. O al menos la nuestra. Porque sí, amig@s, ya hemos vuelto de Las Islas Afortunadas (de Lanzarote, concretamente). ¡Ay! ¡Qué a gustito hemos estado! ¡Mejor
que los del IMSERSO!
Hemos DESCONECTADO TANTO que el día 24 de diciembre a las 22h, en la iglesia de Teguise, presenciando una estupenda representación popular del Nacimiento de Jesús, PITICLI tenía que poner su móvil en hora (segundos antes se le había caído y dispersado entre los bancos) y me preguntó: “¿qué día es hoy?”
Si eso no es desconectar que venga Dios y lo vea (o el Niño Jesús de la representación).
Al cabo de poco de llegar a Lanzarote yo ya me quería quedar a vivir ALLÍ, y tanto se lo repetí a PITICLI y a nuestros amigos residentes en la isla (un dos tres, responda otra vez) que empezamos a hablar de precios de viviendas.
Lanzarote, definitivamente, me atrapó, y ni sus SURREALISMOS me hicieron desistir.
Querid@s lectores, a partir de ahora notaréis que la utilización de tópicos empezará a ser tan descarada que si tuvierais que darme un coscorrón cada vez que suelto uno no me quedaría un centímetro cuadrado de cabeza libre. Pero vosotr@s me lo consentiréis.
Ejemplos de Surrealismos: no, no me refiero a que en los supermercados tengas montones de pasta de guayaba cubana, leche de coco, Fanta piña, preparado lácteo… y en el apartado de menaje no haya sacacorchos. Me refiero a cuando quieres enviar unas postales y:
- vas al ESTANCO en busca de sobres y sellos, pero la estanquera TE ADVIERTE que ellos NO TIENEN SOBRES, que eso es en CORREOS
- pero que les compres ya los SELLOS a ellos porque en CORREOS NO TIENEN
O bien cuando quieres consultar Internet con el objetivo de comprobar si has recibido un documento importante e IMPRIMIRLO. “¿un sibercafé, mi niño?, ay, yo no creo que acá haya de eso” –varias personas respondieron lo mismo en el centro de Arrecife, la capital-.
Finalmente sí encontramos TRES ordenadores dentro de un SALÓN RECREATIVO que funcionaban con monedas, PERO NO PODÍAN ENTRAR EN HOTMAIL. Por otra parte, una COPISTERÍA se ofreció a imprimirnos el documento si conseguíamos consultar desde cualquier ordenador y enviárselo por e_mail (nos dieron su dirección), pero ellos no podían facilitarnos acceder a internet.
A punto de la desesperación estábamos cuando a mí me dio el pálpito de ir a El Almacén, el equipamiento cultural de más tradición de la isla, fundado por nuestro admirado César Manrique. Conseguimos llegar y… ¡llevaba dos años cerrado! Primero, como nos explicaron, por falta de presupuesto para la remodelación, y luego, una vez ya tenían el presupuesto, por… por… vaya usted a saber.
Pero el caso es que el técnico de Cultura allí presente se apiadó de nuestra historia y nos dejó consultar el e_mail desde su portátil (los ordenadores de la Oficina de Cultura no funcionaban y aunque hacía un mes que se esperaba la llegada de los técnicos informáticos, éstos no habían aparecido) e imprimirlo desde una impresora que tenía en otra planta (porque ninguna de las que allí había servía). Aquel hombre fue nuestro Salvador.
Además, para redondear la mañana (tardamos más de tres horas en conseguir imprimir un documento de internet) encontramos un café monísimo que tenían leche de soja junto a una librería. ¿Quién necesita más? Bueno, luego nos dimos cuenta de que había gente que sí pedía más:
“ay, mi niño, qué bueno que te haya gustado nuestro café, se nota que tú eres más avansado. Es que la hente de aquí no valora siertas cosas, y se molestan porque sólo servimos café de Nespresso y nos piden de cafetera. ¡Desde luego, qué cosas! La hente no se da cuenta de que una ves que tomas el café de las cápsulas ya no quieres otro”.
¿Y qué vas a contestar? Pues nada. Así que mejor aproveché para preguntar dónde habría tiendas de ropa de segunda mano. Mutis. Volvimos a hablar de la leche de soja.
Porque la leche de soja (no recuerdo si alguna vez os había dicho que no tolero la leche “normal”) ha sido tan básica para nosotros estos días como el VINO. ¡Qué delicioso es el vino lanzaroteño! Y no sólo el blanco –que es el más renombrado- sino también uno rosado exquisito.
Tenéis que entender, por otro lado, que nuestras vacaciones han sido casi casi “ayurvédicas”:
- no teníamos radio en el apartamento
- había televisión, pero sólo sintonizaba DOS CANALES ALEMANES (un día intentamos ver El Equipo A pero fue un fracaso) y, a veces, la BBC (pero no siempre)
Así que nos dedicábamos a cocinar, leer, escribir, dibujar… yo no sé cómo no terminamos divorciados (o levitando). A veces estábamos tan desesperados extrañados por el imperante silencio que poníamos canciones con el móvil, o nos las inventábamos. De ese modo, una mañana en la ducha creamos la mítica canción “Ceheginero Poweeer”, que dedico a mi familia.
Por suerte, como os dije, teníamos alcohol, a diferencia de unas chicas que fueron a un verdadero retiro ayurvédico en un lugar estupendísimo de Asia y se encontraron con que el alcohol estaba prohibido. El único alcohol era el que se utilizaba para preparar la base de medicación alternativa que se les ofrecía en un chupito una vez al día. Decían que se pasaban las horas esperando el momento del chupito… menos mal que no enviaron a Sue Ellen, o hubiera arrasado el botiquín.
Eso sí, volvieron esplendorosas tras unos días de cuidados, meditación, vida sana y vegetarianismo.
Nosotros también nos forramos a verduras, que conste. De hecho, llegó un momento en que tuvimos que proponernos seriamente dejar de comer, aunque sólo fuera por un día: MOJOS, pimientos, y cualquier plato que llevase AJO y CEBOLLA. Porque más allá de los efectos colaterales conyugales, nuestro aliento a
media tarde eclipsaba el aroma de los perfumes que, por supuesto, nos habíamos comprado aprovechando los fantásticos precios.
Pero no fue únicamente perfume lo que compramos. Compramos de todo (comida, libros, ropa…). Y no adquirimos cantidades industriales de mojo, vino y queso (¡pero qué bueno está el queso de Lanzarote!) porque en la maleta no cabía nada más tras hacerle hueco… ¡a la WII! Sí, nuestra familia ya está completa. ¡Ya tenemos la parejita! Hemos dado un hermanito a nuestra deshumidificadora (PITICLI insiste en que es niña).
Efectivamente, ya somos de esos. Es más, he de reconoceros que intentamos montarla en el apartamento, pero la
televisión, además de no mostrar canales fuera de Alemania, tampoco aceptaba WII como periférico de compañía. Tuvimos que esperar a la vuelta para disfrutarla, y vamos si lo hemos hecho. Ahora hacemos más cosas en pareja, practicamos más ejercicio en casa, y como 28 metros cuadrados no dan mucho de sí, hemos sacrificado la mesa de comer románticamente para tener espacio, qué leches. Resultado: he aprendido a cocinar con una mano (con la otra sostengo el mando y juego a tenis) y cenamos en una mesilla frente a la tele. La Felicidad.
Pero volviendo a Lanzarote, estaba claro: nuestras vacaciones tenían que ser para descansar, disfrutar de la gente, de los magníficos paisajes, y de los regalos que la vida nos fue ofreciendo. Que no fueron pocos.
Quizá el mayor, o el más inesperado, fue poder pasar unas horas en casa de SARAMAGO, charlando con sus colaboradoras, recorriendo las estancias (qué grandes Pepa y Saro), tomando un café portugués en su cocina, leyendo un pequeño texto en el mismo despacho en el que escribió “Ensayo sobre la Ceguera”… y como colofón, conociendo a la genial Pilar del Río (viuda del Nobel y Presidenta de la Fundación), con su energía desbordante. De verdad, si vais a Lanzarote, no perdáis la oportunidad de ir a la casa. Es una experiencia maravillosa, pues está pensada para que puedas recorrerla de forma íntima, acompañado por su gente y sus mascotas, como un amigo y no como un turista. Muy emocionante. Además, si no Pilar dirá que “soy un manta”.
Pero como no es la única recomendación que os quiero hacer, ahí os dejo unas cuantas direcciones más:
EL CHUPADERO. La Geria. Precioso. El entorno, la decoración, la carta… ahí tuvimos la
mejor comida de Navidad que recuerdo. Pedid su vino Bermejo y dejaos llevar por la vista. Además, organizan exposiciones y conciertos.
LA TASCA DE LITA. Guatiza. La comida está tan buena y el camarero es tan simpático que
volverías una y otra vez. Su atún en adobo es impresionante.
LA ERMITA. Tías. Te cantan la carta y no sabes qué elegir, porque todo pinta fenomenal. No dudéis en probar sus hojaldres y su vino. Increíbles. 
CASA MIGUEL. Arrieta. Una ubicación excepcional junto al mar, un sitio muy pintoresco y el único lugar en el que encontramos –por fin- escaldón de gofio. Buenísima la vieja.
En fin, hasta aquí el post. Espero que hayáis tenido unas buenas fiestas (o al menos lo más dignas posibles) y que el próximo año os traiga abundancia y felicidad. ¡Os la merecéis!
¡Sed muy felices!
P.d. quiero agradecer a los lanzaroteños (tanto a los amigos como a los desconocidos) por todo cuanto nos han aportado estos días. No sé si me ha seducido más el paisaje o su gente. Todo, en todo caso, ha sido más que balsámico. ¡Gracias!




























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