
Esta mañana, me desperté con una extraña sensación de vacÃo. Tras apagar de un manotazo la alarma de mi despertador, me dirigà a la ducha y me miré al  espejo. “¡Vaya!…si soy yo otra vez”,  a veces tengo la rara idea, sobre todo cuando me ha costado mucho despertar, que de pronto en el reflejo va a mirarme alguien más, en fin…cosas mÃas.
Como siempre, enciendo la radio, una costumbre que tengo (ducharme con música) y mientras el agua cae a borbotones sobre mi cara pienso: “¿y este vacÃo que siento?”…  no logro distinguir si se trata de algo o de alguien, pero alguna cosa me falta hace tiempo o puede ser que siempre.
De pronto suena aquella canción, la que bailábamos tu y yo, la que me hacÃa reÃr, y la que escuchamos de camino, en el último viaje en coche que hicimos el verano pasado.
El agua sigue cayendo, pero ahora de mis ojos…la nostalgia contra ataca y otra vez sirve de anfitriona de tu recuerdo.
Si, de ese invitado non grato que llama a el telefonillo a horas no adecuadas, esa visita incómoda que deseas que se vaya de casa cuanto antes, o aquel vecino pesado que no encuentras la forma de pedirle que te devuelva el taladro que le prestaste hace meses. Recordarte es tan frustrante como esa llamada en la madrugada de número equivocado que te despierta y no te deja dormir en toda la noche, tan molesto como hacer trámites, o tener que hablar con alguien que no te apetece porque le toco sentarse junto a ti,  en esa cena a la que fuiste por compromiso.
Creo que la forma más rápida de hacer que te vayas de nuevo es aceptar que estás aquÃ, por lo menos hoy.
No olvido la noche en que nos conocimos, el primer beso que nos dimos y la primera vez que dijiste “te quiero”. El olor del gel de baño por alguna extraña razón, me lleva hasta esas vacaciones en el Caribe, a la playa, cuando me enfade contigo en el hotel. Fue una tonterÃa, de la que después nos reÃmos, pero que nos costó horas sin dirigirnos la palabra.
Es extraño pero siempre discutÃamos por las peores estupideces en los viajes, ahora encuentro un poco graciosas nuestras peleas… increÃble el efecto amnésico que tiene el tiempo, ¿no creen?
Lo pasábamos bien… casi siempre, o algunos dÃas, ya no sé. Me sorprendo pensando esta idea y para ser sincera me asusta un poquito acordarme de tÃ, después me pregunto… ¿por qué acabo?…
Mmmm…¿qué fue lo que paso exactamente?, me cuesta recordarlo y por mucho que intento no recuerdo tus múltiples defectos, los mismos que me hicieron despedirme de ti para siempre.
¡Esto no es justo!…lo tenÃa tan claro, no dejaba de repetÃrmelos a mi, a mi familia, a mis amigos…y ahora mismo no puedo.
Bien dice el viejo refrán “que el tiempo lo cura todo”…y no tengo claro si lo cura o lo borra, pero la suma de cronos más soledad o aburrimiento puede ser muy traicionera.
Apago la ducha, y con la toalla me seco los ojos, me visto, me peino, pero la idea de ¿dónde estarás? y ¿qué estarás haciendo?, aún ronda por ahÃ. Es curioso, pero se mezcla con pensamientos del tipo, “¿me pongo la camisa azul o la rosa?”, “quizá él ahora mismo está en el trabajo”, ¿la combino con el pantalón negro?, “supongo que ya tiene novia”….”estos zapatos se ven mejor”, ¿se acordará de mi?…
Estoy casi lista sólo debo de cambiar de bolso ya que él que llevaba ayer no combina en lo absoluto con mi vestimenta de hoy. Me dirijo al armario donde los tengo todos y de pronto miro uno en especial…el que tú me lo regalaste.
Desde donde lo miro es perfecto, desde la distancia ya que tengo que subirme a un banquillo para alcanzarlo, uff, ¡hace tanto que no lo uso!
“Si es que desde aquà se ve tan real”…pienso de repente, y me percato de lo que estoy pensando y reafirmo una vez más lo que supe desde el dÃa que lo tuve en mis manos…que es falso.
Este bolso no es un Louis Vuitton, es tan sólo una ilusión de Louis Vuitton.
Recuerdo el dÃa que me lo diste, vestiste tu cara con la mejor sonrisa y en verdad dentro de ti creÃas que me hacÃas feliz, pensabas que esto era lo que querÃa.
Cuando abrà la caja y me topé con la verdad, que era un bolso falso, mi cara lo dijo todo, fue una decepción inevitable.
“¿No te gusta?”…me preguntaste intrigado incluso un poquito enfadado dirÃa yo.
Me costó mucho responder, recuerdo que me quedé callada un par de minutos en los que sólo veÃa fijamente el bolso mientras me lo probaba.
Entonces te miré y te dije: “Es falso”
“¿Y qué más da?”… “eso sólo sabes tú”, contestaste.
“Con eso basta”, te respondÃ.
“¿Pero no es esto lo que querÃas?…siempre estas hablando de lo mucho que te gusta, dijiste visiblemente irritado. Tu sabes cuanta gente usa bolsos de imitación?…¡la mayorÃa!”
Entonces todo hizo sentido de nuevo igual que lo hizo aquel dÃa…no se trataba del precio, ni del estatus que aporta usarlo, se trataba de saber lo que era real para mÃ, lo verdadero entre nosotros.
Te enfadaste, y dijiste “haz lo que quieras con él, yo he cumplido dándote lo que creà que querÃas”, te quedaste tranquilo y seguiste comiendo lo que habÃas pedido de cenar en el restaurante donde celebrábamos mi cumpleaños. En ese momento, un silencio enorme se sentó entre nosotros como un tercer invitado a la mesa.
Supe entonces que al igual que el bolso era un ilusión de Louis Vuitton nuestra relación también lo era. En apariencia, perfecta, sana, normal, ideal y real, pero habÃa una distancia tan grande entre nuestros pensamientos y corazones que ni siquiera imitando a la realidad sobrevivirÃa.
Miro el reloj, ¡se me hace tarde!…debo estar en 20 min en aquella cita, tengo las llaves, el móvil, la cartera en la mano, listos para meterlos en algún bolso, asà que cogà uno gris que esta ahà y que tampoco habÃa usado hace bastante tiempo.
Pido un taxi, y al llegar a mi destino, y como es tÃpico que me pase cuando tengo más prisa, las moneditas que llevaba en la cartera se caen. Mientras intento recolectarlas miró una piedrita de cuarzo que me diste. La miró en la palma de mi mano, la tenÃa olvidada en este bolso, decÃas que era de la suerte.
Me la regalaste cuando empezábamos a salir, decÃas que me darÃa suerte en la entrevista de trabajo a la que iba ese dÃa. En efecto la tuve y aquà sigo trabajando. Me pregunto en qué momento algo tan real y auténtico como desear suerte se transformó en un bolso de imitación, si fue tu culpa o la mÃa ya no importa, el amor muta, se transforma y no siempre permanece.
Entonces entiendo el precio de la autenticidad y también que  existan personas que viven en la simulación, que el aparentar les da ese toque de personalidad que necesitan o cubren por instantes ese vacÃo que tienen.
Sea cual sea el caso, cuando algo no es origÃnal ya sea un bolso, un sentimiento o una persona, siempre habrá algo o alguien que diga en silencio “no es de verdad”

Hola!, Tengo 29 años, soy redactora de Hola! , he trabajado para revistas siempre del sector moda-femenino, como Harpers Bazaar, Vogue, entre otras en España y Latinoamérica. Soy soltera, mexicana de nacimiento y española por convicción.
Madrid es una ciudad mágica para mÃ, un sitio en el que cada paso que doy me lleva a una historia maravillosa y a veces surrealista, de ahà surge la idea de hacer este blog. Quisiera compartir con vosotros mis dos grandes pasiones, la moda y escribir, como periodista y estilista, me cuesta decidir cuál es mi favorita. Me gustan tanto los zapatos como plasmar mis emociones y ambas cumplen la función. Pretendo que "En mis zapatos" sea un blog que además de moda, cuente con un guardarropa emocional, porque cada prenda tiene una historia y cualquier dÃa podÃas estar "en mis zapatos", (valga la redundancia) me encantarÃa que entrarás en él. ¡Espero que os guste!


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Esta buenÃsimo, cada vez que publicas se nota la mejorÃa, cosa difÃcil si tomas en cuenta que desde el principio me quede enganchado a tu blog.
Felicidades!
Hola Itzi, te escribo desde ParÃs, ya sabes que estoy de viaje con mis papis, pero me tomé unos momentos para escribirte porque el post me ha encantado.
Coincido totalmente contigo, mi filosofÃa es que para tener una imitación no tengas nada, o comprate un bolso más barato, pero que no imite a nada.
Recuerdo mi primer LV, la emoción!! Paris también me trae recuerdos de compras maravillosas.
Pero lo más importante de tu post, el bolso es sólo la excusa, sin duda es esa conclusión sobre LO VERDADERO Y LO FALSO. Tú lo viste ese dÃa, pero a que lo sentÃas a diario?, se puede tratar de engañar al resto, pero a uno mismo no, en el fondo siempre sabes qué está mal, qué no es verdadero. A mi me pasa asÃ.
Gracias por este post, cada vez mejor el Blog!
Pd: que casualidad, mi próximo post es sobre un bolso CH jeje
Itzi!!
Que talento tienes!!…., tienes una capacidad impresionante de hacer que la persona que esta leyendo tu articulo se meta en el papel.
Sin duda seré tu fan incondicional….
Besos
Me ha encantado¡¡¡ es la primera vez que te leo, y la reflexión sobre lo autentico, es lo mejor, autenticos en todo no sólo en la pareja. Gracias
Hola Itzi, en este caso puedo llegar a entender al chico que regaló el bolso a la protagonista de tu artÃculo, seguramente debido a mi sentido eminentemente práctico, que es el de la mayorÃa de los hombres. Quizás a veces deberiamos ser más preceptivos y darnos cuenta que las mujeres pueden llegar a relacionar un hecho para ti aparentemente intrascendente con la esencia misma de tu relación con ella pero vosotras en muchas ocasiones pretendeis darle un valor excesivo a un hecho que a mi juicio no deberÃa tener la mayor importancia, En el caso de nuestra protagonista seguramente esa relación no funcionaba por muchas otras cosas. De todas formas gracias por ayudarnos a comprenderos mejor, besos
Itiziar!! no habia visto este post!!!! me encanta!!!!te echamos de menos por aqui!!!!
Gracias Paz!, me hace mucha ilusión recibir estos comentarios, entre hoy y mañana subiré uno nuevo, un besazo para tÃ.
Excelente!
Impresionante este post compañera de blog!!!!
Enhorabuena y sigue escribiendo porque lo haces increÃble!!!
Besos!!!
MarÃa León
Hola! MarÃa, mil gracias por tu comentario, a mi me encantan tus fotos, también te leo jaja, a ver si un dÃa nos conocemos yo estoy en la redacción de Hola! asà que si un dÃa te das una vuelta fenomenal. Un besazo
Me gusta la forma en que te expresas…leeré el próximo.
Gracias
Me ha emocionado!