100 años no son nada. Esto es lo que piensa mi abuela, quien se propone cumplir alguno que otro más.
Hay momentos en la vida en los que ya te pueden estar hablando del negocio más apetitoso o del proyecto que puede marcar tus próximos seis meses profesionales (ni uno más ni uno menos, ya que después de seis meses hay que mirar hacia adelante y pensar en la siguiente meta) que te da francamente igual.
Esto es lo que me pasó a mí y tras levantarme de la mesa con una sonrisa me despedí de los allí presentes con un ‘¡ciao!’. Después de tres horas, mi rumbo estaba claro. Madrid-Barajas, Puente Aéreo de la T4 y un destino. Trasladarme al salón de la casa de mi àvia y sentarme en el reposabrazos de su butaca para darle la mano, sentir su piel y ver su sonrisa. Una sonrisa que ha durado 100 años y que ha logrado juntar a la familia y crear un ambiente de película de Fellini digna de describir.
La vida te trae momentos especiales y este es uno de ellos. Ummmmmm voy a cortar el rollo porque me voy a poner sentimental y estoy a un paso de sacar a relucir mi lado más cursi y, bueno, una tiene una reputación y lo de ir de blanda por la vida no me va nada.
Las grandes damas son aquellas que perduran en el tiempo y las que nos recuerdan quienes no lo son. Mi semana, que aún no ha terminado, ha estado rodeada de Grandes Damas de las que uno se siente orgulloso de conocer o haber conocido.
Una de mis damas es Lola Gavarrón, quien ha escrito y presentado el libro de otra Gran Dama que nos ha dejado pero sigue con nosotros y seguirá siempre ya que María Rosa Salvador le ganó el pulso a la historia y cuando las mujeres apenas tenían voz ella se la puso y logró a través de Dafnis, su tienda y taller de costura, construir una empresa con nombre y apellidos así como crear el premio Aguja de Oro, que se concedió durante veintiséis ediciones-desde 1981 a 2006.
Junto a Lola, estuvo otro grande de la moda y por el que siento gran respeto y admiración y que hace algunos años me invitó a colarme en su despacho para que yo le pudiera hacer una entrevista para la revista de moda fucsia de Colombia.
Enrique Loewe, quien lleva el apellido de una de las firmas más emblemáticas españolas y cuyas tiendas deberían de señalarse en las guías turísticas, ya que hay algunos que prefieren llevarse de recuerdo a su país un cartel de las Ventas o la Maestranza pero hay otros que tal vez prefieran juntar unos eurillos y hacerse con un souvenir de uno de nuestros Made in Spain más conocidos.
Lorenzo Caprile le puso la nota de humor a la presentación y dejó bien claro que él es una modista (sí con A no me he equivocado). Lorenzo tiene las ideas muy claras y vive su profesión con los pies en la tierra. Ummmmm probablemente por este motivo es uno de los más grandes y es el elegido para vestir a nuestro otro patrimonio nacional.
Tengo que reconocer que casi me doy de baja ya que no se puede estar en todo y a mi día le faltan horas, pero cuando la ocasión lo merece no hay esfuerzo que no valga la pena y estar al lado de los que le ponen corazón y alma a lo que hacen se merecen que sus amigos o esos que dicen serlo les apoyen.
Me dejé llevar por el ambiente y he vuelto a casa con este puntito rosa cursilón que no sé muy bien cómo disimular.
Mientras me ceno unos Special K y un Yogurt le doy a las teclas para que podáis tener noticias mías.
Antes de cambiar de tema. Apuntad el nombre del libro “La Gran Dama de la Moda María Rosa Salvador y el tiempo de Dafnis” escrito por Lola Gavarrón y cuyo prólogo es de Isabel Preysler y el epílogo de Enrique Loewe. www.esferalibros.com
Si queréis saber de qué va la moda y aprender de quien muchos aprendieron, no lo dudéis y haceros con un ejemplar. Un consejo: para darle un ambiente auténtico a vuestra lectura, rociad el libro con el perfume de Balenciaga. Ya me contaréis…
Quedan apenas unos días para Semana Santa y toca hacer la maleta. Antes de desconectar por unos días prometo escribiros un post con los básicos que no debéis olvidaros, y no me refiero a un blazer. Es mucho más profundo. Va desde el quitaesmalte en formato toallitas para evitar así el peligro de que se rompa el bote y te descolore todas las camisetas hasta las cremas que no debes de dejarte en casa, ya que en Semana Santa uno tiene que descansar y evitar pensar en “tengo que comprar un…”. Pues bien una de las cremas en cuestión son las de Carla Bulgaria Beauty. El poder de las rosas es alucinante y lo comprobareis con la primera quemada de la temporada. Las rosas son calmantes, cicatrizantes e hidratantes. Si queréis un ejemplo de algo bueno, bonito y barato allí va: www.carlabulgaria.com . Carla Royo Villanova acaba de estrenar un portal en Internet en donde podréis entrar en el universo rosa de Carla.
Un consejo: Si acabas de ser madre y te han hecho una cesárea prueba el aceite de rosas. Es el mejor cicatrizante.
Para relajarte del todo estos días, mezcla con tus bermudas de lino y tu look bohemio un poco de té. Si te gustan las infusiones, quieres darle a tus meriendas un aire londinense o buscas un lugar nuevo para tomarte un té con pastas anota: www.theodor.es General Pardiñas, 54. Madrid.
Cuentan con más de 120 variedades de tés negros, blancos, verdes, puros y perfumados, así como infusiones.
Se me ocurren varias cosas más que meter en la maleta, pero me lo reservo para la siguiente cita con vosotros.
Hasta entonces os doy una recomendación. Haced una lista de todo lo que NO podéis olvidaros. No hay nada peor que viajar a otro país o desaparecer en un pueblo perdido y olvidarte el cargador del móvil.

















Cuando en noviembre del 2009 empecé a escribir en 