hola.com

 

Pintura


23
abril 12

El color azul en la decoración

El color azul es capaz de transmitir determinadas sensaciones a través de su uso y de crear diferentes ambientes en función de la tonalidad que utilicemos, ya que son muchas la posibilidades cromaticas que ofrece. Los efectos más comunes que genera son de paz, tranquilidad, libertad, frescura y limpieza. Su asociación con el mar le confiere profundidad y su relación con el cielo le transmite nobleza.

Es uno de los tres colores primarios y actúa como el más neutral de ellos por su discrección. En la naturaleza lo vemos representado en distintas formas y lugares como el cielo, el agua, el lapislázuli, las flores y el cobalto, en sus distintas tonalidades e intensidades, todas ellas admirables, pero que en ocasiones pueden reflejar cierta frialdad.

Las gamas más suaves y refrescantes, como el azul cielo y las diferentes variedades pastel aportan luminosidad a los espacios y generan mayor sensación de amplitud, por lo que son especialmente aconsejables en estancias de dimensión reducida y excasa luz natural. Para utilizarlo correctamente y mejorar su percepción puede combinarse con suaves naranjas, amarillos, marrones y tonos tierra que aumentan la percepción de confort. En dormitorios potencian la sensación de relajación y mejoran el sueño.

Los azul turquesa y  aguamarina cuentan en su composición con un alto contenido de verde, por lo que coordinarlos con cualquier gama verdosa y derivadas, tonalidades amarillentas, violetas y neutros será todo un acierto, creando ambientes frescos y originales. Su uso en dormitorios resulta inspirador y relajante.

Los tonos azulados que contienen rojo en su composición, como pueden ser el violeta o el lila, son apropiados para espacios oscuros y fríos, ofreciendo calidez. Otro color derivado de la mezcla es el lavanda y se recomienda utilizarse en estancias de estilo rústico que pretendan reflejar atmósferas sosegadas y cargadas de romanticismo.

Los mas oscuros e intensos, como el indigo y ultramar, es apropiado usarlos en salones, comedores, estudios y dormitorios pero deben ser correctamente conjuntados con otros colores, que le aporten energía y vitalidad. Los blancos, cremas, grises y beiges son perfectos para generar contraste y crear estancias elegantes y cuidadas. También se pueden conjuntar con colores vivos como rojos ladrillo, rosas y naranjas. Tienen fuerza y una fuerte personalidad y deben  ir acompañados de una correcta iluminación, preferiblemente natural, que reste la oscuridad aportada por el propio color.

Es un color con el que siguiendo ciertas pautas conseguiremos ambientes de aspecto distinguido y de gran calidez, y permite una gran variedad de composiciones y estilos al combinarse con otras tonalidades. Su uso no debe limitarse a paredes, también se pueden reproducir notas de color a través de materiales, mobiliario, accesorios o complementos textiles, bien de la misma gama o diferentes, de forma que enriquezcan la estética decorativa.

Por su relación con el gua y la limpieza, en el baño ha sido unos de los colores más utilizados. Es distinguido e intemporal y en estas zonas su unión con el blanco es casi fundamental, fiel reflejo de pureza y luminosidad, un factor muy importante a tener en cuenta en aquellos que carecen de luz natural. 

Existen dos factores que debemos tener presentes a la hora de usar el color azul. Una de ellas, consiste en no pintar todas las paredes de una habitación del mismo color si se trata de un tono oscuro, genera ahogo y reducción visual del espacio, aunque podría permitirse siempre y cuando suelos y techos fueros en blanco o crudo. Y la otra, evitar la uniformidad cromática entre paredes y mobiliario que produce monotonía y aburrimiento.

Vistos todos estos detalles, espero que tengáis claro como se debe emplear el color azul en la decoración, potenciando sus efectos y crear espacios atractivos que inviten a su utilización.

Podéis seguirme en Facebook y Twitter.

Muchos besos!!!

Imágenes: Gloria Calero, Decoratrix, Vintage and chic.


22
septiembre 11

El color verde en la decoración

El verde es el color de la naturaleza, simboliza paz, frescura, inocencia, armonía y, por supuesto, esperanza, en toda su variedad de intensidades  y sea cual sea y como sea su aplicación. Basicamente, se trata de un color secundario que surge de la mezcla de dos colores primarios que son el azul y el amarillo, y según sean las cantidades utilizadas de cada uno obtendremos verdes muy variados, ayudándonos del color blanco para su consecución, siempre que se necesite.

Debemos elegir la tonalidad en función del uso que pensemos darle a la estancia donde se aplicará, ya sea en paredes, muebles o cualquier tipo de complemento, teniendo en cuenta el tamaño y la iluminación de la misma. Los verdes más ligeros y brillantes contruyen a la creación de ambientes modernos y frescos. Por el contrario, los más oscuros generan sensación de seriedad y madurez.

Se trata de un color que transmite una elegante naturalidad, y las posibilidades que nos ofrece, tanto dentro de la paleta de los propios verdes como con otros colores, son muy variadas. Ideal para cualquier zona de la casa.

Las tonalidades más suaves del verde, como pueden ser el salvio o el pistacho, con alto contenido en blanco, combinan con colores pastel, neutros, rosas pálidos y dorados. Si en su composición se ha utilizado una generosa cantidad de amarillo, aumentará la sensación de calidez y luminosidad. Crean ambientes tranquilos y sosegados.

Las variedades más cítricas, como el color lima o el verde manzana, crean resultados muy agradables combinadas entre ellas y con tonos amarillos,  ocres o marrones.  Son ideales para zonas alegres, cálidas y llenas de vitalidad ya que estos colores aumentan esas sensaciones. Tienen la peculiaridad de que contrastan con el mobiliario de estilo rústico, ya que ofrecen diferentes estéticas, y coordinados logran espacios renovados y originales. Se debe cuidar la luz al trabajar estos tonos, ya que si nos excedemos en su utilización, en espacios muy iluminados puede producir deslumbramiento.

Los más fuertes, en la línea del verde esmeralda o botella muestran sobriedad, ambientes más sofisticados. Si disponemos de una buena iluminación, podemos arriesgarnos a mezclarlos con tonos intensos y oscuros de la paleta de los rojos, naranjas o amarillos. Las tonalidades más fuertes de los verdes es muy recomendable armonizarlas con blancos, capaces de potenciar la luminosidad de los espacios y fomentar la ligereza visual.

Dedemos evitar en interiores, tonalidades verdes griséceas o que tiendan al marrón ya que son demasiado oscuros y apagados y no facilitan la creación de espacios cálidos y confortables, sino más bien frios. Solo son aceptables en zonas con abundante luz.

 Si decidimos utlizar el verde en una habitación infantil será un acierto, puesto que se ha demostrados que aumenta la  sensación de tranquilidad, seguirdad y tiene la capacidad de estimular el cerebro. Los tonos suaves serán los más adecuados para este tipo de dormitorios.

Si no nos agradan demasiado los colores verdes como para ser los protagonistas de nuestros ambientes, podemos utilizarlos en pequeñas pinceladas, lo justo para dar un toque de color y naturalidad. Cojines, Jarrones, manteles, cuadros o mantas, en cuanto a complementos artificiales se refiere, y plantas y flores, como elementos naturales, pueden ser una gran opción.

El abanico de posibilidades es muy amplio, asi que hacernos con un carta de colores facilitará la elección de nuestro color.

¿Os gusta el verde? ¿En que parte de vuestra casa lo utilizaríais?

Imágenes: Gloria Calero y otros.

Podéis seguirme en Facebook (Página) / (Grupo) y Twitter.

Muchos besos!


1
julio 11

Variedades básicas de pintura

La pintura es un medio maravillosamente versátil, que permite realizar diferentes mezclas y composiciones mediante una amplia gama de colores. Se encuentran en una gran variedad de texturas y acabados, e incluso con características de recubrimiento y protección. Y, lo mejor de todo, no solamente sirven para la finalidad convencional, sino para dar rienda suelta a nuestra imaginación e imitar otro tipo de superficies atractivas que nos ayudarán a decorar cualquier espacio.

Principalmente, la pintura es un pigmento diluido en una especie de agente aglutinante, junto con un disolvente, que facilita la extensión de la pintura y que se evapora durante el proceso de secado. Algunas pinturas también contienen resinas o dióxido de silicio para ofrecer determinadas características, como, por ejemplo, un secado rápido o protección contra las manchas de humedad, para crear ciertos efectos especiales de textura o acabados que hace tiempo solo podía crear un pintor especializado.

La mayoría de las pinturas son de base acuosa u oleosa. Ambas ofrecen distintos tipos de acabados desde los más opacos a los brillantes. Las pinturas a base de aceite van perdiendo popularidad debido a su contenido  de aguarrás sintético. Las realizadas a base de agua consisten en una combinación de resinas (generalmente de vinilo o de acrílico) en suspensión acuosa. Las principales ventajas que ofrecen estas últimas es que secan más rapidamente, no huelen y se pueden eliminar facilmente tanto de la ropa como de las manos.

Una vez vista esta introducción nos centramos en conocer las variedades básicas de pinturas que podemos encontrar.

  • Pinturas antigoteo (Monocapa): Tanto las de agua como las de aceite se presentan en versiones antigoteo, que no necesitan diluirse ni removerse, de modo que se pueden aplicar inmediatamente del bote. También existen bandejas de emulsiones “sólidas” especialmente recomendables para pintar techos.
  • Pinturas acrílcas: Cubren muy bien, se secan rapidamente y hueln menos que las pinturas con base de aceite.

  • Esmaltes epoxídicos: Ofrecen un acabado brillante, son resistentes a la suciedad y a la abrasión. Están especialmente indicados para baldosas de cerámica, mampostería, metales, fibra de vidrio y porcelana. Deben aplicarse con cuidado y necesitan mayor tiempo de secado que otras pinturas.

  • Esmaltes con texturas: Una vez que se han secado, se disgregan y muestran un acabado cuarteado o agrietado.
  • Pintura al temple o encalado: Este tipo de pintura se prepara con cal, conocida como carbonato cálcico, que se disuelve en agua y cola de origen animal con adición de pigmentos. Tras su aplicación, debemos esperar que seque, ya que el color resultante suele ser más claro de lo esperado. Se puede aplicar una capa encima de otra. Sus desventajas son la eliminación de dichas pinturas, y que no se pueden lavar ni barnizar.

Una correcta eleción del tipo de pintura nos ayudará a conseguir un determinado resultado. Es un tema muy extenso y cada vez más desarrollado, que ofrece infinidad de posibilidades, por eso he pensado que es interesante tener ciertos conceptos claros.  Espero que os haya resultado útil.

Imágenes: Colores en Casa.

Muchos besos!

Podéis seguirme en Facebook (Página) / (Grupo) y Twitter.


Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer