
¿Qué es vintage?, ¿una moda?, ¿un estilo?, ¿una tendencia?… o
un espacio del tiempo al que todos quisieran  pertenecer, volver o sentir.
Estaba en casa de mis abuelos navegando en el ordenador y me
topé con esta maravilla. Se trata de la nueva campaña de Louis Vuitton para
otoño. Me he quedado sin palabras, las bellÃsimas imágenes me atraparon por
completo. A decir verdad, la marca estéticamente siempre tiene muy buenos
recursos, pero esta vez ha sido diferente,  encontré la publicidad mágica.
Estuve viendo la campaña por más de cinco minutos, los detalles, los vestidos,
la luz, el color, los peinados…es glamour puro!
Natalia Vodianova, Christy Turlington
y Karen Elson, son los rostros que la protagonizan. Tres generaciones de top
models vestidas al estilo de los años 50´as. De pronto, mi blackberry, comienza
a sonar. Me levanto apresurada de la mesa para contestar pero llego
tarde…llamada perdida. Tomo mi teléfono de la mesilla y me topo con una
imagen increÃble. Se trata de una foto de mis abuelos cuando eran novios.
Al igual que la campaña de Vuitton,
la imagen me envuelve y me doy cuenta que es aún más poderosa. Lo que fue
capturado en ella es totalmente real. Me pongo a pensar entonces, ¿a qué se
debe el éxito de la moda vintage?
Quizás es la nostalgia del
pasado o la añoranza por la belleza de otros tiempos, lo que cautiva a sus más
fieles seguidores. Miro la foto… esas dos personas que están viendo el telediario
atrás de mi, eran jóvenes entonces e insultantemente guapos. Eran dueños de una
edad en la que las arrugas aún no encallaban en su piel y la experiencia era
una amiga que se encontrarÃan en un futuro muy lejano.
Inevitablemente sonrÃo, no puedo hacer otra cosa, todo en la
fotografÃa es casualmente elegante, tan auténticamente glamoroso.  Me doy
cuenta entonces y sin hacerlo de manera conciente, que a menudo
me sorprendo buscando esa elegancia innata con la que crecieron nuestras
abuelas. Intento encontrar ese chic tan espontáneo que poseÃan y nos hace mirar
sus fotos una y otra vez.
Ellos están ahÅmirándome desde 1950, la fecha amarillenta que
aún se alcanza leer en la esquina inferior derecha. Mis abuelos caminan
juntos, tomados de la mano en un parque, Â cuando apenas empezaban a
salir.
Me gusta que ella sonrÃe desde el alma, no posa jamás. A pesar
del tiempo, la foto aún destila la emoción de los primeros dÃas de una
relación, el nerviosismo de llamar a alguien ” tu novio”.
Él la toma del codo delicadamente al caminar, y la mira de
reojo…la mira toda con tanta clase, con una pasión matizada de respeto y
sonrÃe de medio lado, con esa confianza de saberse el objeto de su afecto.
Él viste un traje impecable, y aunque la foto es en blanco
y negro, por poco puedo mirarme en el reflejo de sus zapatos perfectamente
boleados.
El aire hace que la falda de ella ondeé hacÃa un lado…era tan
delgadita que da la sensación que si él la suelta, hasta la brisa podÃa
llevársela volando. No fue asÃ, hasta la fecha la sujeta en cuerpo y alma.
De pronto, entiendo porqué lo
vintage ha tenido un impacto tan fuerte y me pregunto por qué si esta tendencia
ha llegado a todos sitios, aún no atrapa la actitud de las personas. ¿Hombres y
mujeres vintage?…
La caballerosidad y paciencia del pasado, con las ventajas de la
comunicación. Me quedo con la pregunta en el aire..¿hombres y mujeres
vintage? Sigo con la fotografÃa en mis manos y suspiro…
“Ya no hay hombres como los de antes”, me dice
siempre mi abuela, infartada por la vestimenta de los adolescentes que ve por
la calle y aunque estoy conciente que Cary Grant no tocará a mi puerta, me
encantarÃa que existiera una versión “vintage” del hombre de hoy.
Ese ser que contenga la belleza atemporal que ofrecen los
valores aunada a las ventajas de la actualidad, alguien a quien la modernidad
lo nutra y no lo confunda.
“Como los de antes”, me repito silenciosa, hombres que
no disfrazaban sus ganas de conquista con indiferencia, aquellos que estaban
concientes de que la prisa es la peor consejera, esos que podÃan iluminar tu
dÃa con flores, que te consideraban única e irremplazable, y no te cambiarÃan
por imitaciones baratas y pasajeras.
Esos que orgullosos te tomaban del brazo delicadamente al
caminar no sólo para acompañarte a casa si no quizás para caminar contigo toda
la vida.
Mientras tanto, Â tomo el marco de fotos con las manos y me
distrae la sortija que siempre traigo puesta y que es la misma que mi abuela
presume en la foto. Es una amatista, la que mi abuelo le regaló en su primer
mes de noviazgo, la que le prometà usar el dÃa de mi boda y la que espero que
en el futuro mi nieta aprecie en su dedo, cuando mire sonriendo una foto de sus
abuelos al caminar.


Hola!, Tengo 29 años, soy redactora de Hola! , he trabajado para revistas siempre del sector moda-femenino, como Harpers Bazaar, Vogue, entre otras en España y Latinoamérica. Soy soltera, mexicana de nacimiento y española por convicción.
Madrid es una ciudad mágica para mÃ, un sitio en el que cada paso que doy me lleva a una historia maravillosa y a veces surrealista, de ahà surge la idea de hacer este blog. Quisiera compartir con vosotros mis dos grandes pasiones, la moda y escribir, como periodista y estilista, me cuesta decidir cuál es mi favorita. Me gustan tanto los zapatos como plasmar mis emociones y ambas cumplen la función. Pretendo que "En mis zapatos" sea un blog que además de moda, cuente con un guardarropa emocional, porque cada prenda tiene una historia y cualquier dÃa podÃas estar "en mis zapatos", (valga la redundancia) me encantarÃa que entrarás en él. ¡Espero que os guste!


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