“Quien tiene un amigo, tiene un tesoro”. Esto es cierto. Yo tengo muchos amigos y sé bien que la amistad es una relación afectiva entre dos o más personas y una de las relaciones interpersonales más comunes que la mayoría de las personas tienen en la vida. La amistad se da en distintas etapas de la vida y en diferentes grados de importancia y trascendencia y nace cuando las personas encuentran inquietudes comunes. Hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años.
Puede haber y hay otro tipo de relaciones amistosas. Por ejemplo, algunas personas catalogan como amistad a su relación con un perro, no en vano a éste último se le conoce, y con razón, como «el mejor amigo del hombre». También se puede dar la amistad incluso entre dos o más animales de especies distintas, aunque es una relación sin el uso del razonamiento y la libertad de pensamiento humano.
¿Se puede buscar la amistad de una persona, sólo por interés? Sí, pero hay distintas clases de interés. El interés que lleva a alguien a utilizar al otro para su propio beneficio que, a mi modo de ver, abunda bastante. Otra clase de interés es el que nace de la necesidad de relacionarse anímicamente con alguien. Los seres humanos nos hacemos y nos deshacemos en función de los otros, los demás. La soledad no es nada rentable y, claro, de ahí viene eso de que “no es bueno que el hombre esté solo”. Tal vez, de ahí viene también el egoísmo masculino, el egoísmo de algunos hombres que piensan que todo les es debido, que lo merecen todo. Consecuentemente, la amistad entre un hombre, de los de esta clase, y una mujer no existe, según ellos. De la amistad entre dos hombres no hablo.
Las mujeres, por otra parte, somos algo distintas y capaces de una mayor generosidad. No todas claro, hay una clase de mujeres a las que yo califico de “brujas” por no utilizar un calificativo peor, que carecen de empatía, de esos sentimientos altruistas, que se les supone a las mujeres por tener la obligación de cuidar de la prole. La amistad entre mujeres pasa por una relación de solidaridad de la que una de las partes también puede aprovecharse. Otra cosa es que hablemos de verdadera amistad, cuando ambas partes comparten una relación igualitaria.
A mí me han fallado algunas personas a lo largo de la vida, me refiero ahora a una “amiga” de muchos años y no quiero hablar de ello, pero no tengo más remedio. Y me refiero a la evolución humana porque, como todos sabemos, hay personas que evolucionan y otras que se estancan, y la AMISTAD, al igual que el AMOR, sin afinidad intelectual, nunca podrá existir de verdad. Sin embargo, tengo el caso de un amigo, un verdadero amigo, con el cual se puede conversar de lo divino y de lo humano, que, hoy por hoy, todavía no me ha fallado.
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Hay algo que siempre me he gustado y es hacer nuevos amigos. HACER NUEVOS AMIGOS es como explorar nuevos mundos. Hay etapas en las que no tienes tiempo para atender tantos compromisos, pero hay que ser fuerte y no arrugarse ante lo desconocido. Lo mejor siempre está por venir. Hoy hablo de la amistad, otro día puede que hable del amor, que son dos cosas diferentes. Forneas

