
Ser madre (y padre) es una experiencia única, fabulosa, inigualable. Y, a veces, espeluznante. Uno se imagina fuegos de artificio continuos, felicidad descontrolada, alegría de vivir (en la línea de "me gusta ser mujer con mi periodo y todo") y no huracanes, rayos y truenos, pero haberlos haylos.
Es hablar del tema y... "se me enamora el alma, se me enamora..."
Que conste que opino como hijo y terapeuta. Como padre, aún no tengo el valor necesario. Miro a mi alrededor y me acobardo. La psiquiatría nunca va a agradecer lo suficiente a la familia. Ni las tragedias griegas tampoco.
Ayer mismo, sin ir más lejos, en la sala de espera del médico había una familia maravillosa, como sacada de un anuncio de zumos. Un papá (bermudas, náuticos y gafas de pasta), una mamá (esbelta, elegante) y dos niños rubios como soles de unos 2-3 años. Mientras la mamá se daba brochazos de polvos compactos sentada en su butaca, entre el paciente público, y el papá leía un diario deportivo, la niña se comportaba como una princesa maleducada y el niño se dedicaba a golpear a la gente y llamarles "tontos". Imagino que el angelito aún no dispone de más insultos en su repertorio.
¿Qué hizo la madre tras empolvarse? ¿Disculparse ante nosotros? ¡Ni por asomo! Dijo: "hay que ver, Nacho, es que eres muy, muy malo", "¿quieres una gominola? Y sí, como lo leen, le dio la gominola. Entonces Nacho brotó en Gremlin cuando vio que a su hermana también le daban una gominola.
Resultado: a él le dieron dos. A todo esto, el padre pudo leer tranquilamente su periódico.
Yo estuve por darles una tarjeta profesional en vez de un discurso. Por suerte estoy vacunado, pues el niño tenía pinta de tener la rabia. Y esto no es nada.
¿Qué nos pasa? ¿Se nos gira el ADN en las relaciones paterno-filiales?
¿Sacamos lo peor y lo mejor de nosotros mismos?
Yo como hijo he sido lo peor, pero ahora estoy muy reformadito. Y mis padres también han mejorado mucho. Aún les agradezco que no me retiraran el saludo durante la adolescencia.
En agradecimiento universal, cada vez que estoy en una comida en la que mis compañeras de mesa hablan durante 96 horas seguidas sobre sus embarazos, sus partos, los primeros meses de sus churumbeles, y hasta sus problemas adolescentes, sonrío.
Pero para "comportamiento ejemplar" materno, el de la madre de una musa mía. La señora, como "madre-de-otr@" es estupenda, todos la adoramos: culta, sofisticada, sensible, divertida... Ahora bien, como madre, mi musa dice que no le da el aprobado.
Ejemplo: el padre murió hace años, y fue incinerado. Mi amiga, muy niña entonces, confeccionó una bolsita de tela para contener las cenizas del padre.
Bien, 20 años más tarde, se planteó trasladar las cenizas del padre a otro lugar. Cuando destaparon el nicho, ¡las cenizas del papá estaban en una bolsa de supermercado! (recordemos que el plástico es muy resistente y aguanta lustros).
Mi amiga quería fundirse de la vergüenza ante el operario. Cuando le preguntó a su madre si no estaba avergonzada también, ésta le dijo: "cielo, esta gente ya ha visto de todo". Y ante la pregunta de por qué no estaba el padre en la bolsa de tela, la madre respondió: "entre unas cosas y otras, no tuve tiempo; pero creo que aún la guardo por algún rincón de la casa".
Al final el padre acabó unos días en un jarrón hasta que se decidió el emplazamiento definitivo. A mí me tocó dormir con él una noche, y todos estaban preocupados con que no lo confundiera con la tierra del gato.
Un amigo nuestro decía: "chica, ¿seguro que tu padre está incinerado solo?" "mira que aquí hay mucha ceniza, como de haber encontrado novia". Un pitorreo. Menos mal que el señor, en vida, fue muy de la broma.
Vamos, que personalmente la familia me parece "lo más", súper práctica. Vale para todo, como el Kh7. A mí, en concreto, me da de comer: por todo lo que nos viene a la consulta y por los maravillosos tupperware que me manda mi madre (¡qué croquetas!, ¡qué guisos!).
También nos facilita cabezas de turco
sobre las que cargar todas las responsabilidades (aunque no sea cierto, todo, todito, puede ser achacado a nuestra familia).
Y, cómo no, momentos muy gratificantes. Como ayer mismo, que nos fuimos a pasar el día juntos mi madre y servidor.
Es lo que tenemos ella y yo, que muchos días juntos nos matamos, pero en monodosis, nos adoramos. Nos fuimos de turismo, de terracitas, a un buen restaurante... y, como colofón, a los estupendos baños árabes (¡qué placer! -creo que me estoy volviendo adicto, o medio pez- ¡Gracias Reyes, eres total, y
My mother se había comprado incluso un bañador estilizante para la ocasión, y vino con sus mejores galas para no desentonar en la gran ciudad tras pasar unos días por
Al salir del vestuario me decía una empleada muy simpática: "¿espera a alguien?, "es que mire, la gente joven ya ha salido y sólo me queda una señora dentro" (como si fuera el mercado), y yo respondía orgulloso: "es mi madre, es con quien he venido". Al poco salía por la puerta la susodicha, con su nuevo corte de pelo a lo Victoria Beckham, su bañador estilizante y sus gafas fashion (porque o chapotea con ellas o no ve). Sobra decir que el baño (con gafas) le sentó fenomenal.
Por la cara de la empleada, la situación no era muy habitual. A ver si con el tiempo sí lo es.
Y como esto da tema para rato, y no quiero extenderme más, lo dejo aquí y ya seguiremos entre todos.
Mientras, feliz retorno a los que habéis hecho vacaciones y...
¡sed muy felices!
p.d. post dedicado a mi Murasaki Shikibu particular












Y hablando de cabeza, otra compañera decidió ir a un acupuntor con muy buena fama de arréglalo-todo a ver si le reducían el estrés y el peso. Las sesiones le iban de fábula, y cada día se sentía más vital y radiante. Una tarde, al salir de la consulta, iba por la calle pletórica: todo el mundo parecía fijarse en ella. Se sentía como Julia Roberts recién vestidica por Rodeo Drive. Hasta que se vio en un espejo. ¡El acupuntor se había olvidado una aguja en la cabeza!, y ella había estado paseando cual teletuby... ¡con la antena puesta!
A mi madre lo que le hace sentir bien es contemplar lo limpia y arreglada que queda su casa, pero a mí no me da por eso. 
Otra de las cosas descubiertas que me hacen sentir fenomenal, al menos en un primer momento, es practicar deporte. Lo que pasa es que uno ya no está para muchos trotes. Primero empezamos PITICLI y servidor intentando coger la bici para ir de un lado a otro. Luego nos dio por aprender a patinar. Y lo último ha sido este fin de semana, en el que hemos intentado emular a la gente de Malibú, pelota de Volleyball en mano. Y allí andábamos, en la playa, dando golpes al balón, cuando me fui entusiasmando. Que si ahora me tiro, que si luego remato saltando... hasta que en uno de los movimientos tropecé con una piedra y me rebané unas cuantas capas de piel del dedo gordo del pie. Si hubieran sido lonchas de jamón me hubieran dado uno de esos regalos (pelotas de playa, cubiertos, copas, etc.) que te ofrecen de promoción al superar los
Así que hoy he tenido que ir a trabajar en plan robocop sin engrasar, con unas agujetas tremendas, y sin poder apoyar el pie derecho. Los años no perdonan.
Ya lo dice la Dra. Glam: si quisieran promocionar eficazmente el deporte, las marcas tipo Zara o H&M podrían organizar juegos o gincanas que la gente habría de superar de una tienda a otra. Entre lo que caminas, las escaleras, el peso de las bolsas, las luchas por una prenda, l@s deportist@s harían más ejercicio que en el Pentathlon.


Suena el aparato y ves en la pantallita los fatídicos sms que te pueden convertir en gremlin sin comer pasada la medianoche, pillar la rabia, o bien sentir unas ganas irreprimibles de retirar tu amistad a esa persona.
"el caribe es maravilloso" 


![565510194487f2e7eedd28[1].jpg](http://blogs.hola.com/hongkongblues/565510194487f2e7eedd28%5B1%5D.jpg)








Dentro de nada veremos en IKEA letreros que indiquen: "ejemplo de distribución para espacio de 









Lo único que he sacado a buen precio recientemente ha sido un imán de nevera con una flamenca y un torero que conseguí al 50% en la tienda de recuerdos típicos de Spain regentada por un paquistaní, y porque le dije: "amigo, no me lo cobre a precio de turista que soy del barrio". Y coló. Lo cierto es que con lo que me gasto en flamencas bien lo podía hacer. Últimamente, cuando no sé qué regalar a alguien, le compro una muñeca sevillana, que seguro no tienen, y me quedo tan a gusto.
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Pues sí, mucho hablar, mucho hablar, y al final la gente (de cualquier sexo y condición) va y se casa. ¡Y encima lo hace convencida e ilusionada! ¿Seremos tod@s un@s romántic@s tradicionales en el fondo?
Una allegada, muy moderna para su tiempo, se tuvo que casar de prisa y corriendo, con su bombo incipiente, con un vestido cinematográfico (porque era AZULOSCUROCASINEGRO) tan poco favorecedor que lo más halagador que recibió fue que le dijeran que parecía una "monja roquera".

una zona de la Comunidad Valenciana, en que de repente pueden aparecer los camareros en una barca de cartón piedra por el comedor, con langostinos-bombilla repartiendo "ídems", o baja una tarta del techo girando y con lucecitas. En definitiva, bodas para osados.
Para mí lo mejor de esta última boda fue ver a gente tan bien arreglada (cuando sucede, como esta vez, es algo estupendo, porque en otras ocasiones lo mejor del acto es pasarse la boda criticando los modelos horribles y los maquillajes imposibles del personal, sacados del museo de los horrores).


![tarta_boda[1].jpg](http://blogs.hola.com/hongkongblues/tarta_boda%5B1%5D.jpg)
¿Y qué decir de los compañeros de mesa posteriores? En la boda de otros conocidos, parte de los invitados eran tan "espontáneos y naturales (y bruticos)" que se sentaron donde mejor les pareció, sin hacer caso a las indicaciones, dejando a los familiares más allegados de los novios sin sitio juntos, teniéndose que sentar donde pudieron.