LA CORBATA

La historia de la corbata masculina se remonta a unos cientos de años. El origen más claro data de 1660, en la contienda entre el regimiento Croata y los Turcos (Este Regimiento formaba parte del Imperio Austro-Húngaro por aquel entonces). En una de sus visitas a París, en la que se presentaban como héroes ante su majestad Luis XIV (conocido por su gusto por el buen vestir y los pañuelos) los oficiales llevaban al cuello unos pañuelos de colores.

Estos pañuelos de colores se cree que proceden los senadores Romanos, que se los ponían en el cuello para calentar las cuerdas vocales. Tanto le gustó a Luis XIV que diseñó para su propio regimiento un pañuelo con la insignia Real, al que se denominó “cravette” procedente del vocablo “crabete” que significa croata. Al regimiento se le denominó entonces Royal Crevette.

A la chita callando, los hombres actuales se están desprendiendo de sus corbatas, algunos con más acierto que otros porque hay cuellos masculinos que más vale esconderlos. Se habla de la liberación de la mujer, pero la liberación del hombre sí que se merece un capítulo aparte. Recuerdo una época que, quizá coincidió con el triunfo de la película “Fiebre del Sábado Noche”, en que los hombres abrían sus camisas casi hasta el cinturón para mostrar sus pectorales, y hubo quien los calificaba de “chuletas”, pero esto pasó. Luego con los pantalones cortos y las camisetas de tirantes, exhiben sus pelambreras totalmente desinhibidos. A mí me parece muy bien que no pasen calor en verano, pero algunos deberían sopesar mejor sus estilismos.

De todos modos, ¿qué va a ser de los fabricantes de corbatas?…Además, en invierno es mejor llevar el cuello abrigadito. Forneas

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