Por falta de tiempo para preparar un nuevo post, ya que estuve de viaje, voy a ofrecer a los lectores un par de poesías taurinas, pero quiero hacer una observación. Estoy de acuerdo con José María de Cossío cuando se pronuncia a favor de La Fiesta Nacional. Rojo y Negro de Manuel Machado y quiero destacar también la oda A Pedro Romero de Nicolás Fernández de Moratín y la elegía Llanto por Ignacio Sánchez Mejías de Federico García Lorca. Ahora bien, los poemas que he elegido no son menos importantes. En Fernando Villalón, vale tanto el hombre como el poeta. El ideal de este ganadero de reses bravas era conseguir un ejemplar de toro que tuviese los ojos verdes. Y el segundo nos muestra la personalidad arrolladora e inconfundible de Miguel Hernández.
Plaza de piedra de Ronda,/ la de los toreros machos: /pide tu balconería /una Carmen cada palco.
Un Romero cada toro,/ un Maestrante a caballo/ y dos bandidos que pintan/ la llave con sus retacos.
Plaza de piedra de Ronda /la de los toreros machos. Fernando Villalón , Sevilla , 1881-1930
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Como el toro he nacido para el luto / y el dolor, como el toro estoy marcado / por un hierro infernal en el costado/y por varón en la ingle con un fruto.
Como el toro lo encuentra diminuto/ todo mi corazón desmesurado,/y del rostro del beso enamorado/ como el toro a tu amor se lo disputo.
Como el toro me crezco en el castigo/ la lengua en corazón tengo bañada / y llevo al cuello un vendaval sonoro.
Como el toro te sigo y te persigo,/ y dejas mi deseo en una espada, /como el toro burlado, como el toro. Miguel Hernández, Orihuela. 1910-1942
P.S. Quiero dar las gracias a mi antiguo compañero José Angel Castro, periodista de la Agencia EFE, que me regaló un libro Poesía Taurina Contemporánea , según una selección de Rafael Montesinos, publicado en Barcelona en 1960, cuya lectura me hizo recordar otros tiempos.




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