mayo, 2011
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El Balneario
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Crónica de Sociedad (3ª Parte)
(Extracto y 3ª Parte del artículo del mismo título que publiqué en “Historia y Universidades en la España Contemporánea” – Facultad de Ciencias de la Información – Universidad Complutense de Madrid , 2010.)
La filosofía de la revista ‘¡Hola!’ es seguir la vida privada de los famosos limitándose a dar información en un 80 % de material gráfico, pero sin comentarios críticos y refiriéndose siempre de una forma aséptica a esa vida privada. Su regla es elegir los temas por el lado más agradable y ello la convierte en la más amable atractiva y mejor hecha de las revistas de la llamada prensa rosa en España. ‘¡HOLA!’ tiene, en la actualidad, 18 ediciones: España, Reino Unido, México, Brasil, Perú, Argentina, Canadá, Serbia, Ucrania, Rusia, Grecia, India, Malasia, Tailandia, Turquía, Emiratos Árabes, Bulgaria y Marruecos. También está presente en Facebook, Twitter y Youtube.
Apareció el 2º día de septiembre de 1944, teniendo como competidoras más inmediatas a ‘Lecturas’ y ‘Semana’. ‘¡HOLA!’ nació como una revista catalana y hasta 1962 no dio el salto a Madrid. Fue fundada por Antonio Sánchez Gómez y Mercedes Junco Calderón, quienes dirigieron la revista durante sus primeros 40 años.
Ya en 1944 se incorporan las secciones ‘Bodas’ y ‘Panorama’. De esta época data la primera boda real que publica la revista. Se trata del príncipe Pedro de Orleans Braganza, jefe de la Casa Imperial de Brasil y Esperanza de Borbón y Orleans, princesa de las Dos Sicilias y hermana de la condesa de Barcelona, madre del rey de España, Juan Carlos I, pero la primera boda real que apareció en la portada de ‘¡HOLA!’ fue la de la entonces princesa Isabel de Inglaterra con Felipe de Mounbatten que se habían casado el 20 de noviembre de 1947 en la Abadía de Westminster. Ahora bien, los actores de la gran pantalla solían protagonizar las primeras páginas de ‘¡HOLA!’ que es consciente del gran tirón cinematográfico de Hollywood en aquella época.
En los primeros años cincuenta, las bodas iban ocupando, cada vez más, la cara de ‘¡HOLA!’ Las preferidas eran las de las actrices y princesas, por eso cuando Rainiero III de Mónaco contrajo matrimonio con Grace Kelly, la combinación resultó explosiva y la princesa Gracia Patricia se convirtió, por aquel entonces en la cara más popular y asidua de las portadas de ‘¡HOLA!’ En 1962 se celebró la boda de la princesa Sofía de Grecia y el príncipe Juan Carlos, actuales reyes de España. La ceremonia tuvo lugar en Atenas el 14 de mayo, con la asistencia de 137 reyes y príncipes, de la cual ‘¡HOLA!’ publicó un número extraordinario. Por entonces es cuando contratan a José Juan Peñafiel Núñez, (que firmaba como Jaime Peñafiel) como redactor jefe y su participación fue muy limitada.
Coincidiendo con su llegada a Madrid, el color hacía su presencia el 6 de octubre de 1962. ‘¡HOLA!’ empieza a entrar en palacios y entrevista a las princesas, reyes y reinas que lucirán todo su glamour haciendo soñar a los lectores con una vida rosa y sin problemas. Distante de la prensa que manifiesta su postura política y social hace primar la información gráfica por encima de los textos, que se justifican como apoyo a la imagen o como aportación de datos para que el lector elabore sus propias conclusiones. En 1974, la revista ‘¡HOLA!’ está considerada, y de hecho lo era, un poder factico en nuestro país.
Proclamado rey, Juan Carlos I decidió prescindir de cualquier cosa que se pareciera a una corte. Aún así la nobleza comenzó a brillar, con cierta timidez al principio, para terminar haciéndolo sin pudor alguno en las páginas del papel “couché”. Pero todos los grandes tendrían que esperar hasta el 12 de junio de 1991 para ser recibidos como tales por Su Majestad.
Adolfo Suárez fue el primer político que vio claramente la gran penetración de la revista en el mundo del ama de casa y del público femenino tradicional, con una tirada de 400.000 ejemplares que influiría decisivamente en el censo femenino y le ayudó a ganar las elecciones. A aquella media página electoral de Suárez le siguió cuatro días antes de las elecciones el reportaje-entrevista más largo de este político publicado en ‘¡HOLA!’
Las exclusivas de nacimientos se inauguraban en junio de 1977 con el hijo de Massiel y ello encendería la mecha para otros temas tras ver el éxito alcanzado.
Cuando en noviembre de 1983, ‘¡HOLA!’ llega al número 2000, es ya una publicación de más de medio millón de ejemplares de difusión media. Suscritos están Buckingham Palace de Londres, La Zarzuela y la Moncloa de Madrid, Laeken en Bruselas, Amalienborg en Copenhague, Haga en Estocolmo o Grimaldi en Mónaco.
Tras la muerte de su padre, en 1984, Eduardo Sánchez Junco, toma las riendas de la publicación, consiguiendo su desarrollo internacional y llevándola hasta donde está hoy. A esto ha de unírsele la edición on-line de ‘Hola.com’.
Eduardo Sánchez Junco fallece el 14 de julio de 2010 y deja al frente de la revista a sus tres hijos: Eduardo, Carmen y Mercedes y como presidenta a su madre Mercedes Junco Calderón.
En mi modesta opinión, la revista‘¡HOLA!’ es hoy la mejor representante de la crónica de sociedad actual. Tiene la autoridad, calidad y seriedad necesarias para ostentar este liderazgo. Forneas
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mayo 11
Crónica de Sociedad (2ª Parte)
(Extracto y 2ª parte del artículo del mismo título que publiqué en Historia y Universidades en la España Contemporánea- Facultad de Ciencias de la Información – Universidad Complutense de Madrid – 2010)
Entrados en el siglo XX, cuyo primer acontecimiento social está señalado por la boda de la princesa de Asturias con don Carlos de Borbón, que tuvo lugar un frío mes de febrero de 1901.
Puede decirse que la vida mundana tenía una fecha inicial en el calendario de la alta sociedad: el día de San Carlos, 4 de noviembre, que celebraban su onomástica varios miembros de la casa de los barones del Castillo de Chirel. Los domingos se abrían las puertas del palacio de la duquesa de Bailén. Son célebres los miércoles en la residencia de la marquesa de Squilache, en la plaza de las Cortes, con grandes comidas y bailes: el último verdadero salón de Madrid, al decir de los entendidos. Había tertulias en la residencia de la condesa de Casa Valencia, en la Castellana; y terminaban los días en las suntuosas noches del Teatro Real, de enjoyados escotes y almidonadas pecheras. Empezaban los lunes en el Teatro Español y los viernes en el Teatro de la Princesa.
Llega la Gran Guerra y la ciudad atemorizada y expectante cambia. El salón es sustituido por el hotel. Hay una burguesía improvisada que quiere conquistarlo todo con el dinero y la sociedad de los grandes hoteles se bifurca en una España dividida entre francófilos y germanófilos, simbólicamente en personas del Hotel Ritz y en personas del Hotel Palace, según clasificación sostenida en un agudo ensayo por Melchor de Almagro San Martín, el notable cronista de temas mundanos.
Y empiezan los cabarets, los dancings, los music-halls de extranjerizada ortografía. Se juega en Parisiana y en Rosales, se bebe champán y se toma cocaína, y el chotís alterna con el tango argentino. San Sebastián es en el verano la plataforma de las elegancias. En 1916 se funda el hipódromo de Lasarte. En 1917 se inaugura el hipódromo de Lemagacero en Aranjuez. (En 1874 se había inaugurado el de la Castellana de Madrid, pero la tradición hípica española venía desde 1841, en que el duque de Osuna fundara la Sociedad para el Fomento de la Cría Caballar en España). Las carreras eran durante el primer tercio del siglo XX un motivo más de exhibición del gran mundo. Por otra parte, las cacerías estaban también en todo su esplendor y el polo tuvo su gran época, cuyo auge culminó más tarde en el Club de Puerta de Hierro. En la Casa de Campo, el tiro de pichón tuvo también una importancia extraordinaria, siendo lugar de reunión aristocrática.
El hotel, como toda moda, empieza a decaer allá por el año 1925. Las grandes casas se resisten a dar el cerrojazo a la vida social y a no ser por ciertos saraos –fiesta anual en el Palacio de Liria, salones de la condesa de Casa Valencia, palacio de la duquesa de Parcent…, y otras veladas que ofrecen legaciones y embajadas, puede decirse que la decadencia había sido más precipitada. Llega la dictadura de Primo de Rivera y luego, con la República, se termina este período.
Hoy podríamos pensar que han desaparecido los ecos de una determinada sociedad. El hechizo de ese gran mundo puede que se haya esfumado porque el lugar de la aristocracia y la alta burguesía ha sido ocupado por otra sociedad: la de los artistas y sus adláteres, de políticos, financieros y ejecutivos, la de los famosos, en definitiva. Es verdad que la sociedad ha cambiado, pero sigue habiendo un segmento que logra destacarse, para bien o para mal, y se convierten objetivo de los medios de comunicación. El público, por su parte, sigue interesado en conocer las idas y venidas de esas personas por la simple razón de que lo que más le interesa a la gente es conocer lo que le ocurre a sus prójimos.
Dice Rysard Kapuscinki y dice bien : “Ver no es saber. La gente confunde el mundo generado por las sensaciones con el mundo creado por el pensamiento, y cree que ver es lo mismo que entender. Y más aún la creciente cantidad de imágenes que nos atacan constantemente limitan la relación con la palabra hablada y escrita y, por consiguiente, con el dominio del pensamiento” Y se pregunta: “Por qué algunos textos pueden vivir cien años y otros mueren al día siguiente de su publicación?” en Los cinco sentidos del periodista (estar, ver, oír, compartir, pensar) Fondo de Cultura Económica. Edición especial en coedición con la Asociación de la Prensa de Cádiz y de Madrid, 2005. Sin embargo, no podemos olvidar aquí que el mundo de las sensaciones (de los sentimientos) ha sido una cuestión durante siglos y hasta hace muy poco tiempo. Miles, millones de mujeres que soñaron con Cenicienta y todavía recuerdan sus palabras: “Soy feliz siguiendo soñando. Despierta todo me lo pueden quitar menos la dicha de vivir mis sueños”.
En la revista ¡Hola! Prevalece la imagen sobre la palabra. Es cierto. Y con esa premisa, resulta que las imágenes viven y vivirán para siempre, por mucho que el paso del tiempo, inevitablemente, las enrancie. Forneas
Continuará…/….
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Retorno al pasado
La institución cultural de la taberna (creo que se puede hablar así) sobrevive con creces en el siglo XXI y en Madrid tenemos varios establecimientos centenarios, muchos de los cuales son tabernas y tabernas de postín que siguen siendo ágoras de la cultura popular.
En 1600, existían en Madrid unas trescientas noventa y una tabernas, según cuentan los cronistas de la época, de ahí lo oportuno del epigrama que rezaba así:
Es Madrid ciudad bravía
que entre antiguas y modernas
tiene trescientas tabernas
y ninguna librería.
Mesonero Romanos, curioso cronista de la villa de Madrid contó ochocientas tabernas en el siglo XIX, y durante la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) existían unos dos mil establecimientos dedicados a la venta de bebidas alcohólicas, según cuenta Lorenzo Díaz en “El vino y las primeras tabernas”.
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La Asociación de Restaurantes Centenarios de Madrid acoge aquellos establecimientos que tienen más de siglo de vida. De ellos, he elegido algunos ejemplos que representan diversos hitos en mi vida periodística.
Botín. Según el libro Guinness de los Records, se trata del restaurante más antiguo del mundo, ya que data de 1725. Ubicado en el Madrid de los Austrias, el mismo Goya fue friegaplatos en su cocina, según afirma este establecimiento; por no hablar de Benito Pérez Galdós, Ramón Gómez de la Serna, Valle Inclán o Hemingway que allí comieron, escribieron y disfrutaron. Y sin ánimo de comparación, dicho humildemente y con todo respeto, la autora quiere dejar constancia de un hecho importante en su vida: la comida de despedida que celebró en Botín hace años, previa al inicio de su primera dieta. La dieta fue un éxito, faltaría más, pero hubo otras dietas, naturalmente. “La hospitalidad es algo más fácil de sentir que de explicar “parece ser el emblema del Restaurante Botín
Casa Alberto Estamos ante una tasca centenaria, pletórica de remembranzas literarias, teatrales y taurinas, hogar donde borbolla la excelente cocina madrileña tradicional.
1827 es la fecha de fundación de la taberna, según consta en la placa colocada por el Ayuntamiento de Madrid. De aquel tiempo es el edificio actual, construido sobre otro anterior, de mediados del siglo XVI, que fue donde vivió Miguel de Cervantes. El gran genio de las letras españolas trabajó durante dos años (1613 y 14) en varios de sus libros: “El Viaje al Parnaso”, la segunda parte del “Quijote” y “Los trabajos de Persiles y Segismunda”. Casa Alberto contiene todos los elementos característicos de la taberna madrileña: la pila con su librillo, su grifería, su mostrador de ónix y , lo más importante, sus recetas tradicionales.
Cuando estudiaba Periodismo, visité a menudo el “Barrio de las Letras” para frecuentar las tertulias. Y hablábamos bajito, pero hablábamos de todo, de lo divino y de lo humano. Casa Alberto estaba allí para recordarnos el Romanticismo, con todo lo que hoy significa, a pesar de la distancia temporal. Recuerdo haber estado allí un par de veces , de paso, y siempre en la barra, pero al pasar por delante y lo hice muchas veces, siempre mi mirada se quedaba prendada de su ambiente de taberna del siglo XIX.
Lhardy se abrió en 1839 como pastelería y con servicio de catering a domicilio para las celebraciones de la alta sociedad. En un tiempo en que las comidas se servían llenas de aceite y ajo y no eran del gusto de los visitantes de la Corte, la apertura de Lhardy supuso un punto de alivio. El evento que lo lanzó a la fama fue la organización del bautizo del hijo primogénito de José de Salamanca y Mayol, (marqués de Salamanca) en 1841. Lhardy es famoso también por su consomé, sus croquetas, su cocido y muchas cosas más.
El perro Paco
La primera vez que oí hablar del perro Paco fue a Jaime de Armiñán, en 1989, en un Curso de Verano de Toros que dirigió Andrés Amorós. Pensé que aquella historia era inventada y luego conocí que era cierta. Debí haberla incluido en el espacio dedicado al Café Fornos, reino y señorío del perro Paco, pero no pudo ser. Por eso la recojo ahora en el espacio dedicado a Lhardy porque este perro era también cliente de este restaurante.
–El perro Paco fue un perro callejero de color negro que ocupó un lugar en la historia madrileña y en la de locales como Lhardy y el Fornos, era objeto de numerosas crónicas periodísticas y su apogeo popular se sitúa entre los años 1881 y 1882. El perro Paco fue objeto del costumbrismo madrileño del último cuarto del siglo XIX., nunca tuvo dueño pero asistía a teatros, a restaurantes de moda, se colaba en los más famosos cafés de tertulia madrileños. Tras su muerte continuaron las crónicas periodísticas y su popularidad.
Lo que más le gustaba a Paco eran los toros. En aquel entonces, la plaza de toros de Madrid estaba entre las calles Goya y Jorge Juan. Los días de lidia, los madrileños subían a los toros calle Alcalá arriba. Y Paco subía como uno más. Ocupaba localidad como cualquiera y asistía al espectáculo de la cruz a la raya. Al terminar las faenas, muerto el toro, solía saltar a la arena y hacer unas cabriolas, para regresar a su localidad con los clarines que anunciaban el siguiente toro. De hecho, podría decirse que fue la excesiva afición a los toros la que le costó la vida al pobre Paco. La tarde del 21 junio de 1882, un novillero lidiaba, malamente, a uno de los toros que le había tocado en suerte. En el momento de la suerte suprema, nadie sabe por qué (habría que saber de sicología perruna), Paco saltó a la arena. Comenzó a hacer cabriolas, como reprochándole al lidiador su escasa pericia. Éste, temiendo tropezarse con el can, y para sacárselo de encima, le dio un estoconazo.
Hubo muchos cronistas periodísticos de las aventuras de este perro, dos de los más destacados fueron José Fernández Bremón que escribía en la revista quincenal titulada “La Ilustración Española y Americana” y el director de “El Imparcial”, José Ortega Munilla (padre del filósofo José Ortega y Gasset). Ambos recreaban la vida del perro, unas veces paseando, otras asistiendo a un evento. Siempre destacaban en él un gesto u acción notable, era común que comiese al lado de un torero famoso. Algunos periódicos escribieron su biografía. El dibujante Joaquín Xaudaró le puso en sus tiras cómicas. Se acuñó el proverbio de “saber más que el perro Paco” aludiendo a dicho perro. Forneas




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