Decorar el árbol de Navidad no es una tarea sencilla. Aunque todo el mundo lo hace no quiere decir que todos sepamos sacarle el máximo partido. De eso trata este post, de conocer una serie de claves que nos permitirán sacar mayor partido a nuestra decoración y por tanto el resultado sea más estiloso, donde el diseño y la sencillez sean los protagonistas.
Antes de nada, debemos decidir si nuestro árbol será natural o artificial. Ambas alternativas tienen sus ventajas y desventajas. En el caso del primero, el aspecto es más atractivo y real, y al comprarlo cada año despierta la ilusión y el cuidado del mismo. Como inconveniente encontramos que se deteriora con facilidad y, por lo tanto, sus ramas sueltan restos que irán a parar al suelo y será complicado mantener ese espacio siempre limpio. Los artificiales ofrecen limpieza y un uso más prolongado en el tiempo, pudiendo ser utilizado año tras año. Lo malo será buscar un sitio donde guardarlo una vez que acabe la Navidad.
A la hora de seleccionar la altura de nuestro árbol hay que tener en cuenta las dimensiones de la zona donde vayamos a colocarlo, de forma que guarde una proporción, dejando los de menor tamaño para los espacios más reducidos y los más altos para casas amplias y con techos altos de forma que se luzcan en mayor medida y no se recarguen los espacios.
Los colores más tradicionales a la hora de vestir el árbol son los plateados, dorados y rojos, admitiendo propuestas con tonalidades que deriven de los mismos o más atrevidas y coloristas, siendo estas últimas incluso peligrosas, ya que el abuso de ciertos colores o la mezcla de los mismas puede provocar ambientes recargados y con falta de personalidad. Ir a lo seguro porque lo bueno que tienen los tres colores estrella que os he dicho es que son perfectamente combinables con blanco y tostados que aumentarán la sensación de calidez en dicha zona. Si buscamos recrear ambientes infantiles podemos jugar con diferentes para que sean más divertido y llamen la atención, pero con mucho tacto.
Los adornos los encontramos de materiales de lo más variados como cristal, porcelana, madera, fieltro, lana o latón, algunos más resitentes que otros y basándonos en su elección en los cuidados y la delicadeza con que vaya a ser tratado el árbol. En las casas donde haya niños es aconsejable colgar adornos que no corran riesgo de romperse, de forma que ellos puedan disfrutar tocándolos sin peligro de hacerse daño. Se encuentran con formas diversas, como corazones, bolas, muñequitos, calcetines o flores, entre muchas otras propuestas, permitiéndonos personalizar a nuestro gusto el diseño.
La colocación de los adornos debe hacerse en zig-zag desde arriba hacia abajo, de forma estratégica para que todo el contorno del árbol quede decorado de forma uniforme. Es recomendable crear dos dimesiones, de forma que aumentemos la sensación de profundidad y esto lo conseguiremos colgando los elementos más grandes y delicados más dentro y los de menor tamaño más hacia las puntas de las ramas. Según vayáis haciendo la distribución alejaros de vez en cuando para tomar distancia y ver como va quedando, ya que de cerca no se aprecia de la misma manera.
La iluminación no siempre es necesaria ya que hay colores que de por si potencian la luminosidad, como son los plateados o dorados, y junto con la luz puede resultar cargante en ocasiones, según lo cargado que sea el conjunto. En el caso de utilizarla, es recomendable elegir luces de un solo color, en blanco/amarillo y si son fijas mejor, las intermitentes pueden cansar la vista.
El espumillón tradicional, es un complemento del cual podemos prescindir. Hoy en día encontramos alternativas más atractivas, guirnaldas y cintas de diseñosy materiales sugerentes que ponen el broche final a nuestra decoración. Se pueden colocar en forma de Z, alrededor del árbol, colgadas simplemente de la parte más alta… La originalidad no tiene medida, así que es cuestión de probar y encontrar la forma que más nos guste.
A veces, el pie del árbol no tiene un diseño bonito, por lo que es buena idea taparlo a la vez que seguimos vistiéndolo y cuidando cada detalle. Podéis colocar en su base regalos que sean de adorno y mezclarlos con los de verdad, colocar figuritas como renos o algún Papá Noel, o bien introducirlo en una especie de cesta que tenga suficiente capacidad para albergar tal medida. Otra opción, es cubrirlo con una especie de faldilla navideña, con motivos representativos que aportan mayor calidez.
Está de moda colocar muñecos ligeros o peluches alrededor del árbol, proporcionan cierto aire de ternura, un toque infantil que nos recuerda que un día fuimos niños y esos pequeños detalles nos hacía verdadera ilusión. Pueden ponerse como regalo, seguro que a los peques les sorprenderá.
Con estas sugerencias e imágenes seguro que conseguimos crear un árbol que nos identifique y, en cierto modo, hable de nosotros, de nuestra casa y de la forma que tenemos de entender la Navidad.
¿Qué colores utilizáis para decorar el árbol? ¿Que tipo de adornos? ¿De que materiales? Ánimo, seguro que conseguiréis unos árboles preciosos, llenos de buen gusto y cargados de ilusión y amor.
Imágenes: El corte Ingles, Becara y otros.
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